jueves, 4 de febrero de 2021

COVID 19: 12 FALSEDADES SOBRE LAS CLASES PRESENCIALES EN CABA

1. “La vuelta a clases no aumentaría el riesgo de nuevos contagios”. (1)

Se trata justamente de aumentar en casi un millón de personas -alumnos, padres, otros familiares a cargo- la circulación en los horarios de entrada y salida de escuelas. En calles, medios de transporte, las escuelas  mismas. 

Está probado que el virus no tiene movilidad propia, sólo infecta si una persona se pone en contacto con él. Aumentar la cantidad de personas que circulan aumenta el riesgo de contagio. 

La vuelta a presenciales puede ser motor de la “segunda ola”. Todo lo contrario a detener el crecimiento de contagios mientras se va vacunando a la población

2. “La vacunación  de todas las y los docentes no es requisito para la vuelta a clases presenciales”. (2)

Por sus edades, los padres, hermanas y hermanos de los alumnos no están vacunados ni lo estarán hasta después de abril. Se podría argumentar que las y los trabajadores esenciales sí lo estarán. También después de abril, según el calendario previsto. 

Aun así, el  menor descuido de higiene puede generar la transmisión del virus por contacto, conducirlo a la escuela alumnos o padres e iniciar un foco de contagio entre docentes, su familias, así como entre el resto de las familias vinculadas al niño o niña que resultara contagiada. 

3. “La burbuja garantiza que no haya contagios”. (3)

No se puede controlar la “burbuja” familia. Cada integrante forma parte de otra/s burbuja/s. Además, las y los docentes que trabajan con varias escuelas se incluyen en varias burbujas escolares, además de su propia familia. Un contagio en una “burbuja” es suficiente para extender los contagios al resto de las burbujas

4. “lo importante son los chicos" I. “Los  niños y niñas infectadas tienen en general una evolución benigna, sin síntomas”. (4)

No hay “en general” cuando se trata de hijas o hijos,  niños y niñas.  Un chico o chica con síndrome inflamatorio multisistémico o enfermedades más leves no exentas de secuelas, debería ser suficiente motivo para esperar a completar el proceso de vacunación  masiva y evitar riesgos que nadie puede predecir en su magnitud. 

Aún si resultara asintomático todo niño o niña contagiada puede transmitir el virus.

5. “Lo importante son los chicos" II. “Las enfermedades que produce la falta de escuela son más perjudiciales para los chicos y chicas que el riesgo de contagiarse o contagiar”. (5)

La frase es lanzada con tanta seguridad como irresponsabilidad. Las y los chicos, las y los jóvenes han realizado, por imperio de la mayor catástrofe  de nuestra historia, un aprendizaje social que tal vez no hubieran tenido en doce años de escolaridad "normal". El cuidado que están  recibiendo de sus padres, el cuidado que ellos proporcionan a sus padres, familiares de riesgo, amigos, vecinos, el esfuerzo por vincularse a través de medios que habitualmente usaban sólo para juegos o contactos efímeros, son prácticas nuevas que replantean roles y los preparan para la vida actual y el mundo post COVID19. La relación  con la naturaleza también replanteada por su versión más dura, una pandemia, les abre el camino, a padres, hijos e hijas para revaluar todas las mieles de un mundo tecnológico que ahora aparece en sus límites: precario, peligroso, a afrontar sólo con empatía por nuestros semejantes y con final abierto a todas las posibilidades, sin garantías, tal como es la vida misma. 

6. “Lo importante son los chicos" III. ¿Pero la angustia, la ansiedad, los  berrinches? (6)

La respuesta defensiva ante una amenaza de muerte es simplemente miedo. La  mayoría de los cuadros, atendidos o inventados, calificados como angustia en ASPO o DISPO  son justamente respuesta a una amenaza que como sociedad tendemos a negar. No debiera sorprendernos que se  manifiesten en quienes necesitan de  nuestro cuidado y protección: niños y niñas. No es en la escuela que van a perder esa sensación sino en la seguridad que sepamos brindarle en  nuestros hogares. 

Vale lo  mismo para sus situaciones de ansiedad, rechazo, molestia. Niños y niñas ponen en acto en esos momentos la agresión que la pandemia implica para ellos.

Cuanto más claro les dejen madres y padres que afuera hay una amenaza concreta y que ya hoy existe un plazo para sortearla definido por el Plan de vacunación, más llevadero les será sobrellevar los seis a ocho meses sin volver a clases presenciales.

Por ultimo: ¿qué  molestia se puede comparar a saber que se llevó el virus a casa, que los padres, abuelos, tíos, hermanos resultaron contagiados? Lo primero que padres, madres, pero sobre todo el gobierno, debe comunicarle a chicas y chicos es que gracias a las clases a distancia, a que no concurren a la escuela, están evitando cientos de miles de contagios. Hay que sacar al COVID19 de debajo de la alfombra y reconocerles públicamente a niños y niñas su aporte a la prevención y el cuidado. 

7. “Lo importante son los chicos IV”. “Los chicos tienen que estar con otros chicos”. 

 Una verdad usada con el objetivo  de confundir. 

Claro que chicos y chicas necesitan compartir presencia con otros chicos para desarrollarse, construir su afectividad, socializar entre pares. Esa posibilidad está circunscrita hoy al círculo más estrecho de sus relaciones. Apelando a la famosa “responsabilidad social”, es decir la del individuo para con sus semejantes, se puede convenir con familias amigas armar la burbuja de modo tal que chicos y chicas puedan compartir momentos al menos con unos pocos amigos y/o familiares. 

Las escuelas hoy sólo podrían brindar un espacio lleno de restricciones, sobre todo respecto al contacto físico y la libertad de movimientos y de desplazamiento. Frustrante, represivo y aún así igualmente peligroso, posible foco de contagio.

