En los últimos días y a propósito del COVID19 se ha ponderado el descuido de los trotadores del Rosedal y aledaños hacia sí mismos, sus familias y allegados. La sola imagen de esas personas corriendo con más cercanía de la recomendable entre sus cuerpos, conectaba con ese distanciarse de lo material-molesto que constituye un rasgo de lo milenial.
Claro que esas personas no tomaban esa distancia desde sus casas y a expensas del mundo virtual. Era la calle, los parques y la única distancia la construían un par de auriculares mientras la estela que dejaba el/la de adelante llegaba en gotas, invisibles pero bien materiales, a sus también materiales bocas y narices. Imposible dejar de vincular las imágenes con gobernantes prestos a “flexibilizar” la cuarentena con tanta energía como la que emplearon en ignorar los padecimientos de la villas porteñas y su vulnerabilidad respecto a la pandemia. Unos y otros miran el mundo, aún arriesgando vidas ajenas, desde un lugar diferente respecto a la mayoría que sostiene con altos costos la cuarentena.
Puesta en crisis “la normalidad” milenial que no terminó de nacer y ya se hace vieja, las sociedades marchan llenas de dudas, de reflejos ya estériles, de trazas culturales que se muestran en un valor que permanecía oculto, a una diversidad tan difícil de prever como lo es curso de la pandemia. Las ideologías, palabra que pocos mentan, pero que en todas y todos se manifiesta, se confrontan del mismo modo con el tamiz de esta sinuosa realidad.
La iglesia neoliberal sigue pontificando, a falta de valores propios vendibles, la desaparición de referencias sobre lo que es izquierda y derecha. En nuestras tierras la versión simia suma al peronismo del lado del demonio, de modo de licuar toda resistencia colectiva.
¿Qué es ser de izquierda? Para aquellos que vivimos sin temblores la continencia popular de uno y otro: ¿Qué es ser peronista? Quienes gozamos de compartir con millones nuestra mirada, de saber que lo mejor de nuestra historia nacional, lo mejor de lo humano es referencia de nuestra identidad singular, contamos con el resguardo necesario contra la excomunión neoliberal.
Ser peronista, ser de izquierda, referenciarse en lo popular es promover, construir, defender la inclusión de todas y todos en la cosa pública, en la propiedad y el disfrute de todo lo alcanzado por la humanidad, en el ejercicio de la soberanía y en la identificación de la comunidad como sujeto y como condición para la existencia de cada grupo e individuo. Discutible, por supuesto pero uno construye desde ahí.
La Argentina, el mundo crujen hacia un cambio que no está a la vista. Pero la acción de las derechas muestra lo que de ningún modo hay que hacer. La vieja fórmula de construir desde la crítica a lo dominante se pone al orden del día, pero reclama revisar formulas propias.
OTRAS VOCES Y OTROS ÁMBITOS
Bien. Este jueves 11 de junio se produjo una movilización en CABA del Frente de Organizaciones en lucha, con el lema “CUARENTENA SIN HAMBRE" se detuvo en la nueve de Julio para entregar reclamos por insumos y alimentos para comedores (comparto ese objetivo), luego fueron a Vicentín por su expropiación (comparto también ese objetivo).
Cierto, hay que proveer a una cuarentena sin hambre. También a una cuarentena con la menor cantidad de contagios, síntomas, internaciones, muertes. Ese es el objetivo principal del aislamiento domiciliario preventivo que runners y gobernantes porteños pasan por alto.
Habida cuenta de las condiciones económicas y sociales que encontró el COVID19 al llegar a Argentina se está haciendo mucho para que la primera consigna, “sin hambre", sea realidad.
¿Y lo de parar al COVID19? A la vista de las imágenes de la concentración, los organizadores, referentes, dirigentes de la marcha no proveen a que se haga realidad la consigna del cuidado, el no contagio, la de evitar que el COVID19 no se lleve puesta a nuestra población, a los más vulnerados en particular.
Personas que tras la marcha volverán a sus barrios, muchos a casas con hacinamiento, a pasillos con hacinamiento, a comedores, a refugios, se amontonan hacinadas hoy en plena Nueve de Julio, exponiéndose al contagio que, ya ningún referente o dirigente puede ignorarlo, basta que se produzca en unos pocos para que se termine exponiendo a todo un barrio al aislamiento, la cadena de contagios la enfermedad y, hay que repetirlo, la muerte.
En medio y a propósito de la postergación y la carencia sumadas a las consecuencias de la pandemia, los medios proyectan hacia todos los barrios y hogares esta acción donde el descuido, la exposición al contagio, la desmentida práctica del peligro que atravesamos, se manifiestan como conducta.
Si tener una ideología popular es procurar el bien de todas y todos, ser dirigente, referente, coordinador de colectivos es hacerse cargo de las necesidades, pero también del bien de las compañeras y compañeros, proveer a su cuidado, a la protección mutua.
