viernes, 8 de mayo de 2020

La cuarentena y el recurso social y comunitario


El COVID19 y su incidencia en la subjetividad colectiva
En los últimos días, el próximo anuncio oficial sobre la estrategia contra el COVID19, sumado a las ansiedades que despiertan la amenaza de viral y el aislamiento social, se han expresado en cifras que trascienden la de contagios, decesos y recuperaciones de cada día.
Los modelos matemáticos suelen tener efectos no previstos. Alegría para los optimistas, angustia para los pesimistas, falsas realidades para quienes desesperan por certezas. De instrumento de trabajo sobre situaciones concretas pueden devenir en anclas para el pensamiento agotado. Los modelos se basan siempre en algo ya comprobado, salvo en aquello que nos distingue a los humanos: resolver de modo nuevo lo que aparece como imposible.
La propuesta es revisar algunas previsiones, supuestos, motivaciones en pugna y sus consecuencias, tanto actuales como futuras en nuestra acción respecto a la pandemia.
Tenemos por ejemplo un ánimo social acuciado por una masiva invasión de lo real en su sentido más preciso: “eso”, el COVID 19, en la imposibilidad, hasta reforzada por la distancia de los cuerpos, de instalarlo en lo simbólico en un modo que habilite un manejo colectivo y singular. Necesidad de hacerlo más que la sombra que acecha más allá de las paredes de nuestras casas, algo más que los dos metros donde se fortalece lo invisible justo en una sociedad que transcurre sus quehaceres y vínculos en el contacto de los cuerpos, el abrazo y la mirada, el gesto que precisa y hasta cambia el sentido de cada frase. Que sea algo más que el hablar plano de la mayor parte de los medios y esa, su vaciedad, que contribuye a llenar de oscuridad aquella amenaza, lo poco que del COVID19 podemos someter en nuestra subjetividad.
Sobre esa fisura emergen dos afirmaciones. Una lleva a lo general lo que por ahora es una relativa buena noticia mientras navegamos en dos, tres, cuatro dígitos: los casos de infección se duplican al cinco de mayo cada aproximadamente veinte días. La otra, puesta en circulación  mundial pero en referencia a Alemania, por la canciller Merkel ha llegado ahora a Argentina: habría que esperar que un setenta por ciento de la población se infecte por COVID19 antes de fin de año.
Sin cruzar ambas afirmaciones se deriva en que, llegados a ese número (¿cuál?) de infectados, estaríamos por fin deteniendo el curso de la pandemia en nuestro país. Una progresión menos difundida, pero seguramente revisada por el equipo que asesora al gobierno, rescata lo que hasta ahora es sólo observación de corto plazo. Cuando el número de casos en un país alcanza a las 500/ 600 personas infectadas por cada 100000 habitantes (5, 6/1000), la pandemia parece ralentizarse, los nuevos casos decrecen. No hay certeza aún respecto a la estabilidad o persistencia de esa tendencia.      
Interés social e intereses particulares respecto a la pandemia
Por detrás de algunas previsiones matemáticas, como barrera contra la búsqueda de alternativas, se invoca el fantasma del crack económico, la caída en una pendiente tal que, según quien la aborde, llevaría a la hambruna y peores males que la pandemia misma y / o exigiría sacrificios a los que nuestra ciudadanía no estaría dispuesta, aún a sabiendas que puede reducir sustancialmente lo que se prevé una mortandad y morbilidad inéditas. Interesante que economistas y sucedáneos dediquen más tiempo a reclamar por medidas que son del orden sanitario (“levanten la cuarentena”, “flexibilicen la cuarentena”, “tal o cual sector padece esto”, “quedará un trauma") que a proponer lo suyo: cómo garantizar disponibilidad de producción básica, lo indispensable para un periodo de supervivencia.
Interesante también el fenómeno mediático: mientras diferentes encuestas confirman una alta aceptación de la cuarentena, diferentes lobbies “pro salida” ven potenciado su reclamo muy por encima de su necesidad y de su número real. El efecto de la cuarentena, la curva de casos “planchada” es usado en beneficio de relativizar el riesgo de contagio a la vez que se crean pronostican, sin rigor profesional alguno, efectos dañinos para la subjetividades por causa del encierro.     
Lo único demostrado hasta aquí es que la distancia social y el aislamiento domiciliario reducen los contagios, dan tiempo a mejorar la oferta sanitaria y a crear hábitos de cuidado y que el encierro familiar no agrega a las identidades y los vínculos preexistentes más que las posibilidad de construir entre todos formas de defendernos mejor. El resto de las cuestiones vinculares más negativas, están tan teñidas por el fantasma del contagio, la morbilidad y la muerte, que resultaría aventurado asignarle como causa general la convivencia forzosa.   
Las cifras y la acción política y sanitaria
Volvamos a los números. Somos en total unos 45 millones de personas quienes habitamos la Argentina. El setenta por ciento de ese total suma 31,5 millones de personas.
Quedan, hasta fin de año, 240 días, esto es, 34 semanas. En estos días se verifica la duplicación de casos de contagio cada veinte días. 
Hablamos, en un proceso ascendente y en parte acumulativo, que de sostenerse en el tiempo nos llevaría a 9800 casos en veinte días, 19600 en cuarenta, 312800 en ciento veinte días. Continuando con esa proyección, estaríamos en 1251100 en ciento sesenta, 20000000 al treinta de diciembre, el 70% de nuestra población infectada pasada la primera semana de enero de 2021.
Puede suceder, dado el ingreso del COVID en los sectores más postergados, que la duplicación se produzca en menos tiempo, por ejemplo, en diez días.  Esto nos daría los 9800 casos en diez días, 19600 en veinte, 312800 en sesenta. 1251100 a fines de julio, el 70% de nuestra población pasada la primera semana de setiembre de 2020.
Está, por otra parte, lo que se difunde en estos días, respecto a que nuestro gobierno aspira a limitar la duplicación al menos a periodos de veinticinco días. El setenta por ciento se proyectaría entonces a marzo de 2021.
Si cruzamos con la ralentización aun no explicada que se repite en más de un país, al llegar al 5 ó 6/1000 de la población, es decir entre 225000 a 270000 en nuestro caso,  esa ralentización nos llegaría a mediado de agosto según la tendencia actual de duplicarse el número de contagios cada veinte días.  A fines de junio, principios de julio si se acelerara a duplicarse cada diez días. A mediados de setiembre si se cumplieran los deseos.
