domingo, 31 de mayo de 2020

LA MUERTE DE ARAMBURU Y LA VERDAD EN LA HISTORIA


En un texto titulado "La muerte de Aramburu, asesinato o ajusticiamiento", que publica Página 12 este 1 de junio, José Pablo Feinmann propone la ardua tarea de discernir este dilema a partir de considerar la existencia de dos verdades, la de Aramburu y los suyos y la de Montoneros..
Si se tratara de un análisis literario diría que esta bien escrito.
Si me atuviera a lo filosófico, como sé que Feinmann sabe que quién dijo que la verdad es una construcción de poder fue Nietzsche, me preguntaría por qué desplaza la autoría a Foucault. 
Tal vez justificar la duda entre las eternas "dos campanas" que van de punta a punta del artículo y que motivan y motivaron todos los tropiezos de este hombre, hasta el de hacerse reportear en La Nación justo en el momento en que arreciaba la catarata oligarca contra la entonces presidenta Cristina y decir en el reportaje que a Él "también lo inquietaba el origen de la fortuna de la presidenta" (sic).
Pero no se trata sólo de literatura y filosofía. 
La muerte de un dictador, cuya dictadura no nació de la nada sino de una historia y de acontecimientos -Tupac Amaru asesinado tras ver asesinar a toda su familia, Dorrego mandado a fusilar por otro asesino, la cabeza de Chacho también asesinado, clavada en una pica como ejemplo, nuestros originarios arrasados por el genocidio en todas partes, pero el acontecimiento, extenso fue "La campaña..." y la Liga Patriótica, los fusilamientos de la Patagonia, las bombas en Plaza de Mayo, el bombardeo, todo eso es más que literatura y es más que Filosofía. Es política.
La libertadora no sólo nació con esa genética: la aconteció y Aramburu, uno de los pocos sin antecedentes familiares en los acontecimientos previos (por caso los Menéndez, los Toranzo), fue el vértice de la misma. Y una de las consecuencias, también políticas, de ese acontecimiento fue que una buena parte de quienes teníamos cinco o diez años en el 55, crecimos convencidos de la imposibilidad de tener democracia con el golpismo impune. Y sucesivos golpes nos lo fueron confirmando.
Pero además, como otra historia también aconteció, diez años de escuchar, repetir y vivir que la Patria es el pueblo, sus trabajadoras y trabajadores, sus familias, que la República radicaba en ellos, una buena parte de esa generación crecimos disputando por recuperar ese estado de cosas. Y la respuesta era la persecución, la cárcel, la desaparición, el asesinato y nada de institucionalidad democrática.

Aconteció, Feinman lo sabe, la anulación del triunfo de Framini, el derrocamiento de Frondizi, el títere Guido, el derrocamiento de Illia, de tal modo que quienes nacimos en el ´50 votamos por primera vez en 1973 y en un par de meses estábamos eligiendo nuevo gobierno. Después de Ezeiza.
Volvamos a la propuesta de José Pablo ¿Cómo justificar que hay dos verdades cuando una se construye asesinando, saqueando y oprimiendo al pueblo a través de siglos?
Y vuelvo conque José Pablo Feinman silencia a Nietsche y vaya a saber por qué hace una interpretación ramplona de Foucault en eso de las verdades. Si, como dice Nietsche, la verdad es una construcción de poder, el discurso de quien ataca a las mayorías no puede ser reconocido como verdad por quien forma parte de ellas y quiere aportar a construir su verdad.
No es casual que enredado en el juego de palabras que él mismo creó, José Pablo concluya en que si la verdad es una construcción de poder y el poder se expresa en el diario La Nación, en los medios dominantes, la verdad es su verdad. Pues no. Mitre lo tenía más claro: "tribuna de doctrina". Ni formar, ni mucho menos buscar la verdad. El objetivo de La Nación como el de todo medio de comunicación es construir un discurso que legitime su poder, su relación con los bienes, su lugar en la distribución de la riqueza, no "la verdad".
Y la disputa política es en parte, con Perón, antes con Marx, eso. 
La verdad adquiere sustancia moral porque expresa el mejor sentido de la vida humana. Nada más lejos de ella que la oligarquía, sus modos criminales y su rapacidad fundante.
Yendo a otra dimensión del conocimiento, se puede decir que el perverso tiene un discurso coherente, incluso en épocas donde la perversión se adueña de lo público su discurso es funcional y en parte prospera sobre el discurso neurótico. No es allí, en su mera lógica, donde radica su inmoralidad, su oposición a lo socialmente aceptable, sino en que para su deseo no existe límite posible, menos la consideración del otro, de sus derechos. Suponer la verdad en el discurso oligárquico equivalente a suponer una verdad en el perverso. Sólo si elimino mi consideración hacia el otro, el bien común en este caso, puedo entrar en ese cotejo, pero ya quedé capturado por lo perverso.
¿Significa esto que todo lo que se hace en nombre del pueblo aporta a la verdad en el sentido de avanzar hacia concretar su poder? Para nada. Sólo resulta así si expresa y realiza lo que el pueblo está dispuesto a llevar adelante por sus derechos e intereses. Si no lo logra, será un error y puede resultar hasta trágico.
Ahora, ya situados en el terreno de lo político, expresados nuestra identidad e intereses es que estamos en el terreno en que puede analizarse la muerte del dictador cobarde, vendepatria y asesino Aramburu sin hacer equilibrio en un contrapunto impropio con sus modos, su pensamiento o su moral. 
Murió a causa de los mecanismos de impunidad que lo precedieron, que él perfeccionó y que le permitieron seguir en libertad sin que la justicia lo convocara por sus crímenes.
Murió por el "acontecimiento" golpe de Estado contra Perón y el pueblo, que se erigió como forma de resolver toda contienda política desde el poder oligárquico hasta 1983 y que se alzaba como un muro insalvable para las generaciones que llegaban a la madurez en esos años obligados a una vida de cuartel mafioso después de una niñez de derechos y promesa de futuro venturoso. 
Salvo excepciones, la militancia de aquellos años era toda entrega y humanidad, nadie festejaba la muerte ni la posibilidad de gestarla. Su muerte, por fin, fue la mano del estado de cosas que él había creado junto a la mafia uniformada forzando que otras manos lo mataran. 
Desde su nacimienot como Nación los EEUU contemplan el levantamiento del pueblo contra un poder dictatorial. Es justo, pero crea un nuevo problema. ¿Quién ejecuta ese levantamiento?¿Quién con justicia puede alzarse en armas? 
Nunca está construida la verdad de estos hechos antes que se realicen y se erijan como historia. Esta es la sustancia del discurso de Fidel ante el tribunal que lo juzgaba. Cuba libre fue verdad.
Pero quienes nos involucramos en la disputa política lo hacemos como todo ser político: construyendo nuestro lugar desde el pueblo como verdad y reportándonos a su consideración que es la única habilitada a recrear o rechazar esa verdad.

