martes, 13 de agosto de 2013

Frente a la dificultad: una convocatoria necesaria de Horacio González

Estamos en medio de lo imposible y con la pretensión de seguir adelante. Horacio González lo dice ayer en Página 12, en su artículo "Frente a la dificultad"
En medio y por imperio del malentendido prosperamos a pesar de una desventaja esencial: nos revindicamos como pueblo en un sistema que se reproduce en nuestra contra, el capitalismo. Y lo hacemos en el peor momento, aquel en que, como dijo Zizek a los indignados de EEUU "el matrimonio entre el capitalismo y la democracias ha muerto".  Lo hacemos cuando todo -desde los medios hasta las agencias internacionales, los ex progresismos, desde los fondos de fomento hasta el espionaje- avanza con la exclusión y lo bizarro. Entre el fuego cruzado que desalienta y crea realismos de derrota entre nuestras gentes un  puñado de gestas acá, en el sur de América, sostiene y ejecuta banderas de inclusión e igualdad a veces de modo glorioso, a veces a los tumbos. Garantizamos democracia en el capitalismo y aún a su pesar, a pesar de los poderes y de la oposición.
El malentendido, se sabe aunque algunos lingüistas lo olviden, se manifiesta en el decir pero suele reposar en el devenir de lo imaginario: los pueblos suelen dar lo que sienten que pueden antes que lo que indica lo medible en ellos. Horacio vislumbra que en nuestro caso algo del peronismo incide, aunque deja la sospecha de un límite en lo que yo preveo como la condición necesaria: hay kirchnerismo, reparación, memoria, verdad, justicia, soberanía, porque hubo, hay peronismo en las raíces de nuestras convicciones. El que hizo falta para ir hacia lo impensado en 2003 y seguir doblando apuestas cuando hay zozobra. Hay algo que explicar aunque nos falten elementos: mientras movimientos emancipadores históricos se mostraron permeables al virus capitalista y corrieron por diferentes vías de transformismo, el peronismo revivió después que sus peores deformaciones, el lopezrreguismo y el menemismo pudieron confundirse con su muerte.  
Es hoy por hoy un matiz que puede soslayarse si coincidimos que es la hora de recrear este desorden emancipador que encarnamos como kirchnerismo.
No hace mucho, las usinas neoliberales anunciaron la muerte de los grandes relatos y muchas mentes bienintencionadas salieron a darle la razón a aquel enunciado que parecía romper definitivamente con las lógicas antiguas del progreso, la liberación, la igualdad, el paraíso posible de ser construido en la sociedad humana.
El devenir del mundo, esto es el avance financiero militar y la resistencia de los pueblos allí donde los grandes relatos no se despegaron de su origen, vino a poner las cosas en otro lugar que el que esperaban los escribas posmodernos: el encuentro entre el legado originario y el marxismo en Bolivia, la gesta por la nueva república en Venezuela, la gesta metalúrgica proyectada hacia el Estado en Brasil, la insurgencia setentista en Uruguay, el peronismo, la gesta plebeya de mayo y los ´70 en Argentina, cada gran relato hizo viable lo imposible, aquello que Cuba pareció desmentir con su soledad de décadas.
No es la revolución pero, como dice Horacio:  “el verdadero capitalismo globalizado no desea que prosiga (mos)”, el poder mundial siente que estamos haciendo banquetes usando sus cubiertos y salones, gozamos –relativamente, es cierto- del cobjijo de lo que considera su casa cuando deberíamos vagar por mendrugos en los suburbios del sistema.  
Es cierto entonces, el gran poder quiere terminar con nosotros, pero ve mellada su arma expeditiva, los golpes militares, tiene ideología y medios para confundir pero poco para convocar, menos para esperanzar, sus liderazgos son menos que estrellas fugaces. El tiempo, las convicciones y la decisión, pero también el gobierno aún están de nuestro lado. El futuro no está escrito pero sí sabemos dónde está la puerta de acceso: hay que revertir agosto en un triunfo en octubre, ir por más como lo indica nuestro relato.   

