Viene de la cárcel, de las peores pérdidas y no se movieron multitudes para sacarlo en libertad, confronta con quien personaliza todo lo que hicieron contra él, pero no pierde de vista que es lo que es y tiene su lugar en el mundo gracias a su pueblo, así que pone por delante lo que beneficiará a su pueblo: sacar a la ultraderecha del gobierno nacional.
ES TIEMPO DE CONSTRUIR LO NUEVO En los mejores días, decíamos "Gracias Flaco y Cristina x hacer lo que dijeron que iban a hacer y parecerse tanto a lo que fuimos y somos". Intentamos un continente en que crecer con solidaridad, inclusión, diversidad, equidad y justicia. Hoy la situación es otra: Un gobierno dirigido realizar su "revolución" conservadora, saquear al pueblo, arrasar derechos y legalizar el nuevo estado de situación. AHORA ES TIEMPO DE IMPEDIRLO Y LO HAREMOS RESISTIENDO UNIDOS
domingo, 30 de octubre de 2022
LA LECCIÓN DE LULA: UNIR LO INDISPENSABLE
Viene de la cárcel, de las peores pérdidas y no se movieron multitudes para sacarlo en libertad, confronta con quien personaliza todo lo que hicieron contra él, pero no pierde de vista que es lo que es y tiene su lugar en el mundo gracias a su pueblo, así que pone por delante lo que beneficiará a su pueblo: sacar a la ultraderecha del gobierno nacional.
lunes, 26 de septiembre de 2022
LA DEMOCRACIA LA HACEN LOS PUEBLOS, NO EL SISTEMA
Jorge Alemán se propuso en el artículo "La causa de las ultraderechas" publicado hoy por Página 12, abordar dos posibles explicaciones a un tema tan urgente como crucial: el origen de las ultraderechas en el mundo.
En apretada síntesis, ya que arriba incluyo el enlace al artículo, marca dos factores a tener en cuenta
Uno: que "El capitalismo en su forma neoliberal, ya no puede, por su propio funcionamiento, disponer de su superestructura clásica", a la que relaciona con la institucionalidad fordista y el Estado de bienestar.
El segundo, relativo a la producción de subjetividades, "el programa de destrucción de los vínculos sociales y sus archivos de memoria histórica provoca que existan miles de vidas incapaces de reconocer un legado histórico".
Respecto a la reproducción de subjetividades, colectivas e individuales, coincido aunque no en su novedad actual.
El desarrollo de la técnica y la manipulación simbólica lleva al paroxismo lo que antes se ejecutaba con más crudeza y por lo tanto era más posible de percibir de modo directo: los saqueos de las cruzadas, la destrucción de la biblioteca de Constantinopla, la construcción de templos de los invasores dentro o encima de los templos de los invadidos, la destrucción de los códices, prohibición de idiomas originarios y sobre todo, la supresión de formas sociales anteriores, el despojo de los residuos de propiedad colectiva y la reducción a servidumbre o esclavismo en caso de invasiones, por fin la creación del "hombre libre", (libre de propiedad, diría Marx), en el capitalismo.
No les faltó, por supuesto, soporte simbólico: casi todas las corrientes del cristianismo y otras religiones, aportaron lo suyo para normalizar las masacres.
Todas con el mismo origen y fundamento: el avance la propiedad privada, la destrucción del ser colectivo, aunque por diferentes vías.
En los museos de EEUU, España, Francia, Reino Unido, los productos de saqueo son algo más que riqueza y espectáculo, son epitafios de las culturas que se cargaron en su historia de depredación.
Para que haya sometimiento leve o fuerte es necesario que antes haya existido terror imposible de procesar y resistir, destrucción de vidas y culturas sobre las que pudieron montarse modelos y paradigmas de sumisión.
Todo eso se contiene en la "acumulación originaria" del Capital.
Por eso, diría que la "superestructura clásica" del capitalismo, en su versión de democracia universal, es un momento muy efímero, no mayor a las décadas que duró el Estado de bienestar, contra los siglos que lleva el sistema.