Cierto que hay que descontar las personas recuperadas. Pero aun haciendo el recorte de recuperados y el de personas fallecidas, también esperando una ralentización “espontánea” en algún punto de nuevos contagios, nuestra capacidad de aislamiento de casos podría colapsar aún con estas progresiones, la de internación en terapia, ídem.
Este proceso, esta evolución de la pandemia, no puede entonces ser “acompañada” ni atendida con medidas leves. Debe ser obstaculizada por todos los medios posibles. Dicho de otro modo, la administración de la pandemia es poner todos los obstáculos posibles y más al avance de los contagios.
Y si se esperan costos sociales y políticos de una estrategia de este tipo,  habrá  que convocar a la sociedad a esta gesta, la que por ahora sólo asoma su parte más leve, a un sacrificio por salvar cientos de miles de compatriotas. La madre de aquel, el abuelo de éste,  la vecina del piso de arriba, el hijo mayor de…
Los riesgos y la veracidad: cómo consolidar la capacidad social e individual de enfrentarlos
Consideremos la relación mortalidad/ casos en el mundo: aproximadamente 7%. En EEUU 6.4%, en España e Italia más del 10%, en Francia casi 20%. Sólo  Alemania y Rusia sitúan esta relación por debajo del 5%.
Actualmente estamos en el 5.3% en la Argentina. Pero comenzamos a pasar una línea que necesitábamos no atravesar o hacerlo lo más tarde posible: desde los sectores altos y medios el COVID19 ingresó a los barrios de pobreza extrema, caso villas 31 y 1-11-14. También a los geriátricos. Las autoridades nacionales han lanzado en CABA una intervención sanitaria conjuntas que, esperamos sea capaz de  comprender y resolver las carencias y cuestiones culturales que favorecen la aceleración de los contagios, es de prever que esa situación marche a complicarse. La inclusión de profesionales de trabajo social y la acción directa en el terreno de equipos interdisciplinarios es indispensable para modificar el curso que ha tomado la epidemia en estos barrios y para prevenir que no se proyecte a otros.
Volviendo a la relación casos/ fallecimientos, con la actual, con un nivel de aislamiento no menor, si la “ralentización” no se produjera o fuera pasajera y en un proceso contínuo, sin periodos de reducción importantes, tendríamos al momento del 70% aproximadamente 1600000 personas fallecidas. En una relación similar a la de la de EEUU, 2200000, y colapsando (caso Italia, España) los números en gráficos rondarían los tres millones.
Estaríamos hablando de más bajas que la suma de todas nuestras guerras, pero producidas en  un período sólo superior al de Malvinas. Una catástrofe humanitaria sumada a una fractura en la conciencia colectiva y efectos en las subjetividades singulares que hoy por hoy resulta imposible analizar en todas sus consecuencias.
Si el curso de la pandemia pudiera predecirse del modo unívoco e inamovible que se sustenta en la teoría del 70% con plazo fijo, habría que concentrar la labor de salud a preparar a la sociedad para ese evento aún más duro que el día a día de contagios, padecimientos y muertes actual y a la vez alentar a todas y todos a sostener la vida y actividades cotidianas a pesar de ese porvenir luctuoso. En las guerras, ese sostén  tiene que  ver con lo que se defiende, pero también con el daño que se inflige al enemigo. Atento  a que la previsión atada al 70% se confirme y nada surja antes desde lo inmunitario o lo farmacológico, hay que trabajar sobre la comunidad y sus subgrupos en el rescate y la consolidación de su capacidad de defensa frente a una agresión imposible de erosionar que multiplica día a día el daño que causa.
Esta acción, asentada sobre la labor interdisciplinaria y que reconozca la necesidad de actuar respecto a la salud mental de nuestra población con la misma intensidad y recursos profesionales que los empleados respecto a detección, investigación y asistencia médica y social, tiene un necesario punto de partida: avanzar a presentar a toda la población, de un modo accesible a las diferentes identidades, crudo y comprensible, de los reales riesgos que se avecinan.
En la comunicación con la comunidad hay que separar las necesidades preventivas y asistenciales de todo lo que no resulte esencial, incluido lo que aparece hoy como acuciante desde, por ejemplo, el punto de vista económico pero no resulte esencial para sobrevivir en los meses venideros.  Seguir sosteniendo lo recreativo o lo corporativo en un mismo plano que el salvar vidas, contribuye a la negación del riesgo real que enfrentamos y el sacrificio que nos pide.     
El sentido común nos lleva a suponer que cuanto mayor es el peligro para nuestra salud o la vida, más fácil resultaría que la sociedad, los grupos sociales, cada persona, reaccionen hacia la mejor defensa contra ese peligro. La conciencia social, como la singular, no funciona así.
En realidad, la tendencia respecto a problemas que aparecen como imposibles de enfrentar, por caso el COVID19, es la negación, sea por la vía de no pensarlo, sea por la vía de anteponer otras cuestiones como más importantes, sea por la vía de resignarse a lo inevitable, sea por la vía de instalarse en rutinas que permitan no pensar en la amenaza, se por la combinación de varias de estas “salidas” con una consecuencia cierta: La mayor exposición al peligro. En este caso al contagio y su transmisión a otros.  
Tan importante como los dos metros, el aislamiento domiciliario, la higiene básica, es contar con el aporte subjetivo que los hizo posibles en la acción de decenas de millones durante este tiempo. Es lo que hay que marchar a consolidar junto y con el mismo esfuerzo que dedicamos a camas,  espacio de aislamiento, respiradores, etc.
Lo hecho en mes y medio de contención de la pandemia
Podemos plantearnos de modo sencillo qué experiencia hemos recogido de nuestros cuarenta y pico días de cuarentena y de la información que vamos recibiendo del resto del mundo.
Los países en los que se subestimó la virulencia de la pandemia vieron un panorama de enfermedad y muerte inéditas a la vez que entraron a la pendiente de una crisis económica sin final a la vista. En esos casos, salvo los EEUU y Brasil, el resto tuvo que tomar medidas de aislamiento frente a una ola de contagios ya desatada. De todos modos y aún con una cotidianeidad de fosas comunes, atención restringida a los casos más leves por falta de equipo, planteles de trabajadores de salud diezmados, esas medidas tardías de aislamiento se verificaron como efectivas, tanto para ralentizar el avance del COVID como para sostener cierto animo social
