lunes, 1 de agosto de 2016

¿VOLVEREMOS? PODER, RESISTENCIA Y LIDERAZGO

Puede que la táctica indique que no es conveniente en este hoy sufriente menear candidaturas para un mañana esquivo.
Puede que infinidad de  compatriotas estén tan acuciados con tarifazos, apretadas represivas y ninguneos varios que no resulte conveniente irse por ramas electorales.
Lo que es seguro es que sólo manteniendo luchas justas no volverá el gobierno popular ni volveremos a encorsetar al bloque corporativo oligárquico que hoy sin collar muestra su capacidad de destrucción a pleno.
Puede, ponele, que referir los últimos doce años a una manera de conducir no caiga bien por fuera de nuestra filas K.
Hechas todas estas salvedades, lo cierto es que aquello que agrede, confunde y  desanima hoy a nuestro pueblo es la derrota de su gobierno, de su gobierno popular, que ahora las palabras de la dominación y el agravio vinieron a ocupar el lugar de las palabras de la soberanía y la reivindicación, que los intereses de los dueños del país se imponen a la inclusión.
Vivimos doce años maravillosos porque gobernábamos, dejamos de vivirlos porque gobierna el antipueblo. No es un matiz, es un cambio absoluto, porque así se viven las grandes derrotas.
No es que nuestro pueblo dejará de resistir, el pueblo siempre resiste. Pero el sesgo de la resistencia no es el de la gobernancia. 
Las luchas sirven, cuando se dan en el terreno conveniente, para desgastar al adversario y consolidar fuerza propia. Uno y otro factor necesitan de propuesta de gobierno propia. El "luche y vuelve" funcionó porque implicaba la promesa de retomar aquella gesta popular que vino a destruir la fusiladora. Cuando hay un horizonte los sacrificios se validan, los padecimientos se sobrellevan, las pérdidas se confrontan con un porvenir de logros.
Lo que tenemos que demostrar hoy no es que somos mayoritariamente honestos y democráticos. Cumplimos doce años de demostrarlo con el gobierno más democrático y honesto que haya tenido la Argentina.
Tampoco hay que demostrar que hubo eficacia de gestión e inteligencia. Las caricaturas que vocean al gobierno actual contrastan demasiado con nuestros logros.
Lo que tenemos que demostrar es que volveremos gobernar, a usar el gobierno como barrera de contención contra la avidez oligárquica, que tendremos la unidad y la madurez suficiente como para no perderlo y la pericia como para sostenerlo en un mundo que marcha en contra. 
Demasiada tarea, pero necesaria, indispensable. Ninguna promesa de bienestar popular es posible sin pensar en un gobierno propio que las haga realidad y las sostenga.
Tenemos a Cristina, la única referente capaz de convocar a esa unidad y de liderarla en la vuelta. Y no es poco.
En estos días medios varios medios se hicieron eco de voces que, declamando amor a la presidenta mandato cumplido, decretaban a su vez su “merecido descanso” para convalidar silencios inexplicables, rupturas que debilitan, estrategias sin horizonte cierto, autocríticas con poca crítica y menos referencia a lo propio. 
Nada nos alejaría más del “volveremos” que suponer a Cristina fuera del ruedo y creer que una propuesta de gobierno concitaría expectativa popular sin su liderazgo.
La política y las matemáticas no suelen encontrarse, pero uno puede extraer de todo esto una suerte de teorema, nada aleja más a nuestro pueblo del "volveremos" que alejar a Cristina de la conducción de un frente unido que concrete esa vuelta.