Frente a la dificultad

 Por Horacio González

Hasta el momento, un sutil e implícito descentramiento vino jugando a favor del Gobierno. Ha tenido trato con el vacío y la plenitud, ha surgido de un vértigo y creó una institucionalidad movediza que puso sobre la arena política debates cruciales sobre la historia colectiva. Sale machucado de esta jornada, pero su compleja respiración sigue viva. No es anticapitalista, pero no todos los procapitalistas caben en él. Verdaderamente, el verdadero capitalismo globalizado no desea que prosiga. No es antirrepublicano, pues sus actos, que proyectan reformas institucionales o leyes avanzadas, se someten al debate parlamentario y al juego democrático general. No obstante, sus impulsos reformistas son pretextos variados para la crítica de un neorrepublicanismo que a veces siente estar frente a una dictadura. Tampoco el Gobierno es enteramente peronista: si buena parte del peronismo cabe en él, no todo el kirchnerismo cabe en el peronismo. ¿Y el peronismo? Visto desde su propia complacencia, está escindido para siempre, aunque conserva el mismo nombre. Hay en su interior el dilema de origen: o su memoria da paso a otros rumbos o se instala en su ocaso litúrgico.
El Gobierno no es contrario a las inversiones extranjeras, pero buena parte de su adversarios lo acusan de ahuyentarlas, lo que hace sospechar la paradoja de que cuando lo critican por verlo contrario a tales inversiones es por su tendencia nacionalizadora, que sin dejar de ser genuina, no se realiza en la época de Scalabrini Ortiz sino en la de los fondos buitre. El Gobierno gobierna en la dificultad, no en el auge. ¿No lo sabíamos?
No menosprecia cierto privilegio hacia el revisionismo histórico, pero reivindica a los principales héroes de la Ilustración argentina, no desdeña a Sarmiento ni a Lisandro de la Torre, e incluye un saludo explícito a la reforma universitaria de 1918. Mientras al peronismo más estricto le gusta recordar que la gratuidad de la enseñanza universitaria explícita viene de Perón, la Presidenta puede saludar este hecho de naturaleza democratizadora en lo económico, aunque acentúa la historia democratizadora esencial. ¿Cuál es? Que ese reformismo universitario progresista es el que ocurre en la conciencia institucional universitaria, en el corazón de los saberes humanísticos. Precisamente en aquel año en que Deodoro Roca, el último gran hombre de la gran Ilustración argentina, escribe el Manifiesto Liminar. Hay que saberlo.
Como nunca, dado el carácter repentino o su gusto por lo flagrante, los actos más diversos del kirchnerismo hicieron surgir a la luz las afecciones más profundas, las motivaciones primarias, las oscuras incitaciones del país, a veces encerradas en memorias lejanas de las encrucijadas nacionales. En el marco de una campaña adversa que, recurriendo a poderosos thrillers, género truculento que procura altos resultados emocionales, asoció al Gobierno a espantables corrupciones que taponaban toda discusión posible. Inclusive impedía la propia discusión más precisa sobre la corrupción. Puede comprobarse que a pesar de tales campañas, que hacen de la política un mundo espeluznante y patibulario, la elección realizada por el Gobierno fue su momento de mengua, pero de digna resistencia ante tales ataques.
Más que multipartidarias, esas arremetidas lanzaban sus flechas desde una condensación mediática inusitada. Se atacó al Gobierno bajo la hegemonía de la injuria fácil, arma conservadora por excelencia. Los resultados electorales dicen que el Gobierno resistió como pudo la tensión en sus ciudadelas. Si los resultados que obtuvo no son ni espectaculares ni lo desobligan de mayores compromisos explicativos, le trazan ahora un horizonte donde deben convivir con reorientaciones y reflexiones más exigentes. Exámenes internos, rigores analíticos mayores, son sin duda lo que el momento aconseja. ¿No lo sabíamos? Hay que saberlo.