Donde se priorizo atender al posible el “crack económico" considerándolo más riesgoso que la evolución  del COVID (EEUU, Brasil), los muertos se cuentan por decenas de miles, hay saturación de la demanda sanitaria, se multiplican las aduanas y bloqueos internos, mientras la desocupación  se cuenta en millones y, en EEUU, sólo  una inversión  estatal inédita permite mantener alguna actividad productiva. Va de suyo que son los trabajadores de estos sectores activos los que pagan con sus vidas la salida “económica” decidida por Trump.
Donde se adoptaron restricciones fuertes apenas producidos los primeros casos (podemos tomarnos como ejemplo) la epidemia evoluciona de manera contenida y buena parte de los casos responden, antes que al curso “normal" de la infección, a situaciones que pueden y deben evitarse.
Los grandes nichos propicios para la pandemia
Objetivo central: Consolidar la actitud de defensa y compromiso de nuestra población. Despegarnos por esa vía del 70% y de las cifras inevitables y reducir casos, casos agudos y muertes por todas las vías posibles.
Un cuarto de las infecciones fueron importadas, por repatriación de argentinas y argentinos  en el exterior. Ya hay experiencia suficiente para evitar repetir esto, mediante cuarentena total controlada. Se podrían sumar, sin índice cierto, una buena parte de infecciones producto del contacto no cuidado de estas personas y una circulación relacionada  del COVID19 de la que sólo emergen los casos que hacen síntoma. 
Un quince por ciento a mediados de abril, no actualizado a la fecha, de infecciones en personal de salud. Tampoco tenemos información precisa del número de contagios que se iniciaron en el contacto con estas personas, pero por su labor podemos suponer que ha sido significativo Con entrenamiento obligatorio intensivo y equipamiento adecuado esta forma de transmisión  puede reducirse al mínimo. Se apunta aquí una vía de reactivación productiva que el gobierno ya inició: conveniar con empresas que puedan reconvertir su producción a la elaboración o confección del material sanitario indispensable.
Los espacios de pobreza extrema. Era uno de los puntos de multiplicación más previsibles. Por hacinamiento, por labores en condiciones de alta exposición, por falta de servicios básicos, por imposibilidad de acceder a provisión mínima sin salirse de la cuarentena. Pero también por la cultura de sobrevivencia, consistente en el vínculo directo y estrecho entre personas y familias que les garantizó atravesar las peores crisis compartiendo todo.
El “me quedo en el barrio" fue un punto de inicio creativo y necesario como alternativa al imposible “me quedo en casa". Pero la última semana viene a confirmar lo que se anticipó: la entrada del virus a una casa en estos barrios abre la puerta a contagios múltiples. Se impone un programa de rescate de estos barrios y villas. Provisión de servicios en el lugar desde el agua y el gas, incluida la garrafa social, hasta los cajeros móviles. Equipos de salud rotativos y accesibles. Reubicación de familias en hoteles en los casos que resulte imposible el aislamiento. Derivación  inmediata, garantizada con móviles y personal en guardia cercana permanente, de casos sospechosos y, por supuesto, de contagio comprobado. Provisión de alimentos y lo indispensable vía  comedores y espacios comunitarios donde haya, vía directa hasta que se constituyan, allí  donde no. Al mismo tiempo, fumigación,  descacharreo, etc, por el dengue, al menos en AMBA y otras zonas.
Se puede ver en términos de números: quince infectados es, mínimo, una terapia intensiva y respirador, en muchos casos seguido de muerte. Es un costo mayor que el de las medidas preventivas, que aportan menor morbilidad y mortalidad, mejoran en la calidad de vida de los sectores más expuestos, reducen los conflictos en un momento en que la calma y paciencia resultan un capital inapreciable.
El transporte público. Es probablemente el espacio más propicio para la multiplicación de contagios. Las medidas directas –número de pasajeros, preparación y limpieza de los vehículos, cuidado y rotación de los conductores- son importantes pero muestran ser poco elásticas al aumento de la circulación de personas. Si se considera activar áreas de producción y servicios es necesario generar una alternancia de horarios que elimine los “horarios pico”
En suma, lo que muestran los hechos hasta aquí es que:
-          La cuarentena temprana y sostenida ha sido eficaz y lo muestra la evolución de la pandemia hasta hoy.
-          Una parte importante de los contagios no tuvo relación directa con la medida general sino con nichos de exposición que pueden resolverse
-          Los efectos de la estrategia pueden potenciarse hacia una ralentización  de los contagios y un mayor aplanamiento de la curva atendiendo los nichos descritos.
-          Con menor contagio, menor riesgo de colapso del sistema de salud, menor morbilidad, menor mortalidad, más tiempo ganado hacia la producción de una solución  inmunitaria y/ o medicamentosa.
-          Cada excepción debe analizarse antes que nada en términos de riesgo. La experiencia social es que es mucho más complejo y costoso retroceder en una “apertura” que  sostener una restricción.
-          Las dificultades para el sostenimiento social y político de la cuarentena no son equivalentes a la catástrofe previsible si ese sostenimiento no se produce.
-          La comunicación basada en la defensa de la vida y el cuidado entre pares y desde el Estado es estratégica, pero en tanto avanzamos hacia una fase de grandes números y situaciones agudas es necesario anticipar qué costos tendría no mantener las restricciones y comunicar en términos de sacrificio colectivo o pérdidas colectivas.
-          La acción destinada fortalecer la capacidad de defensa subjetiva de nuestra comunidad es indispensable para que el resto de las medidas aporten a su consenso activo.
-          Esa es la elección: alguna carencia y las dificultades del encierro o la pérdida de nuestros seres queridos, de nuestra vida, el debilitamiento de la comunidad de la que formamos parte.
-          En todos los casos tiene que quedar claro que la política de reducir pérdidas humanas al mínimo es razón de Estado.




