miércoles, 31 de octubre de 2012

Mesa debate por la Guerra Guazú en Canal 7

Presencié la Mesa Debate sobre la Guerra Guazú hoy miércoles 31 de octubre en la sede de Canal 7. Participaron, en este orden, Mariano Rodríguez Otero, Gabriel Di Meglio, Norberto Galasso e Hilda Sábato. Resalto algunas observaciones en lo que me parece un evento de gran valor, al dar la posibilidad de poner en palabras un hecho ninguneado o escondido por décadas. Vale la pena ver el video en cuanto lo suban a internet. En tanto, tiro algunas coordenadas

* Rodríguez Otero. A pesar de su inscripción universitaria pareció ser el punto de vista más anticuado. En primer lugar destacó que "los argentinos estamos revisando lo que hicimos", como si la Guerra del Paraguay no formara parte de los muchos intentos de disciplinar al pueblo argentino por vía militar, como si quienes enfrentamos esos intentos hasta hoy, igual debiéramos ser considerados como “bando proguerra” o responsables de algo que nos agrede. La segundo: definió que "los historiadores" (como si esa categoría fuera aplicable a alguien más que Hobsbawm) estarían para cuestionar, derribar mitos, enfrentar dogmas" (nada más alejado de lo que Hobsbawm entendió como su trabajo). No aclaró, eso si cuales dogmas quedan y cuáles hay que cuestionar y por qué. Pero enseguida instaló un mito y se atuvo a él hasta el final: "el autoritario Solano López mandó a morir cientos de miles de pibes en lugar de rendirse". Incluso me lo enrostró tras el cierre con una frase que no logré retener literalmente pero refería a que no se hace grano molido con las mieses, es decir que nada justifica destruir la progenie. Tiene razón quien lo haya dicho: no se hace pan con el grano que va a usarse para la siembra, el más joven, el mejor. Pero cuando se produce una invasión encabezada por esclavistas, con el territorio repartido entre los invasores de antemano, ¿qué esperaba que hicieran todos los que estaban en condiciones de agarrar un arma para defender el territorio y la parcela propios? Sin detenernos mucho en que la niñez no existía casi como concepto entre los criollos y europeos (sí entre originarios, pero eso es otro tema) y por eso no sorprende que Remedios tenga 14 años cuando se casa con San Martín, o que esa sea la edad de San Martín cuando tiene sus primeros combates formando parte del ejército español, cabe decir que este docente universitario hubiera aconsejado a Belgrano desistir del Éxodo o retirarse de Tucumán en lugar de ganarles a los tucumanos el odio de todos los realistas, o le hubiera aconsejado a Tupac Amaru que deje su levantamiento para otro momento o culparía a la OLP de los niños muertos en las intifadas. Esto es, él cree que no fueron las madres paraguayas las que empujaron a sus hijos a resistir antes de ser esclavos (un pueblo que básicamente existía como pequeeño propietario de la tierra que había sido parcelada, a diferencia del gaucho o el originario d enuestro territorio que nunca fueron reconocidos más que como vagos hasta que fueron explusados por le latifundio, que para eso sirvíó la guerra). Eso sí, no aclara cómo cientos de miles ocmbatieron por imposición de Solano López.
