viernes, 4 de septiembre de 2020

LAS PANDEMIAS LAS RESUELVE (O NO) LA POLÍTICA



Como ya lo verificamos en las actividades de prevención de otra pandemia, la infeccion por vih sida, la respuesta social a una amenaza que no se puede resolver no es la prevención sino la negación. Lo natural en las y los humanos no es actuar de modo preventivo sino de acuerdo a cada momento y al interés en juego.

Hay miles, millones de cuestiones que resolver para garantizar la subsistencia propia y la de nuestras familias, cantidad de problemas, etc. En ese marco, una amenaza biológica es "solo" una parte de nuestros problemas cotidianos.

Ejemplo,año 2000: Municipio de Provincia de Buenos Aires. En el marco de un programa de promoción de del test, una persona había recibido por error un diagnóstico positivo al vih. Eso incluso derivó en ruptura de su pareja, violencia, etc. También hizo posible que recibiera algún apoyo, por ejemplo un bolsón con leche, alimentos frescos, aceite y harina para ella, sus hijas e hijos. La convocamos a la consejería para informarle que su serología era negativa, es decir no estaba infectada por vih. La expectativa era que esa información la aliviara. Estamos hablando de una época en que aún el vih sida estaba asociado en el imaginario social a una muerte segura.

La señora escuchó atentamente el informe que se le dio con el pedido de disculpas del caso y contestó: ¿Y ahora cómo voy a conseguir leche y alimentos para los chicos?

En ese momento, en la situación en que esta persona se encontraba, saberse sana le apareció como un problema, EL PROBLEMA, ya que le quitaba el acceso a recursos para sus hijos.
Ese es el problema para quien actúa frente a una pandemia. El riesgo se transita no sólo condicionado por el conocimiento sino también por momentos.
Lo que en un momento se impone a mi atención y cuidado con mucha claridad en otros es desplazado por otras prioridades, lo que necesito, lo que deseo, lo que estoy habituado a hacer, lo que me identifica, lo que me resulta posible: allí es donde se potencia o no la posibilidad de contagio.
Hasta aquí llega mi cercanía con el texto Coronavirus: ¿Por qué fracasan todas las estrategias para frenar los contagios?, que publica Página 12 este 2 de setiembre, a propósito de un hilo que publica Daniel Fierstein en su tweeter.
El autor acierta en que la respuesta (necesaria) a una pandemia no es médica, pero emprende un camino igualmente monotemático cuando responde que la respuesta es sociológica y amplía que el miedo puede ser un camino para reducir los contagios.
El miedo no es la vía para resolver los obstáculos a la prevención de una enfermedad. Al contrario, es el temor a algo que no se puede resolver el que dispara la negación, el obstruye una respuesta preventiva.
Si mis mensajes e intentos preventivos apuntaran a aumentar el temor, tendrían un efecto de sumatoria de rechazo, formación reactiva es el termino que corresponde, o de más negación.
Vale otro ejemplo bien estudiado en EEUU: el cartelito del Ministerio de salud que traen los paquetes de cigarrillos con fotos de sarcoma y otras patologías posibles de adquirir por fumar. Lejos de provocar miedo en quien fuma, ese agregado tiende a ser absorbido mayoritariamente como un mensaje de la autoridad sanitaria, pero despojado de su contenido ("Oh! El paquete trae un mensaje del ministerio de salud"). Resultado: "si hay un mensaje del Ministerio estoy protegido, no tengo que preocuparme. Fumo tranquilo".
Basta con estos ejemplos para comprender que las conductas humanas ante el riesgo no necesariamente responden a la lógica formal sino a la del deseo.
Así que la solución no es promover "el cagazo", como se cita a propósito de la parcial reducción de casos en Europa, por dos motivos.
Uno, porque la promoción del miedo refuerza negacion y promueve otros mecanismos de defensa.
Otro: porque los profesionales no tenemos ningún derecho a usar el conocimiento que nos habilitó la sociedad para asustarla usando nuestras herramientas profesionales.
¿Entonces? ¿No hay solución?
Sí la hay y está tan cerca del ejercicio de la sociología o de la psicologia como de la epidemiología o la estadística.
Hay que dar clara explicación de la situación extrema en que estamos, no para dar miedo sino para encarar una lucha histórica por nuestro futuro, nuestra cultura, nuestra identidad colectiva y singular que se verían arrasadas por décadas si la pandemia sigue el curso actual.
¿Alguien imagina cómo se vería afectada la identidad de las próximas generaciones tras una mortandad que pudo evitarse y que produjo un número de fallecidos mayor que la suma de todas nuestra guerras externas? ¿Qué efectos devastadores tendría en nuestra salud mental saber que hemos dejado que mueran decenas de miles de personas por priorizar after offices, take away, runner y el montón de divertimentos que se pusieron al mismo nivel que la vida de nuestros viejos, nuestras amigas y amigos, nuestros hijos, de quienes nos cuidan, de quienes producen lo que comemos, lo que nos cura, lo que nos abriga?
Hablo de promover una épica del cuidado, no sólo por el interés singular sino por el trozo de sobreviencia humana que se juega hoy y acá en Argentina, para restaurar restricciones hasta bajar los contagios a un nivel relativamente controlable, lejos de los valores actuales, en el punto en que estemos seguros de no volver a ascender hacia la enfermedad y la muerte. Y proveer el recurso necesario para.sobrellevarla: alimentos, medicamentos, energía, sanidad, seguridad. Con eso funciona lavarse las manos, el metro y medio, barbijo. Sin eso, muy poco.
Esa solución es POLÍTICA y es a las autoridades nacionales que les cabe la responsabilidad de tomarla en sus manos. Nuestra labor es aportar conocimiento y fundamento para ella, para nuestros compatriotas, desplegar estos debates y conclusiones. Nada menos y nada más más