viernes, 24 de junio de 2016

24 de junio, una fecha con tanta identidad popular


  Qué día.
  Hace 26 años estábamos en la casa del Carancho, en Cipoletti, discusiones sobre el comienzo del menemato. Todo se iba al diablo y no se encontraba forma de pararlo. Adentro mate, polémica, estufa, afuera un frío que congelaba las ropas en la soga del fondo.
  Alguien enciende la tele y todo pasa a segundo plano. Minuto a minuto sufrimiento con el baile que nos pega Brasil. Cada vez más sufrimiento hasta el momento en que   Diego inicia ese movimiento casi patinaje, casi surfeo, todo gambeta, que termina en el gol seguro, preciso, gol definitivo, del Pájaro Caniggia. 
  Hace 38 años nacía Román, el último diez, el máximo estratega que vi jugar en una cancha de fútbol, un cultor del único coraje que cuenta en el futbol, el del que la pide siempre y se agranda en las difíciles.
  Hace 29 nacía Messi, el mejor de todos desde hace casi una década. 
  Hace 81 años Gardel se iba en su última gira. una noche antes cantaba su último tango en público: "tomo y obligo" por una radio de Medelín. Gardel era conservador, dicen, pero su funeral generó una de las movidas más masivas y populares que hubiera conocido Buenos Aires, la Argentina toda. 

  No pasarían más de diez años para que se viera otra movilización, más grande, con más bronca, pero seguro con el mismo corazón que suele poner nuestro pueblo cuando camina por algo que siente profundamente suyo. .
Hace 16 se nos iba Rodrigo, en un accidente volviendo de un recital.en La Plata. Allí, su última canción había sido "soy cordobés" y su última frase: "nos vemos en el infinito".

   Cada día que paso en este mundo celebro un poquito mucho haber nacido en medio de este pueblo capaz de proyectar su grandeza en gente como ellos, pelear contra la injusticia y hacer de su pelea razón de Estado como en el 45, como ayer nomás, de hacer que alguien nacido en el último rincón del mundo pueda enmudecernos con un movimiento, hacernos llorar con una nota, amenazar al curso del tiempo con la promesa de vermos en el infinito o de volver en millones como Evita prometió y cumplió más de una vez.   
   ¿Qué más?