* No me quedó clara de fondo la postura de Di Meglio, de Canal Encuentro, sí en lo que hace a relativizar el papel de Gran Bretaña. Aunque Galasso le hizo una lista de los préstamos, inversiones y presencias inglesas en la guerra se mantuvo en la suya.
* Importante presentación de Norberto Galasso, al definir la guerra como una guerra civil regional entre los sectores dominantes del Cono Sur pro- imperio inglés contra sus pueblos. Guerra civil expresada en la alianza de colorados uruguayos, liberales porteños e imperio brasileño contra montoneras e interior argentino, blancos de Uruguay y pueblo y gobierno paraguayo. Abundó en ejemplos aunque sin mucha incidencia en la mesa, sí fue el más respaldado y reconocido por la audiencia.  Del mismo modo,
* Sábato dio una nueva muestra de lo que podemos esperar de la "nueva historiografía" al afirmar que no hubo buenos y malos, víctimas y victimarios sino actores cambiantes. Ah, y que todos los que dirigieron ambos bandos terminaron "derrotados": el imperio cae después en Brasil, Mitre pierde peso en el liberalismo porteño, etc. Es decir que no se hizo la guerra para destruir un mal ejemplo para las fracciones no encuadradas en la salida centralista y probritánica, sino para ¿para?
* Hubo cuestionamientos diversos respecto a posturas que relativizaron responsabilidad de las fuerzas invasoras y a las que relativizaron la incidnecia inglesa.
Respecto al neutralismo de Sábato, al poder intervenir aclaré que nuestros 30000 compañeros asesinados fueron víctimas y que los personeros de la dictadura fueron sus victimarios y genocidas del mismo modo que quienes dirigieron la guerra fueron genocidas y criminales y el pueblo paraguayo su víctima. Y que lejos de abrir mentes, una posición neutral en uno u otro caso ocultaría la cuestión central: el genocidio. Traté de destacar esto en una pregunta / intervención: alguna ciencia social puede creeerse en condiciones de prescindir de la categoría "GENOCIDIO" tras la última dictadura, tras el holocausto, etc? Sábato, la más optimista, calculó que hubo 350 mil muertos en la guerra y el 75% de éstos era paraguayo. Es decir 250 mil, más o menos. Para una población campesina de 130000/1500000 podemos calcular 650000/750000 varones. Restemos menores de 12/14 años, estimamos entonces 375000/480000. La mitad de los varones menores de muertos ¿es un genocidio? Y no contamos los esclavos
Desde la platea alguien me indicó que había entendido la pregunta, que no fue contestada por la mesa, aunque sé que Galasso ya lo hizo mil veces. La smeilla del genocidio originario llamado "campaña al desierto" estuvo en el genocidio al pueblo paraguayo (y lo dice Mansilla en Una Excursión..."). las semilla de sucesivas levas y matanzas, de la Patagonia trágica, del Proceso, estuvieron ahí.
Vale precisar que, como en otros aspectos, el poder político parece saldar lo que el ámbito académico aún no: Cristina Fernández, en su primera reunión protocolar ya siendo presidenta, con los embajadores que la visitaron para felicitarla pidió perdón al pueblo paraguayo a través de su embajador por ese genocidio que, dijo, fue "La guerra de la triple infamia".
Destaco el cierre del moderador, desde el rescate de una historia no desligada de lo moral y lo político, el papel de Pomer aún no alcanzado por otros abordajes y al valorar que esta guerra esté en debate.