Cierto es que cada compañera, cada compañero tienen derecho a hacer lo que les parezca. Tan cierto como que aquel, aquellos en quienes estos compañeros se referencian sólo cumplen el rol dirigente que el colectivo les asigna cuando esa referencia está al servicio de su gente. Si no puedo garantizar una marcha con distancia preventiva : ¿por qué la organizo? Si creo que es indispensable: ¿por qué no estoy recorriendo las filas para que haya separación, barbijos, etc.? Si creo que mis pares se merecen lo mejor en esta vida: ¿por qué no trato de que no se arriesguen a perderla? Si creo que la movilización promueve cultura popular, emulación, identidad de lucha: ¿por qué la realizo de un modo que no debe ser emulado por nadie?
Así como no es la cuarentena sino el COVID19 lo que complica la actividad productiva, el contacto social, la diversión, el funcionamiento de muchas instituciones, no es la cuarentena sino el COVID19, la pandemia, lo que pone en suspenso una de las herramientas de lucha de nuestro pueblo. Lo comprendió Hebe cuando tomó la iniciativa de no movilizar el último 24 de marzo, lo comprendieron todos los organismos de Derechos Humanos cuando tomaron la misma actitud. Lo comprendió la sociedad en su gran mayoría cuando decidió quedarse puertas adentro de sus casas, cuando lo sigue haciendo, lo decidieron millones que buscan otra manera de manifestar lo suyo o lo postergan hasta que la vida no esté en juego.
Pretender que la realidad se ajuste al designio de algunas miradas políticas, dejar de lado el cuidado de la mayoría, no es propio de una mirada de izquierda, peronista, progresista, popular, sino de malos reflejos de una realidad ya vieja.
Habrá un día después de la pandemia, una nueva diversidad que se va construyendo desde hoy. Si algo puede orientarnos en esa construcción es tomar a la comunidad, sus valores, sus tiempos, también sus cuidados, como referencia, dejar de actuar al revés.
ES TIEMPO DE CONSTRUIR LO NUEVO En los mejores días, decíamos "Gracias Flaco y Cristina x hacer lo que dijeron que iban a hacer y parecerse tanto a lo que fuimos y somos". Intentamos un continente en que crecer con solidaridad, inclusión, diversidad, equidad y justicia. Hoy la situación es otra: Un gobierno dirigido realizar su "revolución" conservadora, saquear al pueblo, arrasar derechos y legalizar el nuevo estado de situación. AHORA ES TIEMPO DE IMPEDIRLO Y LO HAREMOS RESISTIENDO UNIDOS
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viernes, 12 de junio de 2020
viernes, 13 de mayo de 2011
Discurso de Cristina: conducción, militancia y estrategia (*)
Cristina Fernández dice en su discurso de José C. Paz lo que muchos estábamos esperando hace semanas y se levanta polvareda en todo el país político, gremial, social, en toda Argentina, bah. ¿Qué quiso decir?¿a quién atacó? ¿A quién defendió? ¿se presenta por un nuevo periodo? ¿no se presenta? ¿quién la presiona? ¿Quién la apoya? Todo en una suerte de festín para la corporación mediática,que por fin cree encontrar un puterío que no provenga de sus protegidos.Entre tanta desmentida, aclaración y duda, creo que hay un punto principal para despejar: ¿Qué lugar le corresponde a cada uno en este proceso que vivimos?
Hugo Moyano, los gobernadores, intendentes, referentes y otros dirigentes tienen sus responsabilidades, su obligación de reportar a sus mandantes, sean estos los trabajadores sindicalizados, los ciudadanos del distrito, el compañero de una cooperativa.
Cristina Fernández es la presidente de la Nación y la jefa del movimiento.
Su papel en el Estado es ejecutar las políticas para las que, cree, ha sido elegida y su papel en el movimiento es conducir, ejercer la jefatura en función de su comprensión de las diferentes líneas de tensión, necesidades, etc. que perciba en la coyuntura y la etapa.
¿Está bien que sea asi? ¿Es correcta esta construcción piramidal? Yo diría que no está ni bien ni mal: simplemente ES así.No hay organismos de democracia directa ni es esta una situación que los posibilite, así que esa es su función. No es porque, como ayer cuestionaba por ej. María O Donnell, "se vuelve a la conducción unipersonal y las intepretaciones de sus mensajes" sino porque Néstor y Cristina se han ganado este el papel de conducción en función de acertar sistemáticamente en su propuesta y ser reconocidos en esta labor por el pueblo.
La decisión de quién conduce se inició, como tantas veces, de arriba hacia abajo. Pero es el pueblo quien la refrendó con su presencia y la sostiene. Y es la conducción conjunta que ejercieron Néstor y Cristina y la actual, que ejerce Cristina, la que hizo que el resto de nuestra dirigencia, la de nuestro movimiento, tenga la presencia que tiene. No al revés. El que no quedó incluido en el "que se vayan todos" que ayer recordaba Cristina, fue en parte porque descubrió a tiempo el profundo significado de reparación histórica, de restauración popular e inclusión que se abría con el kirchnrismo.
Hugo Moyano, los gobernadores, intendentes, referentes y otros dirigentes tienen sus responsabilidades, su obligación de reportar a sus mandantes, sean estos los trabajadores sindicalizados, los ciudadanos del distrito, el compañero de una cooperativa.