De modo que lo "clásico" no aplica al ejercicio relativo de la democracia y vigencia universal del derecho.
En meros ejemplos, las mujeres -mayoría humana- tuvieron derecho a voto tardíamente, tal como la igualdad de derechos entre géneros está aún hoy en discusión y no existe en gran parte del mundo actual. Ni hablar de las colonias, países dependientes, trabajadoras y trabajadores, inmigrantes, Milagro, Cristina.
El Estado de bienestar, los derechos modernos, el acceso a cualquier derecho en el capitalismo, son producto de luchas y conquistas sociales, siempre temporarias y siempre sujetas a las correlaciones de fuerzas entre las clases.
Los originarios fueron "hermanos" donde San Martín, Belgrano, Castelli, ejercían poder. Vagos y malentretenidos con las leyes de Rivadavia. Barbarie con Sarmiento y hasta con la vuelta de Martín Fierro, vidas a suprimir y/o esclavas y esclavos con Roca y La Nación. Las mujeres, apéndices de lo masculino cuando no "locas". Los pobres, carne de cañón y de arado o engranaje.
Así, el Estado de bienestar no es sólo consecuencia de lucha y conquistas, también fue una forma de reordenar en parte las sociedades tras el genocidio social que constituyeron las dos guerras mundiales. Y se le cobró a la vida y subjetividad de los pueblos con la afirmación del destino manifiesto de EEUU y la masificación de la paranoia anticomunista, laboratorio mundial de los modos en que el victimario proyecta en las víctimas su forma de violentar, de la lucha de pobres contra miserables que se promueve hoy.
Creo que el crecimiento de las políticas de odio y exclusión que hoy presenciamos no hay que buscarlo fuera de estas determinaciones, sino en su confluencia en los '70: la combinación del salto científico tecnológico que lograra liderar el Gran capital con la derrota que pudo perpetrarle a los movimientos populares en gran parte del mundo. Las derrotas posteriores, poco compensadas por cortos periodos de recuperación limitada, han ido debilitando lo que podríamos llamar capacidad democratizadora de nuestros pueblos y posibilitando la entronización de los sectores más "clasistas" a la cabeza del gran capital. El límite de lo "politicamente correcto" está hoy más cercano a la capacidad de imponer que a lo que mejora la vida de las mayorías o en algunos casos, es más afín a la ampliación de poder de quienes ya lo tienen que a la "razón de Estado" o "interés nacional".
Agudiza este problema la recaída del progresismo en viejas recetas que, sea con consignas voluntaristas, sea con consignas oportunistas, naufragan frente al maximalismo del gran capital.
De ese modo, los sectores más desesperados de nuestras sociedades son empujados por encima de la disputa entre buenos y malos a la disputa entre la impotencia y "la maldad insolente", donde todo es lo mismo, pero trato de quedarme con lo mío individual si el poderoso deja algún resquicio.
Cómo en los '70, una ventana de desarrollo de fuerzas productivas se está abriendo. En el acierto de las alianzas y propuestas que vayan desarrollando las fuerzas populares, está que ese desarrollo mejore la situación de los pueblos y por lo tanto su capacidad de generar democracia o por el contrario estire y profundice las tendencias autoritarias y antipueblo que crecen hoy.
Es política, construcción de presente y de futuro, no moralina. Cuando una propuesta popular fracasa, parte de quienes tienen sus afectos e intereses puestos en ella ven el culpable en aquel que supo más cercano y lo convocó a esa empresa, no en el enemigo que se beneficia de su derrota.
Por eso es tan importante que las orgánicas populares sepan ubicar qué objetivos se pueden concretar en cada momento, en base a qué unidad, juntando qué diversidad de sectores y eviten batallas perdidas de antemano que, en la defensiva actual, consolidan tanto el poder del gran capital como fracturan el campo popular y arrojan a sectores numerosos hacia el creciente neofascismo.
viernes, 2 de septiembre de 2022
CRISTINA Y EL ARMA: ASÍ SOMOS
Dos, que están delante de Él, uno a cada lado, ven adelantarse su brazo y se inclinan dándole paso. ¿Ven el arma? Se diría que sí, ya que ambos se agachan mientras se apartan.