Descartemos dos visiones extremas. Se equivocan quienes suponen que hay un “aparato estatal” que tiene efectos coercitivos sobre el voto –el viejo espectro del clientelismo–, como quienes también digan que los “aparatos comunicacionales” hayan llenado de comidilla servil a la oposición. Es obvio que eso existe, son elementos de cuya abstención no puede jactarse ninguna elección. Pero para comenzar a hablar, no vale ya decir lo obvio. El voto como entidad colectiva es lo que se sabe a sí mismo como señal de validez, es lo ya dado, no como operación espuria. Existió la voz gubernamental, y la otra voz. La frase “la patria es el Otro” adquiere ahora su verdadera dramaticidad. Lo sabíamos.
Pero es necesario decir también que hubo varias campañas. La de los partidos, coaliciones, ligámenes personales. Y la “otra campaña”, hecha por los karatekas de las sombras, alegres comediantes de individualismo posesivo, que sin duda tuvo grandes efectos. Se basaron y a la vez crearon un tipo de elector desideologizado, que convive con la inmediatez de tiempos quebradizos y en donde la mundialización de los gustos y formas de vida ejerce un mandato de condena, en términos de sumisión y pobreza, sobre millones de personas en todo el mundo. Vivimos bajo nuevas formas de vigilancia, consumo, simbolizaciones sumarias pero efectivas en la creación de estilos políticos bajo dominios tecnológicos que implícitamente definen la cantidad de hombres y mujeres que serán marginados o víctimas del hambre y la inanición. De nada de esto saben Massa o Macri, pero desde ya deben demostrar querer saber más de esto los que hayan dicho que escucharon flamear antiguas y nuevas banderas populares.
Es un lugar común admitir los errores sin decir cuáles son, pero en la raíz de la situación vemos un gobierno que cosecha un caudal mediano de votos –aun siendo la primera fuerza nacional y manteniendo quórum propio en las cámaras–, y que no merma ante los electores por sus deficiencias, sino por lo que largamente ha insinuado, su reformismo atrevido y no sus dimisiones. Porque hay un supremo error en todas las fuerzas políticas de nuestros países. La poca atención que se presta a las nuevas configuraciones de dominio, el mando mundial, que tiene las más oscuras zonas de disputa, que afectan los viejos legados democráticos, que adoptan la imposibilidad de detener guerras latentes, provocándolas. Larvadas o intermitentes, lanzando operaciones bélicas de todo tipo. Mantener las instituciones democráticas es vital; tan vital que solo se lo hace yendo a la cepa última de esta situación, esta estructura de escasez que propone el mundo capitalista real para las clases populares, y no tanto una fenomenología social válida –seguridad, inflación, corrupción–, temas que cuando las izquierdas populares no toman adecuadamente, están más fácilmente disponibles para que los nuevos conservadores se apropien de ellos, porque ellos no son ni quieren ser sino eso.
Todas las nociones colectivas, lo social como signo emancipador, están en riesgo. Países donde se ha avanzado en esos conceptos –finalmente culturales– sin abandonar desarrollos productivos que no afecten el destino de la humanidad, lo humano mismo, son precisamente los países cercados por nuevas alianzas estratégicas –como la del Pacífico– y decisiones de agencias secretas que repentinamente ven un objetivo militar en el avión de Evo Morales. Son coacciones que fuerzan a la clase política mundial, inclusive a la que en el pasado mostró aspectos que podrían llamarse progresistas, o tercermundistas, o de liberación social, a convertirse en el programa del liberalismo obligatorio, que ya nada tiene que ver con herencias venerables del siglo XVIII. Ahora es un liberalismo que puede no aludir a invasiones, bombardeos, confiscación de embarcaciones, administraciones de la usura mundial que tiene a su servicio cortes supremas, aviones militares no tripulados, pero aparece como su complemento. Apéndice que en su mejor nivel es medroso y en su peor nivel es oportunista y pusilánime. Ese neoliberalismo se apresta a volver, alimentado por afluentes sombríos, que algunos conocen bien, otros no aciertan a detectar, aunque pronuncien muchas veces palabras superficialmente adecuadas. Lo sabíamos. Es tiempo de auscultar lo que somos, interpretar con agudeza los nuevos horizontes de justicia y rehacernos en el acoso.