domingo, 29 de mayo de 2016

MACRISMO: EL DESASTRE COMO POLITICA



"Estos tipos no saben lo que hacen", "creen que gobernar un país es igual que dirigir una empresa", "los CEOS no saben gobernar". Varios autores
“Para que nuestro oponente se someta a nuestra voluntad debemos colocarlo en una tesitura más desventajosa que la que supone el sacrificio que le exigimos. Las desventajas de tal posición no tendrán que ser naturalmente transitorias, o al menos no tendrán que parecerlo, pues de lo contrario el oponente tendería a esperar momentos más favorables y se mostraría remiso a rendirse”. Von Clausewitz, “De la guerra 
A la vista de la destrucción derechos populares, soberanía y capacidad productiva que el macrismo viene realizando, muchos compañeros tienden a creer que buena parte de las medidas de ajuste y sus consecuencias son efectos no previstos, leche derramada de quien no sabe calentar una mamadera.
El diagnóstico sobre el desastre es correcto: destrucción de las trazas de Estado de bienestar que construyera el kirchnerismo en doce años, cambio de soberanía y emblocamiento americano por alineamiento con EEUU/ buitres/OTAN, timba financiera y exportación primaria en lugar de desarrollo industrial y mercado interno.
Lo que falla es la explicación. El gobierno, sus funcionarios, saben lo que quieren hacer y lo están haciendo del modo más eficaz posible.
Nos demuelen un edificio y, según el  nivel de la protesta que se produzca, nos alcanzan un par de bolsas de residuos para que nos tapemos de la lluvia en basural. Ejemplo: Cresta Roja, 3500 obreros en la calle. Protestan, balas de goma, gases y manguereada. Luego, 1500 entran como precarizados, sin antigüedad ni estabilidad, el resto sigue desocupado y mira tras un alambre cómo Macri anuncia el veto a la ley de emergencia laboral. Otro ejemplo: blanqueo de capitales fugados para, dicen, pagar el 82% a los jubilados. ¿A todos? No. A los que les falten aportes su remuneración sería el 82% del salario mínimo porque, dice el ministro respectivo, “no sería justo que quien tributó cobre igual que quien no lo hizo”. En su óptica, que trata de masificar como sentido común, sería justo tratar a fugadores de divisas, lavadores y evasores de impuestos (400 mil millones, dicen muchos economistas)  igual que a quienes tributaron regularmente, pero les parece injusto pagarle toda su jubilación a quienes fueron estafados por empresarios inescrupulosos y/o no tuvieron el suficiente poder como para que les hicieran los aportes.  La última: tarifazos de hasta el mil por ciento y tras los reclamos de provincias, oferta de bajar el tarifazo al ¡500 %! Y con perspectiva de completar el resto antes de fin de año.
Ejemplos estatales: la idea de vender las acciones privadas en poder de la ANSES “si no alcanzaran los fondos que vienen del blanqueo”. O nombrar a cargo de cada ministerio a quienes esos ministerios debieran controlar o denunciar ante la justicia por evasión, lavado, etc. Otro: despedir a quienes controlan procedimientos empresariales y emplear a adeptos para que le hagan marketing a los que debieran ser controlados.
No se pueden evaluar estas acciones con la lógica de un capitalismo productivista, desarrollista, mesiánico en sus expectativas de alcance de bienestar. Ese capitalismo, el del Estado de bienestar, fruto tanto de profundas luchas y sacrificio popular en todo el mundo a la vez que del enriquecimiento y desarrollo desmesurado de tecnología e industria mediante dos guerras mundiales y miles de guerras intermedias y posteriores, ese capitalismo que se creía en desarrollo permanente comenzó a morir en los ´70 y sólo reaparece en modos inesperados y de la mano de los sectores postergados cuando estallan las crisis de hegemonía que el modelo neoliberal mismo genera.  
Lejos del concepto de hegemonía gramsciano, el de un sector de clase que emerge con capacidad de expresar los intereses de la mayor parte de los sectores sociales y convierte su proyecto de dominación en el único posible, lo que caracteriza a este nuevo ya viejo capitalismo es su recaída en crisis permanentes pues no trata de unir a todos tras una gran utopía sino de demostrar que eso es imposible y que su proyecto es sencillamente el menos peor, el único viable.