martes, 19 de mayo de 2020

EL DNU 457/2020 Y EL 740/2019 ESTADO PARA EL PUEBLO O PARA LA RAPIÑA

Ayer, 18 de mayo, sesionó la Comisión Bicameral de DNUs
El temario: poner a consideración de la Comisión los DNUs firmados por Alberto Fernández. En particular el 457, que habilita al Ejecutivo, Jefatura de Gabinete, a reasignar partidas del presupuesto para atender cuestiones propias de la emergencia Sanitaria.
Resultaba conmovedor ver a la mayoría oficialista encarar con argumentos fundados y atinentes al tema el tratamiento de los DNUs mientras algunas presentaciones de la oposición navegaban por la supuesta inconstitucionalidad, abuso de poder, etc..
Hoy, 19 de mayo, se difunde el DNU 740/2019, por el que Mauricio Macri le cedía a la Ciudad de Buenos Aires tierras de la Nación valuadas en decenas de millones de dólares, entre ellas el llamado "triángulo Salguero". La continuidad habitual es que el PRO aproveche su mayoría en CABA para aprobar la venta de esas tierras y  facilitar así negociados entre amigos a precio vil.
A la vista de la maniobra que Macri perpetrara un día después de la derrota electoral, vale la pena detenerse en el significado de fondo de otro DNU, el 457/2020.
El DNU 457 constituye un doble retorno a las buenas prácticas institucionales.
En primer lugar, es un retorno a la formalidad institucional ya que, como bien lo señalara la diputada Corpacci, hay una situación de excepción -la pandemia- y con ella una verdadera urgencia -actuar con rapidez para reducir los contagios- y la necesidad de disponer recursos para producir desde equipo sanitario hasta protocolos.
En segundo lugar, es un retorno a las decisiones de Estado en favor de la ciudadanía, sobre todo de los sectores más excluidos. En efecto, todo el articulado del decreto apunta en el mismo sentido, facilitar el uso de recursos presupuestarios para destinarlos a paliar los perjuicios que el COVID 19, causa de modo directo e indirecto a diferentes sectores de nuestro pueblo: jubilados y jubiladas, cuentapropistas, desocupadas y desocupados, pequeños y medianos productores, trabajadores de servicios y producciones esenciales.


Un verdadero giro copernicano: hasta el 10 de diciembre DNUs, destinados a resolver la urgencia de algún sector privilegiado en saciar su necesidad de rapiñar usando al Estado: Después del 10 de diciembre: DNUs destinados a reparar los padecimientos de las mayorías.
Es comprensible que a legisladores de la alianza Cambiemos les resulte inaceptable: algunos siguen en el tiempo del DNU 740/2019, cuando en el imaginario macrista el sol popular aún giraba alrededor del dios mercado.

jueves, 14 de mayo de 2020

CABA y COVID19: un gobierno sin respuestas

En fecha 13 de mayo de 2020 envié una serie de preguntas al Twitter del Ministro de Salud de CABA, Fernán Quirós, ante la expansión del COVID19 en la Ciudad que ya tiende a duplicar el número de casos cada diez días, como lo anticipamos la semana anterior, habida cuenta de la producción de contagios en los barrios con mayor exclusión.  
Son preguntas que debe hacerse todo sanitarista ante la emergencia de una pandemia que se caracteriza por su alta infectividad, se transmite por contacto de mocosa oral, nasal u ocular con saliva de otra persona y puede tener una evolución aguda e incluso mortal, sobre todo en personas inmunodeprimidas y adultos mayores.  
¿Qué hacer además de ordenar el aislamiento hogareño preventivo, la distancia social e indicaciones de higiene? 
Atender los espacios que serán más propicios a los contagios: lugares de convivencia masiva (geriátricos, paradores, cárceles, internados, hospicios), barrios con pobreza extrema, de modo que ninguna carencia provoque rotura del distanciamiento social y cuarentena. ¿Por qué? 
Porque a diferencia de los sectores sociales con mejor ingreso y condiciones de vida, estas personas enfrentan privaciones que dificultan el cumplimiento de protocolos, de modo que la instalación del COVID19 en esos espacios expone al colectivo a la rápida multiplicación de casos.  
Reproduzco las preguntas.  
El COVID19 explota en Villas 31, 1-11-14, geriátricos, paradores: ¿Qué recomendaciones hizo a Jefatura de Gobierno respecto a estos focos, previsibles e históricos? ¿Qué presupuesto se asignó? ¿Con que destino? Que otra decisiones se tomaron?  
En concreto: ¿Cuándo organizó equipos de salud , los equipó con el resguardo de bioseguridad correspondiente, los distribuyó por los barrios con pobreza extrema para promover, controlar y garantizar el no contagio, q es la vida y salud de sus vecinos?  
¿Cuándo decidieron "reperfilar" los paradores que se podían adecuar a protocolo COVID19 , reemplazar por espacios sustitutos (incluso hoteles con control sanitario) aquellos que expongan a contagio los convivientes? ¿Cuándo hizo eso?  
¿Cómo garantizó en los barrios de pobreza extrema el acceso inmediato a alimentos, material de higiene y de limpieza ambiental, de protección personal? Los casos de hacinamiento familiar e interhogares: ¿cuántos eran? ¿Y hoy?  
En barrios de pobreza extrema : ¿cuántas manzanas/bloques/área definida le asignó a cada equipo de salud ? ¿Con que criterios? ¿Cuando supo de la falta de agua en Villa 31? ¿Q Propuso? ¿Q se hizo? ¿Que falta?  
Primer resumen: ¿Cuando comenzó el entrenamiento obligatorio de TODO el personal de salud para actualizar y sostener los protocolos de bioseguridad? Traducido: universal de alto riesgo, es decir de aquel que se debe observar en todo vínculo. ¿Se completó ya?  
¿Cuándo terminó de visitar todos los hospitales y comprobó si los informes que recibió de sus enviados eran exactos? ¿Cómo resolvió los problemas que encontró?¿Cuándo? ¿Sabe que por ejemplo en la guardia del Piñero descansan en una pieza hasta 6 profesionales?  
Le sugiero, si contesta alguna de las preguntas, que lo haga consignando fechas y cantidades. Cada reportaje al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta o Diego Santilli en que le hacen estas consultas responden que "dieron prioridad a ese problema" sin aclarar cómo, con qué, cuándo y por qué falló.  
Ud. Ministro, tiene triple obligación: es funcionario, es ministro de salud, se recibió de médico. Si propusiera en examen de final de carrera un caso hipotético de epidemia y el alumno no pudiera proponer un 40% de lo que le consulto ¿lo aprobaría? Ud. ¿Se aprueba?  
#CuidarteEsCuidarnos reza un cartel tras una conferencia de prensa de su gobierno. ¿Cuando comienzan?
En pleno negacionismo menemista las organizaciones sociales forzamos, a efectos del VIH sida, considerar como infectados a todos los participantes de todo acto terapéutico. Esto, hace 25 años, amplio la detección y acceso a tratamientos, redujo transmisión del vih. Pasaron 25 años.  
Hasta aquí las preguntas que no tienen respuesta. No a mí, que siendo un trabajador de salud soy un ciudadano más. No hay respuesta a las personas que el Gobierno de CABA abandonó a su exclusión y desatendió en medio de una pandemia en lugar de proveer a su habitat, alimentación, higiene, cuidado, subsistencia, en fin aquello que nuestros maestros Carrillo y Ferrara consideraran lo que hace la verdadera diferencia entre salud y no salud.  
En 1871, mientras la fiebre amarilla arrasaba el sur de la ciudad de Buenos Aires, los privilegiados, incluidas las autoridades, emigraron en masa. Otros se quedaron a hacerle frente junto a los vecinos, con lo poco que tenían a mano, por compromiso ciudadano, por solidaridad, por compromiso profesional, como lo hizo el Dr. Muñiz, quien murió como tantos a los que asistiera.  
La entrega, el compromiso, la responsabilidad y la miserabilidad vuelven a confrontarse en ocasión de otra epidemia. La mayoría de la sociedad de CABA se ha puesto de un lado. Es hora que su gobierno de CABA replantee el suyo.