Nadie puede demostrar que resultará más saludable que la educación a distancia y la convivencia organizada y cuidada en el entorno de amigas, amigos y familiares.

8. “La falta de clases presenciales les crea a padres y madres una cantidad de problemas laborales, económicos, etc. que se resolverían con la vuelta a la escuela”. (7)

El generador de esos problemas es la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales, las actividades que replantea o hace imposible por su virulencia. 

En lugar de aumentar las posibilidades de más contagios, luego más restricciones y por lo tanto más perjuicio económico y social, el gobierno debería atender a mejorar las condiciones en que viven las familias de CABA, la ciudad más rica del país, de  modo de acompañar el proceso de cambio hacia lo que algunos llaman “ nueva normalidad ", otros “nueva diversidad", los cambios en el modo de vivir, socializar, producir, relacionarse, que nos exigen la pandemia y su posible continuidad.

9. “Es el momento de volver a las clases presenciales". (8)

La pandemia muestra exactamente lo contrario. En marzo 2020 se inició con un par de casos “importados” y llegamos a más de diez mil diarios en pocos meses. Este mes de marzo podríamos entrar con diez  mil o más casos diarios: ¿a qué cifra de contagios podemos llegar en carrera con la vacunación? ¿A cuántas internaciones? ¿A cuántas muertes?

10. “Los chicos y chicas de las familias más pobres serán los más beneficiados” (9)

Los chicos y chicas de las familias más pobres tienen, no hay que explicarlo, peores condiciones para desplazarse a y desde sus escuelas, para mantenerse bien alimentados y en mejores condiciones físicas. Sus casas, tampoco hay que explicarlo, albergan en promedio mucho más personas, -abuelos, tíos, cuñados- estadísticamente con muchas más probabilidad de vivir con comorbilidades. También con muchas menos posibilidades de evitar el hacinamiento y de evitar riesgos fuera de sus hogares.

Lejos de ser los más beneficiados, los chicos y chicas de familias más pobres están más expuestos a transportar el virus a y desde las escuelas y que esto derive en un foco de contagios mucho mayor.

¿Queremos beneficiar a estas chicas y chicos?: internet, tablets, materiales virtuales para todas y todos.    

11. “Las escuelas serán acondicionadas para que resulten seguras”. (10)

Ya se dejó sentado que el riesgo de COVID19 en un regreso inmediato a clases presenciales abarca circulación de casi un millón de personas a y desde las escuelas, el uso de transporte público y por fin la presencia en la instalación escolar.

Supongamos que se usen todos los ambientes de todas las escuelas proveyendo filtrado sanitario del aire con uso de cámara de ultravioletas, desinfección repetida de los ambientes en uso, barbijo permanente, distancia preventiva, protocolo de bioseguridad para con las raciones y en el uso de las mismas. 

Además de eso hay que garantizar que chicos y chicas, sobre todo los de menor edad, no se tocarán ni tocarán a otros, estarán todo el tiempo alertas al distanciamiento de protocolo, saldrán a los patios en el recreo – las que tengan patios con dimensiones que garanticen la distancia- y procederán a estarse quietos hasta volver a clase donde también lo estarán. 

Esa es la dinámica que puede prevenir los contagios. Nada menos adecuado para el aprendizaje y para la salud mental de los chicos que obligarlos a pasar horas en esas condiciones. Aunque no se cumpla el horario regular.

Tenemos de seis a ocho meses por delante para que la sociedad, más que la escuela, esté preparada para las clases presenciales. 

Si nos interesa el aprendizaje, la salud integral y el buen ánimo de chicos y chicas hay que garantizar ya internet, tablets, materiales actualizados para el aprendizaje virtual, materiales de orientación para la convivencia para trabajar con niñas niños y sus padres, todos elaborados de conjunto con el personal docente- Maestras y maestros, profesoras y profesores, son los únicos que han tenido la experiencia de enseñanza virtual en el 2020: este capital no debe ser descartado ni dilapidado.

12. “Las tablets, internet y materiales a garantizar desde el gobierno tienen un costo que no se puede afrontar@”.(11)

¿Cuánto vale la vida de nuestras chicas y chicos, sus maestros, su familia? ¿Menos que la reposición de baldosas o la publicidad oficial?

Superada esta pregunta moral que las autoridades desdeñan, queda la consideración material: el no uso de los edificios escolares implica una reducción de gastos y la posibilidad de usar esos fondos para la compra de tablets, internet, etc.

El gobierno y los ciudadanos de CABA estamos frente a una encrucijada: ¿vamos a las presenciales a costa de contagios, enfermedad y vidas perdidas? ¿O seguimos con las clases virtuales poniéndolas al alcance de todos y todas y salvamos a miles del COVID19?

(1) Ministra Sol Acuña. Jefe de gobierno Horacio Larreta, Ministro Fernán Quirós, Sociedad Argentina de Pediatría.

(2) Ministra Sol Acuña, Ministro Fernán Quirós 

(3) Ministra Sol Acuña. Jefe de gobierno Horacio Larreta

(4) Ministra Sol Acuña. Jefe de gobierno Horacio Larreta

(5) Sociedad Argentina de Pediatría, Ministra Sol Acuña, otras y otros

(6)  Sociedad Argentina de Pediatría, Ministra Sol Acuña, otras y otros

(7) Sociedad Argentina de Pediatria, casi todos los opinólogos en los medios.

(8) ministra Sol Acuña, Sociedad Argentina de Pediatría, Ministro Nicolás Trotta

(9) Ministra Sol Acuña. Jefe de gobierno Horacio Larreta

(10) Ministra Sol Acuña. En Córdoba, gobernador Schiaretti.

(11) Jefe de gobierno Horacio Larreta

lunes, 18 de enero de 2021

APRENDIZAJE Y COVID19: LA ESCUELA AL HOGAR

Las y los chicos, las y los jóvenes de Argentina han realizado, por imperio de la mayor catastrofe de nuestra historia, un aprendizaje social que tal vez no hubieran tenido en doce años de escolaridad "normal". 

