lunes, 26 de septiembre de 2022

LA DEMOCRACIA LA HACEN LOS PUEBLOS, NO EL SISTEMA

Jorge Alemán se propuso en el artículo "La causa de las ultraderechas" publicado hoy por Página 12, abordar dos posibles explicaciones a un tema tan urgente como crucial: el origen de las ultraderechas en el mundo.

En apretada síntesis, ya que arriba incluyo el enlace al artículo, marca dos factores a tener en cuenta

Uno: que "El capitalismo en su forma neoliberal, ya no puede, por su propio funcionamiento, disponer de su superestructura clásica", a la que relaciona con la institucionalidad fordista y el Estado de bienestar.

El segundo, relativo a la producción de subjetividades, "el programa de destrucción de los vínculos sociales y sus archivos de memoria histórica provoca que existan miles de vidas incapaces de reconocer un legado histórico".

Respecto a la reproducción de subjetividades, colectivas e individuales, coincido aunque no en su novedad actual. 

El desarrollo de la técnica y la manipulación simbólica lleva al paroxismo lo que antes se ejecutaba con más crudeza y por lo tanto era más posible de percibir de modo directo: los saqueos de las cruzadas, la destrucción de la biblioteca de Constantinopla, la construcción de templos de los invasores dentro o encima de los templos de los invadidos, la destrucción de los códices, prohibición de idiomas originarios y sobre todo, la supresión de formas sociales anteriores, el despojo de los residuos de propiedad colectiva y la reducción a servidumbre o esclavismo en caso de invasiones, por fin la creación del "hombre libre", (libre de propiedad, diría Marx), en el capitalismo.

No les faltó, por supuesto, soporte simbólico: casi todas las corrientes del cristianismo y otras religiones, aportaron lo suyo para normalizar las masacres.

Todas con el mismo origen y fundamento: el avance la propiedad privada, la destrucción del ser colectivo, aunque por diferentes vías. 

En los museos de EEUU, España, Francia, Reino Unido, los productos de saqueo son algo más que riqueza y espectáculo, son epitafios de las culturas que se cargaron en su historia de depredación.

Para que haya sometimiento leve o fuerte es necesario que antes haya existido terror imposible de procesar y resistir, destrucción de vidas y culturas sobre las que pudieron montarse modelos y paradigmas de sumisión.

Todo eso se contiene en la "acumulación originaria" del Capital.

Por eso, diría que la "superestructura clásica" del capitalismo, en su versión de democracia universal, es un momento muy efímero, no mayor a las décadas que duró el Estado de bienestar, contra los siglos que lleva el sistema.

De modo que lo "clásico" no aplica al ejercicio relativo de la democracia y vigencia universal del derecho. 

En meros ejemplos, las mujeres -mayoría humana- tuvieron derecho a voto tardíamente, tal como la igualdad de derechos entre géneros está aún hoy en discusión y no existe en gran parte del mundo actual. Ni hablar de las colonias, países dependientes, trabajadoras y trabajadores, inmigrantes, Milagro, Cristina.

El Estado de bienestar, los derechos modernos, el acceso a cualquier derecho en el capitalismo, son producto de luchas y conquistas sociales, siempre temporarias y siempre sujetas a las correlaciones de fuerzas entre las clases. 

Los originarios fueron "hermanos" donde San Martín, Belgrano, Castelli, ejercían poder. Vagos y malentretenidos con las leyes de Rivadavia. Barbarie con Sarmiento y hasta con la vuelta de Martín Fierro, vidas a suprimir y/o esclavas y esclavos con Roca y La Nación. Las mujeres, apéndices de lo masculino cuando no "locas". Los pobres, carne de cañón y de arado o engranaje.

Así, el Estado de bienestar no es sólo consecuencia de lucha y conquistas, también fue una forma de reordenar en parte las sociedades tras el genocidio social que constituyeron las dos guerras mundiales. Y se le cobró a la vida y subjetividad de los pueblos con la afirmación del destino manifiesto de EEUU y la masificación de la paranoia anticomunista, laboratorio mundial de los modos en que el victimario proyecta en las víctimas su forma de violentar, de la lucha de pobres contra miserables que se promueve hoy.  