viernes, 8 de mayo de 2020

La cuarentena y el recurso social y comunitario


El COVID19 y su incidencia en la subjetividad colectiva
En los últimos días, el próximo anuncio oficial sobre la estrategia contra el COVID19, sumado a las ansiedades que despiertan la amenaza de viral y el aislamiento social, se han expresado en cifras que trascienden la de contagios, decesos y recuperaciones de cada día.
Los modelos matemáticos suelen tener efectos no previstos. Alegría para los optimistas, angustia para los pesimistas, falsas realidades para quienes desesperan por certezas. De instrumento de trabajo sobre situaciones concretas pueden devenir en anclas para el pensamiento agotado. Los modelos se basan siempre en algo ya comprobado, salvo en aquello que nos distingue a los humanos: resolver de modo nuevo lo que aparece como imposible.
La propuesta es revisar algunas previsiones, supuestos, motivaciones en pugna y sus consecuencias, tanto actuales como futuras en nuestra acción respecto a la pandemia.
Tenemos por ejemplo un ánimo social acuciado por una masiva invasión de lo real en su sentido más preciso: “eso”, el COVID 19, en la imposibilidad, hasta reforzada por la distancia de los cuerpos, de instalarlo en lo simbólico en un modo que habilite un manejo colectivo y singular. Necesidad de hacerlo más que la sombra que acecha más allá de las paredes de nuestras casas, algo más que los dos metros donde se fortalece lo invisible justo en una sociedad que transcurre sus quehaceres y vínculos en el contacto de los cuerpos, el abrazo y la mirada, el gesto que precisa y hasta cambia el sentido de cada frase. Que sea algo más que el hablar plano de la mayor parte de los medios y esa, su vaciedad, que contribuye a llenar de oscuridad aquella amenaza, lo poco que del COVID19 podemos someter en nuestra subjetividad.
Sobre esa fisura emergen dos afirmaciones. Una lleva a lo general lo que por ahora es una relativa buena noticia mientras navegamos en dos, tres, cuatro dígitos: los casos de infección se duplican al cinco de mayo cada aproximadamente veinte días. La otra, puesta en circulación  mundial pero en referencia a Alemania, por la canciller Merkel ha llegado ahora a Argentina: habría que esperar que un setenta por ciento de la población se infecte por COVID19 antes de fin de año.
Sin cruzar ambas afirmaciones se deriva en que, llegados a ese número (¿cuál?) de infectados, estaríamos por fin deteniendo el curso de la pandemia en nuestro país. Una progresión menos difundida, pero seguramente revisada por el equipo que asesora al gobierno, rescata lo que hasta ahora es sólo observación de corto plazo. Cuando el número de casos en un país alcanza a las 500/ 600 personas infectadas por cada 100000 habitantes (5, 6/1000), la pandemia parece ralentizarse, los nuevos casos decrecen. No hay certeza aún respecto a la estabilidad o persistencia de esa tendencia.      
Interés social e intereses particulares respecto a la pandemia
Por detrás de algunas previsiones matemáticas, como barrera contra la búsqueda de alternativas, se invoca el fantasma del crack económico, la caída en una pendiente tal que, según quien la aborde, llevaría a la hambruna y peores males que la pandemia misma y / o exigiría sacrificios a los que nuestra ciudadanía no estaría dispuesta, aún a sabiendas que puede reducir sustancialmente lo que se prevé una mortandad y morbilidad inéditas. Interesante que economistas y sucedáneos dediquen más tiempo a reclamar por medidas que son del orden sanitario (“levanten la cuarentena”, “flexibilicen la cuarentena”, “tal o cual sector padece esto”, “quedará un trauma") que a proponer lo suyo: cómo garantizar disponibilidad de producción básica, lo indispensable para un periodo de supervivencia.
Interesante también el fenómeno mediático: mientras diferentes encuestas confirman una alta aceptación de la cuarentena, diferentes lobbies “pro salida” ven potenciado su reclamo muy por encima de su necesidad y de su número real. El efecto de la cuarentena, la curva de casos “planchada” es usado en beneficio de relativizar el riesgo de contagio a la vez que se crean pronostican, sin rigor profesional alguno, efectos dañinos para la subjetividades por causa del encierro.     
Lo único demostrado hasta aquí es que la distancia social y el aislamiento domiciliario reducen los contagios, dan tiempo a mejorar la oferta sanitaria y a crear hábitos de cuidado y que el encierro familiar no agrega a las identidades y los vínculos preexistentes más que las posibilidad de construir entre todos formas de defendernos mejor. El resto de las cuestiones vinculares más negativas, están tan teñidas por el fantasma del contagio, la morbilidad y la muerte, que resultaría aventurado asignarle como causa general la convivencia forzosa.   
Las cifras y la acción política y sanitaria
Volvamos a los números. Somos en total unos 45 millones de personas quienes habitamos la Argentina. El setenta por ciento de ese total suma 31,5 millones de personas.
Quedan, hasta fin de año, 240 días, esto es, 34 semanas. En estos días se verifica la duplicación de casos de contagio cada veinte días. 
Hablamos, en un proceso ascendente y en parte acumulativo, que de sostenerse en el tiempo nos llevaría a 9800 casos en veinte días, 19600 en cuarenta, 312800 en ciento veinte días. Continuando con esa proyección, estaríamos en 1251100 en ciento sesenta, 20000000 al treinta de diciembre, el 70% de nuestra población infectada pasada la primera semana de enero de 2021.
Puede suceder, dado el ingreso del COVID en los sectores más postergados, que la duplicación se produzca en menos tiempo, por ejemplo, en diez días.  Esto nos daría los 9800 casos en diez días, 19600 en veinte, 312800 en sesenta. 1251100 a fines de julio, el 70% de nuestra población pasada la primera semana de setiembre de 2020.
Está, por otra parte, lo que se difunde en estos días, respecto a que nuestro gobierno aspira a limitar la duplicación al menos a periodos de veinticinco días. El setenta por ciento se proyectaría entonces a marzo de 2021.
Si cruzamos con la ralentización aun no explicada que se repite en más de un país, al llegar al 5 ó 6/1000 de la población, es decir entre 225000 a 270000 en nuestro caso,  esa ralentización nos llegaría a mediado de agosto según la tendencia actual de duplicarse el número de contagios cada veinte días.  A fines de junio, principios de julio si se acelerara a duplicarse cada diez días. A mediados de setiembre si se cumplieran los deseos.