sábado, 4 de abril de 2020

DE CARANCHOS, DISCIPLINA SOCIAL Y COVID19


ECONOMIA (CORPORACIONES) CONTRA SALUD (RESTO DEL MUNDO)
Cuando el operativo conjunto desplegado para detener el covid19 parecía derivar en la confluencia activa de todos los sectores de nuestra sociedad, algunas voces disonantes, pocas pero con gran poder de repercusión e incidencia, se desplegaron en alertas, prevenciones y amenazas.
A primera vista, los voceros de “economía contra salud", los ex gobierno que hoy impulsan los cacerolazos, los que hoy despiden, suspenden o reducen sueldos a sus trabajadores, tendrían como única coincidencia su acción extemporánea, contra la corriente frente a, por ejemplo, la masividad que nuestra sociedad muestra en el cumplimiento del aislamiento social obligatorio, una acción difícil y alejada de tanto de nuestras costumbres gregarias como del deambular de sobrevivencia que la falta de recursos y escasez impone a los más pobres.
PREPAGAS E INTERÉS PÚBLICO
Lo mismo sucede hoy con las prepagas: cuando la voluntad, esfuerzo y preocupación colectiva confluyen a coordinar todo lo disponible para evitar contagios, prestar atención y salvar vidas, los CEOS y propietarios operan de modo directo y a través de los medios “para defender el interés  privado contra la apropiación  estatal”.  
Así reaccionan contra un anticipo racional y solidario de parte del Ministerio de Salud.
Racional: si hubiera emergencia sanitaria, esto es, si los medios para combatir la pandemia llegaran a su punto crítico, el manejo de recursos (servicios, profesionales, camas, aparatos, etc. de los tres subsistemas de salud e incluso de otras áreas) quedaría a cargo de la autoridad central de salud. En el mismo momento que acá pataleaban en los despachos oficiales, el gobernador de Nueva York, Cuomo,  confiscaba los respiradores del sector privado. Los EEUU, siempre en guerra, saben tanto de los negocios privados como de la autoridad suprema del Estado a la hora de encarar una.
Solidario: todo lo existente para preservar de la pandemia a nuestro pueblo quedaría de ese modo a disposición de todos los espacios de coordinación de todo el país para que tengan acceso a la misma cobertura todas y todos los habitantes sin excepción.
LA MIRADA DEL CARANCHO. VER LEJOS Y RAPIÑA
Los caranchos, bichos carroñeros y depredadores acotaría el finado Pelado Santa, no se caracterizan por su interacción colectiva, pero si por su agudeza visual. Volando en lo alto, la necesitan para visualizar presas y desperdicios. Ven más allá que muchos. Animales y personas. 
Mientras algunas miradas inocentes creen que Paolo Roca, los CEOS de las Prepagas, Quintana, cometen un error al exponerse al rechazo social con despidos, boicots, mostrando descarnadamente su preferencia por los dólares antes que por las vidas expuestas al covid19, estos personajes ya están pensando en EL DÍA DESPUÉS.
Los grandes capitales, las corporaciones, saben que van a salir de la pandemia con una sociedad escaldada por las muertes, por la vulnerabilidad que el virus puso a flor de piel, pero sobre todo por la vulnerabilidad que la ampliación de la crisis productiva y social trajo a sus habitantes. Su meta es clara: salir del covid19 fortalecidos, apropiados de más bienes y recursos, con los portafolios llenos de deudas a cobrar, por sobre una sociedad ocupada en recuperar lo básico, empleo, comida, salir de la angustia. Salir también fortalecidos frente a un gobierno que, aun haciendo la mejor tarea no estará exento de errores, ni llegaría a evitar más muertes ni el el quintacolunismo del poder económico concentrado.
Con ese horizonte, Roca y cía. apuestan a dividir a los trabajadores y sus familias entre aquellos que pueden o quieren priorizar la salud y aquellos que forzados por el parate productivo, las amenazas, suspensiones, despidos, presionarían por salir de la cuarentena lo antes posible, aunque los contagios se disparen. Apuestan también, a que los sectores del trabajo informal, forzados por la desaparición de changas, la imposibilidad de lidiar con los controles de cuarentena y, sobre todo por el hambre y la carencia de lo básico, presionen también poniendo el cuerpo, no el ruido de las cacerolas, y el aislamiento “quedate en el barrio” le temine dando paso al “busquemos donde sea”.
¿Qué otra cosa están viendo el gran capital, las corporaciones y el ala talibán de Cambiemos? Que las medidas del gobierno van mutando, aún y justamente en medio de esta crisis, el horizonte, las prioridades y el discurso políticos en el sentido de construir una Nación al servicio de sus habitantes.
REPARACIÓN SOCIAL, SALUD Y PROYECTO DE PAÍS
Si hasta hace tres meses el uso de los fondos públicos servía al negocio de grandes empresas, a la fuga de capitales, a la dependencia vía deuda, a la prioridad de lo financiero sobre lo productivo y de lo privado excluyente por sobre lo público inclusivo, las medidas que viene tomando el gobierno desde diciembre y hoy en pIena pandemia  constituyen el inicio de una redistribución progresiva, donde las necesidades de cada sector social despojado por el macrismo son prioridad en un sentido reparador.
Iniciada la reparación y dando por perdidas áreas centrales en el nuevo gobierno el gran capital teme, con buen sentido de nuestra historia de disputa social por poder y bienestar, que su acción de rapiña y supresión de derechos 2015/19 vaya siendo desmontada en pos de una sociedad con presente y futuro para todas y todos. 