lunes, 12 de agosto de 2013

Repasando las PASO 2013

LAMERSE LAS HERIDAS ES COSA DE PERROS.
Hace milenios que los humanos perdimos la propiedad antiséptica que tiene su saliva, pero tenemos la inteligencia suficiente como para modificar lo necesario de una elección a otra y ganarla. 
Tenemos pueblo con historia de nuestro lado, militancia, soiidaridad, y como dijo Cristina anoche, coraje para seguir gobernando en favor de nuestro pueblo. Enfrente hay marketing, decepciones y odio. VAMOS COMO SIEMPRE: POR MÁS
Antes de irme a dormir y con las primeras impresiones de estas PASO aún en la retina y los testículos, adelanto un par de reflexiones no sin dejar de aclarar que evitaré consideraciones estratégicas, referencias a la coyuntura mundial y precisiones ideológicas ya que no veo en estos aspectos grandes diferencias con los procesos  anteriores y los resultados fueron diversos.
Por otra parte, considero que abrir dudas acerca de cuál gestión de gobierno está mal, más o menos o bien, es una tarea para el largo plazo, que básicamente se jugará en soluciones post diciembre. Pero como también dijo Cristina hace un rato, no es hora de prometer lo que no se hará. Así que aún cuando en el mediano plazo resolvamos cuestiones como FFCC, dólar o el imaginario “patas en la fuente”, nada de esto parece materia central en estos dos meses.
También dejo de lado que se trata de primarias y legislativas ya que creo que si bien las presidenciales inclinan a la sociedad a manifestarse más a fondo no está escrito en ningún lado que la diferencia entre unas y otras tenga que tener esta magnitud.
Además dejo de lado que la proyección de estos resultado nos dejaría igual o mejor que ahora a nivel legislativo. Esto puede ser cierto en las matemáticas pero puede no serlo en la política: si se repitieran los guarismos esto incidiría a nivel social (dos derrotas no son lo mismo que una en el ánimo de la gente, la militancia y –sobre todo- en el de los enemigos del proyecto) y a nivel burocrático (con una segunda derrota no está escrito que no haya quienes salten el charco una vez elegidos)
Entonces, digo que estas PASO:
1-      No pueden compararse con las legislativas de 2009, ya que en aquel momento nuestro principal referente perdía con una creación mediática tras una dura derrota en el conflicto con la Mesa de Enlace y la traición de Cobos. En cambio, esta vez
1 a - perdemos sosteniendo un candidato que hubo que poner en juego con menos tiempo que el que tuvo Massa para armar su propia candidatura, retirada mediante de Randazzo tras accidente de Castelar.
1 b – ya hay más de un antecedente de cuánto aprovechan estas estrellas fugaces el capital que reciben de una elección ganada
1 c - A aquella derrota del 99 en Provincia de Buenos Aires la sucedió la consolidación del PRO como fuerza capitalina y cabeza de la derecha, mientras que en ésta:
1 c 1 -el PRO, como le dijera hace un rato el “politólogo Feinmann (el malo) a Michetti, resultó derrotado por la sumatoria de votos UNEN
1 c 2 – con este traspié Macri se manca para la carrera presidencial (no digo definitivamente ya que Argentina es rica en resucitados), deja a la derecha sin referente presidencial a dos años de las presidenciales, con el agregado de que:
1 c C3 - el actual triunfo de Massa traslada la disputa 2015 al seno del peronismo (en su sentido amplio, es decir con basura menen-Duahldista y todo) y Macri no tiene nada para ofrecer a ese espacio más que el aporte de una fuerza no peronista provinciana (CABA no deja de ser una provincia en ese sentido) aporte por el que a lo sumo podría cobrar algo que a Macri no le interesa (una senaduría). Encima:
1 c 4 – Si no cambian mucho las cosas para octubre Michetti con cuatro años por delante en el senado, pasa a ser una socia mayoritaria en relación al resto de sus pares del PRO, incluido Mauricio. Considerando las solidaridades de la cultura PRO…
1 d – Por supuesto, si la UNEN no fura una versión bizarra y aún más derechizada de la ya bizarra Alianza, se podría esperar que estorbe el futuro del kirchnerismo de un modo que por ahora resulta difícil prever, habida cuenta de la vocación de no - poder institucional de cada uno de sus miembros y del no conjunto que componen.
2-      El resultado de Provincia de Bs. As. es modificable hacia octubre, entre otras cosas porque:
2 a – No está claro que Insaurralde haya tocado su techo y estos dos meses pueden servir a aumentar su caudal de votos
2 b – Scioli juega su carrera presidencial en ello y ahora tiene en superficie y a la vista a aliados y enemigos, de modo de poder jugar todo a revertir la tendencia
2 c – Muchas intendencias importantes pondrán esta semana las barbas en remojo y buscarán cómo mejorar la cosa, por caso Avellaneda, Lanús, 3 de febrero, Morón, Moreno. Si bien no descarto que en algunas se hayan producido traiciones (x caso aliados en Exaltación de la Cruz) en otras no se vio una campaña a la altura de lo que se estaba jugando (de otro modo en  Morón no se habría jugado con Sabattella en las listas como candidato a diputado)
2 d – Hay un fenómeno por analizar y que me supera y es que si las cifras a esta hora son exactas, ha sucedido algo inédito: hemos  ganado los grandes distritos históricos del conurbano (La Matanza, Lomas, La Plata, Quilmes, Florencio Varela) y sin embargo perdimos la provincia en diputados nacionales. En todo caso apunto que con revertir algunos distritos estamos peleando en octubre.
2 e – Por supuesto no creo que el duhaldismo –no hay dudas que el aporte territorial Massa lo saca de allí- nos la haga fácil, pero ni el kirchnerismo es la renovación del 88 ni hay la posibilidad de reparto de botín que había en el `89 con el movimiento popular en derrota y decepcionado con Alfonsín, el neoliberalismo en condiciones de generar expectativas, el Estado como un cuco, etc.
3-      La falta de internas en el FPV agrega un condimento en las evaluaciones provinciales: si no se dirimen cargos y figuras ¿alcanza con la “continuidad del proyecto” como convocante para ir a votarnos? Con que este factor incida en un 5 ó 6%, si le encontramos la vuelta estaríamos peleando en casi todos los distritos perdidos, salvo:
4-      3 a – Santa Fe. Otro enigma a dilucidar: Se decía que Rossi era el que tenía dificultades para acumular y disputar. La suerte de Obeid muestra que el problema en Santa Fe es la experiencia de su pueblo con lo que fue el peronismo en las últimas décadas (Reuterman, el mismo OBeid) y que si bien un 20 y pico % no sería despreciable para las próximas presidenciales, revertir esta realidad local implicará un cambio de estrategia cuyo eje no vislumbro aún. Córdoba parece plantear el un problema similar.
5-      El caso de Mendoza estaba cantado: el tipo que pierde con Cobos esta vez fue antes contra Pérez metiendo los votos de la cana provincial en la interna del FPV. Le sirvieron para ganarla, pero no para las PASO.
6-      En primera conclusión, entiendo que hay mucho para revertir de cara a octubre y que es posible en una medida importante
Bien, es un repaso sumario y electoralero ya que esa, me parece, es la esencia de las PASO.