Cierto que hay que descontar las personas recuperadas. Pero aun haciendo el recorte de recuperados y el de personas fallecidas, también esperando una ralentización “espontánea” en algún punto de nuevos contagios, nuestra capacidad de aislamiento de casos podría colapsar aún con estas progresiones, la de internación en terapia, ídem.
Este proceso, esta evolución de la pandemia, no puede entonces ser “acompañada” ni atendida con medidas leves. Debe ser obstaculizada por todos los medios posibles. Dicho de otro modo, la administración de la pandemia es poner todos los obstáculos posibles y más al avance de los contagios.
Y si se esperan costos sociales y políticos de una estrategia de este tipo,  habrá  que convocar a la sociedad a esta gesta, la que por ahora sólo asoma su parte más leve, a un sacrificio por salvar cientos de miles de compatriotas. La madre de aquel, el abuelo de éste,  la vecina del piso de arriba, el hijo mayor de…
Los riesgos y la veracidad: cómo consolidar la capacidad social e individual de enfrentarlos
Consideremos la relación mortalidad/ casos en el mundo: aproximadamente 7%. En EEUU 6.4%, en España e Italia más del 10%, en Francia casi 20%. Sólo  Alemania y Rusia sitúan esta relación por debajo del 5%.
Actualmente estamos en el 5.3% en la Argentina. Pero comenzamos a pasar una línea que necesitábamos no atravesar o hacerlo lo más tarde posible: desde los sectores altos y medios el COVID19 ingresó a los barrios de pobreza extrema, caso villas 31 y 1-11-14. También a los geriátricos. Las autoridades nacionales han lanzado en CABA una intervención sanitaria conjuntas que, esperamos sea capaz de  comprender y resolver las carencias y cuestiones culturales que favorecen la aceleración de los contagios, es de prever que esa situación marche a complicarse. La inclusión de profesionales de trabajo social y la acción directa en el terreno de equipos interdisciplinarios es indispensable para modificar el curso que ha tomado la epidemia en estos barrios y para prevenir que no se proyecte a otros.
Volviendo a la relación casos/ fallecimientos, con la actual, con un nivel de aislamiento no menor, si la “ralentización” no se produjera o fuera pasajera y en un proceso contínuo, sin periodos de reducción importantes, tendríamos al momento del 70% aproximadamente 1600000 personas fallecidas. En una relación similar a la de la de EEUU, 2200000, y colapsando (caso Italia, España) los números en gráficos rondarían los tres millones.
Estaríamos hablando de más bajas que la suma de todas nuestras guerras, pero producidas en  un período sólo superior al de Malvinas. Una catástrofe humanitaria sumada a una fractura en la conciencia colectiva y efectos en las subjetividades singulares que hoy por hoy resulta imposible analizar en todas sus consecuencias.
Si el curso de la pandemia pudiera predecirse del modo unívoco e inamovible que se sustenta en la teoría del 70% con plazo fijo, habría que concentrar la labor de salud a preparar a la sociedad para ese evento aún más duro que el día a día de contagios, padecimientos y muertes actual y a la vez alentar a todas y todos a sostener la vida y actividades cotidianas a pesar de ese porvenir luctuoso. En las guerras, ese sostén  tiene que  ver con lo que se defiende, pero también con el daño que se inflige al enemigo. Atento  a que la previsión atada al 70% se confirme y nada surja antes desde lo inmunitario o lo farmacológico, hay que trabajar sobre la comunidad y sus subgrupos en el rescate y la consolidación de su capacidad de defensa frente a una agresión imposible de erosionar que multiplica día a día el daño que causa.
Esta acción, asentada sobre la labor interdisciplinaria y que reconozca la necesidad de actuar respecto a la salud mental de nuestra población con la misma intensidad y recursos profesionales que los empleados respecto a detección, investigación y asistencia médica y social, tiene un necesario punto de partida: avanzar a presentar a toda la población, de un modo accesible a las diferentes identidades, crudo y comprensible, de los reales riesgos que se avecinan.
En la comunicación con la comunidad hay que separar las necesidades preventivas y asistenciales de todo lo que no resulte esencial, incluido lo que aparece hoy como acuciante desde, por ejemplo, el punto de vista económico pero no resulte esencial para sobrevivir en los meses venideros.  Seguir sosteniendo lo recreativo o lo corporativo en un mismo plano que el salvar vidas, contribuye a la negación del riesgo real que enfrentamos y el sacrificio que nos pide.     
El sentido común nos lleva a suponer que cuanto mayor es el peligro para nuestra salud o la vida, más fácil resultaría que la sociedad, los grupos sociales, cada persona, reaccionen hacia la mejor defensa contra ese peligro. La conciencia social, como la singular, no funciona así.
En realidad, la tendencia respecto a problemas que aparecen como imposibles de enfrentar, por caso el COVID19, es la negación, sea por la vía de no pensarlo, sea por la vía de anteponer otras cuestiones como más importantes, sea por la vía de resignarse a lo inevitable, sea por la vía de instalarse en rutinas que permitan no pensar en la amenaza, se por la combinación de varias de estas “salidas” con una consecuencia cierta: La mayor exposición al peligro. En este caso al contagio y su transmisión a otros.  
Tan importante como los dos metros, el aislamiento domiciliario, la higiene básica, es contar con el aporte subjetivo que los hizo posibles en la acción de decenas de millones durante este tiempo. Es lo que hay que marchar a consolidar junto y con el mismo esfuerzo que dedicamos a camas,  espacio de aislamiento, respiradores, etc.
Lo hecho en mes y medio de contención de la pandemia
Podemos plantearnos de modo sencillo qué experiencia hemos recogido de nuestros cuarenta y pico días de cuarentena y de la información que vamos recibiendo del resto del mundo.
Los países en los que se subestimó la virulencia de la pandemia vieron un panorama de enfermedad y muerte inéditas a la vez que entraron a la pendiente de una crisis económica sin final a la vista. En esos casos, salvo los EEUU y Brasil, el resto tuvo que tomar medidas de aislamiento frente a una ola de contagios ya desatada. De todos modos y aún con una cotidianeidad de fosas comunes, atención restringida a los casos más leves por falta de equipo, planteles de trabajadores de salud diezmados, esas medidas tardías de aislamiento se verificaron como efectivas, tanto para ralentizar el avance del COVID como para sostener cierto animo social