lunes, 22 de octubre de 2012

INFANCIA CLANDESTINA - GENOCIDIO, RESISTENCIA, KIRCHNERISMO


La fui a ver el sábado. recién puedo hablar algo hoy lunes y con más dudas que certezas.
No fuimos todos iguales en los ´70, tampoco en la resistencia al genocidio, variaban las miradas, las actitudes, las propuestas, los criterios, las expectativas, las consignas, pero todo lo que muestra la película es nuestra generación, de manera genuina. Sin tamices progrederrotistas,
Es una muestra privilegiada de cómo hasta las derrotas se pueden narrar desde la resistencia, sin aceptar como sentido común o "realismo" el discurso del represor o sus voceros.
Una muestra de cómo los errores se pueden revisar sin esgrimir el diario del lunes apuntando a los que perdieron el rumbo como si alguien, fuera de las Madres, las Abuelas, hubiera acertado por sí solo con su propuesta en esos años.
No estuve de acuerdo con la contraofensiva ni lo estaban mis compañeros de entonces, pero yo estaba detenido y mi problema era el adentro: cómo no ceder aunque pudiera perder todo. Respecto al afuera nadie, que recuerde, tenía algo más claro que esperanzarse con los sabotajes, los paros, la rondas de las Madres, endurecerse en la tristeza con cada secuestro o cada muerte.
Aún hoy me pregunto cómo se vería Argentina, el proceso popular, la dictadura, desde ese otro afuera, el destierro. Siento de todos modos que la pérdida de esos Beto, Charo, Daniel, hizo más largo el camino hacia una democracia valorable. También envalentonó a genocidas que ya en el poder no tenían otro norte que servir a intereses oligárquicos y/o enriquecerse.
Pero nada de los ´70 se puede discutir sin incluir todas las voces de esa familia no tan de ficción, cada uno tiene su parte de verdad, desde el pibe hasta la abuela, pasando por los militantes. Tampoco se puede sin comprender el grado de perversión que alcanzaron los genocidas. No hay para esto último más posibilidad que la experiencia directa. Desde los ideales, la entrega, el amor y la solidaridad con que militamos es imposible prever el mal en esa magnitud.
Todo fue más complejo, más rápido, más brutal que lo esperado. La mayoría de nosotros no tenía en su experiencia más que meses de una democracia para valorar contra años de dictaduras, gobiernos de traición o a lo sumo con cierta honestidad y consecuencia -caso Illia- pero manteniendo la proscripción.
Entonces se puede comprender que cada uno de los personajes tenga su parte de razón y que a la vez no haya forma de unir esas razones en una. A menos que esa unidad se encuentre en el rechazo al genocidio,  sus desvalores, el rechazo a las peores tradiciones oligarcas.
Tal vez la película y el proceso que vivimos se crucen de una manera muy íntima. Las basuras del capitalismo y el imperialismo las vivimos sobradamente desde el ´83, aplastando buenas intenciones, debilitando, corrompiendo, dividiendo. Pero las posibilidades de proponer, sostener y avanzar en un camino mejor para el pueblo, UNA DEMOCRACIA DE REPARACIÓN E INCLUSIÓN, se tardaron un par de décadas.
Creo que este gobierno recoge, sin pudores en el caso de Néstor y Cristina, certezas y contradicciones de los ´70, muchas de las que se sospechan, se dicen o entran por su cuenta en la película.
Es posible que sin la saga victoriosa de estos 9 años no hubieran existido condiciones para que las decisiones, las vivencias, los miedos, las convicciones y confusiones de estos personajes fueran entendidas no como el delirio de algunos sino como parte de una historia de resistencia. No la única, ni la más justa, ni la más eficaz, ni única errada: simplemente la que la historia anterior permitió adoptar a una parte de la militancia que, como otras, puso su cuerpo y su vida al servicio de una vida mejor para todos.
También fueron necesarios los Lula, Chávez, Evo, Correa, Mujica, para abrir las mentes a un abanico de emprendimientos populares, diferentes y complementarios.
E indispensable  que alguien como Benjamín Ávila, que vivió de primera mano destierro, regreso, desaparición, búsqueda de identidad, llegue a madurar su cine en estos tiempos en que su generación va tomando la posta en la sociedad y el Estado. Y que construyera una obra capaz de involucrar a este gran grupo de actores de suerte que al salir del cine uno siente que lleva consigo compañeros y amigos entrañables y enemigos de siempre.
Hace un tiempo alguien que no vale la pena ni nombrar dijo "Me tienen podrido con algo que pasó hace 30 años". Nunca será pasado: ni la fuerza movilizada que nuestro pueblo aún no recupera plenamente, ni los 400 pibes que aún no recuperan su identidad, ni los 30 mil secuestrados - desaparecidos, ni los juicios, ni en las heridas que se reabren a cada momento.
No es algo del pasado. Ante cada contratiempo, sea la 125, el 7D o la Fragata,   resurgen las tensiones que campean en la película.
Pero, tras 29 años de democracia y 9 de acceso masivo del reclamo y las tradiciones populares al Estado, es posible tomar de aquellos años y de "Infancia clandestina" lo que mejor nos expresa: poner nuestra vida al servicio de un mundo que valga la pena ser vivido no sólo es necesario, es el modo en que nuestra propia vida vale la pena.

