jueves, 24 de noviembre de 2016

CHAU REFORMA POLITICA, EL TRASPIÉ MACRISTA

PRIMER GRAN TROPIEZO DEL MACRISMO EN EL PARLAMENTO. El senado dice no a la reforma votada en diputados.
Por qué?
En principio porque FPV y PJ unifican su rechazo.
Eso da una primera señal: se puede si concitamos más apoyo que el de los propios.
Da una segunda: la manos de yeso que venía sumando la Alianza Cambiemos comienzan a ralear.

Por qué?
Porque las crisis provinciales aportan manos de yeso cuando encuentran respuesta y recursos del gobierno nacional. Si no la encuentran, nadie apoya a quien derrama nafta sobre su casa en llamas. Y ese es el resultado, en esencia, de las políticas del último año. Franela y desguace. Café con masas y ajuste.
Más de un gobernador, senador o diputado comienza a recordar que falta menos de un año para las elecciones y su caudal electoral depende de resultados locales más que de reuniones cordiales (dicen que las hay) o de pantallas que pesan más en Capital o conurbano que en el resto del país.
Y hay más. No sólo sucede el Macrismo, que parece no poder sumar para llegar a Macrimato, enfrenta una derrota donde venía recogiendo victorias casi sin esfuerzo. También se ve debilitado hacia su propia alianza. Sin voto electrónico cobran mayor fuerzas los aparatos locales, necesarios para contorlar comicios y votos. Así que tendrá que hacer concesiones a sus aliados radicales y algunos panqueques nuevos de modo de disputar una elección que no se ve muy alentadora.
Para más, perder un negocio. Al menos, en tren de ser objetivos, lo pierde momentáneamente Magic Software Argentina S.A. (Grupo MSA), monopolio de las PCs y procesamiento del voto electrónico ahora caído. Ùnico apoyo técnico al voto electrónico que pudo verificarse en las reuniones parlamentarias de evaluación de la propuesta.
Y de paso caen los fantasmas del fraude y de la no confidencialidad del voto.
Un traspié en toda la línea del macrismo y por lo tanto un alivio, parcial pero alivio al fin, para nuestro pueblo.
De esto se nutre la conciencia popular, de logros, de pèqueñas resistencias cuando la mano viene mal, de triunfos invalorables cuando somos gobierno.
Pues bien, nuestra gente esta demasiado ocupada en resguardar del desguace macrista algo de lo ganado desde 2003 a 2015. Este triunfo parcial no se ve por sí mismo, no entra en las primeras diez preocupaciones que hoy aquejan a las mayorías.
Es necesario que el pueblo organizado, esto es agrupaciones, referentes, partidos, gremios, difundan esto y lo hagan con todo el contenido que tiene.
Y que que no haya entre nosotros, justo el día en que el macrismo muerde el polvo por primera vez desde la última elección, compañeros que distraigan al pueblo de esa derrota montando un reality de facturas y despechos.
No creo que sea mucho pedi
r

ENTENDIENDO A TRUMP- 4- EL FRENTE GRANCAPITALISTA


15 de noviembre en mi FB, era Trump
Vincenç Navarro, en su artículo "Es sorprendente que se considere sorprendente la victoria de Trump"  pone la vara bien alta y hace que valga la pena discutir la cuestión. 
Ahora bien, si el problema es de clases y el Partido Demócrata hace rato que se constituyo en una de las versiones del muro antiobrero (mucho antes, diría yo, que cuando la derrota de Jesse Jackson): ¿por qué pasa esto?
En primer lugar porque el movimiento obrero en EEUU lleva décadas de derrota e integración (van juntas) a los dictados del complejo militar industrial estadounidense, aportando en favor de su belicismo no sólo la producción sino la mano de obra para la guerra, los muertos, mutilados y afectados de mil maneras por las experiencias de invasión y genocidio.
En segundo lugar porque esta secundariedad del movimiento obrero en la lucha de clases estadounidense traslada casi exclusivamente al interior del gran capital las disputas que se reflejan en los procesos electorales. Por caso, las contradicciones que se han ido desenvilviendo entre Wall Street y el citado complejo militar industrial no tienen la magnitud aún como para que las referencias de ambos apelen de modo sostenido a una alianza con sectores populares para imponer sus intereses.
Me refiero a que el stablishment financiero, que todo el mundo ligaba con Hillary, ha preferido la continuidad e incremento de la virulencia económica y social, antes que, por ejemplo, unir a Hillary y Sanders en un pacto que integrara a este último mediante algunas concesiones sociales y productivas.
No es difícil entender qué pasa en el espectro de clases estadounidense: en EEUU no hay peronismo, ninguna fracción de la burguesía ha sido empujada nunca por un proceso popular a negociar con la clase obrera a la ofensiva un proyecto de desarrollo.
El New Deal anticipó esta posibilidad antes que el movimiento obrero pudiera darle cuerpo político a la situación en que lo dejara la crisis. El peronismo, en cambio,como bien descubriera años después de tildarlo como fascista aquel gran historiador que fuera Hosbaum y como contemporáneamente demostraran Portantiero y Murmis en Argentina, es una solución de compromiso que se establece en coyunturas de ofensiva de la clase obrera. Lo que ninguno de los tres llegó a desplegar es que esas experiencias pueden constituirse en cultura política, en cultura popular, como sucedió con el peronismo acá. Esa cultura no existe en EEUU y es visible tanto en la escas participación electoral como en el voto a un conservador anacrónico (no por que no sea útil al sistema sino por su rusticidad) como Trump.
Pero esa ya es otra historia , diría Kipling. Volviendo: ¿por qué sectores que necesitan tranquilizar un poco las tensiones de la economía como los bancos y la bolsa de los EEUU permitirían que emerja alguien tan poco atenuador de contradicciones como Donald Trump? 

Porque viéndolo resumir por derecha los resentimientos de los sectores populares, los desclasados y hasta lumpenburguesía, se saben a sí mismos en capacidad para imponer condiciones cada vez que Trump mueva una ficha no pemitida hacia un lugar no aceptado.