viernes, 24 de julio de 2020

"CERRAR O CEDER AL COVID19

La tapa de la web de Página12 titula el viernes 24 de julio con un falso dilema: CERRAR O NO CERRAR.
No hay dos alternativas de salud frente a la magnitud de la pandemia. No es "cerrar o no cerrar"
Es CERRAR para evitar de ese modo la entrada en catarata en la morbilidad, mortalidad y colapso sanitario y productivo o seguir esta no-cuarentena que se amarilló y disponernos a la peor tragedia de nuestra historia, excepción hecha de los genocidios.
La única salida es volver a una fase 1 recargada: Aislamiento domiciliario preventivo, garantizado desde la acción  de Estado. Solo circulación de quienes garanticen salud, alimentos, seguridad y energía.
El resto, todas y todos en nuestras casas, al menos hasta que la transmisión comunitaria se reduzca drásticamente.
El famoso "día después" de la pandemia será habiendo evitado la mayoría de las muertes o con un luto del que no habría memoria vigente. Ni siquiera Malvinas, por su magnitud, ni siquiera el último  genocidio, por no haberse expresado mayoritariamente en muertes reconocibles  registradas.
Es preciso dejar de tilinguizar la cotidianeidad de esta tragedia que vivimos. Y el primero que debe hacerlo es el Estado, retomando el camino que se iniciara desde la presidencia en marzo: PRIMERO LA VIDA es hoy vivir con lo indispensable, proveer a quienes no dispongan de eso y vaciar las calles y lugares públicos.
"FLEXIBILIZAR", ese eufemismo que en la últimas décadas se ha empleado para decisiones siniestras tales como volver al trabajo servil, es hoy en lo público ceder al avance del COVID19. "Apertura"es negar la magnitud de la epidemia, negar con hechos y decisiones el discurso de la prevención  y el cuidado.
¿En qué espejo engañoso se miran quienes le niegan a Argentina y argentinos la capacidad de resistir a esta epidemia desde el aislamiento y la distancia corporal, las herramientas más adecuadas con que contamos?
¿Con que respaldo científico se afirma que una sociedad acostumbrada mayoritariamente al sacrificio, la gestión y la hazaña colectiva como lo es nuestra sociedad no podría bancarse unos meses de aislamiento para salvar la vida de sus padres, sus hijos e hijas, sus hermanos, hermanas y amigos, amigas?
Está en nuestro origen histórico: decenas de lenguas y tradiciones han sobrevivido al genocidio originario por esa cultura de resistencia y sobrevivencia, decenas de nacionalidades se han proyectado en la nuestra a pesar de venir del desarraigo, las hambrunas, las guerras de todo el mundo. Millones de postergados han construido sus derechos casi desde la nada, desde nuestra independencia a la democracia, los derechos sociales, la disputa misma por el Estado.
¿Nos hemos sobrepuesto a genocidios y dictaduras feroces pero no podemos vivir un tiempo aislados hasta reducir el riesgo de colapso que hoy afrontamos?
¿Cuántas veces hemos remontado crisis, recesiones, el vaciamiento productivo y del Estado generados por gobiernos antipopulares? ¿Y nos vamos a negar hoy capacidad para reponernos de las consecuencias económicas tras superar esta epidemia?
NO HAY DOS ALTERNATIVAS DE SALUD FRENTE AL COVID19: o recreamos con más fortaleza y rigor la Fase1 o vamos hacia la morbilidad, las muertes, el colapso."

