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domingo, 10 de septiembre de 2017

SANTIAGO Y AQUELLA PATAGONIA: LAS TRAGEDIAS SIEMPRE SE ANTICIPAN

" La pata civil del pogrom contra la comunidad mapuche en alianza con el poder político y las fuerzas de seguridad. Una suerte de "Liga Patriótica" organizada –tal como adelantó Tiempo Argentino el 27 de agosto– por el funcionario del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, tras ciertas reuniones que mantuvo junto a su jefa, Patricia Bullrich, con referentes de las sociedades rurales de Neuquén, Chubut y Río Negro. Entre ellos resaltaban los terratenientes Néstor Becerra, Julio Crespo Campos, Roberto Jimeno y el administrador general de las estancias del Grupo Benetton, Ronald McDonald.", aporta el artículo de Ragendorfer que publica Tiempo Argentino,  hoy 10 de agosto.
Lo que los griegos llamaron tragedia, ya en su primera escena define un camino inevitable hacia un final igualmente inevitable. Esa es su esencia y su mecánica.
Desde el advenimiento del gobierno Cambiemos, una de las discusiones planteadas entre analistas es si vuelven los '90, vuelve el '55 o el '30. No parece ni muy operativo ni muy pertinente dedicar un par de renglones a un tema así, pero la sorpresa inicial que esta restauración generó en todos los ámbitos, explica en parte estas búsquedas. 
Pues bien, si se verificara la cuarta parte de lo que aporta Ragendorfer en este artículo, la búsqueda puede ir aún más atrás en el tiempo y remontarse a 1921.
Con los fusilamientos de 1921 en Santa Cruz, en lo que se llamó la "Patagonia trágica", se consolidó más de una tendencia en la vida política de nuestro país. 
Por un lado una matanza siniestra a manos del ejército y hordas organizadas por los terratenientes y grandes comerciantes del Sur, por otra parte la recaída oligárquica en las practicas genocidas (habida cuenta de la población total de esa porción de la Patagonia en aquellos momentos, la matanza cobró tintes de genocidio), por otra parte, el principio del fin del primer atisbo de gobierno popular tras la ley Sáenz Peña, además de la consolidación del latifundio, la extranjerización del Sur argentino y de las condiciones de servidumbre para sus trabajadores. 
Pero si el irigoyenismo fue un atisbo de gobierno popular, este gobierno de hoy es la concreción del gobierno de la oligarquía diversificada y las multinacionales. 
Se dice que Irigoyen habría enviado al coronel Varela en un primer viaje para  encontrar una salida no violenta (¿?) a los conflictos que promovían el latifundio y el racismo. En el segundo viaje sabemos qué pasó.
Pues bien, Bulrich se habría salteado la parte negociadora y habría enviado al ex abogado de Etchecolatz a poner en línea represiva a la gendarmería, promover los comandos civiles que hagan lo que las fuerzas legales no y organizar un escarmiento preventivo. El que terminó, este último, con el secuestro y actual situación de desaparición forzada de Santiago Maldonado. 
Las tragedias, como decimos, tienen su curso y final definidos desde el comienzo. 
Cuando los principales poderes de un país fijan un destino de tragedia, la única fuerza capaz de torcerlo es la acción organizada del pueblo. 
En 2012, esa fuerza organizada se expresaba en un gobierno popular que, entre otros logros,  forzó a la FAMILIA BRAUN, en la persona de Federico Braun, propietario de la Estancia Santa Anita, epicentro de las matanzas, a un acuerdo con el Municipio de Calafate y la Comisión de Vecinos por la memoria,  que habilitaba la búsqueda de los cadáveres de los cientos de fusilados en 1921 y comprometía la donación de esos terrenos para que se constituya un ESPACIO DE MEMORIA si esos restos se encontraban.  
En 2017 gobiernan los que de toman revancha de esas concesiones que ahora les parecen imperdonables. Pero nuestras marchas y pronunciamientos muestran un pueblo que resiste.
Ragendorfer describe un comienzo y su descripción permite vislumbrar un final que, de producirse, nos retrotraería de manera ampliada a los sucesos de hace noventa y seis años: genocidio, parapoliciales, fuerzas de seguridad instaladas en prácticas criminales contra el pueblo, más poder para el latifundio, otro paso hacia hacia la servidumbre laboral y el exterminio originario. 
La lucha por la APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO y el castigo a todos los responsables, cobra con los datos de Ragendofer, una dimensión que nos reclama todo el esfuerzo de las organizaciones y compatriotas que defienden la democracia y aun más: la paz y la vida misma.

