jueves, 10 de julio de 2014

MUNDIAL Y GILADAS- 4- Como sea mata juego limpio

El amigo Claudio Pena publica en facebook un texto que no necesita agregados. Es una perfecta desmentida, por la positiva, de las voces que resignan identidad colectiva y honestidad deportiva en función de un resultado, sea en el fútbol, se en la vida, sea en el quehacer de los pueblos

"Creo que la selección ha hecho mucho más que llegar a una final.
Ha dado una enorme lección:
Ayer vimos un jugador excepcional como Robben, completamente neutralizado, sin necesidad de pegarle patadas.
Vimos también nuestros jugadores golpeados, lastimados, que no se quedaban un año exagerando su dolor en el piso con el objeto de lograr alguna "ventaja" de parte del juez. Y no vimos a nuestros jugadores simulando faltas, como sí, por ejemplo, se pudo ver a Robben más de una vez en este torneo.
Se sabe que Messi, para dar un ejemplo claro, no es un tipo que si lo foulean, se dedique a hacer "teatro". Pero lo mismo se puede decir de Mascherano, de Zavaleta, de Biglia, de Rojo, por mencionar sólo algunos que recibieron duro castigo en el partido de ayer.
Que Sabella haya dicho que el juego se organizaba detrás de la idea de trabajar para el compañero, de "dar sin esperar recibir" y que el equipo haya mostrado un juego sacrificado, ordenado y sin mezquindades, muestra que esa idea se ha hecho carne en este equipo.
Ver a Javier Mascherano. diciéndole al "chiquito" Romero "hoy vos te convertís en héroe", palabras de un verdadero líder dentro del equipo, que encima es un jugador que no sólo no se guarda nada en la cancha sino que además del sacrificio demuestra una excelencia impresionante, enseña sobre un tipo de liderazgo que es el que conviene en el deporte y en la vida.
Que el equipo en cada uno de sus jugadores, tenga un discurso homogéneo y consistente, sin fisuras, en la defensa de los valores grupales y de cada uno de sus integrantes, con especial cuidado en aquellos jugadores más castigados por una prensa que acá, como en Brasil, juega su propio juego de desgaste del gobierno y exacerbación de todos los valores contrarios a un sentimiento comunitario. De ese modo libran su propio partido contra el egoísmo, el individualismo, el resultadismo a cualquier precio, etc.
Por supuesto que es lindo ganar y llegar a la final y si es posible, ganarla. Pero cuando a eso se lo hace con respeto por el juego, respeto por el equipo y el adversario, y entregando lo máximo de cada uno en función de un logro común, ganar o no, no es ni lo único ni lo más importante. Y eso a estos pibes hay que agradecérselo, porque como en Derechos Humanos, y en la batalla contra el salvajismo de los buitres, Argentina hace escuela para sí y para el mundo."

viernes, 4 de julio de 2014

Mundial y giladas- 3 - Cueste lo que cueste (Neymar afuera)