Un abrazo y a laburar a lo mormón

martes, 30 de julio de 2013

La Escuela 12 de Moreno; un gesto y una década

¿Alguna vez el discurso de un presidente se cruzó con tu vida y fue buena noticia?
Ayer lunes Cristina nombró a Vicenta Castro Cambón. Después de treinta años volví  a escuchar el nombre de esta mujer que tuvo una vida dura, de padecimiento físico y supo enfrentarla como escritora, poeta y realizadora.
En 1983, al quedar a cargo de 5º, 6 y 7º grados en la Escuela 12, barrio (si mi memoria no me engaña) Los Paraísos, Municipio de Moreno, supe de Vicenta. La escuela tenía su nombre y de algún modo el lugar y ella se correspondían.
Quince cuadras de tierra desde la vieja ruta 7, patio de tierra, un par de aulas y la dirección. 
Iban en su mayoría hijos de personas que cortaban el pasto y/o hacían el trabajo doméstico en las casas quinta de La Reja. Pobreza, desempleo, chicos con hambre, familias desplazadas de todo y esa rara sensación de algo siniestro rondando que crearon los años de la dictadura. 
Al entrar al aula tras la obligada formación en el patio me llamó la atención el silencio de los pibes frente a la presentación del maestro nuevo por parte de la directora. Cuando quedamos solos les conté que vivía en Moreno, que había trabajado como maestro hacía unos años. Claro, no podía contarles que había salido en libertad cuatro meses antes y que aún estaba bajo el régimen de libertad vigilada. Más bien incumpliendo ese régimen, ya que me asignaron el perímetro del pueblo de Torres como espacio dentro del cual podía desplazarme y yo estaba en esa escuela, a unos 40 km del pueblo y la casa de mis viejos, a unos diez de la casa que compartìa con mi pareja de entonces. 
La cosa no parecía progresar: cada uno me deba su nombre y volvía al silencio. Tras mi saludo y la aclaración de que podían llamarme Mario, el silencio se hizo mas espeso: ojos inquietos, bocas cerradas en esos veinte pibes de todas las edades imaginables que me miraban tras sus pupitres.
Dejo pasar un rato y pregunto "bueno ¿qué pasa? ¿alguien quiere decirme?"
Una piba de unos trece años levanta la mano, vacila un momento y luego dice  "Ud. ¿pega?".
Conteniendo las ganas de abrazarlos a todos, sólo le digo que no, que nunca le pegaría a un chico, que nadie debe hacerlo. "La directora sí", replican varios. 
"Bueno, desde ahora nadie va a hacerlo" les digo y veo que no se trata de palabras: van a creerlo sólo y sencillamente si no vuelve a pasar. 
Comienzo a preguntarles qué están aprendiendo en cada grado, les propongo actividades, voy y vengo por el aula mirando cuadernos, actitudes, indicios de cómo son estos chicos, cómo es su vida, la de sus padres, los modos de hablar , de sentir y actuar en una sociedad de la que estuve aislado durante casi ocho años y medio.
En pocos meses ya los quiero casi como a hijos, como quiero a los alumnos de segundo grado que veo a la tarde en la escuela 7, de La Reja. Menos pobreza, asfalto, importante edificio para la zona y la época. También un director que me abrió sumario por no usar corbata, por permitir que los pibes me llamen Mario y jueguen a tirarme al piso entre todos en la hora de gimnasia.
El sumario pasó, la dictadura ya no era le que fue y las elecciones de octubre parecían inamovibles, así que me permití una esperanza: que ese baño de ternura y vida que me llegó con que la docencia y compensaba años anteriores duraría,no tendría fin. 
Tampoco tenía fin el barro de las lluvias invernales desde la ruta a la escuela 12 y su patio. Pero hasta eso tenía su compensación: directora que se jubila, nuevo director, más joven que yo, prolijo, muy formal, pero con un gran respeto y amor por las pibas y pibes de Los Paraísos. Un día entra al aula y estoy explicando que si no se sabe sumar, restar, multiplicar y dividir, no van poder tener buenos empleos, menos defender su sueldo, saber si le están pagando lo que deben. Así que aunque les cueste voy a seguir haciéndolos practicar hasta que aprendan y se sepan hacer valer. Les guste o no.