viernes, 1 de septiembre de 2017

SANTIAGO, LAS PASO. LOS DOS LIMITES DEL MACRISMO

Gran concentración en Plaza de mayo, ánimo de unidad y reclamo. Familias enteras llevando el rostro de Santiago en sus pechos, con convicción y firmeza.En los preparativos, veo a la murga cruzar la Plaza a pura percusión y me pareció que expresaban lo que se iba armando por la APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO. Juventud, presencia, determinación y también algo de alegría en este juntarse a pesar de lo que nos convocaba. Y hasta pensé en un título al ver estos pibes de la escuela de música "La Chilinga", de HIJOS: HAY FUTURO.
Nada es fácil en la Argentina de hoy. Tampoco el reclamo popular. La concentración se repitió, multitudinaria en muchas provincias, con repudio a funcionarios y gendarmes en todas, pero tuvo su final de represión, previsto y anunciado, en algunas. 

En la mayor, en Plaza de mayo, se cumplieron las expectativas "de unos y de otros".
La nuestra; la concentración fue multitudinaria.
En el palco, la memoria, la unidad y la decisión de seguir. Desde la plaza hasta la nueve de julio y diagonales, muchísima presencia no organizada, demostrando cuánto convoca a movilizarse solidariamente el secuestro de Estado.
La de LOS ELLOS: llenar el prime time de los medios con violencia, policial y de supuestos terroristas, corridas, disparos, heridos, desmanes, destrozos, intentando que esa sea la foto de mañana. No la multitud que unánimemente reclamo la aparición con vida de Santiago y los responsabilizó por la desaparición y por su protección a los responsables, así como por su falta de acción para recuperarlo con vida. La web de Clarín es un ejemplo, decenas de fotos de policías armados, de encapuchados, focos de incendio ventanas rotas, destrozos. Un par de fotos del acto.

Sólo Página 12 se desmarca de la opereta e incluye un vídeo con un buen paneo de lo sucedido en la Plaza.
Este gobierno, salido de elecciones pero abocado a degradar toda institucionalidad y expresión democrática, se ha encontrado en agosto con dos escenarios imposibles de soportar: el primero, tener que dar cuenta de una desaparición forzada y verse en la responsabilidad de encontrar a Santiago con vida y castigar a los culpables, miembros de una fuerza con la que cuenta para disciplinar y reprimir toda defensa popular de los derechos conquistados hasta 2015.
La otra, el pobre resultado electoral: perder la primera y tercer provincia en manos de sus más claros opositores, perder otras once provincias a manos de opositores en mayor grado unos, menor grado otros, quienes buscarán concesiones a costa de los manejos desde Nación, cuando la perspectiva de Cambiemos era ir por todo el paquete neoliberal apenas terminen las legislativas de octubre.
Y como era de esperar en una fuerza que, vale la pena repetirlo, no ha venido a democratizar a la derecha sino a degradar la democracia en beneficio de la oligarquía y las corporaciones, la solución para ambos problemas sale del mismo manual: redoblar la apuesta apelando a operaciones de inteligencia más represión, ambas con alto grado de cobertura mediática, ya que su perspectiva es imponer su plan, sea cual sea el costo político, si lo hubiera.
La foto de los medios mañana priorizará los "disturbios" y detenciones, el claro montaje que actuaron la Federal y la Metropolitana, en desmedro de la multitud, la declaración, el testimonio de los familiares de Santiago.
Cierto que hay muchos que ya no comen los preparados mediáticos con facilidad, pero no son esos lo que busca cooptar Cambiemos: se conforma con mantener a los propios y confundir algunos, pocos o muchos, de los neutrales. El resto lo harán el miedo y la autopreservación, piensan sus estrategas.
Vale la pena no minimizar el problema.
Por un lado nos encuentran armando la Campaña tras dos semanas de tenernos atascados en reclamar por el triunfo que nos postergaron en Provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, sectores que podrían sumarse a las acciones para impedir que esta agresión al disenso político y al reclamo popular que no vivíamos en democracia desde los tiempos del lopezrreguismo, siguen entrampados en confrontar con quienes estamos en las antípodas de esta acción antipopular en lugar de encarar una acción en común contra la regresión conservadora.
Además, el masismo, pieza clave en la maniobra electoral del gobierno en Provincia de Buenos Aires, actúa frente a la derechización del gobierno con oportunismo, cuando no con complacencia.
Cierto es que la gran confrontación que puede modificar este escenario de agresión a los sectores populares, son las legislativas de octubre y que allí tenderá a consolidarse una u otra espectativa. Pero el curso que tengan los cincuenta días que restan para la elecciones va a incidir sobre los resultados. 
Habrá entonces que confrontar a cada uno de los espacios "no-Cambiemos" con las consecuencias que tendría el permitir el actual avance autoritario: tanto la desaparición de Santiago, por su repercusión social, como el resto de medidas represivas, por no tener techo en cuanto a los sectores a agredir, son ejes prioritarios en la búsqueda de comprometerlos a detener la escalada.
La firmeza y la acción colectiva son prioritarias: no tiene sentido creer que estas políticas van a encontrar el rechazo masivo de modo automático: si los diferentes sectores sociales ven una respuesta firme de nuestra parte y capacidad para generar unidad en la defensa de la democracia ese rechazo masivo va a producirse. Si ven divisiones, tibieza o dudas en nuestro espacio algunos sectores se retraerán con la ilusión de preservarse.
Esta última es la apuesta de Cambiemos.
Como en las PASO, mejor que en las PASO habrá que dar por tierra con su objetivo.
Tenemos futuro, si lo construimos.

