jueves, 30 de diciembre de 2010

Para consolidar el modelo hay que profundizar los cambios

Envié le texto que sigue en respuesta al artículo "Consolidar y desarrollar el modelo", publicado por julio Godio en la revista "Debate" ( http://www.debate.com.ar/2010/12/23/3472.php)

Es interesante el abordaje que realiza Julio Godio a propósito de la consigna “profundizar” el modelo.
Creo sin embargo que no contribuye demasiado a esclarecer el tema cuando lo relaciona con debates que hoy no están planteados y que su texto no aborda con la profundidad que sería necesaria. En todo caso y para aventar prejuicios definamos un denominador común: no estamos buscando saldar la antinomia capitalismo / socialismo en este texto, tampoco saldar la validez o invalidez de las vías “chavista”, “cubana” u otros que hayan seguido otros pueblos hermanos para avanzar en equidad, soberanía y democracia, ni esperamos explicar por qué los ´70 tuvieron el final que tuvieron.

“Simplemente” nos planteamos cómo se puede avanzar mejor en el proceso de reparación popular, productiva y democrática iniciado por Néstor, continuado luego por Cristina y –en eso militamos- queremos refrendar en las elecciones del 2011 con su reelección.

Por supuesto que queremos consolidar lo realizado ¿Qué militante, simpatizante o amigo del proceso abierto en 2003 no querría consolidarlo? El problema es si para “consolidar y desarrollar” basta con seguir haciendo lo que se ha hecho hasta hoy o hay que encarar algunas nuevas respuestas para viejos problemas que aún no se pudieron abordar, para nuevos problemas surgidos estos años o simplemente para áreas a desarrollar para –insistimos_ garantizar el proceso de reparación popular, productiva y democrática.

También es cierto que resulta indispensable definir qué hay que profundizar. En el caso del texto de referencia, Godio nos dice será fundamental profundizar; por ejemplo, en el área de pobreza y exclusión social, que puede provocar nuevas puebladas inorgánicas. También será decisivo (como ha escrito Carlos Leyba en esta revista) cerrar el ciclo del “libre mercado” para lograr que el extraordinario crecimiento de la economía por vía de la soja no se licue como “financiación de la fuga del excedente económico”

Es decir, habría que volcar más recursos y mejor a 1- resolver el problema de la exclusión, 2-cerrar el ciclo del libre mercado y 3-continuar transfiriendo fondos desde la expansión sojera hacia las áreas de la economía que lo requieran e 4-impedir que se fugue el excedente económico.

Entonces, Godio nos propone (y no está mal), mantener y ampliar todos los frentes de conflicto que hoy afronta el gobierno. Porque son estas decisiones las que no nos acepta el poder económico mediático (aún muchos que se están enriqueciendo a dos manos) las que llenan los editoriales y artículos del 90% de la prensa, las que activaron el lockout contra la 125 y las que hoy Macri, Duhalde y compañía llaman a enfrentar (la primera) a sangre y fuego. Lo que enerva al statu quo es esto y no el carácter de CFK o la fogosidad de nuestras huestes juveniles y/o gremiales.

Así que si Godio tiene razón en los temas prioritarios (y la tiene pero creo que le faltan otros) lo que se puede augurar para el periodo 2011/15 es mayor confrontación con los sectores remisos a la inclusión y esa mayor confrontación sólo puede sostenerse con una ampliación del espacio social propio. Y, ya podemos decirlo: no hay frente que consolide si no existe en su base el reconocimiento de los valores e intereses de cada sector.Tambien es necesario, para que haya frente, que quien encarna a la mayoría y se encuentra en el vértice de la institucionallidad -el kirchnerismo- adopte en cada momento la iniciativa para realizar los objetivos compartidos.

Por lo tanto, para ampliar nuestro frente se deberá 5- operar una mayor redistribución del ingreso (por ejemplo: reducir la presión fiscal sobre los sectores medios implica aumentarla sobre el gran capital, contener la inflación, sobre todo en artículos de primera necesidad -que es lo que más pesa sobre los excluidos – implica confrontar con los formadores de precios, etc ).

Por otra parte, la dinámica que van tomando algunos sectores estratégicos, los perjuicios que ocasionan a la población (sobre todo, otra vez, a los excluidos) y la incidencia desestabilizadora que tienen por ej. los cortes de energía, el aumento y escasez de combustibles, la eterna depreciación del servicio ferroviario y del transporte de pasajeros en general, incorporan otro espacio de profundización a la lista de Godio: 6- qué hacer con las privatizadas, verdaderos agujeros negros de un sistema económico que, como Godio afirma, debería estar “asentado en el círculo virtuoso de producción, empleo y expansión del mercado interno.”