El cuidado que están  recibiendo de sus padres, el cuidado que ellos proporcionan a sus padres, familiares de riesgo, amigos, vecinos, el esfuerzo por vincularse a través de medios que habitualmente usaban sólo para juegos o contactos efímeros, son prácticas nuevas que replantean roles y los preparan para la vida actual y post COVID19. La relación  con la naturaleza replanteada por su versión más dura, una pandemia, les abre el camino, a padres e hijxs para revisar todas las mieles de un mundo tecnológico que, instalado en tren de venderse y conformar angustias, ahora aparece en sus límites: precario, peligroso, a afrontar sólo con empatia por nuestros semejantes y con final abierto a todas las posibilidades, sin garantías, tal como es la vida misma. Adiós al mundo tilingo de las publicidades, conozcamos al fin un mundo que puede ser mejor si afrontamos lo que sucede.

En un artículo publicado hoy en tiempo argentino docentes y profesionales de la salud muestran lonque sucede:

porcentaje de positividad "extra rojo", instalaciones escolares inadecuadas, condiciones de clase inadecuadas, no habrá vacunas para todas y todos los docentes en febrero. Tampoco para las familias de las y los pibes. Y estamos en medio de un rebrote.

Durante los bombardeos sobre Londres, luego Berlín, luego sobre cientos de geografías, las familias y las escuelas hacían algo que en la tragedia resultaba sanador para esos chicos que luego conocimos como nuestros padres y abuelos, con dolores aún vigentes pero gestores de nuevas vidas. Les pintaban, les pintan hoy, con amor, ternura e instrucciones para sobrevivir, la verdad. No la reducían a un mero juego, como supone "La vida es bella" sino que aprendían a construir una nueva relación con sus hijos, hermanos, nietos, en la que los padres, madres, abuelos y abuelos, eran dadores de vida también por enseñarles a cuidarse y cuidar. ¿Como salieron de esas matanzas con un resto de salud mental? Preservando hasta lo imposible, sabiendo que se hizo todo lo que estaba al alcance para disminuir el padecimiento propio y el de su entorno familiar y social. 


¿Y hoy la angustia, los berrinches, la tristeza de lo que no puedo ya hacer? Es hora de que cada divulgador se dedique a aquello para lo que se formó. 

Cuando la amenaza es real, la ansiedad, el temor, la pesadumbre de no hacer y el malestar de no saber ya qué hacer son reacciones sanas ante una amenaza invisible, persistente y creciente de muerte. Angustia y depresión son muy otra cosa. Antes que convertir a las situaciones cotidianas en un cuadro psicológico para justificar la  playa o la birra en la vereda, veamos cómo aportamos a sobrellevarlas en la vida cotidiana de padres + hijos + comunidad,  una ecuación básica que a escuela no debe sustituir sino aportar a su desarrollo.

En medio, vale insistir, de la mayor catastrofe de la historia argentina habida cuenta de tiempo, muertes y dificultad para salir de ella, se alzan voces de autoridades educativas para anunciar pronta presencialidad en las escuelas. Nada más lejos de educar, de formar una generación que hoy está muy golpeada, de aportar para la vida en sociedad. Estos ministros y funcionarios nos proponen lo que Borges llamaria una FUGA HACIA ADELANTE: ESCOLARIDAD PRESENCIAL y disparar así el consecuente salto en los casos de COVID19 por haber convertido a las pibas y los pibes en huéspedes y transmisores.

A su malestar psicológico actual le agregarian el de haber enfermado o llevado la muerte a sus adultos cercanos. Rara idea de educación.

Si los contagios se producen ¿Qué harán? ¿ Culpar a los pibes como se culpó a los jóvenes de los contagios por la apertura de playas?

Mejor hacer algo que preserve la salud y la vida de todas y todos y a la vez contribuya a educar en el mejor sentido: producir materiales que orienten a padres, otros materiales que orienten a los chicos, otros que orienten a chicos y padres reunidos en esta situación nueva, cambiante, siempre peligrosa puertas afuera del hogar. Adecuen las currículas al aprendizaje a distancia, usen ENCUENTRO, el INCAA, horarios en canales masivos para llegar a los pibes de otro modo, distribuyan tablets, garanticen wi fi para todas y todos en todo el territorio.

Seguro que no alcanzará, pero la reducción de gasto que implica convertir en mantenimiento básico el gasto que reportarían edificios escolares activos, aliviaría fondos para la empresa de garantizar aprendizaje sin riesgos en pandemia. 

Y un aporte más: enseñaría a pibas y pibes el valor que tienen las instituciones cuando funcionan a su favor. 


viernes, 15 de enero de 2021

ABORTO Y CRISTO ¿EL ÚLTIMO ARGUMENTO?

Página 12 publica "Una cuestión teológica", artículo de Mario Goloboff respecto a las declaraciones de José María Di Paola en el Senado Nacional sobre la interrupción legal del embarazo. El autor considera que hay en esas declaraciones un abordaje diferente al de los pañuelos celestas e incluye en lo que considera teológico las amenazas de la senadora Tapia en ocasión del debate en el senado.  