martes, 29 de agosto de 2017

Eduardo Porta. El Hotentote y el vasco van en auto



Eduardo Porta fue en tiempos del último genocidio “desaparecido”, también preso de Cárcel en Córdoba y antes “chupado”, en La Perla y en Campo de la Rivera, también fue el único condenado a muerte en Consejo de Guerra y, sobre todo fue militante antes, durante y después de estos largos años privado de su libertad.

Sus compañeros lo llamábamos “el hotentote”, Grandote, algo de cortes secos en la configuración de su rostro, serio serial, todo daba para el apodo que le pusieron los cordobeses a fuimos adoptando los que lo conocimos.

Este año hubiera cumplido, creo, 63. No tuvo esa posibilidad que descubriera mi hija un 28 de diciembre en mi propia vida: “papá ya pasó más tiempo desde que saliste en libertad que los años que tenías al ser detenido”. Momento en que uno comprende que hay casos en que la vida se divide en antes y después y que alguien puede llevar años mirándote y pensando algo y que vos, aunque estés muy cerca y muy pendiente de ese alguien recién vas a saberlo cuando una frase como esa sale de su boca.

Pues bien, Eduardo no tuvo esa posibilidad, tampoco pudo ver cómo se encontró definitivamente con la memoria, la verdad y la justicia el siniestro personaje que lo acompaña en el relato que adjunto, ni cómo se cumplieron sus sueños y los de muchos en doce años que esperamos repetir.

Tampoco vio cómo esa comba que lo llamaba desde el asiento de atrás, creció desde unos pocos meses sin posibilidad de recordarlo por sus vivencias, pero llegó a parecérsele en mucho, su hija, tan entregada hoy a su profesión y a su vida como Eduardo a todo lo que hacía.

Tampoco y debo decirlo también porque nada puede decirse en estos días sin comenzar por decir que nos falta Santiago, tampoco Eduardo pudo ver cómo volvía a pasar, cuarenta años después de lo que lo chuparan, cómo otra vez se llevaban a alguien y el gobierno lo niega, lo encubre, lo difama y los más grandes medios de comunicación colaboran con el intento de borrarlo y el sufrimiento de quien nos falta emerge en los que reclaman.

Y uno encuentra otro motivo, junto al cariño, la nostalgia de lo que se fue, el dolor, la bronca, el amor por los Suyos (los de Eduardo, los míos), otro motivo para no resignarse a que Eduardo ya no esté: estaría con nosotros, con los que queremos que aparezca Santiago con vida, con los que seguimos yendo por un mundo mejor, con los que repudiamos el tipo de humanidad que encarnan los que hoy gobiernan.

Se te extraña Eduardo. Y te querríamos con vida, como cada día, aunque quizás te nombremos más los 29 de agosto.

Lo que sigue es tal cual sucedió, aunque dicho en mala literatura. Fue en 1989 y Eduardo se fue unos meses después.