martes, 23 de junio de 2020

AMBA Y COVID19: FASE 1 IRRESTRICTA O COLAPSO

No nos merecemos que nadie nos tome de excusa para retardar una decisión de Estado inevitable y urgente
En AMBA hay que cortar el pico o nos lleva puestos el COVID19.
Vivir con lo básico del 23 de junio al 13 de julio como mínimo, es la estrategia para la mayoría.  
Aquellas y aquellos que tienen mercadería, tendrán que usarla. Aquellas y aquellos que carecen de lo indispensable, se debe proveerlos con equipos oficiales. 
Así  se garantiza una sola salida semanal de uno por familia. 
Sólo personal de salud, seguridad,  transporte y energía tiene que circular con todos los recaudos.
Si sigue la progresión actual de contagios llegamos a 1 de agosto con 300000 acumulados.
Las altas no van a compensar los casos graves y la terapia intensiva estará colapsada.  
Tambien colapsara el resto de los servicios de salud por imposibilidad de aislamiento de las y los contagiados.
Por eso, hay que bajar los contagios y aumentar el tiempo de duplicación. Esto tiene un solo camino: Aislamiento Domiciliario Preventivo en Fase1 Irrestricta
Fase1Irrestricta Ya es UNA GESTA SOLIDARIA, PATRIÓTICA E HISTÓRICA, no una gimnasia, tampoco algo natural. Es un sacrificio.
Las autoridades, los trabajadores de salud, el voluntariado, tenemos que hablar crudamente. Sólo aquello que se puede ganar en vidas y afectos compensa lo que seguro vamos a perder en comodidad, distracción y bienes. Pero la vida de todas y todos, también la integridad de nuestra sociedad y nuestra salud mental están en juego. 
La mayoría de nuestra población lleva tres meses apoyando con su cuerpo, con sus malestares y sus pérdidas la acertada estrategia de aislamiento domiciliario*, distancia fisica**, asistencia a población  vulnerada y actualización de la oferta sanitaria. Los retrocesos locales de esta estrategia en CABA nunca fueron demanda mayoritaria sino decisiones irresponsables.
No nos merecemos que nadie nos tome como excusa para retardar una decisión de Estado inevitable y urgente. El gobernante que invoque a una minoría asocial como argumento, o no tiene capacidad para hacer su labor o responde a otros intereses que la salud de nuestro pueblo.
Ahora más que nunca necesitamos conducción firme para sobrellevar no sólo el temor a la pandemia y sus efectos, sino también para contrapesar la acción promuerte de una minoría con poder económico y medios.  
A esa minoría también vamos a salvarla con #Fase1IrrestrictaYa

*El aislamiento es domiciliario, no social. ¿Hay algo más social que una acción consciente de más de cuarenta millones a la vez y por tanto tiempo?
** La distancia es física, entre cuerpos. La sociabilidad sigue en pie. 