lunes, 15 de octubre de 2012

Trelew, el fallo, la masacre y otros tiempos de justicia

NO RECUERDO HABER HECHO NADA IMPORTANTE POR ELLOS desde aquella vez, hace cuarenta años, un mes y días. Camino a Avenida La Plata junto a compañeros de la CGT de los Argentinos, de la facultad, también junto a caras nuevas que ya preanunciaban la marea camporista. 
Tristeza, perplejidad  y bronca. Sabíamos que el crimen siempre era posible, estábamos en dictadura y la fuga, aunque parcial, fue un golpe para los militares. Pero una cosa es la explicación y otra el ánimo que llevábamos camino a Avenida La Plata. 
Ahí íbamos -solos o en grupos de a dos o tres para que la cana no nos pare- a dar testimonio y estar junto a familiares, amigos, compañeros, junto a esa hilera de cajones que costaba vincular con los compañeros de Trelew. Pero no esperábamos justicia.
Hoy en la radio, mientras hablábamos del fallo de Trelew, Guido, hijo de Roberto Quieto, nos contaba su bronca por absoluciones y por penas que no tienen aún cumplimiento efectivo. 
Entonces se lo contamos: cuando la tanqueta tiró abajo un pedazo de la pared del local del PJ de Avenida La Plata donde velábamos a los compañeros asesinados y tuvimos que salir a la calle a fajarnos con los motociclistas en medio de la gaseada, nos parecía más posible hacer la revolución en América Latina que llevar a juicio a alguno de los asesinos de Trelew. 
La impunidad era moneda corriente: nadie fue en cana por el bombardeo a la Plaza, nadie por José León Suárez. Nadie por los asesinatos perpetrados por la Liga Patriótica que dirigían los hijos de Mitre y Martínez de Hoz, nadie por el genocidio originario. Nadie por el secuestro de Felipe Vallese, ni por el asesinato del general Valle y sus compañeros. 
Esa era nuestra experiencia, así que aunque teníamos grandes sueños, no entraba en ellos el hacer cumplir la justicia. Igual lo intentábamos. 
Y que lo digan los abogados que trataron de aportar justicia cuando aún los compañeros estaban vivos, Ortega Peña terminó asesinado, Amaya torturado, encarcelado, secuestrado luego junto a Solari Irigoyen, finalmente asesinado
En 1974, dos años después de aquel velatorio, conocí el penal de Rawson por dentro. Hicieron una selección entre los presos políticos de Devoto y nos llevaron al Sur. A algunos por unos días y luego de vuelta a Devoto, a otros por años. Algunos, el Tordito Debenedetti entre ellos, nunca volvieron.
Algunos veteranos contaron historias y anécdotas de los días previos a la fuga, la desazón de no saber qué pasaba con los sobrevivientes, el dolor al conocer sus muertes. Los edificios habían sido renovados, sólo la distribución recordaba al penal de 1972. Nos dolía la memoria de los compañeros, nos comprometía su gesta. Éramos aún optimistas con lo que vendría en el país, pero el juicio a los responsables no se incluía entre nuestros sueños realizables.
Guardo otro momento de Rawson y Trelew en la memoria: un viaje en 2007 junto a familiares y algunos cientos de ex detenidos. Entramos a la cárcel,  recorrimos sus pabellones, cada uno pudo volver a su celda. Al día siguiente fuimos al aeropuerto, que sería declarado centro cultural. Por primera vez, la masacre y la posibilidad de un juicio a los asesinos me sonó como posible. El Estado, en sus autoridades máximas, estaba del lado de la no impunidad.
Hoy, 40 años, un mes y días de aquella masacre en la Base Almirante Zar, hubo un fallo judicial. 
Hay, en primer lugar y siempre, 16 compañeros asesinados;Alejandro Ulla, Ana María Villarreal de Santucho, Carlos Alberto del Rey, Clarisa Lea Place, Eduardo Capello, Humberto Suárez, Humberto Toschi, José Ricardo Mena, Mario Emilio Delfino, Miguel Ángel Polti, Rubén Pedro Bonnet, todos del PRT-ERP. Alfredo Kohon, Carlos Astudillo de FAR. María Angélica Sabelli, Mariano Pujadas, Susana Lesgart, de Montoneros. Lograron sobrevivir, Alberto Miguel Camps, FAR - asesinado en 1977, María Antonia Berger, FAR - Secuestrada en 1979, Ricardo René Haidar, Montoneros - Secuestrado en 1982.
Pero lo juicios se hacen a delincuentes. Hay un prófugo, Bravo, que buenos servicios debe haberle prestado a los yankees. Así que hoy no lo entregan. 
Hay dos absoluciones, Pacagnini y Bautista, que habrá que apelar hasta que se revierta en condena. 
Hay tres condenados, Sosa, Del Real y Marandino, que por no estar en firme su condena seguirán andando nuestras calles y que cuando se confirme tratarán de mandarlos a cumplir en sus casas por viejos. 
Pero hay condena, otra más contra la impunidad. Y la razón es nuestra y estamos haciendo mucho de lo que los compañeros quisieron hacer hasta dar su vida por ello: gobiernos de inclusión, memoria verdad y justicia, unidad latinoamericana, resistencia al imperio, un poco más de felicidad cada día para nuestros pueblos
Veo en los diarios las caras de jóvenes que celebraron las condenas allá en Rawson. Tal vez familiares, tal vez chicos sin más relación que haber recogido las banderas y los sueños de los fusilados. Me digo que el mundo es otro para ellos: la justicia, aunque lenta, contaminada de continuismo y a veces arbitraria, igual les resulta algo posible. Y, me digo con optimismo, eso habrá de permitirles exigir más, mucho más de lo que exigíamos de los jueces en los ´70.. 
No recuerdo haber hecho nada importante por los compañeros fusilados después de aquel día en Avenida La Plata, salvo recordar, hacer conocer, mantener la esperanza. En un momento u otro muchos lo hicieron, de muchas maneras diferentes. Millones. 
Tal vez de eso se alimentan los logros de los pueblos: de persistir, recordar, relatar, pasar la posta hasta que millones la hacen suya. Entonces algunas cosas suceden y otras quedan a nuestro alcance. Eso es la historia.