El ruido del martillo del arma se escucha, Cristina casi no se detiene en él ya que se inclina hacia ¿un libro? que parece haber caído. Cristina y el arma parece que existieran en mundos paralelos.
Alguien junto a Cristina enlaza ambos mundos: "¿Qué hiciste?"
El hombre de rojo retrocede unos metros.
La cabeza del hombre del arma va desplazándose hacia atrás, ya tomado de su ropa por alguien de la custodia. Otro lo toma de los pelos. Una mano del que lleva al tipo aparta esa mano con un gesto claro: no agredir al quien acaba de intentar asesinar a Cristina.
Confusión, zozobra, cuerpos que se mueven.
La cabeza del tipo del arma que acaba de gatillar dos veces su arma a centímetros del rostro de Cristina sigue desplazándose hacia atrás a impulso de quienes lo han atrapado.
Salvo la tomada de los pelos, rápidamente neutralizada, no hay ni un solo gesto de castigo, de agresión.
Dos momentos en la multitud: el primero, el de no saber qué pasó, el segundo, el de saber qué pasó, que un tipo gatilló dos veces su arma a centímetros del rostro de Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de la Nación, líder popular y todas y todos preocuparse por Cristina.
No hay puños que se cierren, nadie vuelve sobre sus pasos para ir contra el agresor, nadie pide linchamiento, nadie toma iniciativa en esa dirección.
Así somos: nos convoca la vida, el prójimo, no nos anima la venganza, la revancha sangrienta, la mano que golpea, la carne que se fragmenta, menos la impunidad.
No somos los Ellos, somos nosotros, constructores de sueños, de amor y necesidad de amar y ser amados, de igualdad y justicia, doloridos ante el odio, así es nuestro pueblo.
miércoles, 29 de junio de 2022
MILAGRO. LA DEMOCRACIA PRISIONERA
Por cuestiones de salud ya no soy perito de parte de Milagro Sala , función legal que cumplíamos con Jorge Rachid en el marco del Equipo de salud que formamos para asistir a las presas y presos políticos de Jujuy desde la Comisión de Salud del Instituto PATRIA
lunes, 27 de junio de 2022
PÁJAROS SIN VUELO, EL MUNDIAL '78 Y LA CÁRCEL
Un pájaro en actitud de levantar un vuelo imposible, por su tamaño y su torpeza. Por peso del metal brillante extendiendo su brazo. La silueta del yuga se recortaba en la pasarela. Emponchado, una frazada con un tajo en el centro le servía allí, para cubrirse del frío de esa tarde. En el pasillo aún atronaba el parlante.
Ese año no tuve
visita.
Mis viejos llegaron
unos días antes a Resistencia, me enteraría un año después, tras juntar peso por
peso para bancar el costo de los pasajes.
En la entrada de la cárcel de Villa Libertad les dirían: "está sancionado por inconducta. No tiene visita". Traducido: 30 días de dormir en el piso en "los chanchos", comer poco y salteado, baños de agua fría, caminar en círculo por una celda de 3 x2. Tres veces hacia la izquierda, tres veces hacia la derecha, para que rodillas y pies izquierdos y derechos tengan el mismo esfuerzo. Recitar mientras camino a la derecha, cantar mientas camino a la izquierda. Un poco para ejercitar la memoria y los afectos que viven en esos versos, otro poco para sufrirlos menos.
Y el escozor en el
estómago que va cediendo con los días, hasta que sólo aparece cuando anticipo con
el pensamiento mi regreso al pabellón. Los abrazos de los compañeros, la leche
que fueron reuniendo para que recupere carne y kilos, para que me prepare para
el seguro próximo chancho.
La cárcel había
incorporado en aquellos días la política de los "movimientos
vivos". Un oficial, Brocaz, era el abanderado de la humillación y las
sanciones.