viernes, 12 de junio de 2020

El COVID19 y la calle: el futuro desde el presente

En los últimos días y a propósito del COVID19 se ha ponderado el descuido de los trotadores del Rosedal y aledaños hacia sí mismos, sus familias y allegados. La sola imagen de esas personas corriendo con más cercanía de la recomendable entre sus cuerpos, conectaba con ese distanciarse de lo material-molesto que constituye un rasgo de lo milenial.
Claro que esas personas no tomaban esa distancia desde sus casas y a expensas del  mundo virtual. Era la calle, los parques y la única distancia la construían un par de auriculares mientras la estela que dejaba el/la de adelante llegaba en gotas, invisibles pero bien materiales, a sus también materiales bocas y narices. Imposible dejar de vincular las imágenes con gobernantes  prestos a “flexibilizar” la cuarentena con tanta energía como la que emplearon en ignorar los padecimientos de la villas porteñas y su vulnerabilidad respecto a la pandemia. Unos y otros miran el mundo, aún arriesgando vidas ajenas, desde un lugar diferente respecto a la mayoría que sostiene con altos costos la cuarentena.
Puesta en crisis “la normalidad” milenial que no terminó  de nacer y ya se hace vieja, las sociedades marchan llenas de dudas, de reflejos ya estériles, de trazas culturales que se muestran en un valor que permanecía oculto, a una diversidad tan difícil de prever como lo es curso de la pandemia. Las ideologías, palabra que pocos mentan, pero que en todas  y todos se manifiesta, se confrontan del mismo modo con el tamiz de esta sinuosa realidad.
La iglesia neoliberal sigue pontificando, a falta de valores propios vendibles, la desaparición de referencias sobre lo que es izquierda y derecha. En nuestras tierras  la versión  simia suma al peronismo del lado del demonio, de modo de licuar toda resistencia colectiva.
¿Qué  es ser de izquierda? Para aquellos que vivimos sin temblores la continencia popular  de uno y otro: ¿Qué es ser peronista? Quienes gozamos de compartir con millones nuestra mirada, de saber que lo mejor de nuestra historia nacional, lo mejor de lo humano es referencia de nuestra identidad singular, contamos con el resguardo necesario contra la excomunión neoliberal.
Ser peronista, ser de izquierda, referenciarse en lo popular es promover, construir, defender la inclusión de todas y todos en la cosa pública, en la propiedad y el disfrute de todo lo alcanzado por la humanidad, en el ejercicio de la soberanía y en la identificación de la comunidad como sujeto y como condición para la existencia de cada grupo e individuo. Discutible, por supuesto pero uno construye desde ahí.
La Argentina, el mundo crujen hacia un cambio que no está a la vista. Pero la acción de las derechas muestra lo que de ningún modo hay que hacer. La vieja fórmula de construir desde la crítica a lo dominante se pone al orden del día, pero reclama revisar formulas propias.
OTRAS VOCES Y OTROS ÁMBITOS
Bien. Este jueves 11 de junio se produjo una movilización en CABA del Frente de Organizaciones en lucha, con el lema “CUARENTENA SIN HAMBRE" se detuvo en la nueve de Julio para entregar reclamos por insumos y alimentos para comedores (comparto ese objetivo), luego fueron a Vicentín por su expropiación (comparto también ese objetivo).
Cierto, hay que proveer a una cuarentena sin hambre. También a una cuarentena con la menor cantidad de contagios, síntomas, internaciones, muertes. Ese es el objetivo principal del aislamiento domiciliario preventivo que runners y gobernantes porteños pasan por alto.
Habida cuenta de las condiciones económicas y sociales que encontró el COVID19 al llegar a Argentina se está haciendo mucho para que la primera consigna, “sin hambre", sea realidad.
¿Y lo de parar al COVID19? A la vista de las imágenes de la concentración, los organizadores, referentes, dirigentes de la marcha no proveen a que se haga realidad la consigna del cuidado, el no contagio, la de evitar que el COVID19  no se lleve puesta a nuestra población, a los más vulnerados en particular.
Personas que tras la marcha volverán a sus barrios, muchos a casas con hacinamiento, a pasillos con hacinamiento, a comedores, a refugios, se amontonan hacinadas hoy en plena Nueve de Julio, exponiéndose al contagio que, ya ningún referente o dirigente puede ignorarlo, basta que se produzca en unos pocos para que se termine exponiendo a todo un barrio al aislamiento, la cadena de contagios  la enfermedad y, hay que repetirlo, la muerte.
En medio y a propósito de la postergación y la carencia sumadas a las consecuencias de la pandemia, los medios proyectan hacia todos los barrios y hogares esta acción donde el descuido, la exposición al contagio, la desmentida práctica del peligro que atravesamos, se manifiestan como conducta.
Si tener una ideología popular es procurar el bien de todas y todos, ser dirigente, referente, coordinador de colectivos es hacerse cargo de las necesidades, pero también del bien de las compañeras y compañeros, proveer a su cuidado, a la protección mutua.
Cierto es que cada compañera, cada compañero tienen derecho a hacer lo que les parezca. Tan cierto como que aquel, aquellos en quienes estos compañeros se referencian sólo cumplen el rol dirigente que el colectivo les asigna cuando esa referencia está al servicio de su gente. Si no puedo garantizar una marcha con distancia preventiva : ¿por qué la organizo? Si creo que es indispensable: ¿por qué no estoy recorriendo las filas para que haya separación, barbijos, etc.? Si creo que mis pares se merecen lo mejor en esta vida: ¿por qué no trato de que no se arriesguen a perderla? Si creo que la movilización promueve cultura popular, emulación, identidad de lucha: ¿por qué la realizo de un modo que no debe ser emulado por nadie?
Así como no es la cuarentena sino el COVID19 lo que complica la actividad productiva, el contacto social, la diversión, el funcionamiento de muchas instituciones, no es la cuarentena sino el COVID19, la pandemia, lo que pone en suspenso una de las herramientas de lucha de nuestro pueblo. Lo comprendió Hebe cuando tomó la iniciativa de no movilizar el último 24 de marzo, lo comprendieron todos los organismos de Derechos Humanos cuando tomaron la misma actitud. Lo comprendió la sociedad en su gran mayoría cuando decidió quedarse puertas  adentro de sus casas, cuando lo sigue haciendo, lo decidieron millones que buscan otra manera de manifestar lo suyo o lo postergan hasta que la vida no esté en juego.
Pretender que la realidad se ajuste al designio de algunas miradas políticas, dejar de lado el cuidado de la mayoría, no es propio de una mirada de izquierda, peronista, progresista, popular, sino de malos reflejos de una realidad ya vieja.
Habrá un día después de la pandemia, una nueva diversidad que se va construyendo desde hoy. Si algo puede orientarnos en esa construcción es tomar a la comunidad, sus valores, sus tiempos, también sus cuidados, como referencia, dejar de actuar al revés.