lunes, 1 de octubre de 2012

Hobsbawm; un militante entre dos siglos

Ha muerto Eric Hobsbawm: Se nos fue un hombre de la revolución, de todas las revoluciones del mundo. 
Fue el mejor historiador del siglo XX y gracias a su longevidad y su tozudez militante, a los 95 años seguía su trabajo de desbrozar el camino para los pueblos, hoy como uno de los mayores críticos de la ofensiva finacierocentrista llamada globalización. 
Su calidad como investigador y analista de la historia fue tan sostenida y contundente que hoy es posible ver obituarios elegiosos para con Hobsbawm en multimedios de la más variada ideología. Una derecha empeñada en olvidar los crímenes sobre los que sustenta su dominio global,  izquierdas que se han empeñado tanto en adaptarse que ya olvidaron el origen de su existencia,  unos y otros encuentran más cómodo el elogio superficial que el cuestionamiento a un nivel que no podrían alcanzar.
Ha muerto un intelectual de verdad, un hombre capaz de rehacerse una y otra vez en base a cuestionar sus convicciones y revisar las experiencias políticas de los pueblos del mundo. Una y otra vez. 
Los avatares de su vida se manifestaron en su producción teórica. Nacido en Alejandría, Egipto, en 1917 año de la revolución de octubre, , de familia judía, vivió luego e Austria y Alemania hasta que la asunción de Hitler impulsó a su familia a Trasladarse a Londres en 1933. 
La saga familiar se cruzó y entrecruzó con diferentes sagas culturales y políticas reunidas en un antifascismo que mantuvo hasta hoy, desde la lucha contra nazis y fascistas hasta la denuncia a los gobiernos que tras la gran guerra vinieron a sustituir a aquellos en la defensa del gran capital. En el Prefacio a su historia del Siglo XX parte de situarse él respecto al siglo "Mi vida coincide con la mayor parte de la época que se estudia en este libro y durante la mayor parte de ella, desde mis primeros años de adolescencia hasta el presente, he tenido conciencia de los asuntos públicos, es decir, he acumulado puntos de vista y prejuicios en mi condición de contemporáneo más que de estudioso".
Lejos de ceder a las tentaciones de una filiación liberal, socialdemócrata o neocomunista, Hobsbawm ancló en el comunismo como identidad irrenunciable a la vez que confrontaba con sus expresiones más autoritarias. 
Su trasplante de Alejandría a Londres vía Viena y Berlín tampoco fue gratuita: una dificultad persistente en comprender los procesos "periféricos" puede encontrarse en muchos de sus textos. Las formas y contenidos impropios del racionalismo europeo que observaba por ejemplo en América Latina, reactivaban sus temores y desconfianzas respecto al fascismo y su movilización de sectores sociales. 
En el Este europeo, el precario vínculo de los comunistas con las sociedades que gobernaban fue explicado por Hobsbawm como fruto de una asunción religiosa de esta ideología por parte de los pueblos, antes que una identidad política. 
Al principio y sólo al principio aunque algunos oportunistas de nuestro país sigan pasándole factura en 2011, los procesos latinoamericanos de post guerra le parecieron rémoras del fascismo. 
En una primera revisión, en su Historia del siglo XX avanza a un rescate de la base popular y la orgánica política aunque aún dude de los liderazgos y su relación con el pueblo. En este texto, Hobsbawm refiere "Lo que tomaron del fascismo europeo los dirigentes latinoamericanos fue la divinización de líderes populistas valorados por su activismo. Pero las masas cuya movilización pretendían y consiguieron, no eran aquellas que temían por lo que pudieran perder sino las que no tenían nada que perder. Y los enemigos contra los cuales las movilizaron no eran extranjeros y grupos marginales (aunque sea innegable el contenido antisemita en los peronistas y en otros grupos políticos argentinos) sino la “oligarquía”, los ricos, la clase dirigente local. El apoyo principal de Perón era la clase obrera y su maquinaria política era una especie de partido obrero organizado en torno del movimiento sindical que él impulsó." Historia del siglo XX, pag 195. 
Pero Hobsbawm no tenía como norte la autojustificación sino la búsqueda de nuevos caminos para los procesos populares. 
Esto le permitió, a partir de aquella primera visión sobre el peronismo como un movimiento ligado al fascismo, avanzar hacia una comprensión mayor que se va ampliando por décadas hasta afirmar en un reportaje publicado en "Globalización, en 2009: "Pero no me pregunte de la Argentina. No sé lo suficiente de su país. Todos me preguntan por el peronismo. Para mí está claro que no puede ser mirado como un movimiento de extrema derecha. Fue un movimiento popular que organizó a los trabajadores y eso quizás explique su permanencia en el tiempo. Ni los socialistas ni los comunistas pudieron establecer una base fuerte en el movimiento sindical". 
Un marxista de toda la vida que permaneció con esta identidad hasta su último aliento, coloca al peronismo en un lugar que reconoce no fue alcanzado casi por ningún movimiento socialista: la continuidad histórica de su lucha, la posibilidad de renovarse en el tiempo en la lucha contra las diferentes variantes del Capital.
Varios artículos coinciden en este recuerdo de un colega: Me dijo que  que deseaba ser recordado como "alguien que no solo mantiene la bandera volando, sino que demostró que al agitarla se puede lograr algo".
Ha muerto Erick Hobsbawm. No hay homenaje que alcance la altura de este compañero .