Creo que el crecimiento de las políticas de odio y exclusión que hoy presenciamos no hay que buscarlo fuera de estas determinaciones, sino en su confluencia en los '70: la combinación del salto científico tecnológico que lograra liderar el Gran capital con la derrota que pudo perpetrarle a los movimientos populares en gran parte del mundo. Las derrotas posteriores, poco compensadas por cortos periodos de recuperación limitada, han ido debilitando lo que  podríamos llamar capacidad democratizadora de nuestros pueblos y posibilitando la entronización de los sectores más "clasistas" a la cabeza del gran capital. El límite de lo "politicamente correcto" está hoy más cercano a la capacidad de imponer que a lo que mejora la vida de las mayorías o en algunos casos, es más afín a la ampliación de poder de quienes ya lo tienen que a la "razón de Estado" o "interés nacional".

Agudiza este problema la recaída del progresismo en viejas recetas que, sea con consignas voluntaristas, sea con consignas oportunistas, naufragan frente al maximalismo del gran capital.

De ese modo, los sectores más desesperados de nuestras sociedades son empujados por encima de la disputa entre buenos y malos a la disputa entre la impotencia y "la maldad insolente", donde todo es lo mismo, pero trato de quedarme con lo mío individual si el poderoso deja algún resquicio. 

Cómo en los '70, una ventana de desarrollo de fuerzas productivas se está abriendo. En el acierto de las alianzas y propuestas que vayan desarrollando las fuerzas populares, está que ese desarrollo mejore la situación de los pueblos y por lo tanto su capacidad de generar democracia o por el contrario estire  y profundice las tendencias autoritarias y antipueblo que crecen hoy.

Es política, construcción de presente y de futuro, no moralina. Cuando una propuesta popular fracasa, parte de quienes tienen sus afectos e intereses puestos en ella ven el culpable en aquel que supo más cercano y lo convocó a esa empresa, no en el enemigo que se beneficia de su derrota.

Por eso es tan importante que las orgánicas populares sepan ubicar qué objetivos se pueden concretar en cada momento, en base a qué unidad, juntando qué diversidad de sectores y eviten batallas perdidas de antemano que, en la defensiva actual, consolidan tanto el poder del gran capital como fracturan el campo popular y arrojan a sectores numerosos hacia el creciente neofascismo.

viernes, 2 de septiembre de 2022

CRISTINA Y EL ARMA: ASÍ SOMOS

El tipo gatilla su arma dos veces sin que salga el disparo.

Dos, que están delante de Él, uno a cada lado, ven adelantarse su brazo y se inclinan dándole paso. ¿Ven el arma? Se diría que sí, ya que ambos se agachan mientras se apartan.

El ruido del martillo del arma se escucha, Cristina casi no se detiene en él ya que se inclina hacia ¿un libro? que parece haber caído. Cristina y el arma parece que existieran en mundos paralelos. 

Alguien junto a Cristina enlaza ambos mundos: "¿Qué hiciste?" 

El hombre de rojo retrocede unos metros. 

La cabeza del hombre del arma va desplazándose hacia atrás, ya tomado de su ropa por alguien de la custodia. Otro lo toma de los pelos. Una mano del que lleva al tipo aparta esa mano con un gesto claro: no agredir al quien acaba de intentar asesinar a Cristina. 

Confusión, zozobra, cuerpos que se mueven. 

La cabeza del tipo del arma que acaba de gatillar dos veces su arma a centímetros del rostro de Cristina sigue desplazándose hacia atrás a impulso de quienes lo han atrapado. 

Salvo la tomada de los pelos, rápidamente neutralizada, no hay ni un solo gesto de castigo, de agresión. 

Dos momentos en la multitud: el primero, el de no saber qué pasó, el segundo, el de saber qué pasó, que un tipo gatilló dos veces su arma a centímetros del rostro de Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de la Nación, líder popular y todas y todos preocuparse por Cristina. 


No hay puños que se cierren, nadie vuelve sobre sus pasos para ir contra el agresor, nadie pide linchamiento, nadie toma iniciativa en esa dirección. 

Así somos: nos convoca la vida, el prójimo, no nos anima la venganza, la revancha sangrienta, la mano que golpea, la carne que se fragmenta, menos la impunidad. 