Donde se priorizo atender al posible el “crack económico" considerándolo más riesgoso que la evolución  del COVID (EEUU, Brasil), los muertos se cuentan por decenas de miles, hay saturación de la demanda sanitaria, se multiplican las aduanas y bloqueos internos, mientras la desocupación  se cuenta en millones y, en EEUU, sólo  una inversión  estatal inédita permite mantener alguna actividad productiva. Va de suyo que son los trabajadores de estos sectores activos los que pagan con sus vidas la salida “económica” decidida por Trump.
Donde se adoptaron restricciones fuertes apenas producidos los primeros casos (podemos tomarnos como ejemplo) la epidemia evoluciona de manera contenida y buena parte de los casos responden, antes que al curso “normal" de la infección, a situaciones que pueden y deben evitarse.
Los grandes nichos propicios para la pandemia
Objetivo central: Consolidar la actitud de defensa y compromiso de nuestra población. Despegarnos por esa vía del 70% y de las cifras inevitables y reducir casos, casos agudos y muertes por todas las vías posibles.
Un cuarto de las infecciones fueron importadas, por repatriación de argentinas y argentinos  en el exterior. Ya hay experiencia suficiente para evitar repetir esto, mediante cuarentena total controlada. Se podrían sumar, sin índice cierto, una buena parte de infecciones producto del contacto no cuidado de estas personas y una circulación relacionada  del COVID19 de la que sólo emergen los casos que hacen síntoma. 
Un quince por ciento a mediados de abril, no actualizado a la fecha, de infecciones en personal de salud. Tampoco tenemos información precisa del número de contagios que se iniciaron en el contacto con estas personas, pero por su labor podemos suponer que ha sido significativo Con entrenamiento obligatorio intensivo y equipamiento adecuado esta forma de transmisión  puede reducirse al mínimo. Se apunta aquí una vía de reactivación productiva que el gobierno ya inició: conveniar con empresas que puedan reconvertir su producción a la elaboración o confección del material sanitario indispensable.
Los espacios de pobreza extrema. Era uno de los puntos de multiplicación más previsibles. Por hacinamiento, por labores en condiciones de alta exposición, por falta de servicios básicos, por imposibilidad de acceder a provisión mínima sin salirse de la cuarentena. Pero también por la cultura de sobrevivencia, consistente en el vínculo directo y estrecho entre personas y familias que les garantizó atravesar las peores crisis compartiendo todo.
El “me quedo en el barrio" fue un punto de inicio creativo y necesario como alternativa al imposible “me quedo en casa". Pero la última semana viene a confirmar lo que se anticipó: la entrada del virus a una casa en estos barrios abre la puerta a contagios múltiples. Se impone un programa de rescate de estos barrios y villas. Provisión de servicios en el lugar desde el agua y el gas, incluida la garrafa social, hasta los cajeros móviles. Equipos de salud rotativos y accesibles. Reubicación de familias en hoteles en los casos que resulte imposible el aislamiento. Derivación  inmediata, garantizada con móviles y personal en guardia cercana permanente, de casos sospechosos y, por supuesto, de contagio comprobado. Provisión de alimentos y lo indispensable vía  comedores y espacios comunitarios donde haya, vía directa hasta que se constituyan, allí  donde no. Al mismo tiempo, fumigación,  descacharreo, etc, por el dengue, al menos en AMBA y otras zonas.
Se puede ver en términos de números: quince infectados es, mínimo, una terapia intensiva y respirador, en muchos casos seguido de muerte. Es un costo mayor que el de las medidas preventivas, que aportan menor morbilidad y mortalidad, mejoran en la calidad de vida de los sectores más expuestos, reducen los conflictos en un momento en que la calma y paciencia resultan un capital inapreciable.
El transporte público. Es probablemente el espacio más propicio para la multiplicación de contagios. Las medidas directas –número de pasajeros, preparación y limpieza de los vehículos, cuidado y rotación de los conductores- son importantes pero muestran ser poco elásticas al aumento de la circulación de personas. Si se considera activar áreas de producción y servicios es necesario generar una alternancia de horarios que elimine los “horarios pico”
En suma, lo que muestran los hechos hasta aquí es que:
-          La cuarentena temprana y sostenida ha sido eficaz y lo muestra la evolución de la pandemia hasta hoy.
-          Una parte importante de los contagios no tuvo relación directa con la medida general sino con nichos de exposición que pueden resolverse
-          Los efectos de la estrategia pueden potenciarse hacia una ralentización  de los contagios y un mayor aplanamiento de la curva atendiendo los nichos descritos.
-          Con menor contagio, menor riesgo de colapso del sistema de salud, menor morbilidad, menor mortalidad, más tiempo ganado hacia la producción de una solución  inmunitaria y/ o medicamentosa.
-          Cada excepción debe analizarse antes que nada en términos de riesgo. La experiencia social es que es mucho más complejo y costoso retroceder en una “apertura” que  sostener una restricción.
-          Las dificultades para el sostenimiento social y político de la cuarentena no son equivalentes a la catástrofe previsible si ese sostenimiento no se produce.
-          La comunicación basada en la defensa de la vida y el cuidado entre pares y desde el Estado es estratégica, pero en tanto avanzamos hacia una fase de grandes números y situaciones agudas es necesario anticipar qué costos tendría no mantener las restricciones y comunicar en términos de sacrificio colectivo o pérdidas colectivas.
-          La acción destinada fortalecer la capacidad de defensa subjetiva de nuestra comunidad es indispensable para que el resto de las medidas aporten a su consenso activo.
-          Esa es la elección: alguna carencia y las dificultades del encierro o la pérdida de nuestros seres queridos, de nuestra vida, el debilitamiento de la comunidad de la que formamos parte.
-          En todos los casos tiene que quedar claro que la política de reducir pérdidas humanas al mínimo es razón de Estado.