A ninguno de estos preceptos contribuyen hoy la mayoría de las privatizadas y no hay motivo para esperar que esto cambie en el futuro a menos que medie una acción –desde la presión y condicionamiento a la reestatización, para ser lo más amplios posible- que en todo caso y dada su magnitud estratégica y su incidencia social no podemos menos que considerar dentro de la profundización.

He omitido en esta última cita de Godio dos términos, ya que no creo que se puedan aplicar en la actualidad. Godio habla de nuevo sistema económico y desea que continúe asentado en (… )

No creo que estemos hoy ante un nuevo sistema económico sino en una transición en la que muchos pugnamos porque estos procedimientos, reglas y principios queden establecidos, se apliquen de manera casi automática y queden fijadas para los tiempos por venir, pero del otro lado mucho poder económico, mediático, político y hasta judicial pugna en contra, por trabar, deconstruir, desestabilizar, limar apoyo social, en fin desmoronar todo lo que acumulamos.

En ese aspecto lo de “continuar” es lo que hará el gobierno, los trabajadores y quienes militamos a la par, pero de ningún modo es aplicable a franjas empresarias que, como bien afirma la presidenta no generan mercado desde la oferta y –vale la pena agregar- enfrentan la mayor demanda aumentando los precios o provocando escasez en lugar aumentar la producción. Hagamos lo que hagamos para integrar a esas franjas al proceso virtuoso será una “profundización” y requerirá de una acción mancomunada del Estado y el pueblo organizado.

Y, en vista de la permanente presión de la derecha política y empresarial para revertir todos los cambios que vamos operando queda el tema de 7- Instalar en el terreno constitucional los cambios que refieran a nuestra soberanía, inclusión, etc.

Espero que coincidamos con Godio en que este proceso no puede, por su magnitud y por los intereses que afecta, asentarse en una noción liberal del consenso espontáneo de ideas. Me refiero a que sólo con el movimiento obrero unificado junto al gobierno y en sintonía con la militancia social y juvenil, es posible que alcancemos la unidad social suficiente como para imponerlo como un devenir inevitable del cual la mayoría de los sectores de la sociedad argentina nos veremos favorecidos.

El artículo de Godio en http://www.debate.com.ar/2010/12/23/3472.php

martes, 28 de diciembre de 2010

Cumpleaños de libertad en el día de los inocentes

Hoy cumplo 28 años de libertad.

El 28 de diciembre de 1982 a las 13:00 crucé la puerta de la cárcel de La Plata junto a unos 30 compañeros, incluidos ellos también en la lista del día de los inocentes.


Atrás quedaban unos mil detenidos que saldrían en sucesivas tandas. Y las vidas robadas a doce compañeros presos y quince familiares. Todos asesinados
.

La despedida final fue en una especie de salón aún dentro del área de seguridad, ya con ropa de calle de un tiempo en que nuestros cuerpos tenían carne. Alguno dice "era una joda del día de los inocentes". Otro se prende y agrega que ya vamos a los chanchos para completar la joda. Las risas van diluyendo la inquietud de la espera. El oficial a cargo, molesto por los abrazos, saludos y deseos que nos arrimábamos entre todos, nos grita: "o se callan o los vuelvo a sus pabellones y no salen". Seguimos en la misma, pero el yuga se la ganó: "Vos te quedás, nosotros nos vamos para siempre", fue el saludo al cruzar la última reja.


Como gusta recordarme mi hija, llevo más años de vida tras salir de La Plata que los que viví antes (23) de mi detención, la noche - madrugada entre el 18 y el 19 de setiembre de 1974. En medio, más de ocho años, el periplo Devoto- Rawson- Devoto- Resistencia- La Plata y un legajo de 200 folios -que recuperara y me entregara la Secretaría de Derechos Humanos de la Prov. de Bs. As. en el 2006

28 años de nuevas búsquedas, números, siete años de una segunda oportunidad. A pocas generaciones se les dio esta posibilidad de sobrevivir a la muerte e intentar de nuevo. Gracias a la resistencia de tantos, gracias a Néstor y Cristina también por eso.

Felicidades para todos, en particular para los y las que sobrevivimos en cárceles y campos de concentración.