La  primer referencia a tener respecto a Di Paola, lo que lo distingue, es su pertenencia a "curas villeros", justo en un país con mayoría clerical de derecha, vocera de los ricos.
Desde esta mirada, considero que Di Paola conoce y valora la cultura de nuestros pobres y sabe que la ecuación madre soltera = aborto, así como la ecuación madre soltera = condena social y familiar, no es predominante en las  barriadas que Di Paola y yo hemos conocido. Él  por su labor solidaria, yo por mi actividad profesional, por décadas.
Sin embargo, en su intervención en el Senado manifestó “Si hay aborto, no hay Navidad en Argentina, no festejemos nada. La verdad es que el niño Jesús no hubiese nacido”

Jesús de Laferrere, alto aporte social de Saborido/Capusotto es la versión que  veo más cercana al relato de la navidad de hace 2020 años.
El niño arropado sobre en una llanta, en una cuna improvisada en una gomería, único  lugar que es posible ver abierto a esas horas en el conurbano profundo. Tal como un pesebre podía albergar un nacimiento en la mayor pobreza en Nazaret.
Hoy como en aquellos tiempos el pobrerío valora un nacimiento, lo rodea con lo que tiene a mano, sean los desarrapados de La Matanza que buscan al niño en un 4L, sean Los Reyes que no lo eran más que en la leyenda. Si el embarazo era querido de alguna mano solidaria salía lo necesario. Como hoy. 

No es la legalidad del aborto la que define el nacimiento sino el deseo y  su inscripción cultural e individual. Un embarazo querido puede ser el único motivo de felicidad en algunas vidas. Así  como un embarazo no querido puede ser un motivo de sufrimiento, desazón, en una mujer embarazada y de otro lado una vida que resultará surcada por el hecho de no haber sido deseado, un sujeto del rechazo en el caso de que el embarazo termine en un nacimiento forzado. Forzado por la familia, por presión cultural, cuando no por los operativos "religiosos" que caen sobre la mujer o la niña, apelando a la amenaza combinada con la promesa de un mejor pasar con tal imponer aquello de "las dos vidas". (*)
Así que la metáfora que juega Di Paola buscando que el mundo cristiano vea como una amenaza a Cristo mismo a quienes promovemos la interrupción voluntaria de embarazo legal, segura y gratuita, es sólo  una falsa construcción. Justamente un cristiano,  para colmo sacerdote, no puede tener la menor duda respecto a que en el relato de navidad Cristo era un hijo querido por María, quien se arriesgaba al repudio de su esposo y su gente con tal de parirlo y criarlo para aquello que su deseo establecía: que fuera un referente de su pueblo, de los humildes, que cuestionara las imposiciones absurdas, que promoviera un mundo mejor, más benigno con los más postergados.

Así que aún si el aborto hubiera sido pauta cultural en aquellos tiempos, nada hubiera cambiado para respecto a ese nacimiento: María lo deseaba, Pedro sacrificaba sus dudas al servicio de su gestación, nada hubiera dirigido sus miradas hacia un aborto. 
Lamentablemente la amenaza de Di Paola de un Cristo que no nace y las amenazas de la senadora Tapia en plena sesión parlamentaria tienen una misma fuente.  Caídos sus argumentos, habilitado el camino para que el nuevo derecho se haga ley, ambos buscan material en rincones siniestros de la teología católica para que el miedo nos aleje de la IVE so pena de provocar las iras del Dios de Viejo testamento.
(*) Lo de las "dos vidas" merece una revisión.  Una mujer que gesta no es "una vida" en abstracto, es una mujer, un ser humano, una persona, una ciudadana, sujeto de derecho. En su pretensión de plantar dos humanidades donde hay sólo una que es quien debe decidir, los antiIVE reducen a la mujer gestante a ser sólo "una vida", sin derechos, recipiente y alimento de otra vida que sí es en ese momento "una vida" y sólo  podrá ser humana si el vínculo, una vez nacida la integra a la convivencia familiar y social en su comunidad. 


 

lunes, 4 de enero de 2021

COVID19: RESPONSABILIDAD DE ESTADO Y RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

Las epidemias necesitan más que responsabilidad individual. El número de casos COVID19, comparado con la masa de población q debe exponerse cada día para mantener activa la economía, muestra que la gran mayoría es responsable. NO ES COMO SOCIEDAD QUE FRACASAMOS.

Pero no alcanza con millones "responsables". En condiciones de precariedad de transporte y condiciones laborales, basta con cientos de miles, a lo sumo pocos millones de "descuidados" para que el COVID19 se extienda. Por esto, las epidemias son cuestión de Estado.
A la alta exposición que provocó la apertura económica, se agregó la DISPO con ómnibus, subtes y trenes atestados y con aperturas de esparcimiento y flexibilizaciones q rápidamente se engancharon con las espectativas de salir del confinamiento.
Los medios agregaron lo suyo. Unos presionando, otros justificando, generando notas de color sobre cervecerías, comercios, espacios de innecesaria convivencia. En los jóvenes, si el padre o la madre se exponen diariamente ese mismo riesgo empuja a conductas compensatorias.
Nuestra cultura es "de contacto". Se abrieron las playas como si se tratara de espacios exclusivos en los q nadie se acerca a otro y se dedica a su propio ombligo y el de sus pocos cercanos. Esa no es la cultura veraniega Argentina. No vamos a cambiarla con ambiguedades.
Tampoco con represión. Cuatriciclos arreando personas, además de crear mayor posibilidad de contagio x el amontonamiento y las consecuentes dificultades para controlarse, chocan con las formas resistentes que caracterizan a una sociedad que echó a dictaduras y Estados de sitio.
Repasar estas cosas no apunta a condenar a quienes se esforzaron por parar la pandemia.
Algo muy grave se expresa en las tensiones de la sociedad cuando hay sectores que se oponen a algun grado de sacrificio a cambio de evitar más muertes. El gobierno tuvo que lidiar con las campañas más antisociales de las que se tenga memoria en democracia y la presión de los grupos concentrados. El tratamiento de la epidemia expresó esa correlación de fuerzas en sus logros y carencias.
Se trata de resolver esta coyuntura con un objetivo preciso: llevar la prevención del contagio al menos al ritmo de nuestra capacidad de vacunación. En la práctica llegar a marzo con menos de 1000/2000 casos y con una curva a la baja.
De lo contrario, el número de muertos, que ya supera Malvinas y el genocidio, podrá llegar a una cifra no sólo terrible las vidas perdidas. También con la consecuencia psíquica terrible para nuestra gente: convivir con esa tragedia y ser acusada de no haber hecho lo posible para evitarla.
Es el Estado el que debe producir el giro necesario para salir de esta trampa. Para esto delega la ciudadanía su poder en un gobierno, para que resuelva los problemas colectivos. Que hacer?
1. Terminar con la circulación turística que no pueda controlarse de modo estricto.
2. Toque de queda en todas las geografías en que se verifique curva en alza.
3. Concertar con empresas empleadoras un diagrama productivo basado en distribuir horarios para q no se recargue la circulación en ninguno.
4. Aumentar la frecuencia de transporte público
5. No ayuda hablar de la cuarentena de modo terminante. Nadie tiene la experiencia epidemiológica para demostrar fehacientemente que no se puede volver a Fase1. Tampoco para aseverar que se puede volver. Está claro que sin circulación exclusiva de esenciales y para procurarse alimentos y medicamentos no bajaremos la curva.
6. Lo concreto al respecto es convocar a una épica de salvar nuestras vidas, nuestra cultura y nuestra Nación, ayudar a la vacunación, resignar unos meses de dispersión a cambio de alcanzar una nueva diversidad con más salud, y con menos muertes.

