Frente la racionalidad que Cristina tiene la buena costumbre de poner en juego en cada mensaje, a veces quedan en segundo plano cosas valiosas, propias de nuestra identidad y de nuestra historia como personas, parte de un pueblo, de una Nación.
Hoy se repitió, tan nuestro como la sobremesa, la discusión política o un café entre amigos, el ritual de la Cadena Nacional, los anuncios que siempre ponen un espacio más para el futuro, y los discursos de Cristina ante la militancia, en los patios.
Y uno, Yo, en mi casa, en un bar, en cualquier parte, escucho como la primera vez y pongo por un momento entre paréntesis a los fondos buitres, Foro del Consumidor y el aumento a los jubilados para mirar un poco más acá.
1- COSTUMBRES Y SENSACIONES: esa asociación que te mantiene amigado con el mundo en que vivís, en las buenas y en las malas. Ese calor suave que completa desde el primer mate, esa mano sobre tu mano que abriga todo tu cuerpo, tu necesidad, ese momento en que reconocés el sol en cada objeto que te rodea y te ayuda a volver de alguna tribulación que te llevó lejos y profundo.
Cristina habla en cadena desde la Rosada, con funcionarios y cercanos frente suyo.
Cristina habla con la militancia en cada uno de los tres patios de la Rosada luego.
Cristina habla y yo la escucho, esa es la costumbre. Sentir orgullo, seguridad, es la sensación que siempre acompaña esa costumbre.
¿Cuando, salvo alguna primavera, un presidente te corrió por izquierda con sus sueños y su compromiso?
2- "SOY SOLIDARIA CON PALESTINA (...) NO SE PUEDE EXTERMINAR A UN PUEBLO (...) "NO SE PUEDE CONTRA LA HISTORIA"
Cantos de la militancia, abajo, : "No nos pudo López Rega, No nos pudos la Isabel, no pudieron los milicos..." Cristina: ¿VIERON?: ACÁ ESTÁ LA JP. NO NOS PUDIERON" (...) "Y UNO DE ELLOS, QUE EN EL 73 ESTABA EN LA PLAZA, 30 AÑOS DESPUÉS SE SENTÓ EN EL SILLÓN DE LA ROSADA".
Se me sale el corazón del cuerpo.
VER VIDEO COMPLETO DE LOS DISCURSOS A LA MILITANCIA
3- Hay muchas cosas que ya no voy a ver, otras que no imagino.Hay otras que quisiera, pero tengo dudas que puedan suceder.
De algo estoy seguro: dentro de diez, treinta, cincuenta, cien años, habrá quien lea y vuelva a leer estos discursos que Cristina pronunció HOY en la Rosada frente a la militancia, habrá quien se inspire en ellos, habrá quienes pongan sus vidas y sus sueños al servicio de esa necesidad imperiosa de grandeza y habrá un pueblo que sostenga con firmeza ese porvenir anhelado, que es el suyo.
ES TIEMPO DE CONSTRUIR LO NUEVO En los mejores días, decíamos "Gracias Flaco y Cristina x hacer lo que dijeron que iban a hacer y parecerse tanto a lo que fuimos y somos". Intentamos un continente en que crecer con solidaridad, inclusión, diversidad, equidad y justicia. Hoy la situación es otra: Un gobierno dirigido realizar su "revolución" conservadora, saquear al pueblo, arrasar derechos y legalizar el nuevo estado de situación. AHORA ES TIEMPO DE IMPEDIRLO Y LO HAREMOS RESISTIENDO UNIDOS
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jueves, 31 de julio de 2014
viernes, 16 de noviembre de 2012
PALESTINA: no hay neutralidad frente al genocidio
Las principales cadenas del mundo difunden el video:
un automóvil avanza por calles de Gazha. Los subtitulados indican que el móvil conduce
a Ahmed Yabari, al que el gobierno de
Israel identifica –y las cadenas lo repiten- como “comandante del brazo armado de Hamás en Gaza, las Brigadas de Ezedín Al Kasem”. Y agregan - unos afirmando,
otros repitiendo- que Ahmed “tenía las manos cubiertas de sangre”.