No somos los Ellos, somos nosotros, constructores de sueños, de amor y necesidad de amar y ser amados, de igualdad y justicia, doloridos ante el odio, así es nuestro pueblo.

miércoles, 29 de junio de 2022

MILAGRO. LA DEMOCRACIA PRISIONERA

Por cuestiones de salud ya no soy perito de parte de Milagro Sala , función legal que cumplíamos con Jorge Rachid en el marco del Equipo de salud que formamos para asistir a las presas y presos políticos de Jujuy desde la Comisión de Salud del Instituto PATRIA

Igual nos veremos pronto con Milagro, nuestra hermana, ya sin el imperativo de los tiempos de los tribunales delivery de Morales.
El gobernador/ emperador/ empleado de los Blaquier, es una muestra cabal de lo que traería la vuelta de la derecha al gobierno nacional.
En palabras de Perón: "la dignidad encerrada en las cárceles".
Su correlato: un poder judicial tan indigno cómo la Corte actual, fabricante de causas y manipulador de cada procedimiento como una forma de tortura, servil al poder económico y al gobierno de mercado.
Adjunto el informe inicial de la y el profesional que nos reemplazan en esta tarea impostergable a Jorge y a mí.
Confío en la fuerza interior de Milagro para superar esta nueva prueba que no nace de la naturaleza sino de la persecución judicial.
En la anterior recordaba al oficial Brocaz, oscuro y cobarde ejemplar de servicio penitenciario en tiempos genocidas. Su lema; "no queremos mártires. Saldrán de aquí idiotas o tullidos. no van a ser ejemplo, vana a dar lástima o vergüenza". Es el criterio que anima a la política represiva de Morales y sus juzgados. Pero no lo van a lograr.
Algo de cada una y uno de quienes reclamamos su libertad acá, en América Latina y en el mundo entero está presente en su resistencia, algo de nuestros ancestros pugna por sostenerla a Milagro y las y los compañeros privados de su libertad en esta vergüenza de un gobierno popular conviviendo con presas y presos políticos.
Quienes aman la libertad hoy tienen que reclamar sin descanso por la inmediata libertad a Milagro y las y los presos políticos.
Mario Burgos
*Informe del equipo de salud de Milagro Sala*
En el día de la fecha, como Equipo de Salud, tomamos contacto por segunda vez con la señora Milagro Sala, la que se encuentra internada en la Unidad Coronaria/Terapia Intensiva de la Clínica Los Lapachos, San Salvador de Jujuy.
La misma se encuentra custodiada por dos agentes de la policía, una mujer y un hombre, en la puerta de ingreso a la UCO/UTI y un tercer agente femenino, al lado de su cama, exhibiendo ostensiblemente la portación de su arma reglamentaria.
Si bien actualmente se encuentra estable clínicamente, no está exenta de mayores complicaciones que pueden surgir en cualquier momento producto de su cuadro patológico de base.�
Es de destacar que la presencia de la policía al lado de su cama, indudablemente configura una situación amenazante, de violencia psicológica y simbólica, de acoso y hostigamiento que impacta clara y directamente en su salud psíquica, generando angustia y desazón con repercusión en su cuadro clínico, tornando el pronóstico de su enfermedad más ominoso del que podría llegar a ser.
La presencia de la policial adentro de la sala también perturba la salud del resto de los internados, los que no son ajenos a esta situación ya que es una sala abierta, afectando derechos de la paciente Milagro Sala y del resto de los internados “Ley de derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud” (ley 26.529, capitulo 1, articulo 2, inciso c y d).
Salvador de Jujuy 28/06/2022
Adriana Sonia Taboada - Licenciada en Psicóloga - MN 8336
Dr. Ariel Rossi - Doctor en Medicina - Especialista en Medicina Legal MN 90.414

lunes, 27 de junio de 2022

PÁJAROS SIN VUELO, EL MUNDIAL '78 Y LA CÁRCEL

Un pájaro en actitud de levantar un vuelo imposible, por su tamaño y su torpeza. Por peso del metal brillante extendiendo su brazo. La silueta del yuga se recortaba en la pasarela. Emponchado, una frazada con un tajo en el centro le servía allí, para cubrirse del frío de esa tarde. En el pasillo aún atronaba el parlante.

Ese año no tuve visita.

Mis viejos llegaron unos días antes a Resistencia, me enteraría un año después, tras juntar peso por peso para bancar el costo de los pasajes. 


En la entrada de la cárcel de Villa Libertad les dirían: "está sancionado por inconducta. No tiene visita". Traducido: 30 días de dormir en el piso en "los chanchos", comer poco y salteado, baños de agua fría, caminar en círculo por una celda de 3 x2. Tres veces hacia la izquierda, tres veces hacia la derecha, para que rodillas y pies izquierdos y derechos tengan el mismo esfuerzo. Recitar mientras camino a la derecha, cantar mientas camino a la izquierda. Un poco para ejercitar la memoria y los afectos que viven en esos versos, otro poco para sufrirlos menos. 