SE VA NEYMAR CON UNA FRACTURA DE 3ª VÉRTEBRA GRACIAS A UN RODILLAZO DIRECTO DE ZÚÑIGA EN SU COLUMNA EN UNA JUGADA MENOR, SIN RIESGO DE GOL.
Cuando vi el foul pensé que era terrible, por la mala leche y por lo que podía pasarle a Neymar. 
Se va el pibe, que con el otro pibe, James más Lío, Fideo y Robben son tal vez los únicos que dan toda la talle de cracs en este mundial Brasil.
Besta del cueste lo que cueste, pierde el fútbol, perdemos lo hinchas, pierden los mejores, ganan los antifútbol. 
Es lo que logran referís vergonzosos como el de hoy, tipos como Velazco Carballo, que dijo en un reportaje que dirigir un partido es como "domar un potro Bronco". valientes a la hora de declarar que al dirigir en tierras extrañas terminan haciendo localismo por cobardía, complicidad o ambas. 
Es lo que logran los antifútbol como Felipao, que mandan a sus equipos a jugar al borde de la expulsión todo el partido y generan reacciones del mismo tipo en sus adversarios. 
También son responsables y no menores los flojos que confunden coraje con agresión. Habría que mostrarle a  Zúñiga lo que dijo Riquelme a propósito del caño de taco que le hizo a Yepes en el Monumental. Dijo el maestro: "El que hizo lo más difícil, el que se portó como un hombre fue Yepes no yo. Yo hice un caño, pero Él, con toda la presión de la tribuna encima y con la oportunidad que tuvo para foulearme, sacarme de un patadón,  siguió tratando de sacarme la pelota en forma lícita. Eso es lo ue hace un verdadero hombre".
En fin, que Felipao es víctima transitiva de sus propios métodos bilardistas, mouriñistas, pero a la vez consiguió la excusa perfecta si la selección brasileña termina como viene amagando, fuera de la copa y sin sexacampeonato.
También Peckermann es víctima transitiva, porque lo de Zúñiga no ha sido, no es, ni será lo suyo.
Todos los amantes del buen fútbol somos víctimas transitivas al irse uno de los 4 ó 5 cracks que tiene este Mundial. ¿Qué no hubiéramos dado por ver al pibe tratando de hacer lo suyo frente a Masche, Garay, mientras Lío y Di María la rompen en campo de Brasil? (Entre paréntesis, escribo y pienso que hay que cuidar a Messi mañana y en todos los partidos, para que no termine víctima de ora burrada como la de hoy).
Pero Neymar es la víctima directa y concreta y nada que se le diga puede cambiar lo que le hicieron perder. 
Nunca sabremos cuánto perdió el fútbol cuando Goikoetxea  le quebró el tobillo a Diego   Sabemos cuánto nos dio Diego después, pero esa es sólo una parte de la historia, la otra es cuánto destruye en el jugador lesionado y en el resto de los jugadores y equipos esta manera de encarar el fútbol.
Esperemos, por su bien y por el del fútbol que cada vez ve más difícil que salgan grandes futbolistas, que Neymar se recupere en lo físico y con el ánimo suficiente para encarar pronto otra vez en las canchas del mundo.

jueves, 3 de julio de 2014

Mundial y giladas- 2- Enemigos íntimos

Ah no! con los brasileños siempre hubo bronca!, Se puede cambiar brasileños" por "uruguayos", "chilenos", "colombianos", siempre el discurso de la "autonomía del fútbol" en la misma onda: el fútbol estaría más allá de la Patria grande, la solidaridad entre los pueblos, la hermandad de origen y de identidad.
CORTEMOS CON LO DE JUSTIFICAR LA CONFRONTACIÓN SALVAJE EN EL FÚTBOL. 
No se justifiquen en ciencias que no manejan ni en referencias históricas sacadas de contexto. 
Lo que brutaliza hace unas décadas la confrontación entre clubes, entre barrios y entre pueblos, lo que posterga la solidaridad y fraternidad en beneficio de la discriminación y el disfrute de la humillación ajena no es la supuesta independencia del fútbol: es el capitalismo, sobre todo en su versión neoliberal, que en el mismo proceso que rompe lazos sociales, de nacionalidad, familiares, fogonea el enfrentamiento entre los fragmentos resultantes. No siempre fue así.
Cuando en nuestra sociedad todavía resonaban los ecos del primer peronismo ocupando espacios de identidad social como nunca antes ni después, estaba mal visto vanagloriarse públicamente del mal paso ajeno en lugar de festejar el logro propio. 
Incluso en los 60/70 tipos para nada hinchas de Racing o de Independiente seguíamos finales de América y del mundo como tales. El Brasil del '70 era la admiración de todos y a nadie se le cruzaba hablar de Peñarol, Nacional o el Santos con términos ofensivos. Al contrario: eran los que hacía morder el polvo a los europeos en las finales de copa de clubes. Jodas entre amigos, entre compañeros de laburo o de estudios, sí, pero paradójicamente como modo de consolidar la amistad compartiendo la diferencia. 
Alguien puede decir, "sí, pero yo tenía un tío, un vecino" o "pero, alguna vez vi una revista deportiva, un suplemento...". Claro, siempre existieron minorías que actuaban como loros de la xenofobia oligárquica, siempre hubo medios dedicados a usar el deporte como vía para romper la unidad de los pueblos, pero las mayorías andaban en otra. Para quien quiera ampliar esto, recomiendo ver el reportaje al Negro Jefe un tiempo después del Maracanazo. Verán que le dedica a semejante gesta no más del 20 por ciento de sus palabras: el resto está dedicado a narrar la lástima que le produjo la tristeza de los brasileños, a denunciar cómo el triunfo de la selección charrúa fue usado por la dirigencia del fútbol y la política en Uruguay .