ENTENDIENDO A TRUMP- 3- ZIZEK Y EL MAL MENOR

De mi FB, 15 de noviembre
El error de Zizek (se transcribe su artículo más abajo) está en la pregunta de que parte su análisis: " La victoria de quien sería mejor para el destino de un proyecto emancipatorio radical?"
Ese destino, "un proyecto emancipatorio radical", no estÁ ni cerca ni estará en juego durante esta década en los EEUU ni en ningún país central, por lo que definir el voto a partir de esta pregunta tiene tanta entidad como preguntarse qué ómnibus tomar para ir asegurándose llegar a Marte.
La pregunta que uno debe hacerse es más simple: Teniendo en cuenta que Trump y Hillary son belicistas, imperialistas, etc., etc.: ¿el triunfo de quién perjudicaría más a los pueblos del mundo?
Si consideramos el papel del Estado en la constitución del sentido común en los EEUU y, por carácter transitivo imperial, en todas la sociedades del mundo: ¿cuál sería el efecto social e ideológico de la elección de un energúmeno como Trump que saca del plano de lo no dicho a la misoginia, la discriminación, el racismo, el imperio del más poderoso y los pone en combo a votación por las mayorías de EEUU?
Esto ya era claro antes que ganara Trump, pero el festejo de Amanecer Dorado en Grecia y la marcha del Ku Kux Klan en EEUU en celebración de su triunfo lo confirman.
Alguien puede suponer que lo de Zizek es por error de información o de falta de elementos técnicos. No es así. El izquierdismo no toma el nivel de conciencia de los pueblos como rasero para definir qué tarea central se juega en cada coyuntura política para el pueblo. Por el contrario, cree que, como vanguardia, es su propia visualización de los problemas lo que define qué debe hacer el pueblo y qué propuesta debe sostenerse. Así, convierte en hecho activo, resistencial, lo que cualquier argentino viviría como desinterés o pasividad: no ir a votar.
Trump no ganó por propuestas como las de Zizek, por supuesto. Una de las consecuencias de una propuesta que no entiende lo que se disputa en la sociedad es que no tenga trascendencia, ni despierte gran interés, ni movilice voluntades. Sólo sirven para mantener distancia entre los pùeblos y aquellas visiones que prescinden de lo que esos pueblos están dispuestos a hacer. ("(..." porque, bien miradas las cosas, los pueblos se proponen sólo aquellos objetivos que pueden realizar (...)", Carlos Marx, prefacio a la Contribución a la crítica de la economia política)