Y el escozor en el estómago que va cediendo con los días, hasta que sólo aparece cuando anticipo con el pensamiento mi regreso al pabellón. Los abrazos de los compañeros, la leche que fueron reuniendo para que recupere carne y kilos, para que me prepare para el seguro próximo chancho.

La cárcel había incorporado en aquellos días la política de los "movimientos vivos". Un oficial, Brocaz, era el abanderado de la humillación y las sanciones.

Durante años, nuestra negativa a llevar las manos atrás, a fijar la mirada en el piso, a cumplir órdenes como "cuerpo a tierra", "salto de rana" o "abra el libro" era un límite de dignidad que no habíamos cedido. Tras los asesinatos de Margarita Belén ese límite podía parecer una nimiedad, pero era sin embargo una señal de resistencia. “Somos presos políticos. Mientras los yugas vean eso, lo poco que podemos aportar desde acá estará cumplido. Cueste lo que cueste”.

Días enteros de discutir esto celda a celda, pabellón a pabellón. Y las idas a los chanchos se fueron sucediendo sin que esa señal de dignidad desaparezca.

Ya entrados en el otoño del '78, un nuevo debate se instala de celda a celda, de pabellón a pabellón: "¿Qué posición tener ante el Mundial? " 

Con lo poco que nos llegaba por alguna visita y luego circulaba de ventana a ventana, desde manos cada día más rápidas transmitiendo el mensaje “de afuera” a las miradas también más perceptivas, los presos de Villa Libertad armábamos algo parecido al devenir de las sombras en la pared de la caverna de Platón: una referencia, algo que nos ordenara la vida colectiva, algo a lo que atar nuestros recuerdos y el día a día de cada prisionero.

No debía ser necesariamente algo bueno, ni siquiera debía ser esperanzador. Bastaba con que el juego de siluetas tuviera su lógica y trazas de los sueños e ilusiones que los genocidas vinieron a aniquilar con nuestras carnes. "No van a salir muertos. No queremos mártires, héroes. Uds. van a salir idiotas o tullidos. No van a ser ejemplo sino a dar lástima, vergüenza". Me decía Brocaz una noche de apaleada y negativa en los chanchos.

Nuestro mundo y el de ellos.

El Mundial vino a romper esa sencilla y profunda diferencia.

De un lado la dictadura, los secuestros y asesinatos de Estado, la entrega de soberanía, los campos de concentración, los muertos de todos y cada uno, el reino de la perversión.

Del otro, el bien colectivo, bañado en dolor y sangre.

Y desde algún lugar la felicidad, esa fugacidad necesaria, indispensable, que no cede, que reclama ser hasta por fuera de cualquier lógica.

Ahí estábamos. En cada pabellón de Villa Libertad, divididos por el Mundial.


“Es propaganda a la Dictadura, humo para tapar los asesinatos, para ocultar el oprobio, la entrega. Es una afrente a nuestros caídos, a nuestra historia de resistencia.” Y era cierto, lo es.

“Es una necesidad. No importa para qué sea, cuando nuestro pueblo se junta la consecuencia es su resistencia. Aquello que se viene ocultando va a salir a superficie. Por la actitud de algunas delegaciones, por la venida de la CIDH, porque nuestros familiares van a poder moverse menos expuestos dada la mirada del mundo puesta en Argentina”.  Y era tan cierto en esos días como lo es hoy.

Para colmo, un día un sonido atravesó los pasillos de los pabellones y a cada celda y a todos los presos llegó el relato siniestro de Muñoz. No recuerdo qué partido era, pero sí aquello de demostrar que éramos derechos y humanos, que la Argentina era una tierra de paz y de fair play.

Partido a partido aumentaba la división y no.

Los pocos momentos en los que podíamos juntarnos en las mesas de los pasillos, un rato a la tarde para tomar mate con un agua inexplicablemente caliente saliendo de algunos termos salvados de las requisas, ya no seguíamos discutiendo para no agredirnos, pero el Mundial avanzaba y las miradas, animosas y culpables de un lado, resentidas y serias de otro, identificaban el sentir de cada quién.

