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viernes, 29 de junio de 2012

El paro General que fue y no fue


EL REINO DEL “COMO SI”
Paro general que no fue paro general, aliados indeseables y amigos deseados pero perdidos
En su discurso en la Plaza Moyano hace como que no llamó al paro general, en “A dos voces” Moyano hizo que llamaba al paro general. Aliados indeseables mentaban el paro general para después ignorarlo. En cambio, dejaron de mentarlo amigos que se alejan.
Pablo Moyano hace que “se la banca contra el gobierno” y les dice a los noteros de la TV “vamos por ellos”. Dos días después se victimiza y denuncia que en la Plaza “habría infiltrados de ¡la Cámpora!”
Peronismo que se enuncia pero se deja de lado a la hora de evaluar qué se hace y con quién.
Un dirigente sindical se queja, al modo liberal-oligárquico, que la presidenta toma decisiones "sin discutirlas" ¿Para qué la votó el pueblo? ¿Para pedirle permiso a alguien no votado? 
Estampitas: Moyano refiere un "kirchnerismo de Néstor" contra el "kirchnerismo de Cristina", pero lanza calumnias que ni siquiera lo peor de la derecha trató de jugar hasta hoy.
Calumnias que, dicho sea de paso, provocaron el retiro de la Plaza de algunas columnas de camioneros. 
Es que no se puede desterrar toda la memoria, menos en los trabajadores. Y si ayer Néstor era el hombre que tuvo el coraje de abrir las puertas, airear la política, revindicar la palabra, defender la soberanía, si un poco más acá Cristina era la “mujer coraje”, hoy no a todos les cierra que Moyano los acuse de especular con tierras mientras otros se jugaban la vida. No cierra ni entre aquellos a quienes Moyano ha beneficiado corporativamente desde la CGT.
Como no cierra que quienes demonizaban a Moyano como narco, autócrata, corrupto,  negro y poco representativo, ahora lo presenten como Heidi, representativo, honesto y menos moricho.
Emociona esa noche ver el esfuerzo de la gente de 6-7-8- para dar una explicación coherente a tanto desatino, ver su honesto disgusto frente a tanta mentira, tanto doblez moral, tanta hipocresía, tanto desdén por los hechos, los compromisos, las identidades.

VERDAD Y SIMULACROS
Es que estos son tiempos en que la derecha mediático- partidaria- corporativa excluye toda veracidad -en Argentina y en el mundo- en función de crear escenas, escenarios, personajes, todo un mundo de simulacros. Verdades efímeras que se sustituyen unas a otras, a veces desmintiéndose entre sí, a veces complementándose. No es necesario que tengan algo de realidad, basta con que sean creíbles. 
Estas construcciones van de las tapas de los diarios a los zócalos de los canales para ser repetidas por el informador X, convalidadas por el político opositor Z, comentada por el consumidor de medios R a otros consumidores de medios, para que luego sean usados por el político M y el “periodista” T para calumniar la gobierno por alguna cuestión que en una semana ya se habrá olvidado. No importará, ya que una nueva operación habrá comenzado y cada quien volverá a cumplir su papel en un movimiento continuo cuya finalidad es mostrar que todo es relativo, nadie vale mucho, no hay valores por los que jugarse. 
Pero como esto sucede en la vida corriente y no en un teatro, si alguien olvida que nada es lo que parece y termina comprando su propio personaje, pierde. Como no prospera aquel actor que no sabe distinguir entre lo que actúa y su propia vida.

LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES
Moyano, por ejemplo. 
Es Secretario de la CGT, de una CGT atravesada por tensiones de todo tipo pero afirmada en su centralidad cuando hay al menos cuatro o cinco espacios diferentes -incluso otras centrales- que con más o menos masividad se suponen cada uno la expresión genuina del movimiento obrero y por ello definen situaciones, confrontan, acuerdan, negocian, reclaman. 
Pero la condición es que nadie se permita dar un paso más allá, porque eso podría derrumbar todo el decorado. 
Esto incluía a Moyano, quien en medio de todos, desde su secretariado sostenía una  legitimidad emanada de ser a la vez interlocutor del gobierno y beneficiario privilegiado del modelo productivo kirchnerista. No demasiado enfrentado a los gordos, de modo de no forzarlos a boicotear abiertamente al gobierno, no demasiado cerca, de modo de que no se le pegara el desprestigio social que cada gordo tiene fuera de su espacio corporativo, no tan cerca de la CTA oficial de modo de no ser acusado de fraccionar a la CGT pero lo suficientemente cerca de esa CTA de modo de barnizarse con su imagen militante, tras décadas de defecciones y traiciones de la mayoría de la dirigencia gremial.   
Pero esta solución de compromiso, como todas las soluciones de compromiso, duró lo que permitieron sus tensiones internas. 
La crisis de la 125, a la que ahora Moyano llama “el problema de las cooperativas” desnudó los conflictos del país en toda su crudeza. 
La oligarquía, creyendo que podía dar por terminado el ciclo de recuperación popular, cargó a degüello sobre el gobierno y sobre cada aliado del mismo y se fueron cerrando los espacios grises. 
Magnetto, Biolcatti, la Mesa de Enlace, definieron un adentro y un afuera: para los amigos prensa amiga y privilegios, pera los enemigos, difamación y/o simplemente difusión de viejas o nuevas cuentas pendientes.
Lasacción política, la profundización del modelo y el impulso de la mística militante en un marco de unidad fue lo que permitió al kirchnerismo superarse a sí mismo y retomar la iniciativa del bicentenario, las grandes medidas y por fin el triunfo aplastante de Cristina aún a pesar de la pérdida de Néstor. 
Muchos se sintieron padres de esa recuperación, pero lo real es que los sujetos principales de esta gesta fueron la conducción ejercida por Cristina y la memoria e identidad del pueblo. El resto de los actores es más o menos significativo de acuerdo a su referencia en la unidad del pueblo y la conducción del movimiento.
Frente a las operaciones de la derecha oligárquica y sus simulacros nuestra acción se concreta en esa identidad con la mayoría del pueblo, se debilita si caemos en lo corporativo.  
Pero Moyano lo entendió de otro modo: creyó que la fuerza de la CGT radicaba en su presencia y en lugar de ampliar la base de sustentación de la Central para afrontar las batallas que nos abre la derecha quiso usar a la central de escalón para un avance corporativo que nunca fue refrendado por la sociedad. Encima lo hizo a caballo de una consigna reaccionaria: el no pago de impuesto a los ingresos resultaría en derrota  segura del movimiento popular: hasta tanto la correlación de fuerzas permita que el Estado, la legalidad, nuestros derechos, sean sostenidos con guita aportada por los ricos, quienes tenemos más ingresos tenemos que aportar a sostenerlo o resignarnos a que la falta de Estado deje desprotegidos a los más excluidos y a todo le pueblo. 
Cuando en su discurso se quejo que la presidenta tome decisiones sin consultar, Moyano no sólo estaba mal recitando el discurso Durán Barba,  también estaba demostrando su incomprensión del funcionamiento de la democracia: Cristina fue elegida en elecciones a las que se presentó para ser presidenta y tomar esas decisiones.
Perdido ya el eje, Moyano es el primer dirigente que encolumna a la Central -con la anuencia de quienes lo acompañaron a sabiendas del error- en una movida callejera afín a la derecha más recalcitrante.
Es un dirigente obrero, pero juega su ya enflaquecida incidencia en los trabajadores para tratar de debilitar a un gobierno popular juntándose con los enemigos del pueblo. 
No celebro que Moyano hoy haya tratado de serruchar la rama en que se apoya o, como dijo Kunkel, que se haya jugado y perdido la guita de las vacaciones en el Casino el primer día. Y ahora ¿qué? 
Ha sido un instrumento más de una derecha que por su involucramiento en reacción mundial y local no puede aspirar a conquistar grandes adhesiones, por lo que se contenta con dividir, destruir, limar. 
Para las estrategias del gran capital siempre el futuro "es suyo" ya que lo más concentrado de la economía sigue en sus manos.
Para las estrategias de los sectores más lúmpenes del Capital, caso Clarín, De Narváez, Macri o los desmontadores y neoterratenientes sojeros, la cuestión es la misma: si hay crisis, ganan, si hay división, ganan, si pierden alguna vez pagará el Estado, si al país le va mal, pagamos nosotros y ellos ganan empeñando lo que es de todos. 
Esta es la base del “ellos y nosotros” que Moyano ha soslayado en su convocatoria. La derecha se pone cada vez más virulenta en la medida que avanza la inclusión porque retrocede en sus privilegios.
Nosotros, en cambio, todo lo que obtenemos es a fuerza de lucha, coherencia, sacrificio, de reconstruir lo que ellos destruyen, unir lo que ellos dividen.
Para nuestros intereses, los intereses del pueblo, toda pérdida es importante, porque nada nos sobra.  
Así que no me convocan quienes hablan de Moyano como si fuera un chico al que no se lo atendió o, peor, un compañero traicionado. Al contrario, es alguien a quien le dimos nuestra confianza porque acompañaba el proceso manteniendo a traidores históricos a distancia de las decisiones de la CGT. 
Pero no aprovechó ese apoyo para transparentar, horizontalizar, generar participación colectiva, renovar el sindicalismo a la altura de lo que está sucediendo en todos los ámbitos institucionales. 
En las virtualidades y simulacros de esta última semana, si uno fijara la mirada sólo en la actividad productiva podría decir que el paro nacional no existió.
En cambio, si posamos la mirada sobre el fogoneo del paro por parte del grupo Clarín y los operadores mediáticos afines, si vemos ese rejunte en que Hotton aplaudía junto a Pino solanas y Vanegas la arenga más antipopular que se ha producido bajo el escudo de la CGT desde el 2003 a la fecha, tenemos que considerar que le paro sí se produjo. Y que su principal víctima fue la propia CGT. 
Cristina, abrazada a Micaela en Mendoza es la antítesis de aquel palco de la Plaza: su abrazo simboliza la inclusión de la juventud en la construcción dle presente y el futuro de todos, un objetivo que una década atrás parecía imposible. El palco de Moyano no llega a tren fantasma.