Slavoj Zizek on Clinton, Trump and the left’s dilemma.
En el romance Ensayo sobre la lucidez, José Saramago narra una serie de extraños acontecimientos que ocurren en una capital no nombrada en un país democrático no identificado. Cuando la mañana del día de la elección es entorpecida por lluvias torrenciales, la cantidad de ciudadanos que salen de casa a votar se muestra perturbadoramente baja. Pero a mitad de la tarde, el clima se normaliza y la población sigue en masa a sus escuelas de votación. El alivio del gobierno, sin embargo, dura poco: el conteo de votos revela que más del 70% de las papeletas depositadas estaban en blanco. Estupefactos con ese aparente lapso cívico, el gobierno les da a los ciudadanos una segunda oportunidad y luego en la siguiente semana decide convocar a otra elección. Los resultados son aun peores: ahora, el 83% de las papeletas depositadas están en blanco…
¿Será una conspiración organizada para tirar abajo no solo el gobierno dominante sino la totalidad del sistema democrático? Si es así, ¿quién estará detrás de eso? Y ¿cómo lograron organizar a cientos de miles de personas para esa subversión sin siquiera ser notados? La ciudad sigue funcionando en aparente normalidad, con el pueblo esquivando cada uno de los embates del gobierno en inexplicable unísono y con un nivel verdaderamente gandhiano de resistencia no violenta… La lección de ese experimento de pensamiento es clara: el peligro hoy no es la pasividad, sino la pseudoactividad, el impulso de “ser activo” y de “participar” para enmascarar la vacuidad de lo que pase. Las personas intervienen todo el tiempo. Las personas “hacen algo”. Académicos participan de debates sin sentido, y por ahí va. Pero la cosa verdaderamente difícil de hacer es dar un paso atrás y retroceder. Los detentores del poder generalmente prefieren hasta una participación “crítica” que el puro silencio –simplemente para estar seguro de que, con algún tipo de diálogo escenificado, nuestra amenazadora pasividad esté quebrada. La abstención de los votantes es por lo tanto un verdadero acto político: ella forzosamente nos confronta con la vacuidad de las democracias de hoy.
Esa es exactamente la forma como deben actuar los ciudadanos ante la elección entre Clinton y Trump. Cuando preguntaron a Stalin a fines de los años 1920 qué desvío consideraba peor, el derechista o el izquierdista, él rebatió: “¡Los dos son peores!” ¿No pasa lo mismo con la elección ante la que están colocados los electores estadounidenses en las elecciones presidenciales de 2016? Trump es evidentemente “peor” en la medida que promete un giro a derecha y escenifica una degradación de la moralidad pública, sin embargo, mientras al menos promete un cambio, Hilary también es la “peor” en la medida que hace que no cambiar nada parezca deseable. Ante tal elección, no debemos desesperarnos y elegir el “peor” que significa cambio –aunque sea un cambio peligroso, abre espacio a un cambio distinto y más auténtico. La cuestión no es votar a Trump -no solo no se debe votar a un parásito como él, sino siquiera se debe participar en esas elecciones. El punto es abordar el problema de manera fría y hacer el siguiente ejercicio de pensamiento: ¿la victoria de quién sería mejor para el destino de un proyecto emancipatorio radical, la de Clinton o la de Trump?
Trump dice que quiere “hacer que América vuelva a ser grandiosa”. Obama rebatió diciendo que América ya es grandiosa. Pero ¿será que lo es? ¿Puede un país en el que una persona como Trump tenga una oportunidad de transformarse en presidente realmente ser considerado grandioso? Los peligros de una presidencia Trump son evidentes: no solo prometió nombrar a jueces conservadores para la Corte Suprema; movilizó a los más sombríos círculos de supremacía blanca y abiertamente coquetea con racismo anti inmigracionista; burla reglas básicas de decencia y simboliza la desintegración de padrones éticos básicos; al decirse preocupado con la miseria de las personas ordinarias, efectivamente promueve una agenda neoliberal brutal con exenciones impositivas para los ricos, más desregulación, etc., etc. Trump es un oportunista vulgar, pero es aun una especie vulgar de la humanidad (al revés de figuras como Ted Cruz o Rick Santoro, ¡que sospecho sean alienígenas!). Y lo que definitivamente no es un capitalista exitoso, productivo e innovador –se destaca por la capacidad que tiene de entrar en quiebra y luego hacer que los contribuyentes cubran sus deudas.
Los liberales asustados con Trump rechazan la idea de que una eventual victoria podría desencadenar un proceso a partir del cual emerja una auténtica izquierda. Su contra argumento preferido es una referencia a Hitler. Muchos comunistas alemanes acogieron la toma nazi del poder como una oportunidad para que izquierda radical se destaque como la única fuerza capaz de derrotarlos. Como sabemos, su apreciación se demostró un error catastrófico. Pero la cuestión es: la situación actual con Trump ¿es comparable a la de la asunción del nazismo? ¿Será realmente un peligro que traerá consigo un amplio frente de la misma manera que lo hizo Hitler, un frente en el que conservadores “decentes” y libertarios lucharon junto con progresistas mainstream y (lo que haya quedado de) la izquierda radical? Frederic Jameson acertadamente advirtió contra la apresurada designación del movimiento Trump como neofascismo: “Las personas están diciendo ahora que ese es una especie de nuevo fascismo y mi respuesta a eso es: ‘todavía no’. Si Trump llega al poder, será algo distinto”. (Por otra parte, el término “fascismo” es hoy muy usado como un significante vacío siempre que emerge en la escena política algo obviamente peligros pero carecemos del instrumental para comprender adecuadamente –¡no, los populistas de hoy no son simplemente fascistas!) ¿Y por qué todavía no?
En primer lugar, el miedo de que una victoria de Trump hubiera transformado a EE.UU. en un Estado fascista es una exageración ridícula. EE.UU. Tiene una trama compleja de instituciones políticas y cívicas divergentes, de forma que su Gleichshaltung derecha no podría ser ordenada. ¿De dónde, entonces, viene ese miedo? Su función es claramente la de unificarnos a todos contra Trump, velando así las verdaderas divisiones entre la izquierda resucitada por Sanders y el proyecto de Hillary –que es la candidata por excelencia del establishment, apoyada por una amplia coalición arco iris que incluye defensores neoconservadores de la Guerra contra Irak como el Secretario de Defensa de George Bush Paul Wolfowits e intervencionistas como el Secretario Asistente de Defensa para Política de Seguridad Internacional de Ronald Reagan, Richard Armitage.
En segundo lugar, el hecho es que Trump se alimenta de la misma rabia de la que se valió Bernie Sanders para movilizar a sus partisanos –el es percibido por la mayoría de quienes lo apoyaron como el candidato antiestablishment, y lo que nadie debe jamás olvidar es que la rabia popular es por definición amorfa y puede ser redireccionada. Los liberales que temen la victoria de Trump en realidad no tienen miedo de un giro radical a derecha. Lo que temen realmente es a un efectivo cambio social. Para hablar con Robespierre, admiten (y están sinceramente preocupados con) las injusticias de nuestra vida social, pero lo que realmente quieren es sanarlas por medio de una “revolución sin revolución” (en exacto paralelo con el consumismo de hoy, que ofrece café sin cafeína, chocolate sin azúcar, cerveza sin alcohol, multiculturalismo sin choques violentos, etc.): una visión de cambio social sin efectiva transformación social, un cambio en el que nadie realmente sale dañado, en que liberales bien intencionados permanecen abrigados en sus enclaves seguros. En 1937, George Orwell escribió en su A camino de Wigan:
“Todos censuramos las distinciones de clase, pero pocos desean seriamente abolirlas. Aquí llegamos a la importante constatación de que toda la opinión revolucionaria extrae parte de su fuerza de la convicción secreta de que nada puede ser cambiado”.
El argumento de Orwell es que los radicales invocan la necesidad por una transformación revolucionaria como un tipo de coartada que debe alcanzar el opuesto, es decir, prevenir el único cambio que realmente importa, el cambio que, de ocurrir, toca a los que nos comandan. ¿Y quién efectivamente comanda a EE.UU.? Podemos casi oír el murmullo de las reuniones secretas donde miembros de las élites políticas, económicas y financieras están negociando la distribución de puestos clave en la gestión Clinton. Para que se tenga una idea de cómo funcionan esas negociaciones en las sombras, basta leer los mails de John Podesta o el libro Hillary Clinton: The Goldman Sachs Speeches (que saldrá en breve por OR Books de Nueva York con una introducción de Julian Assange). La victoria de Hillary es la victoria de un status quo ofuscado por la perspectiva de una nueva guerra mundial (y Hillary es definitivamente una típica guerrera fría demócrata), un status quo de una situación en la que gradual pero inevitablemente nos deslizamos hacia catástrofes ecológicas, económicas y humanitarias, entre otras. Es por eso que considero extremadamente cínica la crítica “izquierdista” de Ian Steinman a mi posición, que alega que
“para intervenir en una crisis la izquierda tiene que estar organizada, preparada y contar con el apoyo de la clase trabajadora y los oprimidos. No podemos de ninguna manera respaldar el vil racismo y machismo que nos divide para debilitar nuestra lucha. Debemos siempre estar del lado de los oprimidos, y debemos ser independientes luchando por una verdadera salida de izquierda a la crisis. Incluso si Trump causara una catástrofe en el seno de la clase dominante, sería también una catástrofe para nosotros, si no hemos puesto en pie los cimientos para nuestra propia intervención”.
Es cierto, la izquierda “debe organizarse, prepararse y contar con el apoyo de la clase trabajadora y los oprimidos”—pero en este caso, la pregunta debería ser: ¿Cuál es el candidato cuya victoria puede contribuir más a la organización de la izquierda y su expansión? ¿No es claro que la victoria de Trump podría “sentar las bases para nuestra propia intervención”, mucho más que la de Hillary?
Si, hay un gran peligro en la victoria de Trump, pero la izquierda se movilizará solo a través ese tipo de amenaza de catástrofe. Si continuamos con esta inercia del status quo existente, seguramente no habrá movilizaciones de la izquierda; citando al poeta Hoelderlin: “Solo donde hay peligro a fuerza salvadora también emerge”.
En la opción entre Clinton y Trump, ni “se paran del lado del oprimido”, por eso la opción real es: abstenerse de votar a quien, aunque sea inútil, abre una gran oportunidad de desatar una nueva dinámica política que puede llevarnos a una masiva radicalización por izquierda. Pensemos en los que apoyan a Trump y son antiestablishment que estarán inevitablemente descontentos con la presidencia de Trump. Algunos de ellos deberán apoyar a Sanders para encontrar una salida a su bronca. Pensemos en aquellos demócratas decepcionados que hubieran visto como la estrategia política de centro de Clinton, no puede ganar, inclusive frente a una figura del extremo como Trump. La lección que podrían aprender es que a veces, para ganar, la estrategia del “estamos todos juntos” no funcionay en cambio, debemos incluir una división radical.
Muchos de los electores pobres alegan que Trump habla por ellos. ¿Cómo es que pueden reconocerse en la voz de un multimillonario cuyas especulaciones y fracasos son una de las causas de su miseria? Como los caminos trazados por Dios, los caminos de la ideología son, para nosotros, misteriosos…. (Aun que es verdad, algunos datos sugieren que la mayoría de los que apoyaron a Trump no son de baja renta). Cuando quienes apoyaron a Trump son denunciados como “white trash”, es fácil discernir en esa designación el miedo de las clases más bajas que caracteriza a la élite liberal. Este fue el título y subtítulo de una entrevista de The Guardian sobre una reciente reunión electoral de Trump: “Un acto de Trump desde adentro: buenas personas en un loop de feedback de paranoia y odio. El público Trump está lleno de personas honestas y decentes –pero la invectiva del republicano tiene un efecto escalofriante en los fanáticos de su espectáculo unipersonal”.
Pero ¿cómo fue que Trump se transformó en la voz de tantas personas “honestas y decentes”? Trump logró, solo, arruinar al Partido Republicano, antagonizando tanto el establishment de la vieja guardia como a los fundamentalistas cristianos. Lo que quedó como núcleo de su apoyo son los portadores de la rabia populista contra el establishment –y ese núcleo es despreciado por los liberales como “white trash”. Pero ¿no son exactamente ellos los que deben ser conquistados por la causa radical de izquierda (que fue lo que Bernie Sanders logró)?
Debemos librarnos del falso pánico, temiendo la victoria de Trump como el mayor de todos los horrores que nos hace apoyar a Hillary a pesar de todos sus evidentes defectos. Aunque la batalla parezca perdida para Trump, su victoria habría generado una situación política totalmente nueva con posibilidades para una izquierda más radical –o, para citar a Mao: “Todo bajo el cielo está sumergido en el caos, la situación es excelente”.
Traducción al castellano de Gregorio Ibáñez, sobre la versión en portugués publicada en Blog da Boitempo: Zizek: Hillary, Trump e o mal menor.
Original en inglés en In These Times: Slavoj Zizek on Clinton, Trump and the left’s dilemma

ENTENDIENDO A TRUMP- 2- EL NO AL ALCA

9 de noviem,bre, 13:20
Cierto. Trump dijo que no al ALCA.
Pero tenemos que aprender a pensar en modo Trump y no ilusionarnos con que las langostas siembren cereales.
Directamente dejará de comprarnos lo que EEUU produzca o le comprará a quien cobre menos, bajará el precio de lo que nos compre, ofrecerá más barato lo que allá se produzca y nosotros vendemos, nos vaciará de lo que necesitemos pero a ellos les resulte necesario (litio? agua?).