domingo, 25 de octubre de 2020

COVID19: AQUEL MITRE, ESTE LARRETA


"El aislamiento se corre al interior", refirió el artículo de Página 12 a propósito de los anuncios oficiales sobre COVID19. Pero los recursos provistos por Nación siguen malutilizandose en CABA en lugar de, reducción de contagios mediante, poder trasladar una parte allí donde las situaciones más criticas lo requieran.

Es recomendable cruzar los cuadros de las páginas 4 y 9 del informe en basó su intervención nuestro presidente.


Hay provincias al borde del 100% de ocupación de camas UTI, 12 por encima de lo controlable a corto plazo. Parece, desde una mirada metropolitana, un problema serio "del interior", "de las provincias", pero visto con sentido nacional es un problema "del país".

Por la entrada del COVID19 vía viajeros, por el rescate masivo que se realizó con esas y esos compatriotas, por la expansión que tuvieron los contagios en CABA y su proyección al AMBA, los recursos nacionales contra el COVID19 se emplearon predominantenente en esta área. Era lógico, en tanto los casos se concentraban allí, desplegar la acción allí de modo de reducirlos y proveer, mediante controles estrictos, a evitar su expansión al resto del país. 


Pues bien, a caballo de las aperturas de CABA y el crecimiento de contagios que generaron allí y en AMBA, del movimiento comercial y de alguna impunidad en personas que evitaron controles, el COVID fue cruzando fronteras municipales y provinciales hasta alcanzar el 65% de nuevos casos fuera del núcleo inicial de infección.

Entonces la situación es desesperante en las provincias, se podría concluir. Pero no. 

Si el gobierno de CABA hubiera trabajado para reducir sustancialmente los casos (eso es "un avance" Larreta y Quirós, no seguir montados en una meseta inviable), si hubiera atendido no convocar trabajadoras y trabajadores no esenciales residentes en el AMBA, buena parte de lo invertido en su zona se podría hoy redistribuir en todo el país, atento a la emergencia de cada provincia. 

Camas UTI, personal, equipos para el personal, etc. Pero no. 

Montados en su mentalidad mitrista, Larreta y su gente "siguen avanzando" con apertura de escuelas a un mes del fin de las clases, apertura de shoppings, etc. , sin miras de devolver al Estado nacional siquiera una parte de lo invertido para frenar al COVID. 


Un ejemplo: cuando la desidia de Larreta y sus funcionarios respecto a la provisión de agua en la Villa 31 generó una explosión de COVID, el Estado nacional acudió con el plan detectar y no se restringió a ese barrio, siguió con 1-11-14, 21-24, en una tarea que, además, el clasismo del Cambiemos impide pensar y menos atender. Cuántas personas, equipos, fondos, puede disponer hoy el gobierno de CABA para devolver en asistencia lo que recibió? NADA. Porque sigue parada en dos mesetas. La epidemiológica, un número de casos que hacen imposible reducir recursos sanitarios aunque sean prestados. Más si se piensa en ampliar cada semana la circulación. La meseta político ideológica desde la que miran al resto del país. Son unitarios fuera de tiempo, pero con la misma desidia y rapacidad que la de sus antecesores. 

El Estado nacional está hoy acuciado por la pandemia, pero también por los costos de volver a poner en marcha el país desguazado y desarticulado que dejó la gestión macrista. De no activarse una política nacional de restricción que interrumpa el jolgorio irresponsable y reduzca los contagios en AMBA, la provincias marchan a una catástrofe provocada, como tantas en la historia, por políticos porteños que se piensan en otro país y solo se acuerdan de la Nación a la hora de necesitar ayuda.

jueves, 22 de octubre de 2020

EL MILLÓN DE CONTAGIOS Y LOS PRO COVID19

Pagina 12 publica el artículo de Pablo Esteban sobre el millón de contagios en Argentina, con aportes de un bioinformático, Rodrigo Quiroga y el sociólogo Daniel Feierstein. 

Es necesario, indispensable, preguntarse por qué llegamos al millón de casos . 

El tema es que para pensar soluciones necesario, el abordaje debe hacerse con profesionalidad y si bien Quiroga, integrante del equipo de Aliaga, lo hace, el abordaje sociológico no avanza sobre las cuestiones prioritarias ni distingue responsabilidades a la hora de explicar cómo una pandemia que comenzó con cientos de contagios ha pasado el millón y lo que se cuenta hoy por cientos son las personas que fallecen cada día. 

Las pandemias son en primer lugar un problema de Estado. 

