En la fecha, el Dr. Jorge Rachid, con quien compartimos, junto a otros profesionales, el equipo que realiza el seguimiento de salud de Milagro Sala y el resto de las detenidas y detenidos políticos en la Provincia de Jujuy, publicó una
Carta abierta reclamando la inmediata libertad de todas las presas y presos politicos del país.
El reclamo de Jorge tiene un solo interlocutor: el gobierno. Y una sola salida: Una acción de Estado.
Cada dia que pasa sin el que gobierno macrista esté ya cargo del Estado, se va liberando la conciencia de los sectores más confundidos.
La percepción de estos sectores respecto a los presos políticos va dependiendo cada vez menos del mensaje demonizador de instituciones a las que la ciudadanía en buena medida confía el manejo de la cosa pública.
Con gobierno popular, la confusión puede persistir, pero desde otra duda: ¿por qué el gobierno deja que sigan presos? ¿Cual es el motivo? No alcanza decir que "es cosa de los juzgados y sus jueces".
Son los jueces, no "la justicia"que, se sabe, es un valor, algo abstracto, los que mantienen privados de libertad a compañeras y compañeras. Son personas de carne y hueso, con nombramiento a cargo de juzgados, que operan al servicio del tercer factor que hay que sumar a los dos que enumera Jorge, el que hace que se los mantiene presas y presos: la decisión de la oligarquía de eliminar las formas resistentes del pueblo, de terminar también con la tarea incompletada en el siglo XIX con el genocidio originario al que se mintió como "conquista del desierto". Oligarquía que en Jujuy se llama Blaquier: desaparecedores, criminales históricos aún librados de los juzgados. Y el gobernador Morales? Un siervo privilegiado en camino a ingresar a la élite).

No alcanza por eso con que el reclamo social continúe. El gobierno popular debe pronunciarse por lo que sabe y ha dicho en el llano: los juicios son una vergüenza, no buscan justicia sino escarmiento, demonización y castigo a la solidaridad y a la búsqueda del bien común.
Pero eso sería solo la explicación, el argumento para asumir la tarea de fondo que compete al Estado Nacional: asumir la defensa de estas mujeres y hombres ejemplares e ir por el juicio político a quienes quienes en los juzgados y cámaras no se atengan a derecho. Por caso: la ex presidenta de la Tribunal Supremo de Jujuy, quien afirmara, como se hubiera esperado del "rey sol", aquel que dijo "el Estado soy yo": "jamás dejaré que Milagro Sala salga en libertad".
Cada día que Milagro y el resto de las compañeras y compañeros siguen detenidos es un día de injuria para ellas, ellos y para toda la ciudadanía, pues es también un día en que se permite que la justicia y la libertad sean conculcados, se nos obliga a todos y todas a convivir con el no derecho.
LIBERTAD A TODAS LAS PRESAS Y PRESOS POLÍTICOS
Es decir, hasta que no terminen el patriarcado, el machismo o la costumbre de jugar rugby entre varones, el patoteo que concluye en asesinato sería algo cotidiano.
Es extraño que estos autores no se pregunten por qué la práctica del mismo deporte arrojó en la dictadura el secuestro y seguro asesinato a todos los integrantes de La Plata Rugby Club a manos del Estado, pero arroja hoy una decena de asesinos que acaban con la vida de un pibe.
Pero así como los virus son pobres causas de enfermedades cuando hay pobreza, el sexo y el género no alcanzan a explicar lo que engendran las perversiones de Estado.
Una patota actuó con la moral Chocobar, como los gendarmes en el Sur con Santiago y Rafael, como validaban Bulrich y Macri.
A esos pibes, devenidos en asesinos, no se los formó con la historia y el ejemplo de los jugadores de La Plata Rugby Club sino con la tradición de las patotas oligárquicas: muchos contra uno, sin límites, la hazaña consistente no en la valentía, menos en el honor, ni hablar de la solidaridad, simplemente consistente en hacer algo con la seguridad que no se va a pagar por ello.
Pero estos pibes no son los gendarmes que Bulrich se negaba a arrojar por la ventana, ni los beneficiarios de las impunidades de 2015/2019, son sólo una mala copia y para colmo con la época ya lanzada a un proceso de cambio, pero de cambio real.
Asi que ahora, en tren de seguir exculpando a grandes responsables, se arremete contra la patota criminal pero relacionandola con abstracciones. Nada de parecidos con Bulrich, con Macri felicitando a Chocobar o al carnicero.
Este asesinato no es un hecho que pueda explicarse sin atender las consecuencias en la salud mental de la población que dejó el macrismo.
Néstor Kirchner produjo el hecho sanitario más significativo de los 12 años 2003/2015, en su discurso desde la ESMA, cuando separó la responsabilidad del Estado en el genocidio de la responsabilidad ciudadana. La sociedad parió a la Madres, las Abuelas, resistió, retrocedió ante lo monstruoso e inhumano, volvió a resistir.
Lo venimos planteando desde la subcomisión de Salud Mental del Instituto PATRIA aún en pleno auge del macrismo: un gobierno impune, sin moral cívica, corre los límites de lo que está mal, generaliza las conductas antisociales, vuelve a las personas en contra de las personas, así como el discurso meritocrático las vuelve, en la imposibilidad de sobrevivir con su esfuerzo, contra sí mismas.