ENTENDIENDO DE TRUMP- 1- LA LEGITIMACIÓN DE LO SINIESTRO.

8 de noviembre a las 21:48 rezaba mi FB. Encuentro que vale la pena reproducirlo post elecciones
Hay una mora en quienes analizan las elecciones de EEUU. 
Más Allá de quién nos quiere y quién no (ninguno de los dos) el tema es qué efectos tendrá en la conciencia delas sociedades en todos los países del mundo que un pensamiento como el de Trump gobierne al país más poderoso, se imponga como sentido común EXPLÍCITO ALLÍ. 
¿Se imaginan a nuestra derecha "aggiornandose" con más racismo, xenofobia, misoginia y encontrándole más motivos a la jibarizacion del Estado? 
Los agazapados, las segundas filas de los trapos sucios de las derechas vernáculas encontrando eco en el "vigía de occidente". 
Legitimado así, Trump seria LO PEOR DEL NEOLIBERALISMO QUE AVANZA, pero multiplicado al infinito

NO HAY LUGAR SIN CONTAMINAR NI SALIDA INDIVIDUAL

Con mis colegas deberíamos compartirlo con más claridad y persistencia. Genocidio, desempleo, falta de futuro, la perversión de los poderosos en todas sus variantes nos hicieron mal. No sólo como país, como sociedad, como grupos y familias. También de uno en uno. 
El miedo, la brutalidad para la que nadie se prepara, el acorralamiento promovieron individualismo y con ello egoísmo, negación,. Burbujas. 
Nada de eso se resuelve sólo en consultorios ni en los círculos más cercanos. Tampoco centrando la mirada en el espejo. Aquel conservó un recuerdo, aquella una esperanza, aquel otro supo resolver algo, aquella otra se equivocó pero se dio cuenta. Aquel otro no, pero lleva consigo una enseñanza de lo que no hacer. Todos arrastramos las mismas taras y cada uno tiene además algún recurso para ir saliendo adelante. De conjunto. No hay perfectos ni sanos totales, somos sobrevivientes de algo que vuelve a cobrar impulso en el mundo y aún no nos repusimos, a pesar de los años de bonanza. 
Cada puerta que se cierra, cada mirada que se esquiva se pierde algo. 
En tanto, proliferan escribas, lugares comunes, clichés que convocan al aislamiento como pócima mágica. "Mala onda", "relaciones tóxicas" y otros seudoconceptos vienen a trasladar al terreno de las relaciones cercanas aquello que "el concepto la grieta" promovió en las sociales y políticas. Con el mismo efecto: dividir lo que nos preserva, fortalecer a quien nos destruye, convencernos en fin de que no es que nos están meando sino que dejamos la ducha abierta. 
No va a ser fácil parar a esta ola mundial de sometimiento, empobrecimiento y destrucción de identidad que.vuelve con fuerza. Tampoco lo será preservar nuestras subjetividades.
No está claro como y cuánto podremos lograrlo. Si lo está que es con los ojos bien abiertos y con "el otro", el que no se beneficia de mis pérdidas y comparte mis pesares y esperanzas que podremos intentarlo. "El otro", el de las consignas. Pero tal como es, con sus mejores y peores. 
Y recordar lo que los gurús ocultan, cuando hay malestar, es por algo mucho más tóxico que lo que puede padecer ese "otro": es por Macri y los suyos

viernes, 16 de septiembre de 2016

Chau Topo, todo lo material....

"Los pibes militan, son elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates.  Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda"
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. Germán Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo"

Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso. 
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx.  No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...)  ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")

Chau Topo, todo lo material....

"Los pibes militan, son elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates.  Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda"
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. El Turco Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ de la zona, no da para una semblanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo"

Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso. 
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo, se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo material se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx.  No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...)  ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... ("A Homero")

Chau Topo, todo lo esencial....

"Los pibes militan, con elegidos por sus compañeros, quieren tener argumentos para defender sus intereses y para fundamentar en negociaciones y debates.  Ya hubo algunas charlas sobre peronismo, quieren también tener en cuenta los motivos y objetivos de la izquierda"
Hace un mes y medio, en casa del Topo, con su amigo Eduardo, dirigente del Sindicato en cuestión y con Cecilia vamos planeando un curso para delegados gremiales. El Topo y yo yo somos +60, Cecilia se acerca, Eduardo es más joven. Pero el entusiasmo es el de siempre. El que nos hizo encontrar en el 2001, CTA mediante, el que nos hizo intentar mil cosas en estos años.
El Turco Germán solía decir, "apurémonos a hacer lo que podamos, no dejemos las cosas para el tiempo que nos encontrará hablando de enfermedades en la sala de espera de algún hospital·. El Turco Abdala se fue mucho antes que nos llegaran esos tiempos. Pienso esto a propósito que interrumpimos un poco los planes del curso hace unos días, a la espera que el Topo salga de una neumonía. Hace justo una semana, ya repuesto, me llamó para retomar la cosa.
La vida del Topo, militante del PC en otras épocas, de Mataderos, devenido en kirchnerista para concluir que ser comunista pasa por ser peronista en nuestro país y presentar su ficha de aifliación al PJ d ela zona, no da para una semablanza corta ni me da el cuero para intentarla.
Hijo de la, quizás, más antigua militante comunista con vida en la Argentina, se preocupaba por los achaques que la vejez le traía a su madre. Hoy el Topo ya no estará para ella y será difícil encontrar cómo decírselo.
El Topo fue responsable de diversas áreas del PC, fue miliciano, hizo cursos en la vieja URSS hasta que un día en su último viaje no lo dejaron entrar en la nueva porque "figuraba en listas de militantes comunistas".
Tambén fue, para envidia de lo que el nombre de su oficio nos evocaba a compañeros y amigos, "encimador". Es decir, tenía el oficio de doblar las telas para confección, de modo que una vez cortadas su caída fuera la mejor posible.
Padre de tres hijos, todos valiosos, abuelo múltiple, siempre compañero de Cristina, los últimos doce años le trajeron felicidades impensadas, tras el genocidio, la marea neoliberal, la derrota permanente en los ´90.
El Topo sabía que el capitalismo siempre vuelve por las suyas y cuando recupera el resuello agrede con todo lo que tiene a mano. Es el caso de estos días y él los esperaba. Pero no dejaban de dolerle las cosas que esta restauración le hacía a sus compañeros, a los vecinos, a todos. Más le dolían cuanto más le quedaba claro que esta última derrota no era inevitable.
Hoy, mientras sobrellevo una gripe tratando que no devenga en neumonía, Cecilia me avisa que llamó mi hija: " Dice que falleció el Topo"