sábado, 29 de septiembre de 2012

De la invasión española a la OTAN: la victimización del amo


Cuatro días después que Cristina denunció los ataques a Libia y la mentira de la "primavera" árabe en la UN y conferencias de prensa posteriores, un artículo de Infonews "Khadafi gobernaba y castigaba en Libia con el sexo", cita el libro "Las Presas. En el harem de Khadafi" en el que una "investigadora", denuncias abusos sexuales cometidos por el extinto presidente. Y precisa, tras éste "ser derrocado y ejecutado hace algo más de un año". 
Aclaremos: ¿asesinado? ¿linchado? ¿destrozado por una banda de mercenarios?  Eso, sí, "derrocado y ejecutado", no. ¿No sabe Infonews que una ejecución, aunque cuestionable, es un proceso legal realizado por personas destinadas en el Estado a ese efecto?  
La "investigadora" Annyk Cojean, tras un año del arrasamiento de Libia y la eliminación de todas las conquistas populares que la colocaban muy por encima de cualquier país árabe (ver, por ejemplo coberturas de Telma Luzzani o Stella Caloni al respecto), "cita" sin identificación alguna a ¡4 mujeres! que habrían sido abusadas por el ex presidente.
Por supuesto que abusar a una sola mujer una sola vez hubiera sido perverso y delictivo y merecería el repudio universal, pero si como dice la "investigadora" Kadaffi hizo lo mismo con cientos, ¿pasado un año de su muerte no pueden sustanciar una sola denuncia fundada? El abuso es deleznable. Pero el artículo sin demostrarlo, lo usa para justificar la invasión a Libia ya que había que eliminar a "Papá Muhamar".
La foto, que jamás hubiera incluido si no fuera tan grande la contradicción prueba que Kadaffi fue capturado vivo y destrozado hasta morir, el articulo dice ejecución. Denuncias sin pruebas, en cambio, le dicen que Kadaffi era un violador. 
Y es comprensible: el mal, tal cual lo han instalado en nuestras cabezas, parece tener más el aspecto de Kadaffi que el de Hillary Clinton. El mundo entero vio a Obama ordenar el asesinato de Bin Laden por celular mientras una Dilma Roussef se sorprendía por la maniobra. Pero hubo gente que celebró ingenuamente la matanza. Es decir: Bin Laden asesino = Obama no. Esta ecuación no puede ser cambiada por "BL asesesino = O asesino" porque ésta niega los términos de la primera y se caen los argumentos para el intervencionismo y para la identificación de los oprimidos con el amo.
Como bien dijo Cristina, hasta que no entendamos que hay más de un modo de vivir socialmente además del occidental no habrá paz y convivencia en el mundo.
Agreguemos: esto es así no porque con eso vaya a desaparecer el imperialismo, sino porque sin el paradigma occidentocentrista costaría más construir consenso para invasiones, gobiernos títeres, saqueos.
Así, quizás haya menos medios que -aunque no podemos considerarlos reaccionarios- a la hora de tomar una denuncia contra culturas "raras": árabes, orientales, africanos, esquimales, collas, mapuches, lapones (....... agregue lo que le parezca) están dispuestos a aceptar cualquier afirmación sin prueba alguna.
Hace unos cientos de años, un sobreviviente de los españoles que se comieron entre ellos en el fuerte Sancti Espíritu llevó a España otra justificación para el genocidio: ¡había indios caníbales!.
Ciento y pico de años después, un escritor escribe una novela notable, "El Matadero", que tuvo la virtud de recrear el pensamiento paranoide con que los españoles justificaban su dominación y ponerlo al servicio de nuevos intereses: los de terratenientes y saladeros.
Esta vez se trata de un miembro -elegante, prolijo, eso sí-.de esas clases que cazaban gauchos en la campiña y los mandaban a la leva para persuadir al resto de trabajar por migajas en mataderos y saladeros. O al menos de dejar las tierras para que fueran al patrimonio latifundista.
