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sábado, 22 de marzo de 2014

DOCENTES: EL PARO SIN FIN

Sé que esto va a enojar a muchos amigos pero es preciso hacer estas preguntas y responderlas sin gambetas ni suspicacias. A dos días del 24 de marzo, cuando la esperanza para los pueblos del mundo está recluida a unos pocos países de América del Sur y el imperialismo gira su mirada hacia esta región y despliega  sus acciones para que dejemos de ser un mal ejemplo, cada iniciativa popular –gremial, social, de gobierno- debe ser medida en relación a cuánto nos fortalece para aquella gran disputa, cuánto permite consolidar la unidad popular, la institucionalidad, la legalidad y la democracia. Cuánto aporta de ese modo a alejar  a los sectores más retrógrados de su objetivo de recuperar el gobierno nacional –vía Massa, Macri o quien inventen- para embarcarnos en el ajuste y el sometimiento a las políticas imperiales.
También importa cuánto fortalece o debilita el tomar una medida a sindicatos que son símbolo de resistencia y honestidad de objetivos.
Soy maestro por formación,  ejercí la docencia antes de mi actual profesión y entre los compañeros que hoy llevan adelante la lucha hay muchos que conocí en las luchas contra el menemismo, otros en las cárceles de la dictadura. 
Por eso, para preguntar, no voy a hablar de los padres ni los pibes, sólo de cuánto influye una medida  en la correlación de fuerzas entre quienes vamos por la inclusión y los que vienen por el retorno de la exclusión.
-¿Un paro por tiempo indeterminado como primera medida en un conflicto gremial? ¿Cuál sería la subsiguiente si no alcanzara? ¿A dónde llevaría el conflicto y la situación general esa medida no explicitada?
- ¿Un paro por tiempo indeterminado contra un gobierno democrático, a tres meses de los alzamientos policiales, a dos de la megacorrida cambiaria provocada por agroexportadores y financistas pero justificada por la mayoría de la oposición, en particular el moyanismo?
- ¿Un paro por tiempo indeterminado contra los que maximizan ganancias aumentando precios? ¿No? ¿Entonces? ¿Contra el gobierno que lanza los precios cuidados y arremete contra los aumentos?
- ¿Un paro por tiempo indeterminado cuando es la medida preferida del moyanismo –bien que como amenaza- en su objetivo de desestabilizar todo, ya que con votos nada?
- ¿Qué la conciliación obligatoria “se la metan en los escritorios”?  ¿Estamos en contra de esa figura legal que nos permitió en innumerables conflictos mandar para atrás despidos masivos, vaciamientos y otras maniobras empresariales?  Si estamos en contra ¿no hay que buscar consenso, obtener apoyo mayoritario, ir por la reforma de la ley?
- ¿Tiempo indeterminado cuando la diferencia porcentual en cuanto a salario es menos de 5%? Ah ¿Es por la situación edilicia de escuelas, condiciones de trabajo, etc.?¿Entonces? Cualquiera de esas cuestiones lleva meses, cuando no años, para resolverlas. ¿Seguirá el paro por meses?
- ¿Un paro contra las aulas módulo, la aulas container, los 8000 pibes fuera de matrícula en Capital? Ah ¿En Capital no hay paro? ¿Tampoco en Córdoba?
- ¿Amenazar con que “los vamos a buscar” a funcionarios que hacen lo que se espera de la patronal en una negociación salarial – tratar de aumentar menos- frente a lo que hacemos lo que se espera del representante de trabajador: exigir más?

- ¿Que “los vamos a buscar”? ¿No reservábamos los militantes populares esa frase para los genocidas, los que vaciaron el país, los corruptos? 