El desprestigio de lo político, del Estado, de lo colectivo, de los valores que mejor expresan a la humanidad, lejos de debilitarlo lo consolida. Si todo es malo, mejor que gobiernen los poderosos, si repartir es delirante, mejor que recuperen la plata los poderosos que, de última, son los dueños de todo. Cambiar futuro por pasado, como bien lo sintetizara el inconciente de la actual gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.
Las crisis, lejos de hacerle perder terreno al modelo posindustrial, le sirven para eliminar competidores en el reparto de la riqueza. No sólo a trabajadores y productores, sino también a empresas y empresarios, gobiernos y países que se apropien de lo que los grandes grupos consideran propio. Las crisis, como siempre lo han sido, pero hoy más que nunca, son vía de concentración de riqueza y de poder. Los muertos, los desocupados, las áreas que desguazan, las recesiones, el endeudamiento, son efectos deseados en la búsqueda de mayor concentración. Como bien dijera Clausewiz, “si tienes que atacar a tu enemigo, hazlo del modo que le causes el mayor daño posible y que mayor sea su dificultad para devolver el golpe”.
Es lo mismo que CEOs como los del gobierno hacen en el ámbito privado cuando hay que discontinuar empresas o ramas enteras de la producción en beneficio de “modernizar” la economía, esto es: derivar capitales al ámbito especulativo, producir cada vez con menos empleados, eliminar derechos laborales, achicar incluso el número de empresas que realmente manejan la economía mundial y las locales.
Ni las declaraciones ni las acciones de este gobierno son impensadas: los brulotes del tipo “remeras en la casa mientras nieva afuera”, “no daba para comer afuera dos días por semana”, no son estupidez ni precariedad política, son señales de triunfo hacia un pueblo y un proyecto que creen derrotados. Mensajes que anuncian que este gobierno puede ser peor aún de lo que es hoy. Para que ese mensaje cuaje, las medidas tienen que definir un panorama peor que aquel que corporaciones y oligarquía quieren imponernos. Clausewitz putro, política de guerra: a un enemigo ni se le dice con tibieza que se lo va a vencer ni se lo ataca con almohadones, se lo debilita con acciones agresivas y contundentes, se lo intimida con brutalidad en el discurso.Ese es el signo de este gobierno, hacer mediante medidas burocráticas respaldadas por agencias y bancos internacionales, el empresariado corporativo y partidos definitivamente conquistados por la nueva ola neoliberal  lo que hace 40 años nos hicieran estos mismos actores manejando vía genocidio.
Así que no, no es ni impericia ni falta de política sino todo lo contrario. Es el poder y su discurso en su estado más puro.
Nada hay que esperar de este gobierno más que la repetición de esta conducta en la expectativa de concretar la derrota popular, ese es su objetivo destruir hasta sus cimientos la cultura de participación, reclamo e incidencia estatal de nuestro pueblo. Aquella que se iniciara en hace más de doscientos años y renaciera una y otra vez en formas diferentes para proyectarse a los últimos doce años. La reunificación social, la estabilización económica y el restablecimiento del desarrollo sólo pueden venir de la mano de la confrontación con estas políticas destructivas. Sólo de nuestro lado está esa posibilidad de reestablecer el tejido social y productivo. En nuestra debilidad relativa, esa posibilidad es la que debiera alentarnos a recuperar la iniciativa.  
Una última consideración: el desierto en la Plaza de Mayo este último 25 fue señalado por muchos de nosotros como una carencia del gobierno. Respecto un 25 como el del 2015, este 25 resultó deslucido, falto de pueblo y de apoyo popular al gobierno.
Es cierto. Pero esa consideración no puede ignorar un elemento central: el año pasado éramos gobierno, este año no. Del único modo en que este 25 de mayo hubiera sido un desaire para el gobierno es si hubiéramos sabido generar nuestro propio 25 de mayo, el de la multitud de compatriotas que siguen revindicando la gesta de la independencia y la soberanía. El 9 de julio está por delante y es probable que el gobierno no juegue la misma carta: en su política de restauración cultural buscará hacer un bicentenario de estampita y uniformes con la ayuda de algún gobernador transformista.    
Construir un bicentenario del pueblo debiera ser el objetivo de todos los sectores enfrentados a la restauración oligárquica.