Es el Estado el que define qué hacer y qué no. Por supuesto que sus propuestas deben ajustarse a las formas culturales de su ciudadania, pero atentas al límite de evitar al máximo los perjuicios de la pandemia. En nuestro caso, las "flexibilizaciones" con las que se fue desarticulando el ASPO no tuvieron que ver con lo que Feierstein llama "enfoque médico", ni con presiones sociales masivas, ni con hábitos predominantes en nuestra población, sino con una disputa de poder. 


LAS DOS BATALLAS

Mientras el gobierno promovía restringir la circulación, el gobierno de CABA, la mayoría de los medios de comunicación y buena parte del sector empresarial más concentrado fueron boicoteando esta política a la vez que accionando sobre todos los malestares que puede provocar una cuarentena. Ello implicó dos frentes para el gobierno: la agresión del COVID19, la de la oposición pro-COVID.

¿Es posible que haya algunos sectores que accionaron de modo que se favoreciera la expansión del COVID19? Es posible a partir de una confluencia entre intereses diferentes.
Económicos: el Estado amenazaba y de hecho concretaba la traslación, hacia lo sanitario y lo social, de recursos estatales de los que que los sectores de mayor riqueza gozaron durante los cuatro años de Cambiemos. Con la frazada más corta, IFE, medicamentos gratuitos, aumento de jubilaciones, el rescate del sistema sanitario son inaceptables para quienes venían mediando de la especulación, la fuga de divisas, la apropiación de bienes públicos. 

Una de las batallas centrales en la que se fue modificando la correlación de fuerzas justamente la generó un líder de ese espacio: Roca, despidiendo a 1400 trabajadores en medio de una prohibición por ley. No se trataba sólo de esos 1400 trabajadores sino de la percepción social de ese conflicto. Si aún siendo denunciado por el presidente Fernández el carácter miserable de la decisión de Roca, la empresa no volvió atrás en su decisión, el resultado fue que uno de los sectores más convocados por  la  cuarentena, las y los trabajadores asalariados, tomaron nota de la fragilidad de su situación. Conservar el empleo, buscar algo alternativo, se hizo prioritario a cuidarse del COVID19.

Lo del gobierno de CABA tiene un tinte menos productivista que el "que trabajen y que se contagie el que se tenga que contagiar" roquista, pero aportó a la misma campaña. Toda la economía capitalina gira alrededor del área de servicios, por lo que Larreta fue invocando cada espacio como una "demanda social", desde los corredores nocturnos hasta las peluquerías y bares.  

Y el ideológico, compartido, al igual que el económico por los medios afines: disputar contra cada decisión del gobierno nacional. Larreta y Acuña, reclamando clases a mes y medio del fin de calendario, son un ejemplo que ahorra argumentos. La aceptación forzada de esa "propuesta educativa" es indicativa del estado de debilidad en que quedó la propuesta "médica", en realidad sanitaria, en la disputa de poder descrita. 

Increíble que no se citen las advertencias del ministro y el vice ministro de salud de la Provincia de Buenos Aires, Gollan y Kreplak respecto a que cada apertura en AMBA iba a repercutir en la explosión  de COVID19 en las grandes ciudades del interior. Los trataron de "Dr. Muerte" un 90% de los medios de comunicación. Eso a pesar que no profundizaron en un plano que afectó sumanente al Conurbano. La mayor parte del trabajo capitalino lo realizan trabajadoras y trabajadores del otro lado de la General Paz. La explosión en el Conurbano tuvo que ver con esto, el virus no nada en el Riachuelo, son quienes van a trabajar a CABA quienes se contagia y lo trasladan,  apiñados en transportes legales que no pueden ser controlados e ilegales idem.

DEL ASPO A LA FLEXIBILIZACIÓN 

Es en el Marco de esta disputa que se producen y suceden las diferentes "fases" que atravesó la política antiCOVID19 y no hay forma profesional de abordarla si se ignora este Marco
Varios de los puntos que se mencionan sabemos fehacientemente que no Incidieron de modo sustantivo en el millón registrado de casos o la cifra que pueda deducirse a través de modelos matemáticos. El sociólogo nos dice que "se debió informar cuanto duraría la cuarentena". Cómo si aún a la fecha no hay modelo que acierte cuando la caída de casos no es solo un efecto temporario? "Que (la cuarentena) no debe ser muy extensa". ¿Por qué? ¿Qué es extenso? ¿Tiene algún ejemplo equiparable al COVID19 de cuarentena moderna? ¿Como lo asimila a esta? Si hubiéramos sostenido una cuarentena similar a la sostenida alminciio en AMBA, pero por cuatro meses, con habilitación progresiva de circulación restringida a lo esencial, alimentos, salud, energía, seguridad, con control estricto de circulación interprovincial hasta hoy: ¿cuántos contagios estima que tendríamos?¿cuántas muertes?
"Que no planchen la economía". ¿Qué categoría sociológica es esa? ¿planchen? Supongamos que se habla de no reducir el ritmo de la economía. ¿Quién dijo que una cuarentena necesariamente llevaría a la recesión cuando la recesión ya estaba y venía muy profunda desde el gobierno anterior? Los hospitales nuevos, la incorporación de trabajadores de la salud, toda la producción sanitaria que se disparó, indican que se puede hasta promover más actividad, siempre y cuando se cuente con fondos para eso. Más actividad no sólo en lo sanitario, tambien en otras áreas productivas de menos concentración en un lugar. Pero todo ello implica disponer de fondos y es lo que el capital concentrado no puede permitir.

La "plancha" no tiene que ver con la cuarentena sino con que actividades se benefician de los recursos disponibles. Quienes quieren llevar al dólar a las nubes para comprar activos por centavos están hoy afectando la economía más que el COVID19 y a favor de éste, ya que insumen recursos y horas hombre que el Estado necesita dedicar a parar la pandemia Y reactivar la economía. Pero el capital especulativo considera un robo el uso sanitario de recursos.  Tan acostumbrado está a medrar del Estado, de la fuga de divisas, las especulaciones cambiarias, la retención de granos (¡harina a un dólar!), etc.  No sólo se opuso, al proyecto de contribución ordinaria desde que se conoció. Ni se le ocurrió hacer una colecta básica entre sus miembros.