No recuerdo qué comimos al mediodía del 25 de junio de 1978. Tal vez surubí. Los trozos dorados, uno por cada preso del pabellón, la grasa aún derretida que los compañeros de fajina dejarían, al terminar el reparto, en los pequeños recipientes que los “fogoneros” manteníamos sustraídos a las requisas. Era el combustible con que calentábamos el agua tras una requisa del ’77 que se llevó todos los calentadores y los fósforos, pero nos dejó las pavas. Una provocación entre tantas.

Yesca, chispero, el olor a pescado quemado recorriendo la tarde y el mate compartido. Contra las y los presos, desaparecidos, asesinados, el dolor y el temor en cada casa, cada fábrica, en cada oficina, cada escuela, cada barrio. Esa era la correlación de fuerzas y esas eran las posibilidades de cada parte. Y la felicidad reclamando espacio.

Pero esa tarde, la de la Final, no salimos ni hubo mate compartido.

Muñoz avanzaba con Kempes y retrocedía con cada ataque holandés. Y yo agradeciendo que compartía la celda con “Jaines” (Hines), tucumano y del grupo de quienes deseaban la derrota de la selección. Pero Él, en una suerte de transversalidad, estaba de nuestro lado: ¡hay que ganar!

Pasa cuando uno siente desde dentro de un sentir que sabe colectivo: la emoción lo invade todo, nada la contradice, de los detalles de momento queda sólo aquello que la alimenta. El resto desaparece.

La celda, el pájaro monstruoso en la pasarela, el metal de los barrotes que nos separan y del FAL en sus manos viven por esos minutos en un once contra once, con más de 70000 espectadores que los rodean, en un rectángulo de 105 x 70 metros. Bertoni completa en el minuto 116 lo hecho por Kempes en el primer tiempo y en el suplementario y la explosión en los pabellones a cada gol de la Selección indica que algo fue cambiando, que ya son pocos y habrá que hacer mucho para que su dolor decaiga, los presos que quisieran el triunfo naranja.


Pero la Argentina de esos años era un espejo negro. Ni el menor logro llegaba sin zozobra, temor, dolor y sufrimiento. Así que ni el tres a uno a favor de la Selección parece definitivo y el festejo es aún contenido hasta que Muñoz, ese antecedente indigno de lo que son la mayoría de quienes viven del fútbol sin jugar ni al metegol, dice que el partido ha terminado, que somos campeones. Y los golpes de casi todos los presos de Villa Libertad contra las puertas de las celdas y las mesas de metal se juntan en un sonido que en las rejas de nuestra ventana es roto por la ráfaga del FAL que sale a fogonazos desde el pájaro emponchado hacia el cielo de Resistencia e instala por un segundo aquellos versos de Urondo, escritos en el 73, en la cárcel de Villa Devoto: “Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”. Fueron segundos, un instante.

A veces resurge la discusión sobre aquellos días, sobre el Mundial, la dictadura, el genocidio, la memoria o desmemoria, la dignidad, el dolor, la esperanza.

Los pueblos tienen otros tiempos y procesos que cada uno de sus miembros. Tengo para mí que ese Mundial y ese resultado dejó muchos caminos bifurcados, pero me quedo con el que elegí en aquel momento, tal vez algo influido por lo paradójico de estar presos en un barrio que aún se llama Villa

Libertad, en una ciudad capital que se llama Resistencia.

Esos jugadores, a los que alentamos sin que nuestras voces lleguen más allá de los muros de la cárcel, tenían que demostrar y lo hicieron que a pesar de todos los pesares nuestro pueblo no estaba tan de rodillas como para perder un mundial en nuestra tierra. Aunque la injusticia reinara sobre ella.

Una raya de dignidad quedaba dibujada.       

viernes, 17 de junio de 2022

OCCIDENTE: CUNA DE LO PEOR DE LA HUMANIDAD

 En defensa de occidente suelen citar a Shakespeare, Cristo, San Francisco... (Siguen las firmas). Justamente: los Destacables son excepciones, aunque no siempre, a la indignidad con que convivieron. 

El saqueo y la guerra como forma de relación social y de subsistencia, el esclavismo como sistema, siempre la supresión de su voluntad a les más débiles, les menos violentos. Los imperios y los tributos, la eras oscuras, de dioses terribles y representantes terrestres peores. Al fin la síntesis "moderna", el capitalismo, la reproducción de los "bienes" por encima de toda otra cuestión humana. Eso es la "civilización" occidental. 