sábado, 6 de junio de 2020

PSICOANALADAS I: chicas y chicos, realidad, COVID19

Leo resultados de un par de encuestas sobre la salud mental de chicas y chicos en cuarentena.

No da precisión sobre esta cuestión  de género.  ¿Será que entienden que la situación  es independiente del genero de quien contesta? ¿Por qué?
Sigo. Dicen que un importante porcentaje manifiesta miedo respecto al COVID 19. 
¿De qué modo lo manifiesta? ¿Contestando qué tipo de pregunta? 
Digo, porque si se pregunto a un chico o una chica si tiene miedo, así, directo, la respuesta puede depender de lo que le pasa o depender de qué supone que el adulto espera como respuesta. Lo políticamente correcto en clave infancia. Bien. No dice.
Sigo. Dicen que muchos sienten angustia. 
¿Chicos y chicas dijeron sentir un malestar sin objeto preciso? ¿lo llamaron angustia? No. Si tiene objeto, si es en referencia a ese objeto que les llega amenazador desde la mirada adulta, la actitud, el colocarse barbijo, lavarse las manos a cada rato y guardar reclusión hogareña, o llegar y no dejar acercarse a nadie hasta darse un baño y ponerse ropa limpia. O, mínimo,  sacarse barbijo, lavarlo, lavarse también, minuciosamente, las manos, etc. Si tiene objeto, si encima ese objeto le es demarcado, precisado y significado por sus padres, no es angustia, es miedo. 
Tal vez la chica o el chico no leyó a Freud, pero quien diseña una encuesta sobre salud mental y quien lo evalúa debe conocer estos conceptos, saber diferenciarlos, antes de afirmar su presencia. 
Sigo. Entonces llegamos a que la chica o el chico tiene miedo al COVID19. Lo asusta la situación de encierro, la preocupación  de sus padres, tal vez también la dificultad con que los ve moverse en el lugar que debiera ser el más amigable, su propio hogar, los malestares y problemas de relación que malocultan o no ocultan. Digo: lo asusta el COVID19, le preocupa la capacidad de los adultos que debieran cuidarlo, protegerlo. La TV que dice, además, que fuera del encierro nada puede hacerse y que es tiempo de salir porque ya son muchos días de cuarentena. Es decir blanco y negro a la vez. 
Miedo al COVID, molestia por el encierro, preocupación por la novedosa perplejidad, o intolerancia, o calma, de sus padres, del mundo adulto en general.
Cuando alguien venía a la sala a solicitar "el psicofísico", hacía mi parte en una o más entrevistas tomando nota en lo posible de lo básico: criterio de realidad, que la persona tenga correcta ubicación espacio temporal. 
Ambas estarían presentes en la situación del chico o la chica. Percibe los problemas, los afronta con sentimientos que se corresponden con ellos. 
Pero parece haber quienes creen que no ayuda a la maduración o al menos a la salud mental de chicas y chicos, percibir el peligro al otro lado de la puerta de casa, que el mundo es inhóspito, que los padres no somos lo suficientemente idóneos como para preservarlos. 
Digo: antes del COVID19 ¿no era así? ¿El mundo era por demás amigable, la escuela divertida, los compañeros siempre buena onda, la mesa siempre provista, la familia siempre feliz, la Villa 31 no existía? 
¿Y si en lugar de malconfirmar obviedades ponemos en valor lo que adquirimos en la Facultad, la experiencia clínica, nuestro propio análisis y vemos cómo aportar a la mejor comprensión de este momento?
¿Que quiero decir? Que las tensiones y dificultades que enfrentan chicos y chicas no suceden en el vacío. Dependen del contexto social e histórico en que viven, como también dependen de ese contexto y de su entorno inmediato las herramientas con que contará para  crecer en condiciones de amar, socializar y producir con relativa dificultad, conforme la siempre joven definición de salid de Freud.
Si estuvieran encerrados por decisión materna o paterna, si fuera forma de castigo o ejercicio de poder arbitrario, si resultara de alguna patología propia, etc. seguramente estarían expuestos a un padecimiento que puede desembocar en problemas afectivos, de desarrollo, alteraciones en su subjetividad de largo plazo. Porque el obstáculo a su vínculo con los demás chicos, el barrio, la escuela  el resto de sus familiares, serían aquellos con quienes construye lo elemental de su subjetividad. 
Pero si el obstáculo es externo, una pandemia por suerte y no una guerra, si ubicados los profesionales en esa realidad ayudamos con nuestra labor profesional a construir con chicas y chicos la realidad de ese peligro, la realidad del esfuerzo que está haciendo toda la sociedad, desde sus padres al Estado, para superarlo, para que no lo afecte, habremos dado un paso importante para que así sea. 
Una cuestión de criterio: aunque nos dirijamos a chicos y chicas nuestro mensaje público, fuera de consultorio, casi siempre llegará a través de la actitud de los padres. los adultos son nuestros interlocutores en medios y redes. Esto lo comprenden bien los que quieren hacerles hacer cosas, por ejemplo, ir contra la cuarentena.
El mundo viene desde hace siglos resultando cada vez menos amigable para el ser humano en general, pera los chicos y chicas en particular. Sin embargo la mayoría pudo ir construyendo su subjetividad aún en las peores circunstancias en tanto desde sus padres o quienes cumplieran esa función, la misma se realizara superando los obstáculos que existieran. 
La función colectiva de trabajadores y trabajadoras de salud mental es aportar a ello. Y cuando se trata de chicas y chicos, más.