sábado, 4 de abril de 2020

DE CARANCHOS, DISCIPLINA SOCIAL Y COVID19


ECONOMIA (CORPORACIONES) CONTRA SALUD (RESTO DEL MUNDO)
Cuando el operativo conjunto desplegado para detener el covid19 parecía derivar en la confluencia activa de todos los sectores de nuestra sociedad, algunas voces disonantes, pocas pero con gran poder de repercusión e incidencia, se desplegaron en alertas, prevenciones y amenazas.
A primera vista, los voceros de “economía contra salud", los ex gobierno que hoy impulsan los cacerolazos, los que hoy despiden, suspenden o reducen sueldos a sus trabajadores, tendrían como única coincidencia su acción extemporánea, contra la corriente frente a, por ejemplo, la masividad que nuestra sociedad muestra en el cumplimiento del aislamiento social obligatorio, una acción difícil y alejada de tanto de nuestras costumbres gregarias como del deambular de sobrevivencia que la falta de recursos y escasez impone a los más pobres.
PREPAGAS E INTERÉS PÚBLICO
Lo mismo sucede hoy con las prepagas: cuando la voluntad, esfuerzo y preocupación colectiva confluyen a coordinar todo lo disponible para evitar contagios, prestar atención y salvar vidas, los CEOS y propietarios operan de modo directo y a través de los medios “para defender el interés  privado contra la apropiación  estatal”.  
Así reaccionan contra un anticipo racional y solidario de parte del Ministerio de Salud.
Racional: si hubiera emergencia sanitaria, esto es, si los medios para combatir la pandemia llegaran a su punto crítico, el manejo de recursos (servicios, profesionales, camas, aparatos, etc. de los tres subsistemas de salud e incluso de otras áreas) quedaría a cargo de la autoridad central de salud. En el mismo momento que acá pataleaban en los despachos oficiales, el gobernador de Nueva York, Cuomo,  confiscaba los respiradores del sector privado. Los EEUU, siempre en guerra, saben tanto de los negocios privados como de la autoridad suprema del Estado a la hora de encarar una.
Solidario: todo lo existente para preservar de la pandemia a nuestro pueblo quedaría de ese modo a disposición de todos los espacios de coordinación de todo el país para que tengan acceso a la misma cobertura todas y todos los habitantes sin excepción.
LA MIRADA DEL CARANCHO. VER LEJOS Y RAPIÑA
Los caranchos, bichos carroñeros y depredadores acotaría el finado Pelado Santa, no se caracterizan por su interacción colectiva, pero si por su agudeza visual. Volando en lo alto, la necesitan para visualizar presas y desperdicios. Ven más allá que muchos. Animales y personas. 
Mientras algunas miradas inocentes creen que Paolo Roca, los CEOS de las Prepagas, Quintana, cometen un error al exponerse al rechazo social con despidos, boicots, mostrando descarnadamente su preferencia por los dólares antes que por las vidas expuestas al covid19, estos personajes ya están pensando en EL DÍA DESPUÉS.
Los grandes capitales, las corporaciones, saben que van a salir de la pandemia con una sociedad escaldada por las muertes, por la vulnerabilidad que el virus puso a flor de piel, pero sobre todo por la vulnerabilidad que la ampliación de la crisis productiva y social trajo a sus habitantes. Su meta es clara: salir del covid19 fortalecidos, apropiados de más bienes y recursos, con los portafolios llenos de deudas a cobrar, por sobre una sociedad ocupada en recuperar lo básico, empleo, comida, salir de la angustia. Salir también fortalecidos frente a un gobierno que, aun haciendo la mejor tarea no estará exento de errores, ni llegaría a evitar más muertes ni el el quintacolunismo del poder económico concentrado.
Con ese horizonte, Roca y cía. apuestan a dividir a los trabajadores y sus familias entre aquellos que pueden o quieren priorizar la salud y aquellos que forzados por el parate productivo, las amenazas, suspensiones, despidos, presionarían por salir de la cuarentena lo antes posible, aunque los contagios se disparen. Apuestan también, a que los sectores del trabajo informal, forzados por la desaparición de changas, la imposibilidad de lidiar con los controles de cuarentena y, sobre todo por el hambre y la carencia de lo básico, presionen también poniendo el cuerpo, no el ruido de las cacerolas, y el aislamiento “quedate en el barrio” le temine dando paso al “busquemos donde sea”.
¿Qué otra cosa están viendo el gran capital, las corporaciones y el ala talibán de Cambiemos? Que las medidas del gobierno van mutando, aún y justamente en medio de esta crisis, el horizonte, las prioridades y el discurso políticos en el sentido de construir una Nación al servicio de sus habitantes.
REPARACIÓN SOCIAL, SALUD Y PROYECTO DE PAÍS
Si hasta hace tres meses el uso de los fondos públicos servía al negocio de grandes empresas, a la fuga de capitales, a la dependencia vía deuda, a la prioridad de lo financiero sobre lo productivo y de lo privado excluyente por sobre lo público inclusivo, las medidas que viene tomando el gobierno desde diciembre y hoy en pIena pandemia  constituyen el inicio de una redistribución progresiva, donde las necesidades de cada sector social despojado por el macrismo son prioridad en un sentido reparador.
Iniciada la reparación y dando por perdidas áreas centrales en el nuevo gobierno el gran capital teme, con buen sentido de nuestra historia de disputa social por poder y bienestar, que su acción de rapiña y supresión de derechos 2015/19 vaya siendo desmontada en pos de una sociedad con presente y futuro para todas y todos. 