COLUMNA VERTEBRAL Y EL MOVIMIENTO
La CGT no es hoy más burocrática que hace años. 
Es el resto de los espacios institucionales el que ha cambiado. 
En lugar de percibir que ha perdido el paso y debe democratizar su conducción, en lugar de tomar como referencia al movimiento popular en su conjunto y entender que la decisión de la mayoría del pueblo y del peronismo es que Cristina conduzca, Moyano creyó, vale la pena repetirlo, que esta conducción era una imposición.
Y se equivocó. Como se equivocó al creer que la confianza que depositamos en él era su capital político, que le pertenecía. Pues bien. NO. 
El futuro de Moyano entró en un cono de sombra. Pero ese no es el problema principal. 
No hay largo plazo para un proyecto que no recupere la unidad de los trabajadores. O la hacemos o el proyecto nacional cada vez la va a tener más complicada. 
Ese es el desafío para el compañero que quiera suceder a Moyano. 
Y para todo el sindicalismo argentino. 
De algo sirvió esta movida: el no-paro de la inmensa mayoría de los trabajadores muestra que los compañeros no comen vidrio ni se mueven por estampitas. Cada quien fue a lo suyo como todos los días, salvo esa porción que de trabajadores que habrá que recuperar para que no termine como masa de maniobra de las aventuras golpistas. Pero quien fue a trabajar sabe que algo pasaba en la CGT y lo dejaba afuera. La columna vertebral necesita un nuevo proyecto sindical y una propuesta para que los trabajadores más activos militen ese nuevo proyecto. Desde allí se podrá sostener el protagonismo de los trabajadores.
Cristina conduce el país y esa es su tarea. Para eso la eligieron los argentinos. 
El desafío de construir una estructura obrera a la altura del movimiento popular, sus posibilidades y sus necesidades está abierto