El joven director se va en silencio. al otro día pregunta si creo que me entienden, que hego bien. Le digo lo que realmente creo: que no se si me entienden, pero sí se que algún día se van a enfrentar esa situación y sería bueno que alguien los haya prevenido. Pareció quedar conforme.
Llegaron las vacaciones de invierno y el primer día de vuelta las aulas me llaman de la Jefatura de Inspección a Moreno. Una nota de la dirección General de Escuelas de la Provincia, corta, escueta, "En aplicación del artículo 8 (...) aptitud psicofísica e idoneidad moral (...) cesar en su cargo a...". Al fin de cuentas aún estábamos en dictadura, así que pregunté qué podía hacer y me informaron: escribir un descargo y seguir trabajando hasta que llegara una respuesta fundada desde La Plata. 
A los tres días nueva llamada. Esta vez no había papel, sólo caras preocupadas en inspectores y empleados: "nos llamaron y dijeron que si sigue en las escuelas nos echan a todos". 
Al menos no me venían a buscar a casa invocando la vigilada, tampoco nos chupaban a mí y mi compañera, también ex presa e infractora de la zona asignada. Moreno había sentido lo peor del genocidio en decenas de desaparecidos, muertes, arrasamiento de barrios. Faltaba tiempo, reparación, años de democracia para que el sano ejercicio de ir contra la injusticia se generalice. Así que les digo que no se preocupen, que ya se iría la dictadura y se podría terminar con esas situaciones sin jugarse el empleo o la vida. 
A las escuelas no volví. Pensé, pienso, que con las familias de mis alumnos y mis compañeros de escuela las represalias podían ser más duras. También sé ahora que no hubiera podido resistir las caras de los pibes, las preguntas sobre si volvería, esa nueva decepción que agregaba a su experiencia.
Y había que sobrevivir, buscar empleo con el que pagar alquiler, comida. Diciembre me encontró en la Capital, trabajando por la vuelta de exiliados, a la búsqueda de compañeros perdidos, de un lugar donde militar, volviendo a la facultad como docente y como alumno. Y en ese ir y venir los días se hicieron meses, los meses años, un día me encontré ya padre, recién recibido y de vuelta a Moreno, con otro empleo, con otra profesión. 
Hoy Cristina dio a conocer las obras de refacción de la escuela 12.   Veo la foto del comedor y es más grande que la escuela de mi recuerdo. La nueva escuela que merecen los pibes y familias de aquellos barrios.. Gente que antes de estos tiempos de reparación, inclusión, memoria justicia, tuvieron que padecer al menemismo, la inercia final de De la Rúa y lo sobrellevaron como siempre: sacrificio trabajar en lo que se pueda, poner un sueño en el día después, volver a intentarlo una y otra vez. 
Hoy aquellas pibas y pibes deben pasar los cuarenta. Habrá entre ellos quienes son padres, madres y hasta abuelas.  No sé que pudo quedar de aquellos tres meses de mi magisterio en sus vidas. Tres meses suenan a nada ante treinta años.
Ignoro si hubo alguno de ellos entre quienes hoy vieron la escuela mejorada, o entre quienes trabajaron para dejarla a nuevo. Seguramente irán a esa escuela hijos y nietos de aquellos alumnos que no pude volver a ver nunca. 
Una madre, Viviana Benítez, le escribió hace un par de meses a la presidenta sobre las necesidades de la escuela a la que van sus hijos. Las mejoras se realizan.
A diferencia de aquellos tiempos estos pibes tienen otro presente y un futuro palpable. La institucionalidad no se erige ante ellos como una fortaleza enemiga, la presidenta les habla como amiga, casi como madre, siempre como compañera. 
Treinta y un años de no ver Los Paraísos y un gesto de Cristina, mínimo en relación a lo conquistado en esta década, me vuelve a aquellos días. 
Algo del pasado cambia en mi presente, algo de aquella pérdida se repara. 