miércoles, 2 de mayo de 2012

2 de mayo: Encrucijada gremial, inflación y alianzas

En su blog (ver enlace) Artemio López publica la siguiente infografía acompañada de un artículo sobre la evolución del precio de la yerba.Un día después de celebrar uno de los más auspiciosos Día de las y los trabajadores de nuestra historia, a cuatro de maravilloso acto de Vélez, creo que es el mejor momento para ocuparse del problema de la inflación inducida, una de las principales trabas que el empresariado pone a la redistribución de la riqueza, la estabilidad democrática y el desarrollo argentino.  Más allá o más acá de la economía, están en juego la continuidad del proyecto K, la elección de la CGT y la evolución de las alianzas que lo sostienen.  En la imagen, COTO parece ser la explicación de todo, veamos si es así.
Lejos estoy de defender a COTO, empresa que pasó del bolichito-granja al supermercado con producción integrada beneficiándose de la destrucción y desguace de Supercoop e hizo negocio con todos los gobiernos. Pero creo que afirmar "encareció" cuando nos referimos a harina y galletitas, incluso carne, no parece pertinente.
El mercado de harinas es oligopólico, con una gran incidencia de Molinos entre  una par de empresas y se regula por los precios de exportación que pueden lograr. Eso se extiende a galletitas, ARCOR mediante. Algo similar pasa con el balanceado con que se alimenta vía feedlot a la hacienda en zonas de engorde.  En cuanto a las carnes, el ritmo de aumentos que muestra la figura es igual o menor que, por ejemplo, la carne de dinosaurio al borde de descomposición que venden en el Mercado Central. El gobierno seguramente lo sabe, ya que -por ej en harina- es un gran comprador. 
Se entiende que la situación de balanza comercial obligue al gobierno a hacer concesiones a quienes exportan e ingresan divisas. Hubo y habrá que convivir con este abuso hasta que la correlación de fuerzas o el cierre del embudo nos permitan o nos obliguen a avanzar sobre sus intereses, como ha sucedido con YPF. El problema es que el impacto directo sobre la calidad de vida del pobrerío es mucho mayor que en el caso del petróleo.
Lo mismo sucede con su incidencia política: aunque el kirchnerismo es hoy mayoría indiscutible, el abismo con el neoliberalismo sería mayor si no existiera este desgaste político por goteo que produce el aumento de los precios de la canasta básica. 
Ahora bien, si no se va al fondo de la cuestión nadie más que la derecha puede sacar beneficio manteniendo esta situación. 
La oposición partidaria abunda en quejas abstractas, pero ni idea de cómo resolverla. Además, a pesar de sus posiciones más razonables del último tiempo los distintos partidos siguen encorsetados por una convicción básica: no se podría gobernar sin contentar a las corporaciones[1]   
El moyanismo, al enfrentar con un vandorismo mal entendido esta inflación inducida seguirá perdiendo incidencia y aislándose, ya que por un lado se desgasta confrontando con Cristina, quien es vista por la mayoría de la sociedad como el principal obstáculo contra una vuelta al pasado. A la vez, el proceso puede redundar –ya ha sucedido- en reducción de volúmenes de venta en el país, e incluso de producción global. Ello implicaría menos empleo formal, por tanto menos incidencia del gremialismo -en esto incluímos todas las corrientes y estructuras- en el proceso político.
¿Por qué digo mal vandorismo? porque el vandorismo -más allá de las justas críticas sobre su esencia burocrática, macartista, etc.- trataba de avanzar en conquistas apretando y negociando. Pero no apretaba al proyecto de desarrollo triunfante, salvo que sus bases los estuvieran rebasando ("con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes", decíamos en la CGT de los Argentinos). El guiño al onganianto, la ofensiva contra Illia, también las jugadas contra Perón en el exilio, son ejemplos de aquella política. Pero también el ejemplo de Elpidio Torres armando con un “zurdo”, el gran Agustín Tosco[2] aquel paro activo que terimaría en Cordobazo y sellaría, en meses, el fin del onganiato.  
Los pasos de minué hacia el desplazamiento de Moyano tampoco alcanzarán en la CGT para recuperar una incidencia gremial que el aumento del empleo formal y la mayoría cristinista podrían hacer viable. Tampoco el mero seguidismo al gobierno, ya que el proceso de inflación inducida existe, incide sobre el bolsillo de las familias trabajadoras, tarde o temprano lleva a la confrontación. El problema es decidir con quién confrontar, si desnudar o no al verdadero responsable. Ese el el nudo del problema: o se  confronta con el gobierno o se producen alternativas que vayan trabando el manejo que hoy hacen los monopolios. Si se elige el segundo camino, la primera tarea es desnaturalizar la idea de la inflación como un defecto constitutivo de los gobiernos populares e identificar a sus responsables y sus consecuencias: desestabilización democrática,  ataque a la calidad de vida del pueblo, corrupción. Más importante aún: complementarse con la Secretaría de Comercio para ejercer un control, desde los trabajadores organizados, en los lugares de producción distribución y comercialización. Recuperar capacidad de movilización jugando en la gran política. Los cortes de Moyano a veces parecieron ir en ese sentido, pero no trascendieron lo sectorial: disputarle afiliados a otros gremios, obtener concesiones, cuando no protestar por alguna supuesta persecución.
La CTA encuentra dos problemas  a la hora de enfrentar estas cuestiones, una es su escasa inserción en los trabajadores de la producción, la otra algunas coincidencias con las posturas sindicalistas de la CGT.
Veamos: la CGT históricamente ha sido remisa a estas políticas enarbolando el argumento amarillo de que ésta sería una labor del Estado[3] . Ahora le agrega que si los trabajadores no pagáramos impuesto a las ganancias el nivel de vida se mantendría. Es cierto para quienes tenemos mejores salarios, no para la mayoría del pueblo. 
Aquel planteo, justo pero parcial, ignora además que esa arquitectura impositiva está determinada por una correlación de fuerzas y las necesidades del proyecto de gobierno. Ambos, fuerzas y necesidades, encuentran bien posicionados a los monopolios y su capacidad de decisión. Dicho de otro modo, este proceso maravilloso puede seguir si no pisamos algunos callos:  con la bronca de la derecha española y el militarismo inglés,  la mirada crítica de la derecha europea y Obama y sobre todo del capital financiero internacional, no podemos seguir hacia adelante si no mantenemos quietos a los monopolios del orden local. Tampoco podemos hacerlo seduciéndolos, sino obligándolos a elegir con respaldo popular y política concreta entre desestabilización o negocios.
La estructura gremial que antes adecúe su política a estos imperativos será la principal beneficiada por el respaldo popular y quien pueda dar lugar a un nuevo gremialismo, más cercano al protegonisno obrero, más alejado del negocio, la fragmentación o lo meramente testimonial