martes, 1 de julio de 2014

Mundial y giladas- 1- De la soberbia

Un par de dificultades para avanzar hacia los cuartos y ya aparecen en los medios esos opinadores que juzgan a la sociedad argentina a propósito de la selección.
Otra vez las voces del juicio justo, que "los argentinos somos soberbios", que "nos creemos los mejores del mundo". Y otra vez la falsa autocrítica del "hay que reconocerlo" cuando en realidad es su rechazo su crítica velada a los que no cultivamos el derrotismo como forma de evitar frustraciones. 
Hay pedantes en Argentina, como hay garcas, pero reducirnos a la mayoría de "los argentinos" a ese estereotipo es también una forma de pedantería. 
Ganamos dos campeonatos mundiales, fuimos subcampeones dos veces. Ganamos también en los Olímpicos y Juveniles. De los consensuados 4 mejores jugadores de la historia, 3 nacieron en Argentina -Distéfano, Maradona, Messi- somos el único equipo del mundo que tras cien partidos con Brasil les lleva un triunfo de ventaja a los penta. Todo esto en el deporte más popular del mundo y de la historia, un deporte que no creamos, traído por inmigrantes. 
Tenemos una escuela de juego que los cultores de ese prurito derrotista, con la mirada puesta en el afuera, fueron deteriorando tanto como cada vez más temprana exportación de nuestros jugadores. Pero es una escuela que renace en cada asistencia de Román, Dalessandro (no abundo porque si hacemos la lista de armadores de los últimos 40 años, el 70% nació acá), en las apiladas de Lío, las diagonales del Fideo. 
Tambien en la dignidad de Diego encabezando el tren del ALCA y la de Lavezzi, Mascherano y Lío haciendo un spot para las abuelas por los pibes desaparecidos (Hace diez mundiales que te estamos buscando). 
Qué mezcla no? Es la que existe en nuestro fútbol. 
Por eso vamos a la competencia convencidos de ganar, no por soberbia. Porque muchos de nuestros jugadores crecieron en un medio de pobreza, de necesidades, pero en el que campeaba la convicción de no ser menos que nadie, de tener derecho a lo que cualquiera. Porque aunque decenas de veces nos quisieron borrar la historia, muchas más la recuperamos, de a fragmentos, un poco de fútbol, un poco de peronismo, otro de Charly o los Redondos, otro de rebeldía ante el poderoso, etc.
Entonces: ¿a qué vamos a ir a un mundial? A ganar. 
Qué vamos a esperar los hinchas? Que nuestra selección gane. 
Tenemos todo el derecho a la esperanza y la convicción. Y a sufrir y esperar la próxima si no se da. como en nuestra historia. 
También quien no quiere ejercerlo tiene su derecho, no necesita usar nuestras pasiones como excusa para hacerlo