lunes, 25 de junio de 2012

El documento de Moyano y la unidad de los trabajadores

Golpe en Paraguay, un intento de golpe en Bolivia, los derechos sociales y de los trabajadores van siendo arrasados en Europa y el resto del mundo desarrollado, afrontamos una o más operaciones políticas por semana por parte de la corporación mediática y la CGT llama a un paro contra el gobierno más inclusivo en 60 años, pero rechaza que la tilden de golpista.
Raro documento del grupo de Moyano que se presenta como “documento de la CGT” (1), para explicar un paro que no se decidió en un confederal sino en una emisión de "A dos voces" por TN.
Rescata, para contener a los compañeros honestos que aún quedan en ese grupo, parte de la buena historia de la CGT. Como si fuera la única y como si esa parte de la historia le perteneciera sólo al grupo. Los compañeros perseguidos, incluidos en listas negras, torturados, secuestrados y/o asesinados por el Terrorismo de Estado son patrimonio sólo del pueblo en su conjunto.
Hemos tenido tiempos de divisiones y de traiciones. Por supuesto que nunca fue beneficioso para el pueblo que la clase obrera estuviera dividida y su CGT en manos de traidores o fragmentada.
Pero sucedió:  el apoyo al golpe de Onganía, el Peronismo sin Perón de Vandor, la borrada de la Central cuando Atilio López, Agustín Tosco y Elpidio torres abrieron camino al Cordobazo, la alianza con López Rega hasta que la gente del Brujo empezó a tirar para el costado,  la borrada de Casildo Herrera en vísperas del golpe del ´76, la CGT Azopardo con Viola, la limada al gobierno y la complicidad con el empresariado ya neoliberal en tiempos de Alfonsín, incluido el silencio frente al golpe económico del 88, la CGT Barrionuevo con el Menem, el paro que el MTA levantó por lluvia a pesar de su acuerdo con la CTA.          
EL grupo de Moyano afirma que no es golpista y por supuesto no hay por qué no creerle. Pero ¿qué propone hacer frente a la ofensiva golpista en dos países hermanos? Una declaración. Para reclamar por el impuesto a los ingresos –cuyo tope se ha modificado año a año tras el cierre de las paritarias- lanza un paro nacional.  
Un paro nacional en momentos en que una de las herramientas que tenemos para comandar la lucha antigolpista, el MERCOSUR, hace su cumbre de presidentes en Argentina y tiene al golpismo como tema central.
El principal problema de los trabajadores y el pueblo hoy en Argentina y en la región es unirse para defender las conquistas fortaleciendo los procesos democráticos, de modo de frenar el golpe  en Bolivia, aislar a Franco y su corte golpista en Paraguay, aislar los proyectos oligárquicos en  cada país.    
O se aporta en ese sentido o se juega en contra.
Las acciones políticas se analizan por quién se beneficia de ellas, no por sus intenciones. 
Los únicos beneficiados por este paro son la corporación sojero-terrateniente y su vocero el grupo Clarín.
No son beneficiarios del paro porque se genere gran expectativa en el pueblo, sino porque su realización contribuye a fragmentar la CGT y darle un poco de oxígeno a lo más rancio de la reacción. Mientras la Mesa de Enlace logra que Moyano intente lo que ella no puede, la fragmentación de la CGT debilita al movimiento obrero justo cuando más necesaria es su fuerza y unidad. 
Nada de lo que se reclama perdería legitimidad si el paro no se produjera y la CGT se abocara a promover acciones contra el golpismo en la región. Personalmente creo que, en tanto no haya una correlación de fuerzas y una situación económica que permita que el Estado lo sostengan los más ricos, es correcto que sueldos mayores a $8000 ó $9000 deben contribuir a sostener al estado con una carga, que dicho sea de paso es menor a la cuota sindical. Quien proponga lo contrario tiene que explicar de dónde sale esa plata. Seguramente no será la Mesa de Enlace la que se movilice para ponerla.  
Que el grupo se victimice, se afirme perseguido o prohibido cuando se ha permitido impedir servicios esenciales para resolver de mala manera una paritaria que terminó negociando por debajo de varios convenios, no aporta a resolver estas cuestiones ni al crecimiento del proceso popular. Por el contrario demuestra la arbitrariedad del paro.   
Como hace años, se reafirma aquel mensaje de una dirigencia obrera que mantuvo su coherencia, la CGT de los Argentinos: CON LOS DIRIGENTES A LA CABEZA O CON LA CABEZA DE LOS DIRIGENTES