Información sobre la represión en la U9, Cárcel de La Plata, http://www.pparg.org/pparg/carceles/buenos_aires/la_plata/carcel_u9/

martes, 21 de diciembre de 2010

lunes, 20 de diciembre de 2010

20 de diciembre de 2001


Este capítulo pertenece a una novela que escribí hace unos años y aún busca editor. Tres años después de los sucesos que relato comenzaba un proceso nuevo, cuyos logros valen por sí mismos. Pero nunca está de más recordar de dónde venimos.


Son las dos de la tarde en Avenida de Mayo.
El tipo viene por la vereda. Traje, corbata, portafolios bajo el brazo. Joven, pero no tanto como para no ser un profesional, o un empleado, un vendedor, la imagen repetida y habitual del centro de Buenos Aires.
Se detiene a mirar no se sabe qué cosa y la expresión concentrada que traía, seria y algo distante, cambia, lentamente pero acelerando, hacia el asombro y la bronca, al igual que sus movimientos, cuando deja el portafolios en el suelo, se saca el saco y hasta lo dobla, antes de apoyarlo –con cuidado- sobre el mismo portafolios.
De su boca, que movía sin sonido, sale por fin un grito, camina unos pasos, agarra un trozo de baldosa de entre los restos de un arreglo sin terminar y lo arroja hacia los policías que indistintamente disparan con los lanzagases y escopetas sobre un grupo de jóvenes que siguen haciéndoles frente al grito de “que se vayan todos”.
Replegado al borde de la entrada a una galería, junto a pibes que toman resuello para volver a intentarlo, distraídos que fueron a hacer un trámite, rentistas que fueron otra vez a reclamar sus pesos a los bancos y hasta una piba con una bandeja en la que se entibian dos cafés, Marcos le grita al tipo que se ponga a cubierto. Pero el tipo evidentemente es de otra época: tira un par de baldosas más, agarra sus cosas y se va por la vereda. Otra oleada de piedras atrae la represión hacia otra esquina y el tipo se pierde de la vista de Marcos que ya no volverá a verlo nunca.
Por la mañana del 20, tras unas horas en que casi no durmieron, pendientes del noticiero y excitados como estaban, Marcos y Pato ven la imagen de las madres entrando a la Plaza con algunos jóvenes. Casi de inmediato se ve a la montada cargar sobre el grupo y golpear y gasear y tipos de civil agarran pibes y e intentan llevarlos a la rastra mientras la gente trata de retenerlos e impedir la golpiza.
El casi jolgorio de la noche da paso a la normalidad, pensaría Marcos, si no sintiera tanta bronca, la necesaria como para vestirse y salir en el auto hacia la Plaza. No piensa a qué va pero sí que hay que estar. Lo mismo les pasaría a miles de pibes que al ver esas imágenes marcharían como él, sin esperanza cierta, a dársela con la cana porque lo que está haciendo ya no se aguanta y hay que terminarlo. Como en los recitales, como en los partidos, porque si la historia fue escamoteada, los reflejos son más difíciles de suprimir en la gente. Y llegarán de a uno o en grupos a la 9 de julio, a Congreso, a Avenida de Mayo. Y sin conocerse ni necesitarlo, avanzarán y se replegarán durante todo el día, a impulso de sus ganas, los gases y las balas contra palos, piedras y fogatas, los rumores de muerte que irán confirmando sin por eso retirarse, hasta que la imagen de un ex presidente huyendo en helicóptero sea repetida hasta el cansancio en las vidrieras aún sanas y con televisores encendidos y los subtitulados aporten nombres y detalles de los asesinados y, ya llegada la noche, aquellos que no vayan a hospitales o comisarías a buscar a los suyos, se retiren a sus casas a buscar explicación, consuelo o compañía tras un día que no olvidarían ni ellos ni nadie. Pibes, mayoritariamente pibes, hijos de los tiempos del silencio y el miedo, hermanos de pibes Malvinas, algunos que tuvieron un profesor con memoria, otros que decodificaron conversaciones en voz baja de sus viejos y amigos, otros que encontraron algún libro, otros que se preguntaron sin tener respuestas pero siguieron buscando voces que de algún lado llegan y tienden un puente con un pasado que por algún motivo se negaba a dejar de latir en palabras ambiguas. Algunos eran militantes y muchos más sólo sentían que era hora de parar con la represión, pibes que entendieron lo de no más estado de sitio, pibes que iban por la dignidad que reconocían en las viejas, pibes empezando a caminar hacia delante y hacia veinticinco años atrás, pibes masacrados a lo largo de un día que terminó con casi treinta de ellos asesinados para confirmar una vez más que aquí la felicidad nos llega como un nacimiento: con dolor, bañada en sangre, entre el cansancio y la sensación de haberlo hecho, quizás, por única vez.
"Otra vez en la calle, nuestro pueblo se sacó de encima gobernantes que no lo merecen. Pero nuestro País de las Maravillas es un espejo negro: se ganó con sangre de amigos, de jóvenes y chicos que ya no verán nacimientos ni felicidad. Sin fuegos artificiales, su vida paga nuestra entrada con fecha cambiada -argentinos al fin- en el nuevo milenio. Y otra vez los moderados de nuestra cartelera terminan mandando a matar para que las cosas no se extremen. Lo que viene es tan oscuro como lo que dejamos. Pero la historia que recuperamos e hicimos en este par de días de diciembre hace que la esperanza vuelva a parecer posible."
Esto escribe Marcos, aún con la muerte y la esperanza en sus ojos, para aplacar el dolor y la bronca. Y el orgullo también, porque hace un rato hubo asamblea en la esquina del barrio y se prepara una marcha para mañana y en la asamblea repleta de vecinos Lucía, con sus 17 años, habló y opinó y decidió como si la hubieran parido para eso.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cuatro buenas películas argentinas, dos con final globalizado