Notas:

[1] Este tema es también central para analizar a quienes hoy suponen descubrir el nacimiento del 3er movimiento histórico tantas veces esperado por el progresismo argentino: el kirchnerismo no sería una nueva fase del peronismo  sino un nuevo movimiento “que recoge sus mejores tradiciones, así como las del irigoyenismo", etc,, etc. No se lo que nos deparará el futuro, pero el presente muestra que sin esta base concreta aportada por el peronismo: identidad, respaldo popular basado en la historia, no sólo en medidas puntuales, no habría kirchnerismo. Mucho se ha hablado sobre las elecciones de 2009, nuestras debilidades errores. Pero lo importante, aquello que Néstor pudo percibir y nos permitió salir adelante, se pudo percibir en el mismo hecho electoral: el FPV fue la alternativa más votada en todo el país a meses del mayor despliegue oligárquico-corporativo producido desde 1983. El peronismo vigente en la identidad de nuestro pueblo, ese era el factor a atender y sólo se podía consolidar yendo por más., con medidas de fondo pero también ocupando más espacios dentro de las mismas, viejas pero vigentes estructuras como el PJ.
[2] Interesante una visión seudorevisionista que viene reflotando el debate televisivo entre Tosco y Rucci y concluye que “tenía razón Rucci”, como si la política fuera un simple juego de argumentos y el regreso de Perón, el Camporazo hubiera sido posibles sin el Cordobazo, como si la masacre de Ezeiza –el principio del fin de la recuperación democrática- hubiera sido posible sin los despliegues macartistas que cobijaba el vandorismo. Estábamos en pañales respecto a la ofensiva mundial que terminaría liquidando al estado de bienestar y haciendo nuestras primeras letras con la democracia, aunque más no sea "la formal", as{i que cada quien contaba errores y aciertos. El tema es ver cuál era cual
[3] En el momento más álgido de su gestión, Grinspun reúne a CGT y UIA para discutir salario mínimo y otras cuestiones. Tratando de mediar, les dice “bueno, pónganse de acuerdo”. Ubaldini, responde “esa es tarea del gobierno” . A meses del fin de la dictadura, de Malvinas, con los carapintadas en plena vigencia y el empresariado hegemonizado por el neoliberalismo y extrañando la dictadura, el compañero equivoca la alianza. También lo haría Alfonsín priorizando a los “gordos” La ofensiva de la derecha constituida en menemismo se los llevará puestos a ambos con pocos meses de diferencia y se llevará puesto al pueblo por más de una década.