(1) Declaración de la CGT
Debido a las deliberadas acusaciones de “golpistas” esgrimidas por funcionarios del gobierno nacional en los últimos días respecto de las acciones gremiales que se han llevado a cabo, como así también a la inmensa cantidad de artículos periodísticos que han sido publicados y que llegan al ridículo de vincular las tensiones que existen en el Movimiento Nacional con el golpe de Estado sufrido por el presidente Lugo y el hermano pueblo del Paraguay, la Confederación General del Trabajo se ve en la obligación de responder esas imputaciones que duelen y ofenden a su historia.

Llama la atención que se acuse a esta Central Obrera sobre todo si se tiene en cuenta la historia de los dirigentes que hoy la encabezan. La CGT fue intervenida por todos los gobiernos militares, por muchos de los que se decían democráticos, y quizás haya sido la institución más combatida por la última dictadura cívico-militar. Más del 60 por ciento de los desaparecidos eran trabajadores, muchos de ellos delegados de base, miembros de comisiones internas, e incluso se eliminó al Secretario General del sindicato de Luz y Fuerza, el compañero Oscar Smith. La CGT fue artífice del fin de la dictadura más brutal de nuestra historia. Basta recordar la huelga general del 27 de abril de 1979 y la movilización del 30 de marzo de 1982 en contra de la dictadura, donde la represión costó la vida de un trabajador en Mendoza.

Los argentinos no deben dejarse confundir por las adhesiones mediáticas de quienes jamás se han preocupado por los derechos de los trabajadores. Son reacciones oportunistas y desesperadas de sectores que no son una opción política real en nuestro país. En esto hay que ser categóricos: de ningún modo las intenciones de estos sectores marginales representan el espíritu de la masiva movilización convocada para el próximo miércoles en Plaza de Mayo, ni la agenda, ni los reclamos quela CGT viene planteando desde hace más de un año y que no han obtenido ningún tipo de respuesta.

La fuerza social que se movilizará es obrera y como tal adhiere al proyecto nacional en la medida en que el mismo no se aleje del camino recorrido a partir del 2003. Los trabajadores jamás seremos ariete, ni mascarón de proa, ni fuerza de choque de aquellos a los que poco les importan las negociaciones colectivas, el pleno empleo, los derechos humanos y la distribución justa de la riqueza. 

Quienes usufructúan esta división en el seno del Movimiento Nacional son adversarios tanto de la CGT como del Gobierno. Sectores que nada tienen que ver con el Proyecto Nacional y se han opuesto al avance de las mayorías populares en la última década. Avances y conquistas en lo que también la CGT ha sido artífice. 

Podemos aceptar que haya sectores que no compartan nuestros reclamos, pero no vamos a permitir que nos llamen desestabilizadores por ejercer un legítimo derecho a reclamar. Este reduccionismo no hace más que negar cualquier diferencia y anular la discusión política, la cual le aporta dinamismo al Movimiento Nacional Más allá del oportunismo de estas mezquinas minorías, los trabajadores llevaremos adelante nuestra movilización, en paz, con un único objetivo: que nuestro legítimo reclamo sea escuchado por la Presidenta de la Nación. La CGT no va a permitir bajo ninguna circunstancia que la protesta social sea criminalizada y que las huelgas, sean caratuladas como extorsión a la democracia y que a nuestro accionar se asocie el chantaje, el miércoles los trabajadores organizados una vez más en la histórica plaza levantaremos nuestra voz contra la injusticia.