Llamadas y mails mediante me cuentan que lo cremarían hoy en la Chacarita a las 12, que fue un infarto, que ya no legaré a tiempo ni estoy en condiciones de manejar hasta allá. Cremación, cementerio, infarto, neumonías, palabras que se acumulan sin dar cuenta de por qué mañana, el lunes, o en una semana, no podré preguntarle cómo ve la cosa, ni me llamará para que escriba sobre algún tema o para que de una vez pongamos en marcha el curso. 
Palabras que no alcanzan para dar la talla del Topo, sólo para decir que otro militante, dotado de esa grandeza que la militancia recibe de nuestro pueblo se nos ha ido en épocas difíciles y tal vez no haya actos para su despedida. "todo lo esencial se disuelve en el aire", gustaba recordar el Topo entre las frase más logradas de Carlos Marx.  No todo al fin, queda el recuerdo, lo más resistente.
Vamos, total al fin nada es cierto (...)  ya se que no vendrás pero aún que cursi, te esperará lo mismo el paredón (...) y el fraternal rincón de nuestro amor... "A Homero"

miércoles, 7 de septiembre de 2016

BICENTENARIOS y SINCERICIDIOS DEL INCONCIENTE:


En 2016 nos arrebataron el sol. 
Por más que el creador de la escarapela del bicenario 2010 y la del bicentenario 2016, el diseñador Hernán Berdichevsky, repita el indemostrable argumento sobre que este diseño "une la grieta" no hace falta ser semiólogo para percibir lo que su inconciente manifiesta de modo patente. Este bicentenario, al revés de aquel festivo, callejero y apropiado por el pueblo en 2010, ha perdido aquello que da vida a toda efeméride: el reconocimiento popular. Si se busca en simbologías milenarias y actuales pocas imágenes evocan más vida y, sobre todo más generación de vida, que el sol. 
Agreguemos, de paso, que el sol no fue introducido en los símbolos patrios por el kirchnerismo sino por los patriotas de mayo. No se trataba de cualquier sol sino del sol de los Incas, el Inti, que fuera incluido en la primer moneda argentina, luego en nuestra bandera, como homenaje a los pueblos originarios en un momento de las luchas por la independencia en que la dirigencia revolucionaria contaba a estos pueblos como pueblo y no como chusma a exterminar sugún el credo sarmientino- terrateniente posterior.
Así que esta escarapela 2016, que de tan borrada hacia su centro evoca lo que le fue recortado,  sincera de modo simbólico lo que vino a hacer el gobierno que la proyecta como símbolo: este bicentenario no tuvo vida y el que se la quitó, mas allá de quién hizo el diseño, fue quien convalidó desde el gobierno esa falta de sol para diferenciarse del bicentenarioi de mayo. Aquel "festejo K" que tanto sufrimiento le trajo a la derecha porque preanunciaba el futuro triunfo de Cristina en 2011. 
Ah! Esa idea de que mutilar una imagen "cierra grietas" no resiste ni un congreso de publicistas. 
Claro, a la hora de vendérselo al gobierno quizás fue el argumento que hizo la diferencia.
Ver reportaje en Diario Clarín:  "Habló el diseñador que hizo el logo del Bicentenario: "Une la grieta"

martes, 6 de septiembre de 2016

CON EL PUEBLO ADENTRO

En el auto voy este sábado escuchando "Vení cuando quieras". Unas horas antes, con el Negro Gaitán y otros compañeros de Córdoba fuimos a visitar un pequeño recordatorio a Atilio López y Juan josé Varas que hiciéramos en Ruta 6, a pocos km de Ruta 8, a instancias de Claudio Pena allá por el 2012.
Vuelvo al programa de la AM 1030. Se escucha la voz de Barragán, uno de los entrevistados y me vienen sentimientos contradictorios. Por un lado la alegría de escuchar una voz hoy censurada en los medios. Por otro, el desacuerdo con su evaluación de nuestra situación actual, comparándola con el proceso de destitución de Dilma en Brasil. 
Barragán concluye en que, lo transcribo textual más abajo, haber perdido las elecciones pone a nuestro movimiento " a salvo de pagar el costo del ajuste" y a Macri lo deja expuesto a "hacerse cargo" de lo que hace. 
La reflexión tiene lógica pero naufraga al faltarle un factor: el pueblo. Un pueblo triunfante en las elecciones y por lo tanto triunfante en la defensa de su gobierno popular hubiera tenido una capacidad de confrontación y resistencia superior a la de hoy. Un pueblo derrotado en elecciones y perplejo ante la derrota de algo que durante años pareció posible, un gobierno propio aún en los marcos del capitalismo y frente a una ofensiva mundial de la derecha, un pueblo decepcionado, atacado en todos los frentes, demonizado en sus convicciones, encuentra más dificultades para defender sus derechos y conquistas, sobre todo si sus referencias se ven divididas y con poca claridad. 
No es futurología. Futurología sería pensar qué hubiera pasado con Scioli si ganábamos las elecciones sin considerar que ese triunfo hubiera actuado como un factor de desmentida de cualquier argumentación neoliberal y un reactivo a cualquier medida de recorte de derechos como las que se viene implementando hoy. 
En política, como en lo que hace a distribución del ingreso, las cosas se cierran con el pueblo adentro. Sin ese componente, sin el pueblo, sus intereses, su estado de ánimo y sus prioridades como referencia principal, cualquier análisis está destinado al error. 
Es el pueblo, por otra parte, el que paga los costos. En pibes que ya no pueden seguir la universidad o terminar el secundario, menos conseguir laburo, en familias destrozadas, en generaciones que vuelven a perder su futuro, en hambre y desocupación presentes, en fin en pérdida de derechos y presencia en la sociedad. 
En cuanto a quienes hacemos política el costo lo pagamos cuando erramos. 
Este pensamiento que me ocupa va en el mismo sentido que el que nos llevó a la derrota en 2015. No era lo mismo ganar o perder hace 8 meses, no es lo mismo hoy. No es lo mismo disputar contra la oligarquía habiéndole escamoteado el gobierno que sufrir todo el peso del poder oligárquico desde el gobierno en sus manos. Esa fue y sigue siendo la primera enseñanaza que dejó el peronismo desde 1945 y la que mantuvo nuestra vigencia a 70 años vista de comenzar esa experiencia: todo reclamo, toda lucha popular debe devenir en política de Estado. Por eso hasta el imperialismo nos considera un enemigo a exterminar siempre.
En cuanto a Macri, se viene haciendo cargo desee que asumió: está haciendo todo lo que SU gente ve como necesario para desarticular al pueblo y reestablecer su dominación. Textual de Barragán en el minuto 35:30 de " Vení cuando quieras": "La desgracia de haber perdido las elecciones nos trae la ventaja de salvarnos de sufrir lo que está sufriendo Dilma, que es lo que le hubieran hecho a Scioli. La oleada de la derecha venía, ganando quien gane (...) En ese sentido nosotros quedamos preservados. (...) podríamos hacber estado pagando el costo que está pagando ahora Dilma. Macri se va a tener que hacer cargo de toda la destrucción que está haciendo...(...) con un Scioli rodeado o acosado (...) lo podrian haber convertido en una Dilma (...) y nuestro movimiento podría haber estado pagando el costo que está pagando Dilma. Nosotros estamos afuera del gobierno y el gobierno tiene que hacerse responsable"