"El hombre de al lado", dirigido por Mariano Cohn y Gastón Duprat, fue considerado el mejor film de la producción 2010 por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, que le otorgó el Premio Sur Tal la crónica de teleSUR

Vi esta película hace un mes. A la semana vi “Sin retorno”. Antes, “El secreto de sus ojos” y “Carancho”. Una me fue llevando a la otra, un poco porque esperaba buen cine, otro por el placer de ver actuar a Darín, Aráoz, o a esas tan diferentes como magníficas actrices y mujeres que son Martina Guzmán y Soledad Villamil.

No me relaciono con cine mucho más allá de los sentimientos y sensaciones que me llevo al ver una película. Algunas me dejan pensando y lleno de afectos contradictorios, como las cuatro mujeres en Las horas o Henry Fonda en Doce hombres en pugna. Me disparo al cielo con en El Gran Pez o La historia sin fin” y aunque sé que esas cosas nunca pasarán, están más cerca de realizarse en el mundo que soñaran el Soficci o Hugo del Carril que en el mundo de Lelouch Salgo encendido cuando se exalta la militancia sin llegar a la estampita, como el día que vi. por primera vez La Patagonia Rebelde. Había leído el libro de Bayer, pero un solo gesto del Facón Grande que interpretó Luppi me disparó una emoción y una admiración que no había alcanzado con la lectura. Así como el odio que quedó asociado para siempre a los cuatro dedos levantados por el Coronel Varela, compuesto por Alterio. La revancha de ver morir al agente inglés - Marlon Brando- en Queimada, a manos de esos indígenas que usaba y despreciaba. O, años antes, cuando Vi al mismo Brando, en Rata de Puerto, caer una y otra vez bajo los golpes de la patota para mostrar a sus compañeros del puerto cómo resistir.

Afectos. Enojo, por ejemplo. Conmigo mismo tras ver En tierra Hostil, esa ganadora del Oscar 2010, previsiblemente paranoica y anti-todo. película en la que una comida típica causa más extrañeza que una matanza.

El cine es diversión, también rescate de personajes e historias. A veces genuino, a veces con los ojos del vencedor o de quien cree serlo, como en La Historia Oficial. Hace unos días, en un artículo que publicó en Página 12, Nathanson criticaba esa película por minimizar la importancia de la presidencia de Frondizi (¿a cuál de todas sus traiciones se referiría?) y por antagonizar el papel de Evita y el de Perón en sus primeros gobiernos. Creo que a mí me dolió más que a él esa película: tanto símbolo y tanto sufrimiento usados al servicio de afirmar sustento para la teoría de los dos demonios. El relator es quien el fin trae la razón a un siglo atravesado por antinomias inexplicables.