Cristina Fernández es la presidente de la Nación y la jefa del movimiento.
Su papel en el Estado es ejecutar las políticas para las que, cree, ha sido elegida y su papel en el movimiento es conducir, ejercer la jefatura en función de su comprensión de las diferentes líneas de tensión, necesidades, etc. que perciba en la coyuntura y la etapa.
¿Está bien que sea asi? ¿Es correcta esta construcción piramidal? Yo diría que no está ni bien ni mal: simplemente ES así.No hay organismos de democracia directa ni es esta una situación que los posibilite, así que esa es su función. No es porque, como ayer cuestionaba por ej. María O Donnell, "se vuelve a la conducción unipersonal y las intepretaciones de sus mensajes" sino porque Néstor y Cristina se han ganado este el papel de conducción en función de acertar sistemáticamente en su propuesta y ser reconocidos en esta labor por el pueblo.
La decisión de quién conduce se inició, como tantas veces, de arriba hacia abajo. Pero es el pueblo quien la refrendó con su presencia y la sostiene. Y es la conducción conjunta que ejercieron Néstor y Cristina y la actual, que ejerce Cristina, la que hizo que el resto de nuestra dirigencia, la de nuestro movimiento, tenga la presencia que tiene. No al revés. El que no quedó incluido en el "que se vayan todos" que ayer recordaba Cristina, fue en parte porque descubrió a tiempo el profundo significado de reparación histórica, de restauración popular e inclusión que se abría con el kirchnrismo.
No desmerezco a nadie, pero sin las decisiones centrales que tomaron NK y CFK nadie sería hoy quien es. Incluyo en esta consideracióna los compañeros que para crecer a veces tuvieron que aceptar y a veces confrontar con sus propuestas, pero supieron hacerse su lugar sin debilitar la lucha central.
Entonces, digo que cada dirigente puede presionar sobre la realidad para que se realicen los objetivos, ncesidades y derechos de sus mandatarios, pero no intentar apretar a la conducción u operarla.
Las dificultades para encausar reclamos -en su mayoría justos- hoy no devienen tanto de la postergación de algunos sectores sino de la debilidad de conducción de algunos dirigentes. Hablo de conducción en el sentido popular, no de apriete, ni manipulación, sino de interacción, de compromiso con los compañeros, de confianza de los compañeros en que se están defendiendo sus derechos. Cuando no le puedo decir a un compañero que el cargo no es el resultado de dos días de militancia o seis de facebook, o no le puedo decir a un compañero que el 40% o la vicepresidencia hoy no son todavía posibles, el problema no son los cumpas sino la relación que se construyó desde su dirigencia.
Entonces, digo que cada dirigente puede presionar sobre la realidad para que se realicen los objetivos, ncesidades y derechos de sus mandatarios, pero no intentar apretar a la conducción u operarla.
Las dificultades para encausar reclamos -en su mayoría justos- hoy no devienen tanto de la postergación de algunos sectores sino de la debilidad de conducción de algunos dirigentes. Hablo de conducción en el sentido popular, no de apriete, ni manipulación, sino de interacción, de compromiso con los compañeros, de confianza de los compañeros en que se están defendiendo sus derechos. Cuando no le puedo decir a un compañero que el cargo no es el resultado de dos días de militancia o seis de facebook, o no le puedo decir a un compañero que el 40% o la vicepresidencia hoy no son todavía posibles, el problema no son los cumpas sino la relación que se construyó desde su dirigencia.
Hechas las salvedades, aclaro: el eje de toda la acción política hoy es alcanzar un triunfo contundente, indiscutible, arrasador de CFK. Con ese triunfo llegarán más gobernaciones, intendencias, legisladores de todo tipo, también espacios en instituciones intermedias. Con todo eso habrá más espacio para avanzar en medidas de fondo y todo lo que arrastra un triunfo electoral de magnitud.
Militar, conducir, ambas acciones se fundan en su inserción en el objetivo central que puede plantearse el pueblo en cada momento. Todo lo que en la lucha por intereses sectoriales aporte a este triunfo es válido, todo lo que torpedee la posibilidad de ese triunfo es, como mínimo un debilitamiento de fuerzas innecesario.
Es cierto que estos días preelectorales suelen ser ríspidos, pero cada dirigente se probará en su capacidad de convertirlos en días de unificación, de solidaridad y no días de romperle las pelotas a alguien que, además está lidiando con la muerte de su compañero de toda la vida y su sufrimiento y el de sus hijos sin poder tomarse el tiempo que necesita para hacerlo porque topdavía estamos faltos de recambios.
A cuatro años de una elección en que Cristina no puede presentarse como candidata o entendemos esto o estamos en el horno.
A cuatro años de una elección en que Cristina no puede presentarse como candidata o entendemos esto o estamos en el horno.
(*)Comentario al artículo Está faltando algo Publicado por Gerardo Fernández en http://tirandoalmedio.blogspot.com/2011/05/esta-faltando-algo.html?spref=tw
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