Es esa reparación la que aparece como amenaza para los beneficiarios del macrismo y los sectores que aún siguen ganados por su prédica meritocrática y antipobres.  Nada nos fortalece más contra la pandemia hoy y contra la rapacidad de los dueños de todo hoy y mañana, que una sociedad unida, solidaria, con la mirada puesta en el Estado y su función de justicia social y desarrollo social y productivo.
En tanto los días pasan, el juego de la derecha se concentra en buscar errores, la forma en que se encaró el pago de jubilaciones por ejemplo y minar la cuarentena sumándole a los malestares esperables el peligro de “parar el país”.
CUARENTENA Y SOBREVIVENCIA
Cierto que un país no puede sobrevivir mucho tiempo sin desplegar toda su capacidad productiva. 
Tan cierto como lo es que decenas de miles de muertos cuando se supera la capacidad sanitaria, política y anímica de una sociedad, también paran el país, pero le suman al paro la anomia, el quiebre de la sociabilidad, la pérdida de interés en el presente y el futuro, la caída de las normas básicas de convivencia. 
Ecuador es un ejemplo en un sentido, Perú acaba de eximir a las fuerzas de seguridad de responsabilidad por disparar contra pobladores por violar cuarentena. España, Italia y Nueva York muestran la otra cara del parate cuando la cuarentena es tardía.
No hay ejemplo aún de cuarentenas levantadas a destiempo, pero estos espejos debieran servirnos para evaluar bien el momento y las condiciones. 
Hay sí elementos psicológicos a considerar en la previsión: a un aislamiento físico forzado no hay forma de evitar que lo siga una explosión de contacto, apenas abiertas las puertas de los hogares. Eso en lo que hace la vida cotidiana. 
Ni qué hablar de la restitución masiva de las y los trabajadores a sus lugares de empleo.
La movilización y los problemas del primer día de cobro de jubilaciones y subsidios son un pálido ejemplo, con sus casi ochocientas mil personas en veredas, contra los millones que atestan ómnibus, trenes y subtes en un día laborable normal.
RESPUESTA SOCIAL AL AISLAMIENTO Y POLÍTICAS PREVENTIVAS
Por ahora, los sectores medios urbanos,  hoy víctimas centrales de los contagios, sostienen mayoritariamente el aislamiento. Pero el encierro, la falta de seguridad económica a corto o largo plazo conspiran en favor de quienes alimentan la crisis. 
Los trabajadores formales e informales, víctimas centrales del cierre temporario cuando no definitivo de empresas y reparticiones, hacen un esfuerzo mayor contra una epidemia que aún no recae centralmente en su espacio social.  
Los más pobres deambulan aun por un límite social antes que geográfico: el barrio, el espacio de aceptación, paridad y reconocimiento. El contacto cercano en lo familiar y fraternal, la aglomeración en su forma de manifestarse, tienen que ver con su cultura de sobrevivencia e identidad tanto o más que con la precariedad y falta de espacio y servicios en sus hogares. El “quedate en el barrio” es la mayor garantía contra la explosión de la pandemia que, en tanto se despliega por los sectores medios urbanos es posible mantener en un curso aplanado y controlable desde los recursos sanitarios que se procuran. 
Tres cuestiones pueden romper este límite y precipitar la situación: la búsqueda de alimentos, de energía para cocinar y para el frío que se aproxima, dinero para subsistir. Eso tiene que llegar antes que se salga a buscarlo. Está claro, aun cuando no hay más referencias que la fiebre amarilla y alguna otra “peste” en Argentina para pensar esta situación, que si el virus saltara este límite “social/geográfico” estaríamos ante el límite del recurso sanitario y eso es lo que queremos evitar.
POLITICAS DE GOBIERNO Y COVID
Contener a unos y otros, garantizando que no haya escasez de lo indispensable en cada área, impidiendo suspensiones y despidos en los sectores productivos y de servicios, postergando los pagos de todas las tarifas, llevando a los barrios aquello que genera movilizaciones masivas –cajeros móviles, agua en sachet, garrafa social, alimentos, por citar algunos ítem críticos- son las vacunas a garantizarle a la comunidad en tanto la cuarentena resulte necesaria.
Un tema aparte es la provisión de alimentos. El Mercado Central funciona casi como en épocas sin covid19. 
Así como declarar de interés público los recursos sanitarios es una medida a tener a mano, debería ser una medida inmediata el uso exclusivo del Mercado Central para la venta mayorista y para organizar la distribución de futas verduras y otros alimentos hacia comedores, merenderos y hogares de los barrios de extrema pobreza. 
Las organizaciones sociales, las FFAA y de seguridad pueden aportar a que el fraccionamiento se produzca allí mismo y llegue tan ordenado a los barrios como para evitar multitudes.
En síntesis, así como la epidemia de coronavirus se empalma en EEUU con su disputa de liderazgo mundial con China, en Argentina se empalma con la disputa por el Estado que realizan los sectores que hasta hace cuatro meses medraban del gobierno neoliberal. 
Han quedado expuestos por el desastre a que llevaron a nuestra patria y su vida social y productiva. 
Su posibilidad ahora, antes que conquistar adhesiones para sus propuestas, consiste en destruir las adhesiones que nosotros conquistamos. Sólo nuestros errores y la virulencia de la pandemia pueden fortalecerlos.  
Unidad, solidaridad y firmeza en el uso de recursos serán tan eficaces como acertar en los tiempos de la cuarentena y no apurar su cese por la presión de quienes hoy van en el mismo sentido que el covid19.  