Somos un pueblo con mucha historia realizada y mucha negada. A veces la necesidad de no perder algún hecho nos hizo aceptar versiones tibias, domesticadas, en las que jugaban de héroes los malos, o adquirían importancia personajes que no llegaron ni a extras. A veces se silenciaron epopeyas, como Pino Solanas en Sur. Recrea los ´70, pero a la hora de mostrar una lucha obrera presenta un conflicto ¡de 1959!: el del Lisandro de la Torre. Al parecer, Pino quería presentar un conflicto exclusivamente peronista. Como desde 1968 a 1973 esa no era el sello de los conflictos obreros, nuestro cineasta se va al pasado. Una técnica fotográfica impecable convierte en pasos de baile la invasión policial y la suelta de animales por parte de los obreros, todo con fondo de la Milonga del Tartamudo, por Zitarrosa. Coreografía y sonido silencian y desaparecen por omisión al Sitrac Sitram, Luz y Fuerza, el SMATA Córdoba, a los zafreros de Tucumán, los metalúrgicos de Villa Constitución, las Coordinadoras y Mesas de Gremios en Lucha, la JTP. Como si el retorno de Perón no hubiera dependido también de estas luchas. Como si el peronismo no fuera justamente esa capacidad de nuestro pueblo de recuperar conquistas y confluir una y otra vez desde sectores diversos en busca de mayor poder. Luego Pino también escamotea el peronismo, su historia de confluencias, cuando presenta y oculta a los ´70 de ese modo.

Pero el cine también puede ayudarnos completar fragmentos, a alumbrar esos planos inalcanzables de nuestra historia, esa intersección del sentimiento, el mito y la memoria que termina de reunir los hechos populares en epopeya y nos condena a compartirla.

Eso es lo que me ocupa en las 4 películas citadas.

El Hombre del al lado me gustó mucho. Sus actuaciones, su trama, las sorpresas, el humor, los personajes que nos acerca.

Sin embargo, creo que su final es gratuito. Ese arquitecto que se fue degradando hasta lo deleznable en una lucha contra todos por puro prestigio, termina haciendo algo que no es propio de la mayoría de los argentinos. Una cosa es envidiar, discriminar, someter o imponer situaciones de superioridad, volver la cara a otro lado para no ver un pobre o un pibe que mendiga, insultar a quien es diferente y otra cosa muy distinta es dejar que muera desangrándose quien ha salvado a tu hija de un asalto a tu hogar y sus posibles consecuencias. Hay un abismo entre una y otra actitud: es necesario que se haya superado una barrera, la de usar la muerte de alguien, de alguien que ha dejado de ser un semejante, Se necesitan siglos de una cultura colonial, piratería, esclavismo, depredación, siglos de ir la guerra como vía de obtención de riqueza, para que esta conducta se “normalice” y masifique. En esa cultura que se va construyendo alrededor del beneficiarse de la muerte de otros es donde hay que buscar el origen de esos psicópatas que pueblan tanto las películas como las crónicas policiales de los EEUU, Inglaterra, etc.

Aquí, en cambio. los Roca, Varela, Massera, Videla, los horneros, las instituciones de seguridad en su largo entrenamiento de represión al pueblo, los genocidas y/o lúmpenes, minorías al fin, son quienes dieron ese paso en nuestro país. Nuestras gentes, nuestro pueblo, siempre quedaron del lado de las víctimas y hasta ahora no cruzan la línea de humanidad que les impide beneficiarse de una muerte. Nuestros sectores medios, parte de ellos, pueden haberse distraído de la existencia de campos de concentración, pero no cayeron en la delación masiva, ni en formas más activas de colaboración. El CDO, las bandas lopezreguistas, por fuera de los reclutados dentro de las fuerzas de seguridad, fueron sectas, sin alcanzar nunca la masividad de las SS, la SA, los camisas negras o pardas.

En El secreto de sus ojos, hay un logro superlativo al presentar, de forma creíble y nada afectada, ese entramado de lumpenaje, funcionarios venales y fuerzas represivas que caracterizó el aparato del genocidio: Justamente el otro logro es haber mostrado la dificultad del tipo común para enfrentar ese entramado. No se trata sólo de miedo, es que para el pinche de juzgado, borracho de boliche, abogado de cuarta, operario o mozo, no está planteada la posibilidad de torturar, matar, sobrepasar o equiparar la violencia que le propone el genocidio en marcha. En cambio, el héroe de esta historia es Sandoval, el personaje de Francella. Su heroísmo no consiste en matar 100 enemigos ni en rescatar a la doncella a fuerza de rebanar cabezas como querría Hollywood: Sandoval muere a manos de un comando parapolicial, en lugar de su amigo y compañero, al que salva guardando silencio. Ayudando al compañero, como quiere la leyenda que murió Cabral, como sabemos que fue asesinado Santillán. Guardando silencio, como los miles que callaron a tiempo salvando a decenas de miles