Es esa reparación la que aparece como amenaza para los beneficiarios del macrismo y los sectores que aún siguen ganados por su prédica meritocrática y antipobres.  Nada nos fortalece más contra la pandemia hoy y contra la rapacidad de los dueños de todo hoy y mañana, que una sociedad unida, solidaria, con la mirada puesta en el Estado y su función de justicia social y desarrollo social y productivo.
En tanto los días pasan, el juego de la derecha se concentra en buscar errores, la forma en que se encaró el pago de jubilaciones por ejemplo y minar la cuarentena sumándole a los malestares esperables el peligro de “parar el país”.
CUARENTENA Y SOBREVIVENCIA
Cierto que un país no puede sobrevivir mucho tiempo sin desplegar toda su capacidad productiva. 
Tan cierto como lo es que decenas de miles de muertos cuando se supera la capacidad sanitaria, política y anímica de una sociedad, también paran el país, pero le suman al paro la anomia, el quiebre de la sociabilidad, la pérdida de interés en el presente y el futuro, la caída de las normas básicas de convivencia. 
Ecuador es un ejemplo en un sentido, Perú acaba de eximir a las fuerzas de seguridad de responsabilidad por disparar contra pobladores por violar cuarentena. España, Italia y Nueva York muestran la otra cara del parate cuando la cuarentena es tardía.
No hay ejemplo aún de cuarentenas levantadas a destiempo, pero estos espejos debieran servirnos para evaluar bien el momento y las condiciones. 
Hay sí elementos psicológicos a considerar en la previsión: a un aislamiento físico forzado no hay forma de evitar que lo siga una explosión de contacto, apenas abiertas las puertas de los hogares. Eso en lo que hace la vida cotidiana. 
Ni qué hablar de la restitución masiva de las y los trabajadores a sus lugares de empleo.
La movilización y los problemas del primer día de cobro de jubilaciones y subsidios son un pálido ejemplo, con sus casi ochocientas mil personas en veredas, contra los millones que atestan ómnibus, trenes y subtes en un día laborable normal.
RESPUESTA SOCIAL AL AISLAMIENTO Y POLÍTICAS PREVENTIVAS
Por ahora, los sectores medios urbanos,  hoy víctimas centrales de los contagios, sostienen mayoritariamente el aislamiento. Pero el encierro, la falta de seguridad económica a corto o largo plazo conspiran en favor de quienes alimentan la crisis. 
Los trabajadores formales e informales, víctimas centrales del cierre temporario cuando no definitivo de empresas y reparticiones, hacen un esfuerzo mayor contra una epidemia que aún no recae centralmente en su espacio social.  
Los más pobres deambulan aun por un límite social antes que geográfico: el barrio, el espacio de aceptación, paridad y reconocimiento. El contacto cercano en lo familiar y fraternal, la aglomeración en su forma de manifestarse, tienen que ver con su cultura de sobrevivencia e identidad tanto o más que con la precariedad y falta de espacio y servicios en sus hogares. El “quedate en el barrio” es la mayor garantía contra la explosión de la pandemia que, en tanto se despliega por los sectores medios urbanos es posible mantener en un curso aplanado y controlable desde los recursos sanitarios que se procuran. 
Tres cuestiones pueden romper este límite y precipitar la situación: la búsqueda de alimentos, de energía para cocinar y para el frío que se aproxima, dinero para subsistir. Eso tiene que llegar antes que se salga a buscarlo. Está claro, aun cuando no hay más referencias que la fiebre amarilla y alguna otra “peste” en Argentina para pensar esta situación, que si el virus saltara este límite “social/geográfico” estaríamos ante el límite del recurso sanitario y eso es lo que queremos evitar.
POLITICAS DE GOBIERNO Y COVID
Contener a unos y otros, garantizando que no haya escasez de lo indispensable en cada área, impidiendo suspensiones y despidos en los sectores productivos y de servicios, postergando los pagos de todas las tarifas, llevando a los barrios aquello que genera movilizaciones masivas –cajeros móviles, agua en sachet, garrafa social, alimentos, por citar algunos ítem críticos- son las vacunas a garantizarle a la comunidad en tanto la cuarentena resulte necesaria.
Un tema aparte es la provisión de alimentos. El Mercado Central funciona casi como en épocas sin covid19. 
Así como declarar de interés público los recursos sanitarios es una medida a tener a mano, debería ser una medida inmediata el uso exclusivo del Mercado Central para la venta mayorista y para organizar la distribución de futas verduras y otros alimentos hacia comedores, merenderos y hogares de los barrios de extrema pobreza. 
Las organizaciones sociales, las FFAA y de seguridad pueden aportar a que el fraccionamiento se produzca allí mismo y llegue tan ordenado a los barrios como para evitar multitudes.
En síntesis, así como la epidemia de coronavirus se empalma en EEUU con su disputa de liderazgo mundial con China, en Argentina se empalma con la disputa por el Estado que realizan los sectores que hasta hace cuatro meses medraban del gobierno neoliberal. 
Han quedado expuestos por el desastre a que llevaron a nuestra patria y su vida social y productiva. 
Su posibilidad ahora, antes que conquistar adhesiones para sus propuestas, consiste en destruir las adhesiones que nosotros conquistamos. Sólo nuestros errores y la virulencia de la pandemia pueden fortalecerlos.  
Unidad, solidaridad y firmeza en el uso de recursos serán tan eficaces como acertar en los tiempos de la cuarentena y no apurar su cese por la presión de quienes hoy van en el mismo sentido que el covid19.  