domingo, 31 de mayo de 2020

LA MUERTE DE ARAMBURU Y LA VERDAD EN LA HISTORIA


En un texto titulado "La muerte de Aramburu, asesinato o ajusticiamiento", que publica Página 12 este 1 de junio, José Pablo Feinmann propone la ardua tarea de discernir este dilema a partir de considerar la existencia de dos verdades, la de Aramburu y los suyos y la de Montoneros..
Si se tratara de un análisis literario diría que esta bien escrito.
Si me atuviera a lo filosófico, como sé que Feinmann sabe que quién dijo que la verdad es una construcción de poder fue Nietzsche, me preguntaría por qué desplaza la autoría a Foucault. 
Tal vez justificar la duda entre las eternas "dos campanas" que van de punta a punta del artículo y que motivan y motivaron todos los tropiezos de este hombre, hasta el de hacerse reportear en La Nación justo en el momento en que arreciaba la catarata oligarca contra la entonces presidenta Cristina y decir en el reportaje que a Él "también lo inquietaba el origen de la fortuna de la presidenta" (sic).
Pero no se trata sólo de literatura y filosofía. 
La muerte de un dictador, cuya dictadura no nació de la nada sino de una historia y de acontecimientos -Tupac Amaru asesinado tras ver asesinar a toda su familia, Dorrego mandado a fusilar por otro asesino, la cabeza de Chacho también asesinado, clavada en una pica como ejemplo, nuestros originarios arrasados por el genocidio en todas partes, pero el acontecimiento, extenso fue "La campaña..." y la Liga Patriótica, los fusilamientos de la Patagonia, las bombas en Plaza de Mayo, el bombardeo, todo eso es más que literatura y es más que Filosofía. Es política.
La libertadora no sólo nació con esa genética: la aconteció y Aramburu, uno de los pocos sin antecedentes familiares en los acontecimientos previos (por caso los Menéndez, los Toranzo), fue el vértice de la misma. Y una de las consecuencias, también políticas, de ese acontecimiento fue que una buena parte de quienes teníamos cinco o diez años en el 55, crecimos convencidos de la imposibilidad de tener democracia con el golpismo impune. Y sucesivos golpes nos lo fueron confirmando.
Pero además, como otra historia también aconteció, diez años de escuchar, repetir y vivir que la Patria es el pueblo, sus trabajadoras y trabajadores, sus familias, que la República radicaba en ellos, una buena parte de esa generación crecimos disputando por recuperar ese estado de cosas. Y la respuesta era la persecución, la cárcel, la desaparición, el asesinato y nada de institucionalidad democrática.

Aconteció, Feinman lo sabe, la anulación del triunfo de Framini, el derrocamiento de Frondizi, el títere Guido, el derrocamiento de Illia, de tal modo que quienes nacimos en el ´50 votamos por primera vez en 1973 y en un par de meses estábamos eligiendo nuevo gobierno. Después de Ezeiza.
Volvamos a la propuesta de José Pablo ¿Cómo justificar que hay dos verdades cuando una se construye asesinando, saqueando y oprimiendo al pueblo a través de siglos?
Y vuelvo conque José Pablo Feinman silencia a Nietsche y vaya a saber por qué hace una interpretación ramplona de Foucault en eso de las verdades. Si, como dice Nietsche, la verdad es una construcción de poder, el discurso de quien ataca a las mayorías no puede ser reconocido como verdad por quien forma parte de ellas y quiere aportar a construir su verdad.