Pero esta película también tiene un final gratuito, estadounidense

Si en el caso de “El hombre…” rechazo el final desde una especulación que puede o no ser aceptado, el final del “El secreto…” es negado por los hechos, por la historia misma. En ocasión del Día de los Derechos Humanos, 2010 y la entrega del Premios del Bicentenario, que se produjo en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, en Casa de Gobierno, la presidente –CFK al referirse a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo dijo“.siempre las he admirado (…), no solamente por los años de lucha, por la valentía, por arriesgar sus vidas, por esa terquedad, esa perseverancia. En realidad, lo que siempre más admiración me causó de todas ustedes, fue que nunca intentaran recurrir a la violencia, pedir venganza o pedir una pena de muerte; al contrario…”. Eso es lo que hicieron familiares y amigos de los secuestrados y asesinados, lo que hicimos los sobrevivientes que estuvimos en condiciones de algo: reclamar, denunciar, perseverar en busca de la justicia. Y ese es el aporte que hizo al conjunto de la humanidad la resistencia al genocidio. Por eso somos reconocidos en el mundo. Por eso nuestras madres y abuelas han alcanzado la universalidad como símbolos.

Se me escapa el motivo por el que Campanella se desliza a través de una trama admirable sin apelar a este capital simbólico para encontrar un final a la medida de nuestra historia. Él, que tan bien resolvió estos temas en “Vientos de agua” (José Olaya, Interpretado por Alterio increpa, ya entrado en años, al entregador y asesino de toda su familia. En ese momento comprende que no hay venganza, ni siquiera el ver lo que las enfermedades hicieron con el cuerpo y el ánimo del asesino). En Sin retorno quienes buscan venganza, los personajes de Sbaraglia y de Luppi encuentran, a la hora de poder concretarla, que ya no hay retorno: nadie le devolverá lo que perdieron ).

En Argentina no hubo vengadores individuales, ni mucho menos quien se vengara mediante el secuestro, quien cruzara la línea para convertirse en el otro, el genocida. El interesante e impredecible Morales que compone Pablo Rago deja de ser creíble en el mismo momento en que se perfila como el secuestrador y luego se confirma como carcelero clandestino del asesino de su mujer.

Con nuestras épocas de avances y nuestras épocas de derrotas, con nuestros momentos de solidaridad y de individualismo, nos asentamos en una historia de realizaciones colectivas, rica en traspiés cada vez que fuimos empujados al sálvese quien puede.

Por eso creo que vale la pena analizar qué espejo nos proponen estas películas. Hoy por hoy, es una batalla que vamos ganando: ni el vengador individual ni el garca sangriento son mayoría en nuestro país.

Duhalde: el dolor de ya no ser

Con el reloj y el calendario al rojo, porque el tiempo corre y las elecciones de octubre amenzan dejarlo de a pie, Duhalde vocifera "confusión, desgobierno, desorden, caos, anarquía".
En su dolor de ya no ser, él confunde el momento que vivimos, confunde la etapa de desarrollo que atraviesa nuestro movimiento.
Magnetto pone todos sus medio de ampliación al servicio del ex casi todo siempre golpista. Los punteros del PRO y algunos matones aún no demasiado identificados hacen lo suyo. No les alcanza. Pero tenemos que estar atentos porque cada día que pasa los empuja más a lastimar al pueblo, no importa si después van a poder o no cargarle las culpas al gobierno.
Este tiempo se juega de ambos lados pero la iniciativa es nuestra: lo peor que puede pasarnos es que desde nuestras propias filas algún Insfrán, algunas situaciones locales, tomen el curso antipueblo que busca la derecha.
Duhalde no le habla a los empresarios que están haciendo negocios como nunca. La mayorìa de esos empresarios no quiere ruido, aunque l
es pongan piel de gallina los discursos de Cristina, nuestro apoyo y militancia, muchas de las acciones políticas del gobierno. Todavía bolsillo mata ideología en esos lares.
El discurso del miedo busca a los débiles, a la cuota del crédito de los que al fin alcanzaron algo: un electrodoméstico, un techo, un empleo seguro, una ilusión para sí o para sus hijos, tras décadas de no ver futuro. Pero él también les de miedo. Un poco de memoria lo encuentra siempre beneficiado por las crisis, fogoneándolas, sacando provecho del dolor y la miseria.
Nuestra hora de ir por más
Tenemos las dificultades del que crece y Duhalde nos supone débiles.
Ve que abrimos grietas en la vieja sociedad con el avance de la sociedad participativa que estamos construyendo y cree que nos vamos a derrumbar. Es su mundo el que se hunde y se ofrece para remolcarnos. Supone que nos vamos a fragmentar y dividir y apura el paso, caiga quien caiga. En todos los frentes y en cualquier lugar.
Si limpiamos los cuarteles de genocidas y golpistas va a los EEUU a buscar el apoyo que aquí le escasea. De paso se corre del centro de la escena justo cuando sus operaciones vuelven a sembrar la muerte entre los más desesperados, a la vez que alumbran focos de intolerancia en quienes hasta ayer formaban parte de ese contingente de los sin nada.
Es su oficio y vale la pena tomarlo en serio. Con Macri no lo están haciendo tan mal como suponen muchos compañeros. Ni uno ni otro quieren hacer una sociedad mejor sino ir para atrás. No son Fidel y el Che, son la derecha más activa. Confundir, asustar, empujar pobres contra pobres, matar: todo eso les sirve.
Nuestro trabajo, construr una sociedad inclusiva, cada día más participativa y democrática, sin represión, es el doble que el de ellos.
Pero somos mejores, somos más y la tenemos a Cristina.
Vamos por más.
Ah: los Qom deben tener justicia por sus compañeros asesinados y recuperar sus tierras YA.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Soldatti: Gente que no