lunes, 1 de agosto de 2016

¿VOLVEREMOS? PODER, RESISTENCIA Y LIDERAZGO

Puede que la táctica indique que no es conveniente en este hoy sufriente menear candidaturas para un mañana esquivo.
Puede que infinidad de  compatriotas estén tan acuciados con tarifazos, apretadas represivas y ninguneos varios que no resulte conveniente irse por ramas electorales.
Lo que es seguro es que sólo manteniendo luchas justas no volverá el gobierno popular ni volveremos a encorsetar al bloque corporativo oligárquico que hoy sin collar muestra su capacidad de destrucción a pleno.
Puede, ponele, que referir los últimos doce años a una manera de conducir no caiga bien por fuera de nuestra filas K.
Hechas todas estas salvedades, lo cierto es que aquello que agrede, confunde y  desanima hoy a nuestro pueblo es la derrota de su gobierno, de su gobierno popular, que ahora las palabras de la dominación y el agravio vinieron a ocupar el lugar de las palabras de la soberanía y la reivindicación, que los intereses de los dueños del país se imponen a la inclusión.
Vivimos doce años maravillosos porque gobernábamos, dejamos de vivirlos porque gobierna el antipueblo. No es un matiz, es un cambio absoluto, porque así se viven las grandes derrotas.
No es que nuestro pueblo dejará de resistir, el pueblo siempre resiste. Pero el sesgo de la resistencia no es el de la gobernancia. 
Las luchas sirven, cuando se dan en el terreno conveniente, para desgastar al adversario y consolidar fuerza propia. Uno y otro factor necesitan de propuesta de gobierno propia. El "luche y vuelve" funcionó porque implicaba la promesa de retomar aquella gesta popular que vino a destruir la fusiladora. Cuando hay un horizonte los sacrificios se validan, los padecimientos se sobrellevan, las pérdidas se confrontan con un porvenir de logros.
Lo que tenemos que demostrar hoy no es que somos mayoritariamente honestos y democráticos. Cumplimos doce años de demostrarlo con el gobierno más democrático y honesto que haya tenido la Argentina.
Tampoco hay que demostrar que hubo eficacia de gestión e inteligencia. Las caricaturas que vocean al gobierno actual contrastan demasiado con nuestros logros.
Lo que tenemos que demostrar es que volveremos gobernar, a usar el gobierno como barrera de contención contra la avidez oligárquica, que tendremos la unidad y la madurez suficiente como para no perderlo y la pericia como para sostenerlo en un mundo que marcha en contra. 
Demasiada tarea, pero necesaria, indispensable. Ninguna promesa de bienestar popular es posible sin pensar en un gobierno propio que las haga realidad y las sostenga.
Tenemos a Cristina, la única referente capaz de convocar a esa unidad y de liderarla en la vuelta. Y no es poco.
En estos días medios varios medios se hicieron eco de voces que, declamando amor a la presidenta mandato cumplido, decretaban a su vez su “merecido descanso” para convalidar silencios inexplicables, rupturas que debilitan, estrategias sin horizonte cierto, autocríticas con poca crítica y menos referencia a lo propio. 
Nada nos alejaría más del “volveremos” que suponer a Cristina fuera del ruedo y creer que una propuesta de gobierno concitaría expectativa popular sin su liderazgo.
La política y las matemáticas no suelen encontrarse, pero uno puede extraer de todo esto una suerte de teorema, nada aleja más a nuestro pueblo del "volveremos" que alejar a Cristina de la conducción de un frente unido que concrete esa vuelta.

viernes, 24 de junio de 2016

24 de junio, una fecha con tanta identidad popular


  Qué día.
  Hace 26 años estábamos en la casa del Carancho, en Cipoletti, discusiones sobre el comienzo del menemato. Todo se iba al diablo y no se encontraba forma de pararlo. Adentro mate, polémica, estufa, afuera un frío que congelaba las ropas en la soga del fondo.
  Alguien enciende la tele y todo pasa a segundo plano. Minuto a minuto sufrimiento con el baile que nos pega Brasil. Cada vez más sufrimiento hasta el momento en que   Diego inicia ese movimiento casi patinaje, casi surfeo, todo gambeta, que termina en el gol seguro, preciso, gol definitivo, del Pájaro Caniggia. 
  Hace 38 años nacía Román, el último diez, el máximo estratega que vi jugar en una cancha de fútbol, un cultor del único coraje que cuenta en el futbol, el del que la pide siempre y se agranda en las difíciles.
  Hace 29 nacía Messi, el mejor de todos desde hace casi una década. 
  Hace 81 años Gardel se iba en su última gira. una noche antes cantaba su último tango en público: "tomo y obligo" por una radio de Medelín. Gardel era conservador, dicen, pero su funeral generó una de las movidas más masivas y populares que hubiera conocido Buenos Aires, la Argentina toda. 

  No pasarían más de diez años para que se viera otra movilización, más grande, con más bronca, pero seguro con el mismo corazón que suele poner nuestro pueblo cuando camina por algo que siente profundamente suyo. .
Hace 16 se nos iba Rodrigo, en un accidente volviendo de un recital.en La Plata. Allí, su última canción había sido "soy cordobés" y su última frase: "nos vemos en el infinito".

   Cada día que paso en este mundo celebro un poquito mucho haber nacido en medio de este pueblo capaz de proyectar su grandeza en gente como ellos, pelear contra la injusticia y hacer de su pelea razón de Estado como en el 45, como ayer nomás, de hacer que alguien nacido en el último rincón del mundo pueda enmudecernos con un movimiento, hacernos llorar con una nota, amenazar al curso del tiempo con la promesa de vermos en el infinito o de volver en millones como Evita prometió y cumplió más de una vez.   
   ¿Qué más?