Durante años, nuestra
negativa a llevar las manos atrás, a fijar la mirada en el piso, a cumplir órdenes
como "cuerpo a tierra", "salto de rana" o "abra el
libro" era un límite de dignidad que no habíamos cedido. Tras los
asesinatos de Margarita Belén ese límite podía parecer una nimiedad, pero era
sin embargo una señal de resistencia. “Somos presos políticos. Mientras los yugas
vean eso, lo poco que podemos aportar desde acá estará cumplido. Cueste lo que
cueste”.
Días enteros de
discutir esto celda a celda, pabellón a pabellón. Y las idas a los chanchos se
fueron sucediendo sin que esa señal de dignidad desaparezca.
Ya entrados en el
otoño del '78, un nuevo debate se instala de celda a celda, de pabellón a
pabellón: "¿Qué posición tener ante el Mundial? "
Con lo poco que nos
llegaba por alguna visita y luego circulaba de ventana a ventana, desde manos
cada día más rápidas transmitiendo el mensaje “de afuera” a las miradas también
más perceptivas, los presos de Villa Libertad armábamos algo parecido al
devenir de las sombras en la pared de la caverna de Platón: una referencia,
algo que nos ordenara la vida colectiva, algo a lo que atar nuestros recuerdos y
el día a día de cada prisionero.
No debía ser necesariamente
algo bueno, ni siquiera debía ser esperanzador. Bastaba con que el juego de
siluetas tuviera su lógica y trazas de los sueños e ilusiones que los genocidas
vinieron a aniquilar con nuestras carnes. "No van a salir muertos. No
queremos mártires, héroes. Uds. van a salir idiotas o tullidos. No van a ser
ejemplo sino a dar lástima, vergüenza". Me decía Brocaz una noche de
apaleada y negativa en los chanchos.
Nuestro mundo y el
de ellos.
El Mundial vino a
romper esa sencilla y profunda diferencia.
De un lado la
dictadura, los secuestros y asesinatos de Estado, la entrega de soberanía, los
campos de concentración, los muertos de todos y cada uno, el reino de la
perversión.
Del otro, el bien
colectivo, bañado en dolor y sangre.
Y desde algún lugar
la felicidad, esa fugacidad necesaria, indispensable, que no cede, que reclama
ser hasta por fuera de cualquier lógica.
Ahí estábamos. En
cada pabellón de Villa Libertad, divididos por el Mundial.
“Es propaganda a la Dictadura, humo para tapar los asesinatos, para ocultar el oprobio, la entrega. Es una afrente a nuestros caídos, a nuestra historia de resistencia.” Y era cierto, lo es.
“Es una necesidad. No
importa para qué sea, cuando nuestro pueblo se junta la consecuencia es su
resistencia. Aquello que se viene ocultando va a salir a superficie. Por la
actitud de algunas delegaciones, por la venida de la CIDH, porque nuestros
familiares van a poder moverse menos expuestos dada la mirada del mundo puesta
en Argentina”. Y era tan cierto en esos
días como lo es hoy.
Para colmo, un día
un sonido atravesó los pasillos de los pabellones y a cada celda y a todos los
presos llegó el relato siniestro de Muñoz. No recuerdo qué partido era, pero sí
aquello de demostrar que éramos derechos y humanos, que la Argentina era una
tierra de paz y de fair play.
Partido a partido
aumentaba la división y no.
Los pocos momentos en
los que podíamos juntarnos en las mesas de los pasillos, un rato a la tarde
para tomar mate con un agua inexplicablemente caliente saliendo de algunos
termos salvados de las requisas, ya no seguíamos discutiendo para no
agredirnos, pero el Mundial avanzaba y las miradas, animosas y culpables de un lado,
resentidas y serias de otro, identificaban el sentir de cada quién.