viernes, 27 de junio de 2014

SUAREZ Y LA FIFA: PARADOJAS DE TIEMPOS NEOLIBERALES

La escena permite ver que Suárez choca su cabeza en bajada contra el hombro del defensor italiano. La marca de mordida que muestra éste de apenas permite intuir que no se trató de un cabezazo sino de un mordisco. Digo intuir porque en esto se basan los fallos del referee, no en la confirmación científica o legal, sino en lo que el equipo arbitral ve y lo que a partir de su experiencia evalúa. 
Es lo mismo que nos pasa a los espectadores. Tal vez por eso nuestras reacciones son tan imperativas, tan irreflexivas. La falta de argumentos se compensa con lugares comunes, prejuicios, cualquier cosa que permita mantener convicciones sólo dirigidas a convalidar el resto de nuestras convicciones. La imagen ayuda, cuando están en juego cuestiones no visibles, lejos de constribuir a discernir nos reafirma en el preconcepto.
Pero volvamos a Luis Suárez. El partido concluye, Italia está fuera del Mundial2014
Tres días después, un comité de la FIFA, sin ninguna consulta a los implicados, es decir, a través de una práctica que reproduce formas anteriores al derecho romano, toma una decisión: suspende al agresor por nueve fechas a partir del partido Uruguay-Colombia. Pero hace algo más: vulnera todos los derechos laborales de Luis Suárez, empleado de una entidad miembro de la corporación mas famosa del mundo, cuando dispone " - De acuerdo con el art. 22 del CDF, durante cuatro (4) meses, se le prohíbe a Luis Suárez ejercer cualquier clase de actividad relacionada con el futbol (administrativa, deportiva o de otra clase)." En resumen: en ese periodo no podrá trabajar, ni discutir condiciones de trabajo o remuneración, tampoco contratar con otro club, etc.
No conforme con eso, la FIFA avanza sobre sus derechos ciudadanos: " se prohíbe, asimismo, a Luis Suárez entrar en los recintos de todos los estadios durante el período de duración de la prohibición (v. punto 3). El jugador tampoco podrá entrar en los recintos del estadio en el que la selección uruguaya dispute un encuentro mientras esté cumpliendo con los nueve partidos de suspensión". ¿Que pasaría con cualquier ciudadano de a pie si la empresa para la que trabaja pudiera imponerle sanciones de este tipo? Mucho empleado corporativo bordea hoy, con el ingreso de la empresa en su vida privada, via velular y mail, horarios "flexibles", una situación que marcha en ese camino. Por eso no debe sorprendernos la confusión que se despliega alrededor del "caso Suárez".
Dejemos de lado otras cuestiones que existen pero pueden distraernos de lo principal tales como, si Suárez merecía sanción (claro) o, que si el árbitro hubiera notado, la infracción hubiera producido su expulsión y con esto una sanción mucho menor (idem).
Lo que tenemos entonces es que de un lado hay un jugador que muerde a otro, de otro lado hay una corporación que avasalla todos sus derechos. ¿Cual es el problema principal? ¿Qué debería ocuparnos a todos los interesados en un mundo mejor, inclusivo, más justo para todos?
Antes de la resurrección del neoliberalismo la mayoría de las personas hubiera respondido como respondieron ayer Mujica, Maradona o Víctor Hugo: Suárez cometió un error, la FIFA actúa como un poder sin límites, autoritarismo, es una corporación para la cual los jugadores no son personas, sino una fuente de obtención de riqueza a la que hay que someter cada vez que sea necesario. En un mundo en que los trabajadores veníamos de conquistar derechos, los vivíamos como parte algo cotidiano, cualquiera hubiera notado esta prioridad.
Hoy es más difícil, pero no imposible. Sólo hay que dejar de actuar como si la realidad se pudiera pensar haciendo omisión de que el llamado poder fáctico avanza avasallando estados, grupos sociales e individuos y en cada situación es ésta la primera cuestión a despejar.

miércoles, 11 de junio de 2014

CLUB DE PARÍS, ¿DONDE ME PONGO?