domingo, 29 de marzo de 2020

GOBIERNO, CUARENTENA Y CORONAVIRUS: CUATRO PROBLEMAS

El económico: ¿Como garantizar subsistencia y un relativo desarrollo con un empleo mínimo de personas, de modo de no afectar el control que opera el aislamiento social hoy? A los problemas para mantener la actividad productiva indispensable, Paolo Roca hoy le agrega el despido de un millar y medio de trabajadores. El gobierno queda ante una disyuntiva, o confronta con un gran empleador o queda expuesto con los afectados y quienes va a mirarse en ese espejo. El tema es que si no hay decisión ejemplar del gobierno los despidos de Techint tendrán dos consecuencias: emulación de empresarios tan salvajes como Roca, preocupación y movilización  de los trabajadores que hoy hacen  banco en su casa. Ambas pueden confluir a una presión bolsonarista sobre el gobierno y quebrar la casi unanimidad con que hoy responde la población.
El social: si la pandemia rompiera el cerco de clase, si ingresara en los hogares más pobres, muy pocas de las medidas y mensajes actuales resultarían eficaces. La población  de los barrios no solo es difícil de contener porque tiene que procurarse elementos para subsistir.  Toda su cultura de sobrevivencia y sociabilidad se funda en el contacto directo, la cercanía corporal, la acción colectiva. La cuarentena muestra su mayor eficacia en haber logrado mantener a este sector relativamente separado del que pudo viajar y cargar involuntariamente con el covid 19 al país.
El psicológico: mientras las situaciones antisociales y los padecimientos se agrandan en lo concreto y también  en lo perceptivo con la cuarentena, los que se derivarían de una explosión en el contagio o si simplemente si se produjera la llegada del esperado "pico" con la cuarentena levantada, son cuestiones que vemos por TV en países lejanos o simplemente advertencias separadas de nuestra experiencia directa. 
Es el eterno problema de quienes trabajamos en prevención: proponer beneficio a mediano o largo plazo contra autorestricciones en el presente. 
Lo principal en esto es la convicción  de quien decide y la capacidad de transmitirlo de modo que despierte respaldo consciente y, sobre todo, afectivo. 
Si la violencia, los padecimientos y las conductas antisociales aumentan con el encierro: ¿cuánto más aumentarían con la experiencia directa de que los casos, internaciones y muertes se multipliquen en tu cuadra, tu lugar de trabajo o en tu familia? 
Los mensajes tienen que reforzar  valor de lo que se tiene ahora: hijos, padres, familia, posibilidades de hacer algo, recursos técnicos para vincularse a distancia, etc. También aportar a una épica del comportamiento colectivo. Sin caer en la metáfora bélica, el aislamiento concreto puede producir un paradójico efecto colectivo: todas y todos identificados en la resistencia a la pandemia,

El comunicacional: Este cuarto problema tiene que ver con los medios, las redes, los mensajes con que se recrean: va creciendo la violencia y demonizacion, con los pocos pero crudos hechos de desobediencia e irresponsabilidad, recupera lugar. Los insultos, las reconvenciones y linchamientos virtuales a los actores de esos hechos se trasladan a mensajes contra una franja indefinida de supuestos futuros irresponsables: "no seas forro", "quedate en tu casa, LPQTP", "corré en tu living, pelotudo". Mientras escribo, Cecilia me muestra uno: "los que se quejan de las medidas por autoritarias las van a aceptar cuando las impongan los milicos en la calle". 
Como en muchas cuestiones de la vida, la empatía, la solidaridad y el buen trato son el sostén  de las conductas colectivas. En lo que hace a la salud mucho más: si un mensaje preventivo se monta en el miedo, la agresión  o la amenaza, la respuesta social tiende a ser la negación y/o el rechazo. 
Es más,  considerando de qué cuatro años venimos, la creación de este nuevo enemigo, "el/la irresponsable" anónima y masiva, tiende a fragmentar una unidad social que, a pesar de dificultades y debilidades, estamos logrando y necesitamos ante la pandemia y como pueblo.

martes, 24 de marzo de 2020

ESTADO CRIMINAL Y CORONAVIRUS

Vale buscar este reportaje de C5N a Victoria Moreno, médica Argentina residente en Nueva York, quien está en cuarentena tras infectarse con covid19, al igual que su esposo y sus pequeñas hijas.
"Estábamos recibiendo personas con malestares y pensábamos que era gripe. Pero llegaba muy tarde y no según lo habitual. Con el tiempo comenzamos a pensar que era coronavirus y a decirle a la gente que se quede en su casa. Hay muchísimos trabajadores de salud infectados, no se da abasto. (...) Una de las primeras infectadas fue la señora de la recepción". (Obvio que atendía sin barbijo o máscara, nadie pensó en proveérselo).
Mucho de lo que hoy se presenta como crecimiento acelerado del covid19 en EEUU (el alcalde de NY dice que "va en tren bala"), fue epidemia encubierta, es consecuencia de las políticas de Estado de Trump a la hora de afrontarla, no registrar su ingreso y progresión y, sobre todo, no fijar protocolos para los trabajadores de salud y proveerlos de lo necesario para cuidar y cuidarse. La infección circuló por los servicios de salud, pasó de pacientes a trabajadores de salud, de ellos a otros pacientes y a sus hogares.
Mientras Trump y su gente minimizaban el curso y la virulencia, valga la redundancia, de la pandemia, el coronavirus alcanzaba masa crítica para hacerse presente en miles y algo operó para que no le llegara al presidente ni a la sociedad el alerta y la alarma desde el espacio de salud (hospitales, clínicas, profesionales).