domingo, 29 de marzo de 2020

GOBIERNO, CUARENTENA Y CORONAVIRUS: CUATRO PROBLEMAS

El económico: ¿Como garantizar subsistencia y un relativo desarrollo con un empleo mínimo de personas, de modo de no afectar el control que opera el aislamiento social hoy? A los problemas para mantener la actividad productiva indispensable, Paolo Roca hoy le agrega el despido de un millar y medio de trabajadores. El gobierno queda ante una disyuntiva, o confronta con un gran empleador o queda expuesto con los afectados y quienes va a mirarse en ese espejo. El tema es que si no hay decisión ejemplar del gobierno los despidos de Techint tendrán dos consecuencias: emulación de empresarios tan salvajes como Roca, preocupación y movilización  de los trabajadores que hoy hacen  banco en su casa. Ambas pueden confluir a una presión bolsonarista sobre el gobierno y quebrar la casi unanimidad con que hoy responde la población.
El social: si la pandemia rompiera el cerco de clase, si ingresara en los hogares más pobres, muy pocas de las medidas y mensajes actuales resultarían eficaces. La población  de los barrios no solo es difícil de contener porque tiene que procurarse elementos para subsistir.  Toda su cultura de sobrevivencia y sociabilidad se funda en el contacto directo, la cercanía corporal, la acción colectiva. La cuarentena muestra su mayor eficacia en haber logrado mantener a este sector relativamente separado del que pudo viajar y cargar involuntariamente con el covid 19 al país.
El psicológico: mientras las situaciones antisociales y los padecimientos se agrandan en lo concreto y también  en lo perceptivo con la cuarentena, los que se derivarían de una explosión en el contagio o si simplemente si se produjera la llegada del esperado "pico" con la cuarentena levantada, son cuestiones que vemos por TV en países lejanos o simplemente advertencias separadas de nuestra experiencia directa. 
Es el eterno problema de quienes trabajamos en prevención: proponer beneficio a mediano o largo plazo contra autorestricciones en el presente. 
Lo principal en esto es la convicción  de quien decide y la capacidad de transmitirlo de modo que despierte respaldo consciente y, sobre todo, afectivo. 
Si la violencia, los padecimientos y las conductas antisociales aumentan con el encierro: ¿cuánto más aumentarían con la experiencia directa de que los casos, internaciones y muertes se multipliquen en tu cuadra, tu lugar de trabajo o en tu familia? 
Los mensajes tienen que reforzar  valor de lo que se tiene ahora: hijos, padres, familia, posibilidades de hacer algo, recursos técnicos para vincularse a distancia, etc. También aportar a una épica del comportamiento colectivo. Sin caer en la metáfora bélica, el aislamiento concreto puede producir un paradójico efecto colectivo: todas y todos identificados en la resistencia a la pandemia,

El comunicacional: Este cuarto problema tiene que ver con los medios, las redes, los mensajes con que se recrean: va creciendo la violencia y demonizacion, con los pocos pero crudos hechos de desobediencia e irresponsabilidad, recupera lugar. Los insultos, las reconvenciones y linchamientos virtuales a los actores de esos hechos se trasladan a mensajes contra una franja indefinida de supuestos futuros irresponsables: "no seas forro", "quedate en tu casa, LPQTP", "corré en tu living, pelotudo". Mientras escribo, Cecilia me muestra uno: "los que se quejan de las medidas por autoritarias las van a aceptar cuando las impongan los milicos en la calle". 
Como en muchas cuestiones de la vida, la empatía, la solidaridad y el buen trato son el sostén  de las conductas colectivas. En lo que hace a la salud mucho más: si un mensaje preventivo se monta en el miedo, la agresión  o la amenaza, la respuesta social tiende a ser la negación y/o el rechazo. 
Es más,  considerando de qué cuatro años venimos, la creación de este nuevo enemigo, "el/la irresponsable" anónima y masiva, tiende a fragmentar una unidad social que, a pesar de dificultades y debilidades, estamos logrando y necesitamos ante la pandemia y como pueblo.

martes, 24 de marzo de 2020

ESTADO CRIMINAL Y CORONAVIRUS

Vale buscar este reportaje de C5N a Victoria Moreno, médica Argentina residente en Nueva York, quien está en cuarentena tras infectarse con covid19, al igual que su esposo y sus pequeñas hijas.
"Estábamos recibiendo personas con malestares y pensábamos que era gripe. Pero llegaba muy tarde y no según lo habitual. Con el tiempo comenzamos a pensar que era coronavirus y a decirle a la gente que se quede en su casa. Hay muchísimos trabajadores de salud infectados, no se da abasto. (...) Una de las primeras infectadas fue la señora de la recepción". (Obvio que atendía sin barbijo o máscara, nadie pensó en proveérselo).
Mucho de lo que hoy se presenta como crecimiento acelerado del covid19 en EEUU (el alcalde de NY dice que "va en tren bala"), fue epidemia encubierta, es consecuencia de las políticas de Estado de Trump a la hora de afrontarla, no registrar su ingreso y progresión y, sobre todo, no fijar protocolos para los trabajadores de salud y proveerlos de lo necesario para cuidar y cuidarse. La infección circuló por los servicios de salud, pasó de pacientes a trabajadores de salud, de ellos a otros pacientes y a sus hogares.
Mientras Trump y su gente minimizaban el curso y la virulencia, valga la redundancia, de la pandemia, el coronavirus alcanzaba masa crítica para hacerse presente en miles y algo operó para que no le llegara al presidente ni a la sociedad el alerta y la alarma desde el espacio de salud (hospitales, clínicas, profesionales).

Nunca hay "Estado ausente", menos el de los EEUU, gendarme del mundo y de su propio territorio, sostenido en la articulación de la burocracia política con el poderoso complejo militar farmacéutico. Si este Estado, el más paranoico y agresivo de la historia dice en la voz de su presidente que no hay amenaza biológica, hasta las personas que por su profesión tendrían que haber actuado quedan entrampadas en su lógica.
Nada de Estado ausente: Hay Estados con algún interés en promover soberanía, bienestar y salud para sus pueblos, hay Estados que trabajan para otros intereses. En los EEUU, una sociedad acostumbrada a responder al mandato de Estado, trabajadores con poca organicidad gremial y política, la poca incidencia de la voz social en las políticas de gobierno, remataron en la acción de un Estado negador, principal responsable de la expansión de la epidemia, su morbilidad y la muertes, así como de la falta de recursos ante una catástrofe que aún no alcanzó su punto más destructivo.
No nos bajemos el precio diciendo que la pandemia llegó a Argentina después de extenderse por otros países. 

Sí, llegó después, pero a un país que recupera el Estado para el pueblo y encuentra que todos los recursos, incluida su incidencia en las conductas sociales y profesionales, se van poniendo a disposición de proteger la salud y las vidas de toda nuestra población.