8 de noviembre a las 21:48 rezaba mi FB. Encuentro que vale la pena reproducirlo post elecciones
Hay una mora en quienes
analizan las elecciones de EEUU.
Más Allá de quién nos quiere y quién no
(ninguno de los dos) el tema es qué efectos tendrá en la conciencia
delas sociedades en todos los países del mundo que un pensamiento como
el de Trump gobierne al país más poderoso, se imponga como sentido común
EXPLÍCITO ALLÍ.
¿Se imaginan a nuestra derecha "aggiornandose" con más
racismo, xenofobia, misoginia y encontrándole más motivos a la
jibarizacion del Estado?
Los agazapados, las segundas filas de los
trapos sucios de las derechas vernáculas encontrando eco en el "vigía de
occidente".
Legitimado así, Trump seria LO PEOR DEL NEOLIBERALISMO QUE
AVANZA, pero multiplicado al infinito
ES TIEMPO DE CONSTRUIR LO NUEVO En los mejores días, decíamos "Gracias Flaco y Cristina x hacer lo que dijeron que iban a hacer y parecerse tanto a lo que fuimos y somos". Intentamos un continente en que crecer con solidaridad, inclusión, diversidad, equidad y justicia. Hoy la situación es otra: Un gobierno dirigido realizar su "revolución" conservadora, saquear al pueblo, arrasar derechos y legalizar el nuevo estado de situación. AHORA ES TIEMPO DE IMPEDIRLO Y LO HAREMOS RESISTIENDO UNIDOS
jueves, 24 de noviembre de 2016
NO HAY LUGAR SIN CONTAMINAR NI SALIDA INDIVIDUAL
Con mis colegas deberíamos compartirlo con
más claridad y persistencia. Genocidio, desempleo, falta de futuro, la
perversión de los poderosos en todas sus variantes nos hicieron mal. No
sólo como país, como sociedad, como grupos y familias. También de uno en
uno.
El miedo, la brutalidad para la que nadie se prepara, el acorralamiento promovieron individualismo y con ello egoísmo, negación,. Burbujas.
Nada de eso se resuelve sólo en consultorios ni en los círculos más cercanos. Tampoco centrando la mirada en el espejo. Aquel conservó un recuerdo, aquella una esperanza, aquel otro supo resolver algo, aquella otra se equivocó pero se dio cuenta. Aquel otro no, pero lleva consigo una enseñanza de lo que no hacer. Todos arrastramos las mismas taras y cada uno tiene además algún recurso para ir saliendo adelante. De conjunto. No hay perfectos ni sanos totales, somos sobrevivientes de algo que vuelve a cobrar impulso en el mundo y aún no nos repusimos, a pesar de los años de bonanza.
Cada puerta que se cierra, cada mirada que se esquiva se pierde algo.
En tanto, proliferan escribas, lugares comunes, clichés que convocan al aislamiento como pócima mágica. "Mala onda", "relaciones tóxicas" y otros seudoconceptos vienen a trasladar al terreno de las relaciones cercanas aquello que "el concepto la grieta" promovió en las sociales y políticas. Con el mismo efecto: dividir lo que nos preserva, fortalecer a quien nos destruye, convencernos en fin de que no es que nos están meando sino que dejamos la ducha abierta.
No va a ser fácil parar a esta ola mundial de sometimiento, empobrecimiento y destrucción de identidad que.vuelve con fuerza. Tampoco lo será preservar nuestras subjetividades.
No está claro como y cuánto podremos lograrlo. Si lo está que es con los ojos bien abiertos y con "el otro", el que no se beneficia de mis pérdidas y comparte mis pesares y esperanzas que podremos intentarlo. "El otro", el de las consignas. Pero tal como es, con sus mejores y peores.
Y recordar lo que los gurús ocultan, cuando hay malestar, es por algo mucho más tóxico que lo que puede padecer ese "otro": es por Macri y los suyos
El miedo, la brutalidad para la que nadie se prepara, el acorralamiento promovieron individualismo y con ello egoísmo, negación,. Burbujas.
Nada de eso se resuelve sólo en consultorios ni en los círculos más cercanos. Tampoco centrando la mirada en el espejo. Aquel conservó un recuerdo, aquella una esperanza, aquel otro supo resolver algo, aquella otra se equivocó pero se dio cuenta. Aquel otro no, pero lleva consigo una enseñanza de lo que no hacer. Todos arrastramos las mismas taras y cada uno tiene además algún recurso para ir saliendo adelante. De conjunto. No hay perfectos ni sanos totales, somos sobrevivientes de algo que vuelve a cobrar impulso en el mundo y aún no nos repusimos, a pesar de los años de bonanza.
Cada puerta que se cierra, cada mirada que se esquiva se pierde algo.
En tanto, proliferan escribas, lugares comunes, clichés que convocan al aislamiento como pócima mágica. "Mala onda", "relaciones tóxicas" y otros seudoconceptos vienen a trasladar al terreno de las relaciones cercanas aquello que "el concepto la grieta" promovió en las sociales y políticas. Con el mismo efecto: dividir lo que nos preserva, fortalecer a quien nos destruye, convencernos en fin de que no es que nos están meando sino que dejamos la ducha abierta.
No va a ser fácil parar a esta ola mundial de sometimiento, empobrecimiento y destrucción de identidad que.vuelve con fuerza. Tampoco lo será preservar nuestras subjetividades.
No está claro como y cuánto podremos lograrlo. Si lo está que es con los ojos bien abiertos y con "el otro", el que no se beneficia de mis pérdidas y comparte mis pesares y esperanzas que podremos intentarlo. "El otro", el de las consignas. Pero tal como es, con sus mejores y peores.
Y recordar lo que los gurús ocultan, cuando hay malestar, es por algo mucho más tóxico que lo que puede padecer ese "otro": es por Macri y los suyos
Etiquetas:
MENTE POSITIVA,
neoliberalismo,
RELACIONES TÓXICAS,
retrocesos
viernes, 16 de septiembre de 2016
Chau Topo, todo lo material....
"Los pibes militan, son elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates. Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda".
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")
Etiquetas:
Carlos Flax,
Mataderos,
militancia
Chau Topo, todo lo material....
"Los pibes militan, son elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates. Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda".
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")
Etiquetas:
Carlos Flax,
Mataderos,
militancia
Chau Topo, todo lo material....
"Los pibes militan, son elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates. Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda".
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. El Turco Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. El Turco Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")
Etiquetas:
Carlos Flax,
Mataderos,
militancia
Chau Topo, todo lo esencial....
"Los pibes militan, son elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates. Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda".
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de afiliación al PJ de la zona, no da para una semablanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
También fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "Todo lo esencial se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... "A Homero"
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de afiliación al PJ de la zona, no da para una semablanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
También fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "Todo lo esencial se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... "A Homero"
Etiquetas:
Carlos Flax,
Mataderos,
militancia
Chau Topo, todo lo esencial....
"Los pibes militan, con elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates. Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda".
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. El Turco Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ d ela zona, no da para una semablanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo esencial se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... "A Homero"
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. El Turco Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ d ela zona, no da para una semablanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo".
Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso.
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo esencial se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx. No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...) ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... "A Homero"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