"Hay gente mentirosa, hay gente policía, hay gente de mierda, y gente que no. Porque hay gente que te banca, gente que no, gente que te escucha, gente que no, hay gente que te invita a su casa a dormir, hay gente que te deja en la calle morir.. y vos.. quién sos??"
Gente que no, por Todos tus muertos y Los auténticos Decadentes


Foto de tapa

Gendarmes en primer plano, largo horizonte de baldío alterado por manchas en la que se reconocen los trozos de plástico, cartón, chapas . Refugio precario para las mil familias que la repulsa y la manipulación municipal empujaron al Parque Indoamericano.
Por vivienda y dignidad. Y ya las están pagando con cuatro muertos.
El viernes a la noche, al saber del último asesinato, crimen típico del Proceso, crimen de uniformados de civil, me ganó la desesperación. Hablar con compañeros, ver quién puede llegar “arriba” y decir que ya no da para más, que la gendarmería debía ir a resguardar a los acampantes y llevar ambulancias, carpas, agua, luz, gas. Porque la muerte y la enfermedad acechaban a esas familias desde comandos civiles, pero también por la exposición a la intemperie.
Se hizo: el Gobierno Nacional dispuso la gendarmería y prefectura. Y gente a censar. Un logro.

Gente que no
Pero Macri, desde su refugio de mentira y xenofobia, también logró un objetivo. Hay que despejar la estupidez e ir al fondo de su estrategia. No son como nosotros, no tienen como horizonte el bienestar de las personas, sobre todo el de los pobres.
En el país vidriera de los derechos humanos, la no represión a la protesta social, la diversidad sexual, el pais de las 600 mil viviendas y más de mil escuelas construidas en 7 años, en su área más rica, nuestra capital, se ha instalado el paisaje de la militarización de la pobreza. Macri busca esta foto desde su asunción, desde sus amagos en la 31, la subejecuciòn de los presupuestos de vivienda, salud y educación, con los prontuarios de los sucesivos jefes de la Metropolitana, con la persecución a trapitos, cartoneros y todo cuentapropista que pueda arrebatar una migaja de la torta inmobiliaria, con los cierres de albergues, los desalojos con patota y palos.
El gobierno de la Ciudad de Bs. As no ha recuperado en 3 años un solo metro cuadrado de los apropiados en dictadura y democracia por corporaciones y clubes semiexclusivos en Puerto Madero, Palermo, costanera Sur. Son negocios, son sociedades posibles. Lo otro, la villa, es el peligro de dar residencia definitiva a quienes el macrismo quiere arrasar de la ciudad.
Ciudades sin indigentes. Ya se ensayó en París, por ej. Fracaso aparente, porque el modelo de los mercados multiplica indigencia y también porque hay labores urbanas que sólo hacen hambrientos. Triunfo del modelo, porque las presiones y represiones van sumando adhesión en otro grupo de pobres, el de aquellos que accedieron a la vivienda propia, que se saben débiles y rechazan a quienes le recuerdan su pasado. El remedo de comandos civiles que operaron en Soldatti no salió de Barrio Norte, Madero o Las Cañitas, sino de la misma y marginada Franja Sur de CABA.