Hotentote y el vasco van en auto.
Es 24 de diciembre y la charla va de democracia lavada, frutas secas y milicos a la compra de una damajuana más, porque van a ser muchos en el festejo y tal vez no alcance. (Otro día el vasco me contará que en realidad no había fiesta hogareña, pues se habían juntado los kelpers –los sin familia en Córdoba- y volvían en dos taxis de tomarse unas cervezas en el Centro).
Con su compañera en el asiento de atrás y toda su panza de embarazo de seis meses, Hotentote mezcla su atención entre esa comba que lo llama y pide su mano reposando sobre el vientre de Ana y controlar el andar del auto, la calle, los chicos en las veredas, vecinos que se saludan, compras de último momento, el disparo confuso de algún cohete, el desasosiego un tanto alegre que precede a la nochebuena.
Al girar en una esquina el paisaje se altera y pinta otra noche: un patrullero a media cuadra con las puertas abiertas, policías que gritan arma en mano, gente que desaparece sin que uno atine a ver por dónde se escabulló, un flaco que se recorta en el cuadro cambiante. El flaco zigzaguea en una bicicleta y mira hacia todas partes sin que se pueda prever cuál será su rumbo final. Lo reconocen al momento: el loco de la música, un pibe que ronda la plaza del centro en una bicicleta, llevando detrás un gran aparato con el que siembra música a su paso, sin más comunicación con la gente que los sonidos cambiantes y un silbido para abrirse paso.
A pesar que el taxista afloja la marcha, justo el flaco enfila la bicicleta hacia la calle al pasar del auto y tras el golpe sordo del paragolpes que le da en las piernas, se eleva casi horizontal frente al taxista, el Vasco y Hotentote, la bicicleta aferrada por manos y piernas y cae sobre el capot para quedar inmóvil, ya detenido el auto, contra el parabrisas que banca el golpe final sin astillarse. Y la bicicleta entre las piernas. El vasco va a decir algo, pero Hotentote, que entiende la excitación de los canas que ya están casi sobre el auto, le dice que apenas pueda siga con el taxi y lleve a Ana a casa, que él –Hotentote- va a ir a la comisaría a ver si puede hacer algo para que esta noche, justo nochebuena, el loco de la música, que seguramente en un momento de excitación, susto y heroísmo no se detuvo a la voz de alto de alguno de los canas, se va a comer en cambio la biaba de su vida.
Cuando Ana, el Vasco y  los demás están acordando seguir, el auto queda rodeado de gente que apareció con la misma rapidez con que antes se perdió de vista, pero ya no hay pibes parecidos al que se recupera, extendido en el suelo, boca abajo y con las manos esposadas atrás, mientras los canas le revisan la cintura, le preguntan cómo se llama, sin escuchar las voces que dicen "el loco de la música, es buen pibe” y pasan aviso por radio que tienen un detenido en la calle tanto, barrio tanto de Córdoba.
Sentado en un banco de la seccional IV, el Hotentote se pregunta si el tiempo que lleva esperando para hacer la declaración, más el que va a perder con el oficial apaleando el teclado, los saludos, la comida suspendida en su casa, porque todos esperarán su llegada y ver que está todo bien, que él está bien, piensa si su sola presencia, en fin, va a ayudar en algo a que el pibe, de quien nunca supo su nombre, se estrene de preso temporario sin pasar por la golpiza iniciática, hoy previsiblemente más dura, porque vendría cargada con el escabio y la bronca de los canas por tener que cubrir la guardia justamente en nochebuena. En lo mejor, se dice, me tira algún teléfono y le aviso a la familia.   
El Hotentote está casi en stand by, un poco por estar donde está y ser él carne de pozo, de campo de concentración y de cárcel, otro poco por la película de la biaba y el pibe que, de no mediar la voz de alto y su rebeldía, debería estar molestando en su casa (¿tendrá dónde y con quién estar este flaco?) metiendo ruido con el pasacasette mientras la vieja le pide que lleve vasos a la mesa, la hermana le grita que baje la música y el viejo, estratégicamente apartado en un lugar fresco, le hace señas para que se acomode en su compañía, allí donde no circulan las demandas de los preparativos de nochebuena. Así que cuando ve acercarse la  figura que entra y va hacia él, desde la puerta de entrada a la comisaría, figura que se desplaza con la seguridad de estar en su ambiente, Hotentote reconoce a medias en su perplejidad que, vestido de pantalón y remera, con paquetes en las manos, el que se acerca es Menéndez, el general, el torturador, el genocida con que confrontó en Campo de la Rivera, en el tribunal militar y en todas las noches de los días que viene viviendo desde que lo capturara un comando –de Menéndez- en el ’76.
El tipo llega a la altura del pasillo donde está el Hotentote y sigue su camino sin cambiar el paso, sin saludar ni dar señal de haber registrado la presencia de Hotentote en el banco, extiende sus pasos hasta la puerta que se abre en el fondo, entra y la cierra, atenuando con esa acción el vocerío que su entrada ha disparado entre los canas de guardia. Como todos los años, esta vez ante la presencia de un testigo inesperado, el General Menéndez cumple con su ritual de navidad: recorre las 14 seccionales de policía de la ciudad de Córdoba para repartir -siniestro Santa Claus en una sociedad marcada por lo siniestro- turrones y frutas secas entre los policías de guardia.
En el lugar menos indicado y en el momento menos previsto, Hotentote ha tenido a una distancia de centímetros, a solas y sin nadie que pudiera intervenir, al causante de un odio y un dolor que, si bien son suyos, él sabe compartido por miles de víctimas, madres, padres, hermanos, amigos, compañeros, que seguramente han soñado como él un momento así durante años.
Mientras declara frente al oficial de turno, el grandote verifica que sus dos vidas –la suya y la de Menéndez- siguen cada una el derrotero previsto, sin mayores cambios. Él trata de aliviarle la mano a un pibe que no conoce y que quizás nunca pueda zafar del desastre que abra en su mente ya precaria esta primera noche de tumba. Terminará de declarar y se irá a compartir esta noche con amigos y compañeros, en este tiempo que siente que apesta, con tanta basura paseándose por la calle. Menéndez, en cambio seguirá alimentando las fieras de la destrucción, con su sólo vivir y con este ridículo ritual de reparto navideño a viejos torturadores y nuevos canas a los que otros preparan para seguir su senda.
La reflexión no lo consuela para nada, así que relatará este momento una y otra vez y revivirlo le revivirá mil puteadas que quedaron sin salir ese día en el que hizo lo único que podía hacer antes de irse a brindar por la llegada de nochebuena con su gente. Pero lo alcanzó la sombra.          