Una pausa en
el pensamiento, pausa que no permite la visión directa del video: Hammás fue
elegida para gobernar a los palestinos en elecciones. Yabari, en cualquier país,
sería reconocido como “comandante de las FFAA” o “Ministro de Defensa” del gobierno
palestino. Lo de las manos y la sangre:
si se gobierna un país agredido por décadas, muchas de las decisiones que se
tomen causarán muertes: como ordenan asesinatos sin ser agredidos Obama, Merkel y todos
los que motorizan las operaciones militares en Medio Oriente y el resto del mundo.
Vuelvo a la
pantalla: una llamarada que corona en una nube de humo ocupa el lugar del
automóvil y todo termina. La vida de Ahmed Yabari es la que termina con la
detonación de un misil dirigido por computadoras. Y las cadenas subtitulan “escalada de violencia, el gobierno de
Israel anuncia una operación militar en la Franja ante la
escalada de violencia”. De todos modos hay una novedad. Hasta La Nación titula "asesinato" lo que habitualmente es titulado "ejecución", "muerte", etc.
Dejo de lado el discurso de las cadenas de medios y me
quedo en los comunicados que firma Netanyahu: agrede y se victimiza, asesina
pero acusa de asesino a la víctima, prepara una invasión pero afirma que es
para detener la violencia.
Entiendo, es discutible pero es mi opinión, que el
pueblo judío construyó su cultura milenaria sobre dos mitos: su afán por la
verdad y ser el pueblo elegido del dios
único. Esa tensión recorre el conocido como Viejo Testamento, para quienes
padecimos el catolicismo, emerge en sus textos, ora en una comunidad que se rehace
en cada diáspora, ora en un afán de conocer que ha teñido a toda la humanidad,
ora en una violencia que, salvo excepciones, se vuelve contra sus integrantes
en nombre de una verdad que impone la
elección divina.
Todas las culturas se asientan en tensiones similares,
pero pocas como la judía, sufrieron esas
tensiones han sufrido en carne propia en experiencias desgarradoras, sangrientas.
Cuesta entonces entender cómo la búsqueda de verdad se convierte en la
propaganda militarista de Israel, cómo la violencia se instala como la forma de
relación con los vecinos a quienes se identifica como enemigos, cómo se reprodujeron
y perfeccionaron los mismos instrumentos del Holocausto –estigmatización, supresión
de identidad nacional y étnica, terror, campos de concentración, genocidio- para
imponer a Israel sobre los palestinos.
Algún día habrá un análisis serio de la particular
combinación que constituye el Estado de Israel: estado policial respecto a un
pueblo inmediato invadido y una mentada democracia interna que sostiene el genocidio
palestino, militariza todas las relaciones en todos los ámbitos de Israel, hace
pública y legal la tortura, el asesinato, y todo avasallamiento del derecho de
los agredidos.
Pero hoy por hoy hay algo más acuciante. Esta no es una etapa más del genocidio.
Con Libia invadida, los países árabes bajo crisis en
general inducidas -o suplantadas por invasiones, ejércitos mercenarios y
terror, como en Libia- los EEUU avanzan en la ofensiva contra Irán y el control
definitivo de cuencas petroleras y territorios estratégicos. Y su aliado, el gobierno de Netanyahu se quiere
llevar puesto al pueblo palestino a la vez que reafirmar su carácter de
gendarme de Medio Oriente.
En tanto se producen avances y retrocesos en pos de
una guerra que puede disparar una escalada bélica mundial, la mentada alianza
entre ortodoxos y militaristas que se dice gobierna Israel parece no tener
oposición interna de peso en su camino al exterminio palestino. Vale la pena
repetirlo: una comunidad que durante milenios hizo de la verdad y su búsqueda
un mito fundante, hoy sufre y reproduce las formas de perversión de la palabra
que los nazis, entre otros, llevaron a su apogeo.
¿Cuánto puede caer una comunidad en esta vida signada
por la mentira? Es una pregunta inquietante, pero parece una pregunta retórica
cuando del otro lado de la frontera la muerte precoz por asesinato es moneda
corriente.
Palestina no es una lucha más, es el posible genocidio
inicial en el siglo XXI y una de las últimas manifestaciones del núcleo belicista de la
globalización. Si la ofensiva prospera se estará marcando un sesgo definitivo
para este principio de siglo.
No hay neutralidad posible: Hay que defender, apoyar y
salvar al pueblo palestino. La consolidación de su Estado es necesaria hasta
para la sobrevivencia del pueblo de Israel.
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