No recuerdo qué
comimos al mediodía del 25 de junio de 1978. Tal vez surubí. Los trozos dorados,
uno por cada preso del pabellón, la grasa aún derretida que los compañeros de
fajina dejarían, al terminar el reparto, en los pequeños recipientes que los “fogoneros”
manteníamos sustraídos a las requisas. Era el combustible con que calentábamos
el agua tras una requisa del ’77 que se llevó todos los calentadores y los
fósforos, pero nos dejó las pavas. Una provocación entre tantas.
Yesca, chispero, el
olor a pescado quemado recorriendo la tarde y el mate compartido. Contra las y
los presos, desaparecidos, asesinados, el dolor y el temor en cada casa, cada
fábrica, en cada oficina, cada escuela, cada barrio. Esa era la correlación de
fuerzas y esas eran las posibilidades de cada parte. Y la felicidad reclamando
espacio.
Pero esa tarde, la
de la Final, no salimos ni hubo mate compartido.
Muñoz avanzaba con
Kempes y retrocedía con cada ataque holandés. Y yo agradeciendo que
compartía la celda con “Jaines” (Hines), tucumano y del grupo de quienes
deseaban la derrota de la selección. Pero Él, en una suerte de transversalidad,
estaba de nuestro lado: ¡hay que ganar!
Pasa cuando uno
siente desde dentro de un sentir que sabe colectivo: la emoción lo invade todo,
nada la contradice, de los detalles de momento queda sólo aquello que la
alimenta. El resto desaparece.
La celda, el pájaro
monstruoso en la pasarela, el metal de los barrotes que nos separan y del FAL
en sus manos viven por esos minutos en un once contra once, con más de 70000
espectadores que los rodean, en un rectángulo de 105 x 70 metros. Bertoni
completa en el minuto 116 lo hecho por Kempes en el primer tiempo y en el
suplementario y la explosión en los pabellones a cada gol de la Selección indica
que algo fue cambiando, que ya son pocos y habrá que hacer mucho para que su
dolor decaiga, los presos que quisieran el triunfo naranja.
Pero la Argentina de esos años era un espejo negro. Ni el menor logro llegaba sin zozobra, temor, dolor y sufrimiento. Así que ni el tres a uno a favor de la Selección parece definitivo y el festejo es aún contenido hasta que Muñoz, ese antecedente indigno de lo que son la mayoría de quienes viven del fútbol sin jugar ni al metegol, dice que el partido ha terminado, que somos campeones. Y los golpes de casi todos los presos de Villa Libertad contra las puertas de las celdas y las mesas de metal se juntan en un sonido que en las rejas de nuestra ventana es roto por la ráfaga del FAL que sale a fogonazos desde el pájaro emponchado hacia el cielo de Resistencia e instala por un segundo aquellos versos de Urondo, escritos en el 73, en la cárcel de Villa Devoto: “Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”. Fueron segundos, un instante.
A veces resurge
la discusión sobre aquellos días, sobre el Mundial, la dictadura, el genocidio,
la memoria o desmemoria, la dignidad, el dolor, la esperanza.
Los pueblos tienen
otros tiempos y procesos que cada uno de sus miembros. Tengo para mí que ese
Mundial y ese resultado dejó muchos caminos bifurcados, pero me quedo con el
que elegí en aquel momento, tal vez algo influido por lo paradójico de estar
presos en un barrio que aún se llama Villa
Libertad, en una ciudad
capital que se llama Resistencia.
Esos jugadores, a los
que alentamos sin que nuestras voces lleguen más allá de los muros de la cárcel,
tenían que demostrar y lo hicieron que a pesar de todos los pesares nuestro
pueblo no estaba tan de rodillas como para perder un mundial en nuestra tierra.
Aunque la injusticia reinara sobre ella.
Una raya de
dignidad quedaba dibujada.
viernes, 17 de junio de 2022
OCCIDENTE: CUNA DE LO PEOR DE LA HUMANIDAD
En defensa de occidente suelen citar a Shakespeare, Cristo, San Francisco... (Siguen las firmas). Justamente: los Destacables son excepciones, aunque no siempre, a la indignidad con que convivieron.