Nunca hay "Estado ausente", menos el de los EEUU, gendarme del mundo y de su propio territorio, sostenido en la articulación de la burocracia política con el poderoso complejo militar farmacéutico. Si este Estado, el más paranoico y agresivo de la historia dice en la voz de su presidente que no hay amenaza biológica, hasta las personas que por su profesión tendrían que haber actuado quedan entrampadas en su lógica.
Nada de Estado ausente: Hay Estados con algún interés en promover soberanía, bienestar y salud para sus pueblos, hay Estados que trabajan para otros intereses. En los EEUU, una sociedad acostumbrada a responder al mandato de Estado, trabajadores con poca organicidad gremial y política, la poca incidencia de la voz social en las políticas de gobierno, remataron en la acción de un Estado negador, principal responsable de la expansión de la epidemia, su morbilidad y la muertes, así como de la falta de recursos ante una catástrofe que aún no alcanzó su punto más destructivo.
No nos bajemos el precio diciendo que la pandemia llegó a Argentina después de extenderse por otros países. 

Sí, llegó después, pero a un país que recupera el Estado para el pueblo y encuentra que todos los recursos, incluida su incidencia en las conductas sociales y profesionales, se van poniendo a disposición de proteger la salud y las vidas de toda nuestra población.

lunes, 9 de marzo de 2020

CORONAVIRUS. NO A LA PROMOCION DEL MIEDO Y LA EXCLUSIÓN

A la vista de lo que están haciendo los medios con esta nueva gripe, recupero algo escrito en 1998 a propósito del vih-sida, en el marco de nuestra actividad desde Fundación R.E.D. La repetición de iguales prácticas a 21 años, justifican esta autoreferencia.
"SIDA: MIEDO E INFORMACIÒN
Si una actividad de prevención no cumple con el objetivo previsto es posible que cumpla con el contrario: no sòlo no ayudan a prevenirse sino que aumentan el riesgo de adquirir una enfermedad. Ese es el caso, en las campañas de prevención del SIDA, del efecto producido por la apelación al miedo."
Lejos de promover la prevención, el MIEDO HACE:
- que cada individuo niegue sus conductas de riesgo.
- que la comunidad segregue a las personas que viven con VIH.
- que las personas que viven con VIH se vean obligadas a ocultarse.
El camino fàcil de provocar miedos o desplegar información en forma indiscriminada no resuelve el problema de modificar la relación de la sociedad y cada uno de nosotros con el SIDA y sus implicaciones.



Cada sociedad integra en su cultura elementos contradictorios y, a la hora de hacer prevención, debemos considerar su incidencia para evitar que obstaculicen nuestra labor." (*)
¿Qué tiene que ver el coronavirus con el sida?
El corona no circula por su cuenta sino en personas materiales, concretas. Una campaña mal planteada o malintencionada, termina convirtiendo a las personas, grupos lo, como lo muestran Jorge Rachid y M H Shelman en el programa "El Frasco, Medios sin cura", convierte a países en peligro biológico, un motivo más para aislarlos y atacarlos.
Nada promueve más la salud y previene más la enfermedad que la respuesta colectiva, solidaria, la visión de mis semejantes como una ayuda, nunca como una amenaza o un peligro.
Pero venimos de una reacción conservadora a nivel regional y nacional, con gobiernos que en su disputa con los procesos de integración popular iniciados en la ultima década del siglo XX en nuestra región, usaron como principal herramienta ideológica la construcción de lo diverso como enemigo, del otro como obstáculo a mi realización, a mis intereses. Pocas cosas más funcionales a la propagación de una epidemia que esas políticas de disgregación social, de promoción de pánico y aislamiento, pocas cosas más funcionales a aquellos intereses antipopulares que la aparición de una epidemia enfrentada desde el miedo. Por caso, la fallida "marcha de los barbijos".
Ahora, que con nuestro nuevo gobierno, el de México, la resistencia de pueblos y gobiernos en Cuba, Venezuela, Nicaragua, las luchas populares en Bolivia, Chile y Ecuador, intentamos retomar el camino hacia una América Latina con voz propia, la respuesta en salud, a la desnutrición y mortalidad infantil, la violencia contra la mujeres, a la tuberculosis, el dengue, el chagas, la gripe común, el retorno del sarampión, debe seguir el mismo curso que la propuesta popular: mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblos, acción comunitaria, puesta de todos los avances de las profesiones de salud a disposición de toda la sociedad.
(*) "SIDA, Manual para Docentes y Promotores de Salud", Editorial Colihue