Leo en el sitio de la URONDO un artículo de Pablo Ferreyra "CLUB DE PARIS, POCO QUE FESTEJAR" En tren de no festejar,  Ferreyra manifiesta (…) La primer medida (De Kiciloff) fue devaluar (…) llevándose puesto el consumo popular
No conozco ningún estudio serio que muestre un retroceso significativo de la participación de los sectores populares en la distribución de la riqueza a raíz del paquete económico puesto en marcha de los últimos 6 meses. 
Agrego que la finalidad del "paquete"fue enfrentar el cuello de botella creado por la conjunción de dos factores: la política de multinacionales y/o agroexportadores de realizar sus ganancias en el exterior, sumada a las consecuencias de más de una década de desarrollo impulsado, no desde una mesa de arena sino desde la confrontación y negociación permanente con los diferentes sectores del empresariado (también sectores medios y hasta trabajadores). Lejos de las certezas de la planificación y logros que todos esperaríamos de la misma, esta es una época, lo sabe el imperialismo, lo saben los economistas de cualquier signo, lo saben nuestros mejores dirigentes nacionales y regionales, en la que cada paso está signado por la disputa del momento y es el campo popular, en el mundo y en la región, el más condicionado para darla. 
No espero que el autor coincida con este diagnóstico, pero sí que si cuenta con un estudio que demuestre tal retroceso distributivo sería adecuado que la exhiba de manera exhaustiva. Es lo menos que se puede esperar de un legislador electo por el voto popular y que lo fue en nombre de una fuerza cuya conducción estratégica cuestiona en el artículo. Mucho más si en nombre de sus consideraciones se permite vaticinar nuevas devaluaciones ("¿subidón?"), como si el causante de las mismas fuera la política del gobierno y no la resistencia de los sectores más concentrados a compartir el ingreso con los más postergados.
Lejos de confirmar a las previsiones del compañero, la devaluación fue acompañada de medidas tales como el PROGRESAR, los Precios Cuidados, etc., tendientes a evitar los efectos regresivos de anteriores devaluaciones. Y lo hizo con tal resultado que, como comento en enero de 2014  en “Devaluación con inclusión, un nuevo desafío”  “La política del gobierno puso en duda un mito arraigado en la cultura política argentina, el de que toda devaluación sería perjudicial por sus efectos regresivos en la distribución del ingreso y el desarrollo y la soberanía,” 
Lejos, muy lejos del antagonismo inicial entre “única salida” y “bueno para el país”, que denuncia de entrada Pablo, la forma en que el gobierno encaró la devaluación demuestra que nunca hay para los gobiernos, sobre todo para los gobiernos populares una “’única salida”, sino un menú compuesto por aquello que permite la correlación de fuerzas, los objetivos y demandas que el pueblo considera prioritarios, los ejes en que hay una gran comunión entre pueblo y gobierno y aquellos que aún ésta no se produjo, etc. Y demuestra también que en la mayor parte de las devaluaciones anteriores no es cierto que se hayan producido como se produjeron ”porque eran la única salida” sino porque esos gobiernos priorizaron al devaluar, por temor, derrotismo o complicidad, los intereses de la oligarquía.