El saqueo y la guerra como forma de relación social y de subsistencia, el esclavismo como sistema, siempre la supresión de su voluntad a les más débiles, les menos violentos. Los imperios y los tributos, la eras oscuras, de dioses terribles y representantes terrestres peores. Al fin la síntesis "moderna", el capitalismo, la reproducción de los "bienes" por encima de toda otra cuestión humana. Eso es la "civilización" occidental.
Lo mejor, lo que eternamente pinta un futuro diferente a costa de pelear presentes, aunque sea grandioso son rendijas por donde emerge lo que funda a la humanidad: lo solidario, el amor, el cuidado al otro, el ansia de libertad, el afán de crear. Porque sí aunque casi siempre los los capture el mercado.
Las "scold' s bridles" testimonian más que una forma de tortura y opresión. Muestran una época en que formaban parte de otras costumbres, una cultura
La historia de la femineidad es también historia de la cultura depredadora irrumpiendo en el mundo.
No todos los males los inventó occidente. Pudo encontrar en algunos pueblos embriones de. violencia, de discriminación, de opresión y sometimiento, pero fue su impronta la que los hizo sistema, forma de vida, razón de supremacía.
Las máscaras/jaula podían silenciar y casi ocultar rostros, pero son un alarido desde el mundo en que fueron creadas.
Es mucho lo que la resistencia femenina ha logrado avanzar, pero mucho más lo que queda por delante para que sea definitiva la supresión de todas las scold' s bridle, simbólicas y materiales, que aún reproducen opresión y sometimiento.
Y no es sólo una tarea de género.
jueves, 16 de junio de 2022
LOS FONDOS PARA LAS INDUSTRIAS CULTURALES SON TAMBIÉN PARA NUESTRA MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
En la madrugada, el proyecto presentado por Pablo Carro tuvo su media sanción en Diputados.
Los espacios culturales no pueden perder a fin de año los fondos que percibían para subsidiar en parte sus producciones. Fondos, por otra parte, que salen de la misma actividad cultural.
Es necesario destacar el valor que ha tenido la producción cultural en la promoción de nuestra salud mental tras procesos traumáticos, para el colectivo y las subjetividades singulares, procesos tales como el último genocidio, Malvinas, la oleada neoliberal, las trazas de la violencia oligárquica y su impronta excluyente.
Sin "Los fusilados de la Patagonia trágica" y su resultante cinematográfica, "La Patagonia rebelde" hubiéramos vivido generaciones carentes de toda relación conciente con los hechos evocados, el despojo, la codicia, la sangre derramada y el odio resonando desde lo siniestro en subjetividades incapaces de procesar tanta barbarie.
En las proyecciones clandestinas de "La hora de los hornos" y "Operación masacre" en los barrios puede ver cómo, además de sumarse nuevas y nuevos militantes se despejaba, para quienes habían recibido fragmentos de las represiones y luchas que los precedieron, la "verdadera historia", el por qué de la bronca, miedo e identidad resistente en que crecieron.
Tras el genocidio, fueron producciones culturales, por caso Teatro abierto, o películas como "Garage Olimpo", "Nueve reinas", "Memorias del fuego", "Montecristo", "Vientos de agua", incluso "El secreto de sus ojos", a pesar de su final impresentable, las que tradujeron nuestras tragedias colectivas a historias aún dolorosas, pero relativamente sencillas y asimilables.
Sin esas "ficcionales" historias, relatos que cada sujeto singular puede soportar sin que algún mecanismo de defensa las desplace a lo no conciente, hubiera sido mucho más difícil el procesamiento colectivo e individual de aquellas tragedias, la recuperación de una relación posible de cada una y cada uno con su vida cotidiana.
Celebro como contemporáneo la media sanción de Diputados, también como padre de una luchadora,
Lo veo como un homenaje a la capacidad de resistencia de nuestro mundo artístico. Resistente en su producción, resistente en su lucha que fue, lo dijeron los diputados Carro y Yaski, la que llevó está Ley a ser tratada en el Congreso.