domingo, 27 de agosto de 2017

SANTIAGO: CLARIN DESINFORMANDO O EL JUEGO DE LOS ERRORES

Las operaciones del Grupo Clarín, se sabe, han llegado al punto de "ubicar" a Santiago en un comercio de Entre Ríos mediante un video que el mismo libelo hizo público. 
Sólo la reacción inmediata de la persona que se veía en el video logró desmontar la mentira, pero ya estaba sembrada la idea: Santiago podía estar en Chile, Chachapoya o, ¿por qué no? París o Bahamas.
Una foto de Reuters, digna de cualquier marcha por Santiago, grafica el artículo "Caso Maldonado: una por una las contradicciones de la investigación". del día 26 de agosto, en el que Clarín promete mostrarlas todas. Ver esa foto junto al contenido del artículo suena a provocación, habida cuenta de que se trata de una verdadera pieza de la desinformación bizarra.
No es necesario ser criptógrafo, tampoco un lingüista para ver cómo la lógica de un renglón se contradice con la del siguiente mientras la ignorancia de cuestiones básicas del procedimiento investigativo campea en todos. 
¿Están perdiendo la mano? Tal vez. Tal vez es su impunidad, la facilidad con que logran que gobierno y sectores de poder repitan las líneas que trazan todos los días. Se han acostumbrado también a una cierta perplejidad opositora tras las presidenciales de 2015 y tal vez pensaron que la inercia duraría. Aún no perciben que el efecto PASO los va alcanzando también a ellos como factor de poder cuestionado y tendrán que esmerarse más a pesar de su virtual monopolio desinformativo.
Vamos al artículo.  ´
En el punto 1, Los Testigos, habla de sus supuestos decires y desdecires. Justo le niega la calidad de testigo protegido a Ariel Garzi, de quien todo el mundo supo que tenía esa figura legal gracias a la infidencia de Patricia Bulrich en el Congreso.
En el punto 2 habla de prendas encontradas y prendas usadas para rastrear. Pero comenta no servirían ya que tienen "distinto aroma".
Aquí hay dos "errores". Uno: el olfato de los perros no es prueba legal, no sirve para aceptar o descartar nada. Dos: Clarín ¿no sabe o no quiere saber que el contacto de una persona con un objeto solo es confirmable por huella digital, cuando es detectable, o mediante prueba de ADN?
En el punto 3, aquí Clarín
parece anoticiarse sobre la relatividad de los aromas, ya que pone en dichos del juez dudas sobre la eficacia en el rastrillaje del campo donde se denuncia secuestraron a Santiago ("capturaron" es un término legal que se corresponde con orden de detención, alojamiento ubicable en dependencia correspondiente, derecho a abogado, etc. Si lo aprehendieron y no aparece es secuestro, no captura)
Volvamos; la contradicción entre esos dos momentos es sobre todo temporal: en el primer momento los perros fueron hasta un unimog ubicado donde los testigos dicen que fue secuestrado Santiago . En un segundo rastreo, un día después, los perros van más lejos. Dejemos de lado que los Unimog tienen por característica ser movidos y vayamos a la duda: el día anterior rastrean tantos metros y se detienen, el segundo los perros siguen medio km más. ¿Habrá caído algo en ese lugar, desde alguna parte, entre un día y otro? ¿algo que tuvo la virtud de confundir a los perros? Qué extraño ¿no?
En el punto 4. El tema es ¿Cómo reconocer sangre en una o varias manchas de varios días? Clarín dice que "los peritos no estaban seguros de que se trataba de sangre por “el color opaco”. Descartemos la licencia de definir la opacidad como un color. Los Moura nos decían que "la distancia va perdiendo su espesor" y era poesía. También la inteligencia de este relato pierde va perdiendo espesor conforme se avanza en él. El luminol (5-amino-2,3-dihidroftalazina-1,4-diona) reacciona con el hierro presente en la hemoglobina de la sangre. Esto se sabe desde 1928 y se usa desde
1939 para detectar rastros de sangre  ¿Patricia Bulrich es la única que ve series?