Una consideración más sobre la devaluación. Pablo afirma que “la medida disparó además una estampida de precios por parte de las patronales para recuperar su tasa de ganancia en dólares.” Hasta los supermercadistas chinos saben que los aumentos de precios no “se dispararon” sino que fueron instrumentados por los monopolios formadores de precios disconformes con las condiciones de distribución del ingreso que mantenía el paquete de medidas. No hay, esto no es chicana, problemas con que a veces los argumentos de uno coincidan con los de TN o Melconian, lo grave es que uno no se pregunte por qué sucede ésto y si está seguro que los argumentos son válidos explique el motivo de la coincidencia.
Yendo a la cuestión de fondo del artículo, SI HAY MUCHO PARA FESTEJAR. El acuerdo con el Club es absolutamente ventajoso respecto a cualquier acuerdo de esta época entre un país emergente no amigo del imperialismo y sus acreedores. Ese el primer rasero a considerar respecto al acuerdo. No incluye el monitoreo ni condicionamientos del FMI, ajusta los pagos al crecimiento argentino, no recarga los intereses por sobre los de plaza, no exige reducción de la inversión social, estatal, etc. Qué no darían los pueblos de Irlanda, España o Grecia por esas condiciones. 
Pero además, hay que festejar que este acuerdo con el Club de París no hubiera sido posible sin la derrota del ALCA, sin la UNASUR, sin la disputa con los fondos buitres, sin la combinación de posiciones de fuerza, negociaciones, postergaciones y apuros que vienen signando la acción de los gobiernos populares de América Latina. Ayer, cuando las prioridades del imperialismo permitieron nuestra irrupción y avances como estos, hoy, cuando el imperio gira su mirada hacia nuestra región y trata de avanzar cooptando a los más débiles o cómplices y de limar hasta derrocar a los gobiernos que constituyen un mal ejemplo mundial frente a sus políticas de ajuste: Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil. Con este marco ¿Cree Pablo que Fidel, Evo, Maduro, Dilma, Correa y hasta Santos no consideran un triunfo esta negociación?
Una consideración más: Pablo achaca como otro defecto de nuestra política que “ no cuestiona la tasa de ganancia y la disposición a invertir de las grandes empresas que operan en nuestro país" 
¿Cree el legislador que Kiciloff no aprieta más a las empresas por miedo o complicidad? O, peor aún: ¿cree que Cristina no lo deja?¿Diría que tampoco lo hace Dilma porque permite las megaganancias de los empresarios paulistas y cariocas, de los latifundistas y de los desmotadores del Amazonas? ¿O Maduro, por permitir las del capital financiero, los sectores industriales que no lo confrontan en público, los terratenientes? ¿O Evo, que sigue conviviendo con los terratenientes del bajo y su opulencia? ¿Qué supone que deberíamos hacer? ¿Confiscar, estatizar y distribuir sin más? ¿O continuar el tira y afloje actual hasta que la balanza se vaya inclinando para nuestro lado o al menos no se incline demasiado para el contrario? Porque estos gobiernos, de los que se puede decir que han desarrollado la tarea más gigantesca a favor de los intereses populares, la soberanía y el desarrollo que se haya producido desde las luchas de la independencia, sobreviven y avanzan porque se desplazan dentro del marco de lo posible, apegados a las convicciones y estado de ánimo de sus pueblos, en un mundo en el que el imperialismo reestablece su control y hegemonía a fuerza de garrote y control financiero.
Ah! No me parece mal que se abran discusiones públicas en el espacio K. Sí que, sin beneficio de inventario, se asuman posiciones antagónicas con lo que el kirchnerismo viene haciendo desde hace más de una década.