Lo mejor, lo que eternamente pinta un futuro diferente a costa de pelear presentes, aunque sea grandioso son rendijas por donde emerge lo que funda a la humanidad: lo solidario, el amor, el cuidado al otro, el ansia de libertad, el afán de crear. Porque sí aunque casi siempre los los capture el mercado. 

Las "scold' s bridles" testimonian más que una forma de tortura y opresión. Muestran una época en que formaban parte de otras costumbres, una cultura

La historia de la femineidad es también historia de la cultura depredadora irrumpiendo en el mundo. 

No todos los males los inventó occidente. Pudo encontrar en algunos pueblos embriones de. violencia, de discriminación, de opresión y sometimiento, pero fue su impronta la que los hizo sistema, forma de vida, razón de supremacía. 

Las máscaras/jaula podían silenciar y casi ocultar rostros, pero son un alarido desde el mundo en que fueron creadas. 

Es mucho lo que la resistencia femenina ha logrado avanzar, pero mucho más lo que queda por delante para que sea definitiva la supresión de todas las scold' s bridle, simbólicas y materiales, que aún reproducen opresión y sometimiento. 

Y no es sólo una tarea de género.

jueves, 16 de junio de 2022

LOS FONDOS PARA LAS INDUSTRIAS CULTURALES SON TAMBIÉN PARA NUESTRA MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

En la madrugada, el proyecto presentado por Pablo Carro tuvo su media sanción en Diputados. 

Los espacios culturales no pueden perder a fin de año los fondos que percibían para subsidiar en parte sus producciones. Fondos, por otra parte, que salen de la misma actividad cultural. 

 Es necesario destacar el valor que ha tenido la producción cultural en la promoción de nuestra salud mental tras procesos traumáticos, para el colectivo y las subjetividades singulares, procesos tales como el último genocidio, Malvinas, la oleada neoliberal, las trazas de la violencia oligárquica y su impronta excluyente. 

Sin "Los fusilados de la Patagonia trágica" y su resultante cinematográfica, "La Patagonia rebelde" hubiéramos vivido generaciones carentes de toda relación conciente con los hechos evocados, el despojo, la codicia, la sangre derramada y el odio resonando desde lo siniestro en subjetividades incapaces de procesar tanta barbarie.

 En las proyecciones clandestinas de "La hora de los hornos" y "Operación masacre" en los barrios puede ver cómo, además de sumarse nuevas y nuevos militantes se despejaba, para quienes habían recibido fragmentos de las represiones y luchas que los precedieron, la "verdadera historia", el por qué de la bronca, miedo e identidad resistente en que crecieron. 

 Tras el genocidio, fueron producciones culturales, por caso Teatro abierto, o películas como "Garage Olimpo", "Nueve reinas", "Memorias del fuego", "Montecristo", "Vientos de agua", incluso "El secreto de sus ojos", a pesar de su final impresentable, las que tradujeron nuestras tragedias colectivas a historias aún dolorosas, pero relativamente sencillas y asimilables.  

Sin esas "ficcionales" historias, relatos que cada sujeto singular puede soportar sin que algún mecanismo de defensa las desplace a lo no conciente, hubiera sido mucho más difícil el procesamiento colectivo e individual de aquellas tragedias, la recuperación de una relación posible de cada una y cada uno con su vida cotidiana. 

 Celebro como contemporáneo la media sanción de Diputados, también como padre de una luchadora, 

 Lo veo como un homenaje a la capacidad de resistencia de nuestro mundo artístico. Resistente en su producción, resistente en su lucha que fue, lo dijeron los diputados Carro y Yaski, la que llevó está Ley a ser tratada en el Congreso.

lunes, 6 de junio de 2022

SALUD MENTAL: HACER LO QUE HAY QUE HACER

Se repiten declaraciones y opiniones respecto a la Salud Mental en nuestro país que demuestran la necesidad de implementar del modo más integral y accesible posible la Ley de Salud Mental en todo el país.

Sin embargo, la mayor parte de lo que se publica apunta a todo lo contrario.