En el punto 5 saltan los relojes. Dejo varios errores para que se puedan entretener en descubrirlos, pero me detengo en uno. Dice Clarín: "Según testimonios de los ocupantes de Cushamen, en Esquel, la madrugada del 1° de agosto los agentes ingresaron al campo y les dispararon. No hay registro oficial de que esto haya ocurrido ni declaraciones ante el juez". O para Clarín es habitual que un allanamiento ilegal se asiente en los registros correspondientes y se reconozca ante un juez o lo que sucede es que Clarín no cree que se haya producido el ingreso al campo. Pues bien, en la frase siguiente Clarín dice que "los gendarmes actuaron de oficio ante el ataque de un grupo que los agredió con piedras. Este avance no fue producto de una orden judicial sino una acción táctica destinada a proteger a los escuadrones." Y unos renglones más abajo cierraa cierre de este punto con "Fue Juan Pablo Escola, segundo jefe del escuadrón de Esquel, quien lideró a los 31 gendarmes que ingresaron al campo." Así que no hay registro oficial, pero Clarín sabe qué es lo que sucedió aunque no dice cómo se enteró. ¿O?
En el punto 6, La detención, dice que "no hay registros de detención alguna, que el juez no fue notificado de ninguna" y cierra con que "El comandante Badie, incluso, dijo que se enteró varias horas después de que Gendarmería había detenido supuestamente a alguien.". ¿Entonces?
Dejo el 7 para que se entretengan con otros erroes y paso al 8: La relación con los Mapuches. navegando en versiones, el texto desemboca en : "Fuentes de la investigación descubrieron que el joven ingresó numerosas veces desde Chile por pasos fronterizos sin que hubieran quedado certificadas sus salidas del país." ¿Descubrieron? el manual de estilo de Clarín habla de la contradicción entre ser asertivo, hacer afirmaciones en base a versiones no confirmadas por quien escribe ¿cómo descubrieron? ¿cómo lo verificó Clarín? Incluso tiene una pista para dudar; no quedaron certificadas salidas del país. Pero se afirma que sucedió: ¿hay cámaras ocultas en pasos clandestinos?
El texto confirma los riesgos de dar por cierto lo no confirmado: el redactor ya lanzado en carrera sigue y da por cierto que Santiago era "correo de los mapuches". ¿Qué se supone que sea ser correo? ¿por qué correo de los mapuches y no de extraterrestres que usan la cordillera para estudios sobre nuestro planeta?
En el punto 9, Los celulares de Maldonado. dice que tenía tres (3). No explica cómo está verificado esto. El final desbarranca en "un celular al que Ariel Garzi hizo una llamada contestada con silencio durante 22 segundos." 
No se redacta así: contestar es producir algún tipo de mensaje, no evitar hacerlo. Avancemos sobre que se quiso redactar, la frase sería "una llamada en la que se activó la escucha, pero quien o quienes estaba/n junto al celular al parecer guardaron silencio durante los 22 segundos que el celular estuvo abierto". Ni en Clarín, donde se extrañan las plumas de Cardozo o Halperín, se escribe tan mal. A menos que se quiera esquivar lo que la escena permite deducir: ese celular está en manos de alguien que no quiere ser identificado.
10. Dónde estuvo Maldonado. Se supone, el título lo señalaba, que, el artículo deplegaba "una por una las contradicciones de la investigación". Hay más contradicciones sí, pero no en este punto. Todas las versiones, incluida la de un testigo que el artículo da como dudoso, coinciden que hasta el 30 se vió a santiago en la zona.
El 11 rumbea para que todo recaiga sobre un puestero que habría respondido a una agresión grupal con un gesto defensivo y en la que aprovechan para introducir la posibilidad de muerte de Santiago.
En el 12 deja en la nebulosa si los familiares fueron solícitos o no en prestarse a las pruebas de ADN. Raro: al parecer no les preguntaron a Ellos.
Otranto, no es Bonadío, aunque le llevó 3 semanas caratular la desaparición forzada de Santiago como lo que es: una DESAPARICIÓN FORZADA, es decir, en el sentido más lato de las palabra, un secuestro con participación estatal.
De todos modos, Clarín, fiel a la labor que viene realizando con tanta persistencia, produce este artículo para que Otranto tenga letra, en caso de que el juez quiera cumplir con lo que el gobierno espera de "sus jueces": un fallo a pedido.
No conozco a Otranto, pero creo que se le haría bastante difícil armar un fallo creible a partir de semejante brulote