viernes, 6 de junio de 2014

MUNDIAL Y PUBLICIDADES: PARE DE SUFRIR

Pienso en el archivo histórico.  Me pregunto si alguna vez los hijos chicos o  los nietos de mis amigos, lo que suele llamarse las generaciones futuras aunque ya convivimos con ellas, tendrán oportunidad de ver las publicidades que se hicieron en Argentina para este próximo mundial.
¿Qué país se podrán imaginar a partir de esos spots? ¿Qué idea podrían hacerse de cómo era la vida de las mayorías en esta época?  ¿Vislumbrarán con qué ánimo comenzábamos el día, trabajábamos, hacíamos el amor o nos aburríamos? 
Las publicidades del mundial se parecen a esos testimonios que presentan los pastores mediáticos del "pare de sufrir". ¿Por qué?
Caras crispadas, de sufrimiento, barbas a medio crecer, no por moda sino esa barba que señala una vida cotidiana abrumadora. Ojos enrojecidos y ojeras de persona con poco tiempo y posibilidades de dormir tranquila. Hasta hay un spot, un boliche en el que un flaco mira la TV con una expresión entre aterrada y resignada, como si estuviera viendo no un partido de futbol, sino a Maidana o Duer, pero tampoco en el mano a mano, sino tirados en el suelo y el juez, los segundos  hasta el jurado, pateándolo sin límite y con desprecio.  Y el flaco, aunque está en una pizzería parece no comer hace días.
No todas son así,  las con risas, agitar de banderas, gritos de aliento. Pero no el grito que cualquier hincha conoce y alguna vez protagonizó. Ese grito que irrumpe en la tribuna en esos momento de duda, cuando al equipo  no le sale nada, el contrario se ceba y uno empieza a mirarse con el de al lado sin encontrar el cantito justo. Y entonces ese "Vamos carajo, esto es el gasómetro (o la cancha de tu equipo, la que sea) no el Colón,  acá se alienta, se bancan los trapos", es un grito que te hace parar, las gargantas, todas,  se ponen a full en una energía que baja al pasto y pone en movimiento hasta al más frío del equipo. No, aquellos son más bien gritos de velorio, de impotencia, nada parecido a la confianza, a la satisfacción y el orgullo que de ser hincha de la selección que tuvo a Maradona y tiene a Messi, la que protagonizó el mejor gol de la historia de los mundiales, la que se limpió los botines en la alfombra de una reina, la que venció al local entre insultos a nuestro himno en Italia, la que representa por tradición y estilo una de las pocas escuelas de fútbol del mundo.
Hace unos años fue Nike con sus publicidades bélicas. Jugadores famosos por su creatividad y finura jugaban en algún rincón galáctico pateaban una pelota de vaya a saber qué material y derribaban muros y rivales hacia abismos oscuros, inaccesibles a la vista del espectador.  No la cintura de Diego, Rojitas, la muñeca en el pie de Messi de Slatam,  el pique imprevisto del Kun, de Saviola,  no ese rectángulo gigante de pasto que de golpe se hace minúsculo en una apilada como las de Diego o Leo. Un mundo virtual, sin límite ni referencia, sin vida visible, de juego bélico de play y destructores a su medida. Claro, uno mira los años que vinieron después, invasiones a países petroleros, guerras y más guerras que se proyectan más allá de las promesas de final olvidadas una vez terminada alguna elección, comprende que un país no futbolero, cuya cultura está más afincada en destruir enemigos que en el arte de lo impensado  -gracias NBA por la excepción-  no puede generar campañas de publicidad que eviten ese grado de violencia.
Pero aquí  ahora, en nuestras TVs, es otra cosa.
 En lo futbolístico tenemos el mejor jugador del mundo, no hay delanteros de otros equipos que sean superiores al Kun o el Pipita, ni abundan los Maxi, los Di María o Mascherano, por citar algunas virtudes.   
En lo social estamos viviendo el onceavo año del fenómeno de inclusión, recuperación de soberanía, memoria, justicia y desarrollo más grande de nuestra historia. En medio de una crisis mundial que casi arrasa la unidad europea, lleva a muchas economías periféricas a dos dígitos de desocupación cuando no las pone al borde de la desintegración social, estamos participando de un proceso regional de desarrollo, implementando con eficacia medidas contracíclicas para mantener el nivel de empleo, de calidad de vida, de institucionalidad.
Entonces ¿qué representa ese perfil social y anímico de desazón, de falsa alegría que presentan las publicitarias, salvo honradas excepciones?
¿Por qué quieren convertir en una fuente de displacer al fútbol, el mayor fenómeno de disfrute compartido y colectivo de la humanidad?
¿O es que se han habituado tanto ainventar el país de la mala onda, el de la inexistencia de motivos de alegría, de orgullo, el de los grupos de poder que en la ausencia de lo malo lo crean y repiten hasta hacerlo creíble?
Sirve el ejemplo de un titular de Clarín hace un par de días “algo se rompió entre Sabela y los jugadores” ¡a una semana del mundial!
Algo se va rompiendo, no entre Sabella y los jugadores, sino entre los operadores de la desazón y quienes cada mañana intentamos a construir un país mejor.  Ese es el partido que juega nuestra Nación. La foto que me hace llegar Claudio: Messi,(También estaban Mascherano y Lavezzi) haciendo un spot con las Abuelas por los pibes desaparecidos, reafirma de qué lado está la vida.
En tanto, Lo mejor para nuestra selección. Corazón, toque y gambeta. nosotros bancando los trapos. COMO SIEMPRE..