Las pandemias son en primer lugar problema de Estado, digo al comienzo. Agrego: y de su capacidad para enfrentar a los intereses que se benefician de su fracaso. 

Hemos logrado sacar al neoliberalismo del gobierno, pero salir del desastre en que nos dejó y neutralizar su poder económico y mediático dedicado a desinstitucionalizar el país es una tarea de más largo plazo. 

Ese es el problema principal con la pandemia. Tenemos la estrategia que pudimos implementar en medio de la disputa de poder, no la que hubieran permitido mejores condiciones económicas y de gobernabilidad.

LO COLECTIVO Y LO SINGULAR DE LA PANDEMIA
Frente a los factores que hemos desarrollado,  las costumbres, la responsabilidad, etc. de nuestros compatriotas son, en términos epidemiológicos, secundarias. 

Si el mensaje de Estado, tanto en el sentido restringido de aparato estatal, como el amplio, que integra el resto de las instituciones y medios, es contradictorio y hasta antagónico, la consecuencia social será  la dispersión, la preocupación por otros temas, el descuido.
Contra lo que suelen pensar algunos, los humanos no vivimos previniendo sino viviendo,  a cada individuo singular no lo mueve la preocupación por la la salud sino la sociabilidad, la búsqueda de satisfacción, la creación. Pero justamente referenciamos en el Estado aquello que nos atañe a todas y todos. 

Frente a una amenaza sin solución -el COVID119 aún lo es- la reacción natural no es vivir pendiente de ella sino dedicarse a la sobrevivencia y lo que sí se puede resolver. Esta ecuación sólo la puede cambiar la intervención del Estado: "ponemos toda nuestra fuerza sanitaria, legal y recursos para enfrentar la pandemia". Pero este mensaje se percibe desde lo discursivo sólo si se realiza en lo concreto. Cuando salir a correr, tomar una cerveza en la vereda o ir a la peluquería puede equipararse desde la acción de Estado a contagiarse, enfermar o morir por COVID19, no hay apelación a la responsabilidad individual que pueda equipararse.

Nuestro pueblo convive hoy con haber pasado un millón de personas por la experiencia de tener COVID19 y  padece haber perdido más de 27000 vidas. Asignarle responsabilidad por esta situación, frente a la magnitud de la ofensiva procovid que venimos soportando desde las primeras medidas de gobierno, es sumarle un cargo que no merece. 

Nuestro gobierno ha intentado, con algunas salvedades que coincido con Aliaga, dar batalla. Pero el frente proCOVID fue aún más fuerte que el virus y más  responsable de los resultados que vemos a la fecha.

Coincido también con lo que expresa Quiroga respecto a la necesidad de reconstruir el contrato social, pero creo que para ello hay que entender que ya existe un  mensaje de la sociedad: salvo sectores muy acotados, nuestra gente sale de su casa sólo  por lo indispensable. Dejemos de tomar el ruido del lobby y los medios como expresión de mayoría. Cuando se circula por los barrios pobres, de sectores medios bajos, esa es la inmensa mayoría de la población argentina, las y los que circulan lo hacen para procurarse trabajo y/ o lo indispensable para que los suyos sobrevivan. 

Si podemos hacer lo posible para cubrir necesidades y que esa circulación no sea necesaria, volveremos los contagios a un nivel manejable y sabremos que hemos hecho todo lo posible para preservar nuestras vidas, las de todas y todos. 

lunes, 19 de octubre de 2020

BOLIVIA, OTROS RITMOS. EL TIEMPO Y LA SANGRE


Ganó el MAS en primera vuelta.

Está todo por verse, pero el punto de partida de esta nueva semana, de este nuevo momento, de esta nueva fase en la lucha del pueblo boliviano, es su triunfo en la urnas, de la mano del partido que la derecha quiso destruir, a sólo diez meses de un golpe sangriento, racista, depredador, que supo reunir Fuerzas Armadas, fuerzas represivas, la fauna separatista y racista que domina la Media Luna "camba" con Macri, Bolsonaro,  la OEA y Trump.

Recuerdo los primeros días del ataque golpista a pueblos enteros, los linchamientos. Las primeras horas que se fueron extendiendo hasta la renuncia de Evo, la "asunción legislativa" de la usurpadora Añez. Recuerdo esa mezcla de espera, rabia contenida, sacrificio y algo indescriptible que parecía campear, a los ojos de nuestra militancia, en la actitud de la mayoría del pueblo boliviano.  Cada día parecía demasiado y más de uno se preguntaba por qué  el golpe sigue adelante, cuándo se lo detiene. 

Sin solución de continuidad, ya instalados los golpistas en el gobierno, todo tiempo comenzó  a parecer poco. Evo y otros referentes salvados en parte por nuestra solidaridad, los procesos a dirigentes, las proscripciones, los planes a futuro de los golpistas. Otra vez, a una mirada "desde acá", todos parecían presagios de pérdida a largo plazo de la democracia en la república hermana. 

Hay un algo en nuestra forma de ver el tiempo desde el centro de CABA, los "centros" de Conurbano, las grandes ciudades, que se ralentiza al alejarnos un poco. Es cómo vivir y siente su vivir la mayoria de nuestra gente. Pero el apuro se reinstala en nosotros apenas volvemos. Y lo peor, vivimos y pensamos como si ese fuera el único tiempo.

Hay que repetirlo, la cultura oligárquica en América Latina es una continuidad del ojo colonial. La sangre del pueblo regó independencias, el sucesor del amo (a veces el mismo amo) se apropió de lo más  y lo mejor y desde allí construyó su poder en cada nación.  De la impronta colonial y sus sucesores pudo dar cuenta Castelli, salvado de milagro de la ira de los ricos cuando llegó a lo que hoy es el territorio boliviano, mentando la hermandad americana, la igualdad entre criollos y originarios.