No es casual que enredado en el juego de palabras que él mismo creó, José Pablo concluya en que si la verdad es una construcción de poder y el poder se expresa en el diario La Nación, en los medios dominantes, la verdad es su verdad. Pues no. Mitre lo tenía más claro: "tribuna de doctrina". Ni formar, ni mucho menos buscar la verdad. El objetivo de La Nación como el de todo medio de comunicación es construir un discurso que legitime su poder, su relación con los bienes, su lugar en la distribución de la riqueza, no "la verdad".
Y la disputa política es en parte, con Perón, antes con Marx, eso. 
La verdad adquiere sustancia moral porque expresa el mejor sentido de la vida humana. Nada más lejos de ella que la oligarquía, sus modos criminales y su rapacidad fundante.
Yendo a otra dimensión del conocimiento, se puede decir que el perverso tiene un discurso coherente, incluso en épocas donde la perversión se adueña de lo público su discurso es funcional y en parte prospera sobre el discurso neurótico. No es allí, en su mera lógica, donde radica su inmoralidad, su oposición a lo socialmente aceptable, sino en que para su deseo no existe límite posible, menos la consideración del otro, de sus derechos. Suponer la verdad en el discurso oligárquico equivalente a suponer una verdad en el perverso. Sólo si elimino mi consideración hacia el otro, el bien común en este caso, puedo entrar en ese cotejo, pero ya quedé capturado por lo perverso.
¿Significa esto que todo lo que se hace en nombre del pueblo aporta a la verdad en el sentido de avanzar hacia concretar su poder? Para nada. Sólo resulta así si expresa y realiza lo que el pueblo está dispuesto a llevar adelante por sus derechos e intereses. Si no lo logra, será un error y puede resultar hasta trágico.
Ahora, ya situados en el terreno de lo político, expresados nuestra identidad e intereses es que estamos en el terreno en que puede analizarse la muerte del dictador cobarde, vendepatria y asesino Aramburu sin hacer equilibrio en un contrapunto impropio con sus modos, su pensamiento o su moral. 
Murió a causa de los mecanismos de impunidad que lo precedieron, que él perfeccionó y que le permitieron seguir en libertad sin que la justicia lo convocara por sus crímenes.
Murió por el "acontecimiento" golpe de Estado contra Perón y el pueblo, que se erigió como forma de resolver toda contienda política desde el poder oligárquico hasta 1983 y que se alzaba como un muro insalvable para las generaciones que llegaban a la madurez en esos años obligados a una vida de cuartel mafioso después de una niñez de derechos y promesa de futuro venturoso. 
Salvo excepciones, la militancia de aquellos años era toda entrega y humanidad, nadie festejaba la muerte ni la posibilidad de gestarla. Su muerte, por fin, fue la mano del estado de cosas que él había creado junto a la mafia uniformada forzando que otras manos lo mataran. 
Desde su nacimienot como Nación los EEUU contemplan el levantamiento del pueblo contra un poder dictatorial. Es justo, pero crea un nuevo problema. ¿Quién ejecuta ese levantamiento?¿Quién con justicia puede alzarse en armas? 
Nunca está construida la verdad de estos hechos antes que se realicen y se erijan como historia. Esta es la sustancia del discurso de Fidel ante el tribunal que lo juzgaba. Cuba libre fue verdad.
Pero quienes nos involucramos en la disputa política lo hacemos como todo ser político: construyendo nuestro lugar desde el pueblo como verdad y reportándonos a su consideración que es la única habilitada a recrear o rechazar esa verdad.