Gente que no, gente que sí

A cuadras de Capital se erige Ejército de los Andes, barrio de monoblocs. Hay que pasar por José Ingenieros para llegar allí. Muchos de los 35000 vecinos que habitan el mal llamado Fuerte apache, compran sus alimentos, ropa, boletas del Quini, en los comercios de José Ingenieros. Camino a sus empleos pasan por el frente de casas humildes pero acogedoras, casas de gente trabajadora que accedió a la vivienda o el terreno en tiempos en que se podía.
La gente de Ingenieros no entra a Ejército de los Andes.
Viejos memoriosos cuentan que allá había un bañado, cazaban ranas, fabulaban selvas. Después vino el relleno, los edificios y la llegada de esa gente.
Si el fútbol, la JP y algún noviazgo hicieron alguna mezcla en los ´70, las crisis, la dictadura con sus razzias, las razzias post dictadura, la disgregación que trae el desempleo, todo concurrió a construir un muro invisible entre los vecinos de ambos barrios.
Nadie recuerda que la gente de los monoblocs los bautizó como Complejo Padre Carlos Mujica en el ´73, tras una de las erradicaciones de familias de la Villa 31. También se olvidó aquel hormiguero humano que salió desde los edificios y se fue compactando con familias de José Ingenieros, camino a Ezeiza, ese día que la gran llusiòn de los ´70 llegó a su cenit y comenzó a languidecer bañada en sangre.
Una mancha verde separa hoy los barrios y a sus gentes: el móvil de la gendarmería, los uniformados en la esquina, fusil FAL en mano, marcan el afuera y el adentro de la civilidad, ponen materialidad al abismo invisible.
El otro menemismo
Hay gendarmes en las villas, más bien al borde de las villas en Capital. n
Pero nada como el baldío, esa porción olvidada del Parque Indoamericano, sumada al cerco de uniformes, nada como esa imagen para excluir a estas familias de la civilidad, a metros de supuestos incluidos, de gentes que se apiñan en departamentos ínfimos y gastan su tiempo en buscar un empleo digno y olvidar los días en que también fueron villa.
Macri tiene su foto de campaña: es O “ESO” O “LA CIVILIDAD (NOSOTROS)”, el aluvión zoológico o la gente de "Caras".
Revive el retoño que dejó la dictadura y realimentara el menemismo: la extrañeza del indigente, esa que Germán Abdala llamara la lucha de pobres contra miserables.
Ahora Macri esperará nuestro fracaso, el fracaso del gobierno más reparador que tuvimos en la historia, para ofrecerse como el Zarcozi o Berlusconi de estos lares. No somos primer mundo, pero allá siguen generando exclusión y la exportan para consumidores particulares: los grandes propietarios, sectores medios más aferrados al electrodoméstico que a la convivencia, los famélicos en caída libre. Es el frente menemista que Macri sueña con reconstruir en el ¿temporario? fracaso de sus veleidades peronistas.

La vuelta a la frontera
Pienso en el barrio Ejército de los Andes. Lo que se gastó desde 1983 en rejas, policía, gendarmería, al fin cuánt ccstó esa foto y esa materialización de la exclusión.
Uno se pregunta cuánto menos hubiera costado una política activa de educación, cuántos matriceros, analistas de sistema, maestros mayores de obra, educadores, sociólogos, artistas, habrían germinado a la par de Tévez, cuántos como él serían ejemplo hoy entre sus pares, cuánto hubieran podido cambiaro la faz del barrio si esos fondos se hubieran empleado para la inclusión. Por eso, por lo mismo que ayer pedimos la gendarmería, digo hoy: tiene que irse cuanto antes a donde les corresponde estar: la gendarmería a las fronteras.
Porque no sólo necesitamos proteger la vida de estas 1000 familias, porque también queremos que vivan nuestro mismo país, hoy llamo al gobierno nacional a hacer lo imposible para que ya se defina el terreno y un programa inclusivo de construcción de viviendas. Están las madres, allí está la Tupác para enseñar cómo construir, con menos inversión que la que crea la burocracia, casas buenas, un entorno amigable, acordes a lo que necesita y se merece quien habita nuestro suelo.
Están las universidades y organizaciones sociales para trabajar en la inclusión desde la educación, la salud, la solidaridad, para que estas familias no vuelvan a dejar muertos en camino a conquistar lo que Macri les negó.
Y los Qom deben tener su tierra.