domingo, 8 de marzo de 2020

EL DIA DE LA MUJER, LA DIGNIDAD Y LA VERGÜENZA

Movilización 
de obreras textiles de Nueva York el 8 de marzo de 1857, 120 mujeres asesinadas por la represión policial. 25 de marzo de 1911, arde el edificio de la fábrica de camisas Shirthwaist, en Nueva York, con las salidas bloquedas por los dueños mueren 146 trabajadoras.
Mucho antes que la UN, Clara Zetkin propuso celebrar en el recuerdo de sus luchas y martirio, el día de la mujer trabajadora. 
El patriarcado, el sometimiento a las mujeres y a las diversidades, las violencias con que siempre se sostiene la violencia del sometimiento, la violencia de la postergación, existieron antes de capitalismo. Pero el capitalismo los llevó hasta el paroxismo. 
El derecho a votar, el derecho a la propiedad, el derecho a la misma remuneración por el mismo trabajo, el derecho a expresarse, el derecho a ser de un modo no impuesto, nunca llegaron temprano a las mujeres, nunca sin lucha, nunca sin sangre.
Mi saludo a mi hija Laura, a mi compañera Ceci, mi saludo a mi vieja, que un día descubrí que sólo hablaba después que mi viejo ya se había expresado, pero otro día, antes, cruzó la calle para esperar al cura del pueblo y pedirle ayuda por su hijo preso (y nunca me lo dijo, tampoco que solo recibió rechazo por este gesto), mi saludo a mi abuela india, que no llegó a conocerme pues murió a un mes de parir a su onceavo hijo, mi padre, mi abuela paterna rescatada de todos los silencios filiales gracias a un relato de ese tío que vivía en la calle, mi saludo a mi abuela materna, que copiaba todo el autoritarismo precedente para hacerse su propio lugar, mi saludo a todas las compañeras, a Ana Mohaded, que está  y me sigue llenando de orgullo saberla amiga, a Analía, Cristina Fontanellas, asesinada junto a tantas por la dictadura y con quien me enorgullece también haber compartido la militancia, mi saludo a mis amigas, a mis compatriotas, que con sus luchas nos van descubriendo un mundo mejor a pesar de y con nuestras taras masculinas ancestrales a cuestas.
Una historia de postergación, humillación y crímenes precede estos días en que las conquistas de género conviven con femicidios, prohibiciones inmorales y patológicas. 
Pero el voto, el cupo, la potestad, la identidad de género, pronto la despenalizalizacion del aborto, se erigen como realidades en nuestra Patria, con tanta fuerza como las movilizaciones de pañuelos verdes, con la fuerza de haber parido a Eva, a Hebe, a Estela, a Cristina, a tantas y tantas que desde el anonimato han sostenido nuestra sociabilidad y nuestra esperanza hasta cuando parecía imposible hacerlo. 
No se puede volver atrás el reloj de la vida y la historia. No puedo soñar con mi madre, mis tías, sus amigas de aquel tiempo, desplegando todo su potencial en el mundo en que crecí. Ni soñar qué  tanto más grande hubiera sido mi generación en un mundo así.
Pude en cambio compartir desde la militancia y la vida con otras mujeres este mundo que  estamos construyendo, poblado de logros y retrocesos. 
Puedo aspirar, gracias a eso, a que las generaciones que nos sucedan hagan que toda discriminación sea nada más que el recuerdo de una época de vergüenza, sólo rescatada por la dignidad de las luchas que la dejaron atrás.

lunes, 2 de marzo de 2020

EL DISCURSO PRESIDENCIAL: UN PASO HACIA LA SALUD MENTAL Y LA DEMOCRACIA

Alberto da su discurso anual, presenta las medidas a tomar en el año y su fundamento ante a ambas Cámaras,  autoridades provinciales, funcionarios, organizaciones sociales, Madres y Abuelas.
Están quienes van a ejecutarlas, quienes van a controlar que así  se haga, quienes sumaran adhesiones, quienes querrán oponerse. Por primera vez, desde 2015, todas y todos saben que lo que están escuchando se va a hacer, el discurso institucional y la acción de gobierno vuelven a unirse. El mundo, al menos en nuestra Patria, se hace un poco menos ajeno.
Concluida la ceremonia, podemos hacer una contribución  necesaria al reestablecimiento de una cultura solidaria y a reparar la salud mental de todas y todos: compartir este discurso en casa, en las escuelas y en todos espacios de convivencia, re escucharlo y comentarlo con  nuestros hijos, compañeros, allegados.
Desde el anuncio de la ILE hasta el compromiso con el restablecimiento de la moral institucional, desde el recuerdo a los los submarinistas hasta afirmar los derechos humanos como condición de existencia de la República, desde la recuperación de nuestra historia de soberanía en la figura de Belgrano hasta el diagnóstico sobre el momento terminal que sufre  nuestro poder judicial, desde la reevaluación de la palabra personal y pública a la condena al envilecimiento que sufrieron una y otra en el pasado reciente, todo habla de una refundación democrática y moral en marcha.
Frente al discurso oligárquico, indolente, violento, discriminador, paranoico e impune que caracterizó  al macrismo vuelve lo  mejor de nuestra sociabilidad popular: palabra, veracidad, compromiso y empatía para con nuestros semejantes, eso que no por casualidad ha devenido en llamarse "el otro".
Es mucho lo que queda por hacer, pero el compromiso, los objetivos y prioridades quedan establecidos. La decisión popular de que suceda, también.
Si el gobierno de Cambiemos corrió  la línea del bien y el mal hacia las fronteras de la perversión, este mensaje trae la línea hacia el bien común y la moral solidaria como soporte de gobierno, moral pública y personal, los restablece como condición de ciudadanía.
Sólo  en esas condiciones pueden prosperar la esperanza, la confianza, el reconocimiento del otro y la diversidad que eso implica. Sólo  en esas condiciones se puede encarar con posibilidad cierta a aquello que Freud definía como salud: la capacidad de amar, producir y convivir, aún frente a las dificultades propias de la vida.
Mario Burgos
DISCURSO PRESIDENCIAL 1 DE MARZO DE 2020