martes, 19 de mayo de 2020

EL DNU 457/2020 Y EL 740/2019 ESTADO PARA EL PUEBLO O PARA LA RAPIÑA

Ayer, 18 de mayo, sesionó la Comisión Bicameral de DNUs
El temario: poner a consideración de la Comisión los DNUs firmados por Alberto Fernández. En particular el 457, que habilita al Ejecutivo, Jefatura de Gabinete, a reasignar partidas del presupuesto para atender cuestiones propias de la emergencia Sanitaria.
Resultaba conmovedor ver a la mayoría oficialista encarar con argumentos fundados y atinentes al tema el tratamiento de los DNUs mientras algunas presentaciones de la oposición navegaban por la supuesta inconstitucionalidad, abuso de poder, etc..
Hoy, 19 de mayo, se difunde el DNU 740/2019, por el que Mauricio Macri le cedía a la Ciudad de Buenos Aires tierras de la Nación valuadas en decenas de millones de dólares, entre ellas el llamado "triángulo Salguero". La continuidad habitual es que el PRO aproveche su mayoría en CABA para aprobar la venta de esas tierras y  facilitar así negociados entre amigos a precio vil.
A la vista de la maniobra que Macri perpetrara un día después de la derrota electoral, vale la pena detenerse en el significado de fondo de otro DNU, el 457/2020.
El DNU 457 constituye un doble retorno a las buenas prácticas institucionales.
En primer lugar, es un retorno a la formalidad institucional ya que, como bien lo señalara la diputada Corpacci, hay una situación de excepción -la pandemia- y con ella una verdadera urgencia -actuar con rapidez para reducir los contagios- y la necesidad de disponer recursos para producir desde equipo sanitario hasta protocolos.
En segundo lugar, es un retorno a las decisiones de Estado en favor de la ciudadanía, sobre todo de los sectores más excluidos. En efecto, todo el articulado del decreto apunta en el mismo sentido, facilitar el uso de recursos presupuestarios para destinarlos a paliar los perjuicios que el COVID 19, causa de modo directo e indirecto a diferentes sectores de nuestro pueblo: jubilados y jubiladas, cuentapropistas, desocupadas y desocupados, pequeños y medianos productores, trabajadores de servicios y producciones esenciales.


Un verdadero giro copernicano: hasta el 10 de diciembre DNUs, destinados a resolver la urgencia de algún sector privilegiado en saciar su necesidad de rapiñar usando al Estado: Después del 10 de diciembre: DNUs destinados a reparar los padecimientos de las mayorías.
Es comprensible que a legisladores de la alianza Cambiemos les resulte inaceptable: algunos siguen en el tiempo del DNU 740/2019, cuando en el imaginario macrista el sol popular aún giraba alrededor del dios mercado.