domingo, 29 de mayo de 2016

MACRISMO: EL DESASTRE COMO POLITICA



"Estos tipos no saben lo que hacen", "creen que gobernar un país es igual que dirigir una empresa", "los CEOS no saben gobernar". Varios autores
“Para que nuestro oponente se someta a nuestra voluntad debemos colocarlo en una tesitura más desventajosa que la que supone el sacrificio que le exigimos. Las desventajas de tal posición no tendrán que ser naturalmente transitorias, o al menos no tendrán que parecerlo, pues de lo contrario el oponente tendería a esperar momentos más favorables y se mostraría remiso a rendirse”. Von Clausewitz, “De la guerra 
A la vista de la destrucción derechos populares, soberanía y capacidad productiva que el macrismo viene realizando, muchos compañeros tienden a creer que buena parte de las medidas de ajuste y sus consecuencias son efectos no previstos, leche derramada de quien no sabe calentar una mamadera.
El diagnóstico sobre el desastre es correcto: destrucción de las trazas de Estado de bienestar que construyera el kirchnerismo en doce años, cambio de soberanía y emblocamiento americano por alineamiento con EEUU/ buitres/OTAN, timba financiera y exportación primaria en lugar de desarrollo industrial y mercado interno.
Lo que falla es la explicación. El gobierno, sus funcionarios, saben lo que quieren hacer y lo están haciendo del modo más eficaz posible.
Nos demuelen un edificio y, según el  nivel de la protesta que se produzca, nos alcanzan un par de bolsas de residuos para que nos tapemos de la lluvia en basural. Ejemplo: Cresta Roja, 3500 obreros en la calle. Protestan, balas de goma, gases y manguereada. Luego, 1500 entran como precarizados, sin antigüedad ni estabilidad, el resto sigue desocupado y mira tras un alambre cómo Macri anuncia el veto a la ley de emergencia laboral. Otro ejemplo: blanqueo de capitales fugados para, dicen, pagar el 82% a los jubilados. ¿A todos? No. A los que les falten aportes su remuneración sería el 82% del salario mínimo porque, dice el ministro respectivo, “no sería justo que quien tributó cobre igual que quien no lo hizo”. En su óptica, que trata de masificar como sentido común, sería justo tratar a fugadores de divisas, lavadores y evasores de impuestos (400 mil millones, dicen muchos economistas)  igual que a quienes tributaron regularmente, pero les parece injusto pagarle toda su jubilación a quienes fueron estafados por empresarios inescrupulosos y/o no tuvieron el suficiente poder como para que les hicieran los aportes.  La última: tarifazos de hasta el mil por ciento y tras los reclamos de provincias, oferta de bajar el tarifazo al ¡500 %! Y con perspectiva de completar el resto antes de fin de año.
Ejemplos estatales: la idea de vender las acciones privadas en poder de la ANSES “si no alcanzaran los fondos que vienen del blanqueo”. O nombrar a cargo de cada ministerio a quienes esos ministerios debieran controlar o denunciar ante la justicia por evasión, lavado, etc. Otro: despedir a quienes controlan procedimientos empresariales y emplear a adeptos para que le hagan marketing a los que debieran ser controlados.
No se pueden evaluar estas acciones con la lógica de un capitalismo productivista, desarrollista, mesiánico en sus expectativas de alcance de bienestar. Ese capitalismo, el del Estado de bienestar, fruto tanto de profundas luchas y sacrificio popular en todo el mundo a la vez que del enriquecimiento y desarrollo desmesurado de tecnología e industria mediante dos guerras mundiales y miles de guerras intermedias y posteriores, ese capitalismo que se creía en desarrollo permanente comenzó a morir en los ´70 y sólo reaparece en modos inesperados y de la mano de los sectores postergados cuando estallan las crisis de hegemonía que el modelo neoliberal mismo genera.  
Lejos del concepto de hegemonía gramsciano, el de un sector de clase que emerge con capacidad de expresar los intereses de la mayor parte de los sectores sociales y convierte su proyecto de dominación en el único posible, lo que caracteriza a este nuevo ya viejo capitalismo es su recaída en crisis permanentes pues no trata de unir a todos tras una gran utopía sino de demostrar que eso es imposible y que su proyecto es sencillamente el menos peor, el único viable.
El desprestigio de lo político, del Estado, de lo colectivo, de los valores que mejor expresan a la humanidad, lejos de debilitarlo lo consolida. Si todo es malo, mejor que gobiernen los poderosos, si repartir es delirante, mejor que recuperen la plata los poderosos que, de última, son los dueños de todo. Cambiar futuro por pasado, como bien lo sintetizara el inconciente de la actual gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.
Las crisis, lejos de hacerle perder terreno al modelo posindustrial, le sirven para eliminar competidores en el reparto de la riqueza. No sólo a trabajadores y productores, sino también a empresas y empresarios, gobiernos y países que se apropien de lo que los grandes grupos consideran propio. Las crisis, como siempre lo han sido, pero hoy más que nunca, son vía de concentración de riqueza y de poder. Los muertos, los desocupados, las áreas que desguazan, las recesiones, el endeudamiento, son efectos deseados en la búsqueda de mayor concentración. Como bien dijera Clausewiz, “si tienes que atacar a tu enemigo, hazlo del modo que le causes el mayor daño posible y que mayor sea su dificultad para devolver el golpe”.
Es lo mismo que CEOs como los del gobierno hacen en el ámbito privado cuando hay que discontinuar empresas o ramas enteras de la producción en beneficio de “modernizar” la economía, esto es: derivar capitales al ámbito especulativo, producir cada vez con menos empleados, eliminar derechos laborales, achicar incluso el número de empresas que realmente manejan la economía mundial y las locales.
Ni las declaraciones ni las acciones de este gobierno son impensadas: los brulotes del tipo “remeras en la casa mientras nieva afuera”, “no daba para comer afuera dos días por semana”, no son estupidez ni precariedad política, son señales de triunfo hacia un pueblo y un proyecto que creen derrotados. Mensajes que anuncian que este gobierno puede ser peor aún de lo que es hoy. Para que ese mensaje cuaje, las medidas tienen que definir un panorama peor que aquel que corporaciones y oligarquía quieren imponernos. Clausewitz putro, política de guerra: a un enemigo ni se le dice con tibieza que se lo va a vencer ni se lo ataca con almohadones, se lo debilita con acciones agresivas y contundentes, se lo intimida con brutalidad en el discurso.Ese es el signo de este gobierno, hacer mediante medidas burocráticas respaldadas por agencias y bancos internacionales, el empresariado corporativo y partidos definitivamente conquistados por la nueva ola neoliberal  lo que hace 40 años nos hicieran estos mismos actores manejando vía genocidio.
Así que no, no es ni impericia ni falta de política sino todo lo contrario. Es el poder y su discurso en su estado más puro.
Nada hay que esperar de este gobierno más que la repetición de esta conducta en la expectativa de concretar la derrota popular, ese es su objetivo destruir hasta sus cimientos la cultura de participación, reclamo e incidencia estatal de nuestro pueblo. Aquella que se iniciara en hace más de doscientos años y renaciera una y otra vez en formas diferentes para proyectarse a los últimos doce años. La reunificación social, la estabilización económica y el restablecimiento del desarrollo sólo pueden venir de la mano de la confrontación con estas políticas destructivas. Sólo de nuestro lado está esa posibilidad de reestablecer el tejido social y productivo. En nuestra debilidad relativa, esa posibilidad es la que debiera alentarnos a recuperar la iniciativa.  
Una última consideración: el desierto en la Plaza de Mayo este último 25 fue señalado por muchos de nosotros como una carencia del gobierno. Respecto un 25 como el del 2015, este 25 resultó deslucido, falto de pueblo y de apoyo popular al gobierno.
Es cierto. Pero esa consideración no puede ignorar un elemento central: el año pasado éramos gobierno, este año no. Del único modo en que este 25 de mayo hubiera sido un desaire para el gobierno es si hubiéramos sabido generar nuestro propio 25 de mayo, el de la multitud de compatriotas que siguen revindicando la gesta de la independencia y la soberanía. El 9 de julio está por delante y es probable que el gobierno no juegue la misma carta: en su política de restauración cultural buscará hacer un bicentenario de estampita y uniformes con la ayuda de algún gobernador transformista.    
Construir un bicentenario del pueblo debiera ser el objetivo de todos los sectores enfrentados a la restauración oligárquica.

viernes, 29 de abril de 2016

1 de mayo anticipado: cómo estamos hoy

Las últimas dos semanas han llevado al centro de la institucionalidad política los rechazos temores y de buena parte de nuestra sociedad ante los efectos regresivos del proyecto macrista.
La decisión de la mayoritaria de la oposición en diputados para impulsar un ley de suspensión de los despidos, el despacho de un proyecto más lavado, pero con voto opositor casi unánime en el senado.  La primera movilización que reunirá a todo el sindicalismo en décadas,  justo en un acto de primero de mayo y con señales claras de confrontación si el gobierno no retrocede en su ofensiva  contra conquistas históricas y de los últimos doce años. Las incipientes divisiones que surgen en sectores políticos que en los primeros meses actuaban casi como voceros y defensores del nuevo gobierno.