El problema real es que faltan dispositivos y oferta profesional e institucional para atender los problemas de salud mental. No todos los hospitales generales de todo el país tienen espacios de internación y asistencia para situaciones críticas, hay unidades sanitarias que no cuentan con profesionales de salud mental en el equipo de salud, es insuficiente y está poco federalizado el trabajo de prevención y promoción de la salud mental en la comunidad, la penalización del consumo de sustancias psicotrópicas provoca la llegada tardía de situaciones críticas al sistema de salud cuando no su llegada desde lo penal, la formación de profesionales ha sido hegemonizada en algunos aspectos, durante años, por un paradigma basado en la negación de la voluntad y derechos de las personas afectadas y por el aislamiento y y supresión de derechos de quienes se considerara "incapaces". Otro sector de profesionales ha recibido en las universidades la formación en y para el trabajo comunitario como algo secundario y sólo quienes acceden a dispositivos de atención primaria tiene la oportunidad, no siempre aprovechada, de replantear su formación en términos de lo que la comunidad condiciona y favorece.

Casi todos estos factores son los que vino a atender la Ley de Salud Mental 26657. En tanto no se cumpla con lo que la ley legisla, esto es: le dice a la sociedad qué es legal, disponible dentro de sus términos y obligatorio a cada ciudadano, a cada profesional, a cada persona que requiera algún tipo de atención de salud, que es lo legal y obligatorio,

No es entonces la Ley el problema, sino su falta de cumplimiento por quienes deben cumplirla o el retraso en hacerlo. 

El primer movimiento en tal sentido seria cumplir con el artículo 32 en el Presupuesto Nacional de este año e "incluir en los proyectos de presupuesto un incremento en las partidas destinadas a salud mental hasta alcanzar un mínimo del DIEZ POR CIENTO (10 %) del presupuesto total de salud" (SIC)

Transformar el sistema para que se pueda atender promoción, prevención, accesibilidad, dispositivos y equipos de salud insertos en la comunidad, internación en los casos que disponga el equipo de salud. Para que eso suceda son necesarios los fondos para que prevé ese diez por ciento. Y en ese proceso modificar las carreras de todo el país, generar convenios para que todas las provincias cumplan efectivamente con la ley, comprometer a las y los profesionales de salud y de los juzgados, jueces incluidos, sin pasar por alto a quienes en lugar de cumplir la ley la ajustan a sus gustos y apetencias.

También es necesario que los medios de comunicación acepten que esta es una cuestión sanitaria y que debe ser abordada desde ese punto de vista, atendiendo a "el menor daño posible", como lo proponía la primer máxima de salud que se dejó escrito en la historia de la humanidad y al referirse a la ley y los problemas de salud mental escuchen a quienes tienen la formación y compromiso legal para responder. Yendo a los ejemplos. En el caso del Chano el problema no fue la ley sino su incumplimiento: El equipo debió asumir la responsabilidad que dispone la Ley y fuera protocolizada por la Ministra de Defensa de aquel momento, Nilda Garré, dirigir la intervención, no dejar librado al equipo policial a su iniciativa, dialogar con Chano evitando situaciones de riesgo y si su evaluación lo indicaba disponer su internación. Según le informe policial se metieron con policías dentro de la casa, se retiraron ante lo que consideraban peligroso y un policía habría quedado atrapado entre Chano blandiendo un cuchillo y la puerta de salida. La persona que necesitaba asistencia recibió un disparo. 

Basta con este caso para evaluar dónde está el problema con los casos críticos. No se hace lo que se debe y esto sucede porque no se forma de modo obligatorio a las y los profesionales para hacerse cargo de lo que deben hacerse cargo. Basta leer hoy el artículo de Pablo Estéban en Pagina 12: Salud mental en Argentina: luces y sombras de un problema estructural.  Mientras la Lic. Stolkiner da luz sobre la cuestión, lo de Pavlovski entra en un cono de sombra. 

Si alguno o todes los profesionales del equipo de salud no pueden afrontar el dar un informe de internación a un juez de turno deben formarse para hacerlo. Imaginemos a cirujanos que se niegan a usar técnicas de laparoscopía en los casos en los que ya no se usa otra técnica. En serio se podrían justificar porque no les sale hacerlo? Si un o una profesional, ya no de salud sino contador/a, ingeniero/a, docente, siente que no puede remitirse al poder judicial en las prácticas que así lo exigen, no es idóneo para realizar esas prácticas. Deberá buscar un espacio de ejercicio de su profesión en que no necesite realizarlas y no involucrarse en aquellas que está claro no puede cumplir. 

El sujeto de la salud es la persona que requiere atención, de les profesionales a les la sociedad nos pagó los estudios y nos habilitó para ejercer, lo que se espera es que siempre intervengamos en ese marco