Repasemos, el protagonista es un miembro de la clase que mataba indios porque se prestaban menos para las labores semiserviles, uno de aquellos que se repartían sus mujeres continuando el mestizaje forzoso iniciado por los españoles a pura violación. Un unitario, mismos que fraguaban invasiones anglofrancesas contra Rosas porque le veían mano blanda con la plebe y demasiado nacionalismo. Los que encabezaron la contrarevolución que enterró los sueños de Belgrano, San Martín, Castelli, de convivencia en igualdad con indios y negros.
Volviendo a ese “pobre muchacho” de la novela, con todos los atributos de ser el hijo de un dueño de saladero, o de un importador de productos ingleses o terrateniente o todo a la vez, en lugar de recorrer el matadero dando fustazos y escupiendo nucas, como su poder se lo permitía aunque Echeverría se cuide de decirlo, ¡es atacado por los salvajes trabajadores de la carne! Estos lo ponen sobre unas tablas en una escena sexualmente ambigua que termina con su muerte.
Claro que Echeverría no tenía el entrenamiento de Clarín ni la ingenuidad discriminatoria del periodista que levanta la nota de Cojean y por eso se le pasa un detalle que desnuda la mentira: en su relato está claro que el joven muere víctima de su propia ira, “explotó de ira", dicen los vándalos. En este pequeño detalle, morir por no soportar ni el contacto con esos harapientos, se desmorona toda la operatoria por la cual cientos de miles de trabajadores autosubsitentes perseguidos, desposeídos, forzados a la guerra con el indio (más tarde llevados con cadenas a la Triple infamia) hasta separarlos de toda propiedad que no sea la fuerza de sus brazos, fueron convertidos por obra de la escritura de víctimas en victimarios.
Ni qué hablar de la novela negra que se hizo en los pueblos originarios multiplicando por millones las cautivas que nunca estuvieron en condiciones de capturar masivamente, mientras se dejaba abajo de la mesa un mestizaje impuesto por cacería.
La segunda parte del Martín Fierro es ejemplificadora, mientras en la "ida" se cantan loas a la solidaridad y bondad del indio, en la "vuelta" lo muestran atando las manos de una cautiva ¡con los intestinos de su hijo recién asesinado!  Entre la ida y la vuelta media la decisión de coronar el genocidio llamado expedición al desierto y repartir leguas cuadradas entre terratenientes y milicos. Los que pagaban por oreja de indio, los que se fotografiaban con cientos de cadáveres de indios de toda edad y sexo a sus pies como quien se fotografía con un puma o avestruz, se presentaban así como víctimas en la figura de "la cautiva".
Claro, "El matadero" era una novela. Si no fuera por su papel fundante de una nueva justificación de dominación, podría excusarse en las libertades de la ficción.
Pero hace rato que no alcanza con las novelas para construir el discurso del victimario devenido en víctima. 
- La bomba atómica se lanzó sobre Hiroshima, se dijo, "porque los japoneses no se rendían". Más tarde "porque los rusos iban a llegar a Tokio antes". 
- En el bombardeo gorila a la Plaza de mayo, la culpa fue de Perón según La Nación, "porque sabía y no le avisó a la gente"
- Hebe sería "violenta, confrontativa" = Menéndez "parece un abuelito" (visto y oído en TN)
- La crisis mundial, como denunció Cristina, se justificó en los medios "porque se le vendieron departamentos a gente que no podía pagarlos" (burbuja inmobiliaria).
Hay millones de estos ejemplos, pero un pensamiento construido durante siglos hace que los veamos sin ver y volvamos a creer cada vea que alguien recrea la novela del poderoso victimizado.
Una cadena mundial de medios cada vez más jugados trabaja día y noche para preparar cada avance imperial sobre países que tienen la desgracia de contar con riquezas que el imperio necesita.
Preocupa que medios que no integran esa cadena caigan en los mismos mensajes, sin filtro alguno