DIEZ MESES se tardó el pueblo boliviano, sus dirigentes, refrendados en esta Victoria como estrategas que no comprendimos del todo en su devenir, aunque sí contribuimos a su sobrevivencia.

Recuerdo el entierro simbólico del ALCA, en el Estadio Mar del Plata. La previa al acto, un buffet improvisado cerca de la entrada al palco central. De mañana, tras horas de preparativos, un café con leche en el mostrador, bancos altos. Miro a mi izquierda, un colla alto, fornido me saluda. Reconozco a Evo, en ese entonces una esperanza. Nos damos la mano y comienzo a preguntar. Y Evo, aún en el llano total, va hilando sus respuestas con una seguridad que en las últimas décadas sólo pudimos ver en Néstor, en Cristina. La seguridad de quien confía en su pueblo y confía en que va a hacer sin resbalarse lo que su pueblo necesita. La apertura de la puerta es inminente, pero encuentro espacio para una última pregunta. "Compañero: ¿cree que esta vez tendrán la suficiente diferencia y la derecha no dará un golpe?".

La respuesta: "Es el momento. Vamos a ganar y la región acompaña". La puerta se abre, vamos al palco.

No hay dos procesos populares iguales. Tampoco hay dos momentos iguales. La derrota del ALCA, Busch el primer presidente estadounidense que regresa perdidoso de una negociación internacional, la región con pueblos recuperando gobiernos, era ese momento. El momento.

No es éste. La pandemia, la guerra económica que sostiene Trump, el control del patio trasero como una de las condiciones de su fuerza, gobiernos serviles al imperio, con la única excepción de Argentina y Venezuela.

No hay dos procesos populares iguales, pero hay un denominador común que Evo y sus compañeros supieron percibir, que el pueblo boliviano señala con su conducta mayoritaria. 

La oligarquía boliviana, como la Argentina, no tienen proyecto para todas y todos los habitantes de sus respectivos países, tampoco para sus mayorías. Su único horizonte actual es conservar poder, rapiñar lo público, fugar divisas, rematar riquezas que no puedan explotar en lo inmediato, limar institucionalidad, democracia soberanía. Nada que ofrecerle a trabajadores, a los sectores medios, incluso a los menos encumbrados de su élite, más que empobrecer, perder empleo, calidad de vida, derechos. Los poderosos están más apropiados de las riquezas que nunca, pero está fuera de su horizonte compartirla. 

Esas oligarquías,  la nuestra, la boliviana, sólo tienen una posibilidad politica: medrar de nuestros errores, nuestras divisiones, nuestras desesperaciones, lograr dividirnos entre el pueblo mayoritario y sus sectores más activos, dividirnos entre pueblo y militancia, entre dirigencia, pueblo y militancia. Sólo nuestros errores pueden brindarle a ese arco que va de Etchevere a Lewis, de Roca a las exportadoras/fugadoras de cereales, lo que su incapacidad de hegemonizar en democracia les niega.

Perón,  en una ecuación que muchos sectores políticos no entendieron en su momento, dijo elegir entre el tiempo y la sangre. El bombardeo, las bombas en la Plaza, el discurso genocida explícito de La Nación, La Prensa, anunciaban una matanza masiva, a lo sumo una guerra civil con resultado cierto. 

Fue el tiempo. No sin sangre. Nunca lo es para el pueblo. Pero hubo una generación  maravillosa, otras, hubo década, doce años ganados, derechos recuperados y nuevos derechos porque se priorizó, sabemos que no siempre, el tiempo.

DIEZ MESES. Puesta nuestra esperanza en que la entrega de gobierno se produzca, en que Bolivia y Argentina sean escalón para Lula en la próxima, vale la pena preguntarse qué aprender del pueblo boliviano. Quinientos años se resumen en su mirada, en su actitud, también en este triunfo.

En Argentina venimos de una historia más fragmentada, una sociedad más variopinta en sus orígenes, sus culturas, sus desfasajes y divisiones. Pero algo de Bolivia tiene que llegarnos. 


Un solo objetivo era prioritario tras el golpe: recuperar el gobierno, la democracia, la soberanía. A  ese objetivo prioritario se dirigieron todas la acciones de Evo, del MAS del resto de sus dirigentes. Resignaron proscripciones,  cárceles, exilios, sufrieron humillaciones, saqueo, muertes. Pero hoy son, a la vista de su pueblo y el mundo, la fuerza política elegida por la mayoría, una vez más, de la mano de Arce, Evo y toda su dirigencia, convalidada por el voto y por el acierto de su estrategia. 

Esa es la enseñanza. Tenemos también acá un pueblo que sabe resistir tanto como medir el momento y lonque se juega. La oligarquía nos crea cada día diferentes conflictos con un solo objetivo, hacernos perder el rumbo, separarnos en pequeñas batallas, todas alejadas del objetivo que debiera ser prioritario: bancar crisis y pandemia con la mirada puesta en consolidar al gobierno en las elecciones de dentro de DIEZ MESES. Cada afrenta, cada maniobra desestabilizadora, cada movida proCOVID19,  cada declaración destemplada de las y los derrotados de 2019 debe ser evaluada a la luz de este objetivo. 

Cuando sintamos urgencias, pensemos en lo que pasó el pueblo boliviano en peores DIEZ MESES, en lo que pasan acá nuestros hermanos sin empleo, dependiendo de la ayuda del Estado, ninguneados uno y otro por el discurso y las acciones de la derecha. Pensemos en Cristina, anunciando su vicepresidencia para cerrarle la última salida a la derecha.

Es momento de tender la mano al que necesita, ignorar al que provoca, buscar justicia ante la agresión y el saqueo. 

Las grandes batallas requieren de una situación local y regional que recién estamos construyendo.