viernes, 25 de agosto de 2017

Las PASO: El escándalo, el lobo y los corderos

Muchos se preguntan, tras las PASO y la novela de los resultados ¿Por qué Cambiemos no reconoció hasta hoy el triunfo de Cristina en Buenos Aires, ni reconoció antes el de Agustín Rossi en Santa Fe? ¿No hubiera sido mejor decir la verdad y evitar el escándalo de la mentira descubierta?
Las respuesta es que no son esas las prioridades de Cambiemos ni es esa su manera de evaluar los riesgos.
Por ahora el escándalo, bastante entibiado por una acción mediática sin antecedentes, es un costo mínimo en relación a dos cuestiones que vale la pena considerar.
Una, ningunear el triunfo de Cristina, llevarlo al limbo de lo sin final. Despojarlo de contundencia al paso de los días y la sucesión de nuevos ejes de interés.
Triunfo en mano, a Unidad Ciudadana se le podría haber ocurrido volver a llenar Arsenal, o la Universidad de Matanza o el lugar que sea. O, a Cristina, saludar a todo el pueblo, agradecer y convocarlo a retirarse a descansar y celebrar la democracia. O llamarlo a velar por ella. Un amplio pliego de posibilidades para quienes ganaron la provincia más numerosa y la tercera, tras meses de darse por terminada su vida política. Fuera la que fuera su decisión, la contundencia de esa foto no hubiera requerido zócalo, efectuaba un corte en la realidad por su propia presencia.
Ejecutada la maniobra conteo sesgado-planillas triple cero- interrupción programada, hubo que emplear energías, muchas, en computar progresiones, lograr difusión a la madrugada, controlar papeles y ánimos, y contrarrestar los carteles televisivos de "empate técnico", lo de las "picardías", etc.
Si Cambiemos hubiera aceptado el triunfo el mismo domingo se exponía, en su óptica, a que el lunes Cristina inicie el día con un pliego de reclamos y una, ¿quién sabe? convocatoria al PJ nacional. El cómplice directo de la maniobra, Massa, 1Pais todo, hubiera tenido que saludar a la ganadora y reconocer su vigencia en lugar de afirmar que el electorado de la provincia había votado,"contra lo viejo".
La segunda y no menor cuestión: Mostrar poder, capacidad para hacer a lo que les resulte necesario desde el gobierno. 

¿Mostrarle poder a quién?
- En primer lugar a los amos del Norte. El vicepresidente yanqui vino a comprobarlo in situ. Si no se pudo ganar al menos reducir la derrota, disfrazarla de triunfo. Ellos saben de eso y en principio parece bastarles, sobre todo porque no ponen un dólar.
- A la tropa propia el mismo domingo (en todas las elecciones que el PRO o Cambiemos perdieron, en Capital y Santa Fe, Macri se reclamó como ganador y reclamó el reconocimiento de parte de los que finalmente demostraron haber ganado).
- Al frente oligárquico- corporativo (subió la bolsa, se paró un poco la suba del dólar y todos sus referentes salieron a celebrar el Cambio, Roca en punta).
- A todas las argentinos y argentinos que aún no ven una alternativa. En momentos de confusión social, la ejecutividad, la firmeza en la toma de decisiones, suelen dar un poco de tiempo al gobierno. 