jueves, 27 de septiembre de 2012

CRISTINA EN HARVARD, LOS PIBES Y UNA DERECHA QUE COME A SUS HIJOS


Impresiona la violencia y dificultad con que encararon las preguntas ala presidenta la mayoría de los pibes argentinos en Harvard. 
Hemos sido pibes y hemos vivido a esa edad la situación de manifestar lo que uno piensa en situaciones muy duras, caso dictadura, Isabel, la restauración menemista .
Una asamblea en la calle con la Guardia de infantería lustrando los palos mientras tu discurso les calienta las orejas, el velatorio de los compañeros de Trelew en Avenida La Plata con las tanquetas derribando paredes,  las asambleas en Filosofía y Letras frente a miles de compañeros. Aquella vez en una asamblea en la CGT de los Argentinos que a Ongaro se le ocurrió presentar “ahora los compañeros de Filosofía y Letras nos van a contar por qué vienen a nuestras reuniones aunque no son peronistas. Todavía”. O el gringo Masera en acto homenaje a Sitrac – Sitram: "ahora los compañeros de la universidad de Bs. As. expresarán su apoyo a nuestra lucha".
No pienso en los grandes oradores, Agustín Tosco, el Negro Arroyo del FRP, el Negro Segovia o el Cabezón Sobrero, de Villa Constitución, Oscar Landi al romper con el PC de los ´70, Osvaldo de Psicología o Daniel Open. Ni qué hablar de Cristina.
Hablo de los que con mucho de voluntad y mucho de poner el cuerpo nos tirábamos a la pileta en aquellos tiempos.  
O los pibes de los colegios hoy frente al Ministerio de Educación de la Ciudad. Qué homenaje a la escuela pública son estos oradores: "nuestra bandera tiene que ser la alegría (…) porque ¿qué puede ser más lindo que estar todos juntos sosteniendo nuestra lucha?” (Redacto de memoria porque aún me dura la emoción que me disparó escuchar hoy a ese pibe en la TV pública).
Esa es la cosa, habiendo convicción, podés tartamudear, farfullar o cagarte en las patas, pero la idea no se pierde, el concepto sale. Y si no va claro te lanzás igual, porque no sos vos el dueño de tus palabras, sos un montón de voluntades, un montón de historias, deseos, adhesiones, de compañeros que empujan desde dentro tuyo para que las hagas uno en tus palabras. Cuando hay convicción ésta se manifiesta aún en el error.
Eso es lo que faltó en los argentinos-pibes-de-Harvard: se quedaban sin nafta en el arranque, presos de una manipulación impropia de quien va a la supuesta meca del conocimiento, de quien tiene el privilegio–aún hoy día lo es- entre sus pares de Argentina, de quien cursa ciencias políticas allí. No resaltaba en estos pibes su capacidad ni su formación, sino su falta de convicción. Con esas preguntas prefabricadas, difíciles de recordar en su precariedad y más difíciles de plantear si estás ante alguien con convicciones, como la presidenta de los argentinos, Cristina Fernández, una militante del pueblo, de la soberanía, la unidad latinoamericana, los derechos sociales y los derechos humanos. 
No se puede tener animosidad con estos pibes. Sí contra quien por vía familiar o de espacio de privilegio quiso instrumentarlos para “desprestigiar” a una estadista sin par. 
En esto no valen ingenuidades: para quienes movían “la preguntas” no importaba ni la coherencia de las preguntas, ni la respuesta de Cristina. Bastaba con que  estos pibes salieran en la foto. El resto es editar  preguntas y respuestas, cambiar una palabra acá y otra allá, hasta que lo que no se dijo quede como dicho y lo que se dijo desaparezca.   “Los estudiantes le han preguntado a Cristina sobre diversos temas” encabeza “La Nación” en la web, “Revuelo en Harvard” titula la web de los dueños de Papel Prensa y como no ven buen material en la transcripción de la conferencia, se dedican al Foro virtual de la Universidad donde hay, dicen, 150 comentarios. En ellos “no hay insultos pero sí grandes críticas a la presidente”, parece lamentarse el multimedios.
La derecha pierde día a día su capacidad de convocar a construir un mundo que valga la pena, una vida que valga la pena vivir, valores para sostener: sólo mediante el mercantilismo más abyecto puede convocar a las peores mentes de esta época. Su hegemonía es residual pero aún poderosa, se sostiene en la crisis que el mismo imperio de las finanzas genera. 
La economía pone “a pobres contra miserables”, como dijo Germán Abdala en los ´90 y en esa división se sostiene el discurso liberal allí donde no prosperan grandes relatos. No es nuestro caso con la vigencia del peronismo, ni el del Brasil o el Uruguay del Frente Amplio, ni el de la Bolivia plurinacional. Frente a una cultura que se sostiene sobre décadas o siglos de resistencia y dignidad popular el discurso de la derecha tiene la misma poca credibilidad que estos pibes reclamando ¡en Harvard! por la falta de posibilidades para salir del país o comprar dólares.   
Algo alivia al ver a estos pibes: parece que Harvard ya no fabrica virreyes para que vengan a nuestro país a imponernos hacer lo que el imperio necesita. La actitud honesta del pibe de Salta y las dificultades de los otros abre esperanzas. Tal vez ¿por qué no? Alguno de ellos aproveche el tiempo en los EEUU para aprender lo necesario para impulsar nuestro desarrollo soberano. Son tiempos de disputa de hegemonía y como dijera Gramsci es cuando las mejores mentes pueden ser ganadas por el pueblo. Una cultura que los reclama para arrastrarlos en su descomposición o una sociedad por construir con lo mejor que tenemos, esa es la disyuntiva. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

TREINTA Y 2. Documental sobre compañeros asesinados en cárceles de Córdoba

JUEVES 4 de OCTUBRE, 16hs, ESMERALDA 138,Capital-Estará presente ANA MOHADED
No tengo palabras para describir la grandeza de Ana.  Ex prisionera en
  los campos de La Perla y La Rivera, Còrdoba, testigo en los juicios de la verdad, La Perla y otros. 

Agradezco haber compartido mi espacio de militancia con alguien de su calidad. 
Nada podrá reponernos a los compañeros asesinados, pero estoy seguro que tendrán el mejor de los homenajes en esta producción