sábado, 20 de julio de 2013

Parir en Moreno: Cristina y Estela

“Once mil partos por año y vamos por los quince mil en poco tiempo”
“Es una urgencia, ya está en trabajo de parto, vendría bien que venga con nosotros”. Cierro el consultorio y aviso de mi salida a jorge y Deolinda, que están en la enfermería curando a un herido.
Unidad sanitaria Máximo, 1989, Barrio Namuncurá, a unas cuadras de la ruta que divide cuartel V de José C Paz, a 21 km de la estación de Moreno.
Hace minutos se fue la última persona en atención y miraba planillas sin completar haciendo tiempo hasta que terminen Roberto, Deolinda y Jorge para cerrar e irnos.
Llega la ambulancia, me asomo a la sala de espera.  El chofer y Daniel preguntan: “Entonces ¿viene?”
Al llega a la casa, lo de siempre, las vecinas que traen ropa, abrigo, por si acaso algo para comer. También la seguridad que habrá quien cuide a los chicos, aliento, perros curiosos, alguien que aprovecha y pregunta si la enfermera volverá a la sala.
La señora sube atrás con su esposo, adelante la médica que vino del  hospital Mariano y Luciano de la Vega le dice al chofer que vuelva a la sala, así avisa a Central qué hay que preparar. “¿Todo bien?”, pregunto. “Sí, está perfecta”.
Ya en la sala, la médica va hacia la radio, la señora baja con su esposo para aprovechar el baño, el chofer apoyado en la puerta de atrás, revisa la fijación de la camilla para ver que todo esté como debe estar. Meses atrás, de noche, al llegar al hospital, en la guardia descubren que en la ambulancia  falta una camilla, un paciente y algunos trastos. El ambulanciero sale a recorrer la ruta con la compañía de un patrullero. En una curva de la ruta 25 ven, del lado opuesto, unos raspones en el asfalto, pasto levantado en la banquina. Al fondo, entre los yuyos, encuentran lo que queda de la camilla y alguien que duerme profundo, ajeno al frío y la humedad del descampado. Aún hoy, aquel paciente que levantaron en la salita, con alto contenido de alcohol en sangre y la presión por las nubes, no puede decir cómo fue que se abrió la puerta de atrás y la camilla salió disparada hacia la noche con él de pasajero. Y nadie se explica cómo el hombre no se llevó ni un raspón en el suceso.
Pero en este caso la camilla está como debe, la señora está bien y despierta, su pareja no le quita la mirada.
Casi coinciden al salir de la sala con la médica. Ambulanciero y pareja ayudan a la señora a subir y ella se acerca a la camilla justo cuando la médica comenta distraída al chofer, casi por rutina:  ”A Moreno”.
La señora se mueve con una rapidez inesperada para su panza, la bolsa rota, el parto inminente. Sus manos se aferran a la puerta trasera de la ambulancia y grita “¡A Moreno no!
En el momento entiendo para qué me propusieron acompañarlos: no era por mi conocimiento, bastante precario aún, del barrio y su gente, ni los temores del personal  del hospital hacia los vecinos de Cuartel V, aguerridos en la protesta, solidarios a la hora de moverse. Ambulanciero y médica simplemente querían una voz más para explicar, calmar, convencer a la señora y su pareja que a pesar de las camas compartidas, algún maltrato verbal nacido de viejos prejuicios disciplinarios de alguna profesional de aquellos tiempos, el parto iría bien y volverían al barrio en su momento, la señora repuesta, su hijo en brazos, el hombre bolso en mano.
Total: con la señora aún aferrada a la puerta, alguien arrima un auto y con cuidado le pide que con cuidado suba con sus cosas. Su pareja acomoda una sábana doblada sobre el asiento trasero para que la señora se siente. Una vecina sube adelante y va dando consejos mientras parten al hospital de José C Paz, unos diez km más cercano que el de Moreno y-sobre todo- con una fama menos trágica que la maternidad del Mariano y Luciano de la Vega.
“Once mil partos por año y vamos por los quince mil” compromete hoy la presidenta, pálida en el frío del mediodía de invierno, al anunciar la nueva Maternidad Estela Barnes de Carlotto, rodeada de funcionarios y vecinos en Moreno.  ”Me dicen que antes del 2001 pasó que dos parturientas tuvieran que compartir una cama en la maternidad del Hospital”. La voz se le quiebra en el momento que dice “compartir una cama”.
Cristina en 2009 en el Hospitla de Moreno
Maternidad nueva, un nombre que por sí solo es como un resguardo para  nuevos criterios en Moreno y en el país: miles de chicos llegarán a la vida de otro modo, miles de mujeres tendrán la mínima dignidad de esperar su parto sin compartir su lecho de hospital.
Recuerdo que tampoco permitían que los maridos presencien el parto. Un par de veces acompañé a una pareja para lograrlo como excepción.   Me digo que ahora también puede resolverse.
 “Ofrecer a todas las mujeres la presencia sin restricciones del acompañante que ella elija, incluyendo padre/madre, cónyuge, familiar o amigo, durante el trabajo de parto y el parto”, dice la “Guía para la atención del parto normal en maternidades centradas en la familia” (2003) , de la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil y agrega: “Facilitar la Interacción Madre/Padre-Hijo en los primeros momentos luego del nacimiento, para lo que debe facilitarse el ingreso del padre a la sala de partos”. Lo mismo legisla la Ley nacional 25929, “de parto humanizado”,  desde el 2004. Pero en la Provincia de Bs. As., como informa un artículo de Mariana Carbajal en Página 12 del 26 de mayo de este año, muchos servicios se resguardan en la falta de ley provincial para no respetar ese derecho.
Antes que un problema de presupuesto de salud, el MAL PARIR y el MAL NACER, rémoras de la cultura patriarcal y disciplinaria oligárquica, es una de las peores muestras de violencia institucional y de género. Profesionales, municipios, gobernaciones, lo vienen extendiendo a contramano de las conquistas que caracterizan esta época.
La presidenta anuncia una nueva maternidad y es un nuevo tiempo, mejor, también para parir y nacer. Es un primer paso. Es un tiempo de reparaciones, si deja de preocuparte la cama o el trato, pelear la presencia del padre será más fácil.