¿Fueron los Panamá papers? Hasta la prensa menos adicta al gobierno va reduciendo espacios para este tema que supo cobrarse ministros en otros países y acá aún no supera el chismorreo. Sea porque la disputa de espacios entre Clarín y las bondades de Macri con Turner se se está resolviendo en un reparto más o menos salomónico, sea por instinto de preservación entre culpables, el caso es que al reducirse el fuego amigo y multiplicarse los involucrados, la noticia languidece a la espera de reacciones sociales que por ahora no se producen.
¿Fue por la cadena de complicidades narco-ocupas de lujo- gubernamentales  que llevaron a la muerte de los pibes en  la rave de Costa Salguero?  Con el correr de los días el tema se va diluyendo en culpables que se victimizan, búsqueda de culpables abstractos que reemplacen a los conocidos y concretos que aloja el gobierno porteño. Hasta Rodríguez Larreta se permite desaparecer por semanas y de ese modo alejarse de un posible síndrome de Cromañón más cercano a sus temores que a la posibilidad real.
¿Serán los despidos, la inflación, los tarifazos, la rendición ante los buitres, la instalación del Departamento de Estado en la Cancillería, el FMI en el Banco Central, el fundamentalismo de recambio en el Nación?
Todo suma, pero a pesar de frustraciones, postergaciones, promesas incumplidas, maltratos y pérdidas, pocos reaccionan hoy de manera impensada, sin medir sus posibilidades de disputa, sus posibilidades de sumar adhesiones, de concretar salidas a una situación que hace apenas unos días parecía incontrolable. Ni los más perjudicados, ni los que temen ser nuevas víctimas saqueo, ni los confundidos por la revolución de la alegría, mucho menos los conformistas o los oportunistas. La nuestra es una sociedad politizada, nuestro pueblo ha experimentado las suficientes derrotas y también los excepcionales tiempos de victoria como para intuir que lo perdido se recupera con mucho sacrificio y unidad, que lo ganado puede perderse en cualquier momento, que nada resulta más costoso que confrontar desde la dispersión.
Entonces: ¿Qué cambió en esta coyuntura para activar divisiones en el bloque político de Cambiemos, mover a la protesta a sectores que participaron de su campaña electoral, vivaron su triunfo y justificaron sus primeras medidas?  ¿Qué cambió para que la pasividad o confusión entre funcionarios y referentes  kirchneristas vayan dando paso  actitudes proactivas, que el resentimiento vaya siendo sustituido por la búsqueda de consensos y propuestas que recalen nuevamente en nuestro pueblo?¿Qué nos trajo a este momento, a estar a horas de una concentración seguramente multitudinaria y con posibilidades de superar las expectativas más optimistas, tanto en número como en reclamos?
Dos eventos.
Uno: la multitud, las multitudes, que el 24 de mayo dieron cuenta en Plaza de mayo y en muchas plazas provinciales que memoria, verdad y justicia están en la conciencia y el sentimiento de nuestra sociedad a pesar del triunfo neoliberal de octubre.
Otro: el raid que inició el 13 de abril Cristina en Comodoro Py que, aún con claroscuros, tuvo un efecto social e institucional tan  revelador como dinamizador.
Desde un Bonadío que casi jugó de visitante en el escenario que tanto preparó para un nuevo abuso "judicial" hasta el acto masivo y las movidas de militantes pero tambien de empleados, en repudio al juez dentro de los  mismos tribunales. Desde el "deciamos ayer" que instaló Cristina al comenzar su discurso hasta la virtual cadena nacional que la puso a la vista y oídos de toda poblacion, todo concurrió a desnudar la vulnerabilidad politica de un gobierno que cuenta con un fabuloso poder económico,  mediático e imperialista pero no tiene comprado el mismo respaldo social ni está asegurado contra las disputas de intereses de los propios, que pujan por hacer su exclusivo y excluyente negocio corporativo.
Y junto a este efecto revelador de la verdadera envergadura de quienes gobiernan, otro efecto revelador y dinamizador: Cristina es la única referente que puede provocar esa situación. Es la única no sólo por su trayectoria  política y su capacidad discursiva sino por algo más elemental y trascendente: Cristina, en el llano y ante un gobierno antagónico es la única líder política de la Argentina. Sólo ella puede juntar en su presencia y actitud lo que se jugara el 24 de marzo y la necesidad de retorno a un gobierno popular. Los tibios aumentaron la temperatura de sus diferencias con el gobierno, los pasivos se movillizaron, todos cobraron noción que, con Cristina en movimiento, quien no actura quedaría opacado.
Los porqués de este liderazgo incontrastable pueden ser pasto de debate y opiniones diversas. Lo que no se puede ignorar al respecto es que no hay ni entre nuestras filas ni en ningún sector de la dirigencia política alguien con su protagonismo en las conquistas logradas hasta 2015, alguien que resuma en sí mismo los logros y adversidades de los '70, la resistencia al neoliberalismo, el renacer del peronismo, la construcción del gobierno popular.
De esta épica,  de la construcción colectiva, el reconocimiento social, la recreación de una identidad, del rescate de un cultura, de esto se nutren los liderazgos cuando una parte importante de la sociedad los convalida.
En los últimos tiempos ha sucedido también un afecto dispersivo entre algunos referentes. Intentos autocríticos que al buscar explicación para la derrota electoral, trazan escenarios imaginarios, sin referencias colectivas, donde la creación política quedaría librada a lo individual o a colectivos parciales sin importar cuál es su vinculo real con el pueblo, cuál es el reconocimiento que nuestra gente les dispensa. Algunos compañeros suponen que las urgencias del pueblo tienen que ver sólo con sus padecimientos, olvidando que venimos de doce años de gobierno popular y que en la conciencia de cada habitante de este país está presente esa referencia, ya sea que esté a favor o en contra. La militancia, los referentes, las estructuras están para más que para sufirir los padecimientos de nuestra gente, se espera que sean vehículo para volver a gobernar a la vez que para impedir que el gobierno actual siga accionando contra los intereses populares. Suponer que vamos a recuperar las conquistas avasalladas sin gobernar, sin recuperar la estructura del Estado es mera ciencia ficción condenada a no tener el acompañamiento de las mayorías.
Nada más cercano a los errores que nos llevaron a la derrota que desperdiciar el capital político que nos permitiera ganar el gobierno y transformar el país durante doce años.
Suponer que será posible volver sin Cristina sería tan descaminado como rehuir a las responsabilidades que cada sector y cada militante tiene en la construcción de ese camino. Son papeles diversos, pero así como el 24  de marzo puntualizó con quienes contamos para retomar la senda, el 13 de abril mostró en quién puede referenciarse ese proceso. Una militancia, estructuras y referentes que buscan encontrarse tras la derrota, una conducción que debe asimilarse al llano para recuperar lo mejor de cada sector y potenciarlo a la victoria. En el encuentro de ambos factores está la posibilidad de lograrla.
Hoy, 29 de abril camino el primero de mayo, podemos sumar un nuevo paso: avanzar hacia la recuperación del movimiento obrero .
El desafío será que nadie se sienta más importante que el conjunto.