Es cierto, esto puede tener un costado efímero, pero también uno acumulativo. Cada día que tarda en develarse la real respuesta electoral, es día ganado para más medidas de traslación de riqueza y derechos desde el pueblo hacia los sectores más concentrados del poder, más acumulación para el gran capital, fragmentación para las mayorías. 
Si no se comprende su lógica, la de Cambiemos, se corre el riesgo de ir del exitismo a la desazón frente sus acciones. No es nuestra lógica, no son como nosotros, se comportan más como un ejército de ocupación que como compatriotas o conciudadanos.
Salvando las distancias, vale recordar una anécdota sobre Alemania 1933. Se duda si el actor principal fue Heidrich o Goebbels. Ya en las escalinatas del Reichstaig, camino a jurar por sus escaños obtenidos en elección, uno de los nazis que resultara electo comenta al resto: "el lobo entra al corral de los corderos".
¿Es exageración recordar aquello? Habida cuenta de la situación de quiebra económica, moral y social a que ha llevado al país en busca de acabar con nuestra cultura de inclusión, es el bloque de poder el que debe demostrar que tiene límites. Hasta ahora lo ha intentado todo, desde el genocidio hasta nuestra cooptación y, tras la resurrección 2003/2015, vuelve a sus peores prácticas.
Hoy, en conferencia de prensa por la quema de dos automóviles frente al MINISTERIO DE SEGURIDAD de la Provincia de Bs. As.,  frente a lo que cree un atentado porque en los automóviles habría pólvora y petardos, el ministro Ritondo informó tener dos hipótesis:
A. El atentado habría sido obra de "un desprendimiento de la marcha de hoy" (por la aparición de Santiago Maldonado) "donde se observaron actitudes de provocación reiteradas, a las que no se respondió para no generar hechos más graves". Es decir, los que reclamamos y nos movilizamos por la aparición con vida de Santiago y el juzgamiento a sus secuestradores, seríamos capaces de cometer atentados contra ministerios.
B. Podrían haberlo producido las mafias que se sienten afectadas por las acciones de la gobernación que, "como se sabe, se ve obligada (la gobernadora) a vivir en un cuartel por las amenazas". Para esta segunda hipotesis desplegó un arco que abarcaba desde Etchecolatz y la lesa humanidad hasta ¡La Salada y Castillo! Faltaron los trapitos. No los mapuches que estarían comprendidos, se sabe, en la hipótesis A.
A propósito de una opereta tara-service el ministro Ritondo, que no explica ni le preguntan, cómo puede no haber cámaras de seguridad frente a un ministerio de seguridad se permite, al asignarles ese atentado como posibilidad, poner del mismo lado a las y los luchadores por la democracia, a los genocidas y a corruptos y traficantes. Gracias a Cambiemos el país evolucionó hacia 3 demonios, en lugar de los tradicionales dos.
Tanto el prime time de anoche y como el de hoy a la mañana tuvieron como eje los autos quemados, sin que siquiera asome el rostro de Santiago Maldonado.
¿Berreta? Por supuesto, no son Oliver Stone, ni Favio, ni los hermanos Cohen.
Pero si se tiene al Estado, se cuenta con los dueños del país, con los medios, con la complicidad de la tercera fuerza política y con unos cuantos de los perdidos en combate 2015/2017, el efecto de verdad puede entonces ser efímero pero no deja de ser acumulativo. No es el amor popular, ni el consenso lo que buscan, sino más poder y el pueblo dividido, para seguir adelante sin demasiadas trabas, sin demasiada resistencia.
Por eso es inútil confiar en que se vayan enredando solos, esperar su autofagocitación. No va a pasar.
Para disputar con una acumulación de poder así, se necesita de la memoria y de el Estado.
Al Estado tenemos como horizonte recuperarlo en un par de años y nada debe distraernos de ese objetivo y de los pasos a seguir para lograrlo. Las PASO muestran, ante todo, una buena respuesta popular a nuestro diagnóstico de situación y a nuestra decisión de expresarlo desde los mismo sectores que lo padecen. Ahora es necesario que irrumpa la esperanza, un compromiso y medidas claras hacia la salida de estos tiempos difíciles.
Memoria nos sobra y hay que apelar a ella cada vez que la situación pinte confusa. Está en nosotros y si alguna vez se nos oscurece, está el pueblo, solo hay que saber buscarla.