lunes, 15 de julio de 2013

Una llamada a Roberto Tesouro

Roberto Tesouro, amigo y colega, murió el viernes pasado.
Con Roberto nos conocimos en aquella gran aventura que propuso Floreal Ferrara en 1988, el Plan ATAMDOS.
Nuestro primer viaje a Cuartel V, 21 km de la estación de Moreno, fue en la caja de un camión, junto a una docena de trabajadores de salud que completarían la planta de la unidad sanitaria Anderson.
Roberto y yo, lo supe después, éramos casi complementarios: Aunque más joven él era un tipo calmo, mesurado, prolijo, de no levantar la voz, bastante deportista. Entre tanta diferencia compartíamos lo principal: el amor por la familia, la profesión psicoanalítica y el trabajo comunitario, la seguridad de decir lo que se piensa, el debate político y por la camiseta, aunque en ambas no íbamos por el mismo equipo, Roberto era tan de los diablos rojos como yo cuervo.
Aquel día ya en el barrio, juntos presenciamos el discurso del intendente frente al grupo de vecinos que se reunió a ver cómo la salta se ponía a tono con sus necesidades.
Al terminar su discurso el intendente tuvo la deferencia de preguntar si alguno de los recién llegados quería decirle algo al barrio. Nadie tomó la palabra. Antes de que alguno de nosotros decidiera algo, un vecino se adelantó y preguntó “¿van a atender o no van a atender hoy?”
Sin todavía conocer nuestros nombres, Roberto y yo entendimos el mensaje. Dejamos para el día siguiente preparar nuestros consultorios y mientras nuestros compañeros se dirigían a los suyos, cuaderno en mano armamos los turnos para pediatría, clínica, enfermería, odontología. Ya se enteraría el barrio que llegaron dos psicólogos y, con el tiempo, conocería nuestra utilidad.
Compartimos los asados de los sábados en el fondo de la sala, los viajes a dedo, cuando al día 20 ya no alcanzaba el sueldo para pagar colectivo, un mes de coordinar 27 ollas populares desde la sala en pleno golpe económico contra Alfonsín. En esas ollas generamos una experiencia tan inédita como olvidada: los mismos vecinos a cargo de las ollas hicieron, con nuestra orientación, un relevamiento de las necesidades de salud de sus treinta mil pobladores.
Ya en el menemato, sufrimos juntos que las ollas cedieran lugar a la desmovilización y la expectativa. Un día tuvimos que viajar en dos autos para rescatar a los compañeros de la sala Indaburu, que habían sido sitiados a punta de pistola con gente de Aseff, el  “nuevo intendente” que el innombrable rescatara del Proceso.  Al día de hoy me pregunto cómo hicimos, desarmados, que el tipo de la pistola se fuera con los suyos y dejara la sala libre.
Yo ya vivía en Moreno, pero Roberto viajaba diariamente los 50 km que separaban Parque Centenario de Cuartel V.  Como siempre, sin estridencia, venía, atendía, acompañaba a los compañeros en los momentos más duros, hacía que las diferencias de viaje y distancia para cada uno no se notaran.
Pero existían. Esa distancia y la ofensiva de la derecha pusieron el ATAMDOS de Anderson a prueba y todavía tuvimos energía para las últimas gestas: junto a los vecinos de Las Catonas, un barrio del FONAVI en que vivíamos algunos del equipo, nos movilizamos para abrir una sala que llevaba una década de postergación. De un asentamiento de inmigrantes en tierras empobrecidas por los hornos de ladrillo pasamos a una urbanización de monoblocks donde convivían estafados de un plan gremial de vivienda con familias rescatadas de inundaciones, a razón de mayor puntaje cuanto más hijos.
Juntos también, fuimos una y otra vez con el resto de los ATAMDOS del Conurbano a La Plata hasta que, a fuerza de tomar el Ministerio de Salud, cortar la ruta 3 y otros menesteres, pasaron a todo el personal ATAMDOS a planta permanente: el último grupo que pasó al trabajo en blanco estatal en la Provincia de Bs. As. durante el menemato.
Procesos burocráticos, la paulatina disolución del equipo y la necesidad de no repetirnos nos llevaron a otros barrios, Él a Paso del Rey, yo a Zona Norte.
Roberto ya alternaba el trabajo en sala con espacios de formación, en Herramienta, dirigiendo estudios de opinión, sufriendo la debacle del rojo. Cada tanto una llamada nos juntaba a la distancia por un rato para arreglar la derivación de alguien, algún reclamo gremial, saludos de fin de año, en fin escucharse un poco.
Después encontrarnos tras el 2003 y descubrir que también compartíamos el kirchnerismo, la felicidad por la militancia de nuestras hijas, celebrar tanto derecho recuperado y un mundo de esperanza por delante.
El sábado me llama mi hija a casa, me cuenta de la muerte de Roberto con tanto sentimiento que casi no me atrevo a preguntar de quién habla. Ningún Roberto se me hacía tan lejos de su final como él.
Por la tarde fuimos a Chacarita a esas despedidas tan necesarias como duras.
Ver a su compañera y sus hijas ir y volver del llanto, sus amigos y la gente con que trabajaba con algo de perplejo, seguramente la incredulidad en esa despedida, la memoria de Roberto convertida en un cajón que sólo unos pocos vemos deslizarse por la cinta hasta desparecer tras la puerta de dos hojas del crematorio.
Algo de la muerte y del adiós se me escapa siempre y lo celebro. Prefiero quedarme con el recuerdo de lo compartido, pensar que un día de estos le mando un mensaje o lo encuentro en un acto. Como siempre

viernes, 12 de julio de 2013

León y Juana en Bolivia: La batalla cultural

León canta "así será, de igual a igual...", en el Día de la confraternidad argentino - boliviana, allá en el altiplano. 
Miles de bolivianos acompañan sus canciones, lanzan exclamaciones cuando León explica que la ESMA, ayer bañada de nuestra sangre hoy es espacio de la Memoria, vivan a Hebe, a Evita, a la mujer de Jara cuando sus imágenes aparecen.
Hoy muchos, jóvenes y viejos, aprendemos frente a la TV pública que es el cumpleaños de Juana Azurduy. 
Mañana, no muy lejos en el tiempo, Juana será algo cotidiano para nuestros hijos y nietos, que mirarán su estatua junto a la Casa de Gobierno y sabrán que está ahí en su memoria, en memoria de nuestras resistencias. 
Esa cultura que estamos construyendo es lo que no nos perdonan.
Máximo dice en la película de Néstor que la primera noche de los festejos del Bicentenario el Flaco le dijo: "hoy les ganamos la batalla cultural".
Cuando lo escuché me pareció de un optimismo digno del Flaco.
Hoy veo cómo se crean y recrean nuestras cosas, con grandeza y humildad, de generación en generación, de país en país de América, veo también cómo la derecha balbucea con signos ya gastados y sin fuerza. Me digo que en esto Néstor también tenía razón