viernes, 29 de abril de 2016

1 de mayo anticipado: cómo estamos hoy

Las últimas dos semanas han llevado al centro de la institucionalidad política los rechazos temores y de buena parte de nuestra sociedad ante los efectos regresivos del proyecto macrista.
La decisión de la mayoritaria de la oposición en diputados para impulsar un ley de suspensión de los despidos, el despacho de un proyecto más lavado, pero con voto opositor casi unánime en el senado.  La primera movilización que reunirá a todo el sindicalismo en décadas,  justo en un acto de primero de mayo y con señales claras de confrontación si el gobierno no retrocede en su ofensiva  contra conquistas históricas y de los últimos doce años. Las incipientes divisiones que surgen en sectores políticos que en los primeros meses actuaban casi como voceros y defensores del nuevo gobierno.


¿Fueron los Panamá papers? Hasta la prensa menos adicta al gobierno va reduciendo espacios para este tema que supo cobrarse ministros en otros países y acá aún no supera el chismorreo. Sea porque la disputa de espacios entre Clarín y las bondades de Macri con Turner se se está resolviendo en un reparto más o menos salomónico, sea por instinto de preservación entre culpables, el caso es que al reducirse el fuego amigo y multiplicarse los involucrados, la noticia languidece a la espera de reacciones sociales que por ahora no se producen.
¿Fue por la cadena de complicidades narco-ocupas de lujo- gubernamentales  que llevaron a la muerte de los pibes en  la rave de Costa Salguero?  Con el correr de los días el tema se va diluyendo en culpables que se victimizan, búsqueda de culpables abstractos que reemplacen a los conocidos y concretos que aloja el gobierno porteño. Hasta Rodríguez Larreta se permite desaparecer por semanas y de ese modo alejarse de un posible síndrome de Cromañón más cercano a sus temores que a la posibilidad real.
¿Serán los despidos, la inflación, los tarifazos, la rendición ante los buitres, la instalación del Departamento de Estado en la Cancillería, el FMI en el Banco Central, el fundamentalismo de recambio en el Nación?
Todo suma, pero a pesar de frustraciones, postergaciones, promesas incumplidas, maltratos y pérdidas, pocos reaccionan hoy de manera impensada, sin medir sus posibilidades de disputa, sus posibilidades de sumar adhesiones, de concretar salidas a una situación que hace apenas unos días parecía incontrolable. Ni los más perjudicados, ni los que temen ser nuevas víctimas saqueo, ni los confundidos por la revolución de la alegría, mucho menos los conformistas o los oportunistas. La nuestra es una sociedad politizada, nuestro pueblo ha experimentado las suficientes derrotas y también los excepcionales tiempos de victoria como para intuir que lo perdido se recupera con mucho sacrificio y unidad, que lo ganado puede perderse en cualquier momento, que nada resulta más costoso que confrontar desde la dispersión.
Entonces: ¿Qué cambió en esta coyuntura para activar divisiones en el bloque político de Cambiemos, mover a la protesta a sectores que participaron de su campaña electoral, vivaron su triunfo y justificaron sus primeras medidas?  ¿Qué cambió para que la pasividad o confusión entre funcionarios y referentes  kirchneristas vayan dando paso  actitudes proactivas, que el resentimiento vaya siendo sustituido por la búsqueda de consensos y propuestas que recalen nuevamente en nuestro pueblo?¿Qué nos trajo a este momento, a estar a horas de una concentración seguramente multitudinaria y con posibilidades de superar las expectativas más optimistas, tanto en número como en reclamos?
Dos eventos.
Uno: la multitud, las multitudes, que el 24 de mayo dieron cuenta en Plaza de mayo y en muchas plazas provinciales que memoria, verdad y justicia están en la conciencia y el sentimiento de nuestra sociedad a pesar del triunfo neoliberal de octubre.
Otro: el raid que inició el 13 de abril Cristina en Comodoro Py que, aún con claroscuros, tuvo un efecto social e institucional tan  revelador como dinamizador.
Desde un Bonadío que casi jugó de visitante en el escenario que tanto preparó para un nuevo abuso "judicial" hasta el acto masivo y las movidas de militantes pero tambien de empleados, en repudio al juez dentro de los  mismos tribunales. Desde el "deciamos ayer" que instaló Cristina al comenzar su discurso hasta la virtual cadena nacional que la puso a la vista y oídos de toda poblacion, todo concurrió a desnudar la vulnerabilidad politica de un gobierno que cuenta con un fabuloso poder económico,  mediático e imperialista pero no tiene comprado el mismo respaldo social ni está asegurado contra las disputas de intereses de los propios, que pujan por hacer su exclusivo y excluyente negocio corporativo.
Y junto a este efecto revelador de la verdadera envergadura de quienes gobiernan, otro efecto revelador y dinamizador: Cristina es la única referente que puede provocar esa situación. Es la única no sólo por su trayectoria  política y su capacidad discursiva sino por algo más elemental y trascendente: Cristina, en el llano y ante un gobierno antagónico es la única líder política de la Argentina. Sólo ella puede juntar en su presencia y actitud lo que se jugara el 24 de marzo y la necesidad de retorno a un gobierno popular. Los tibios aumentaron la temperatura de sus diferencias con el gobierno, los pasivos se movillizaron, todos cobraron noción que, con Cristina en movimiento, quien no actura quedaría opacado.
Los porqués de este liderazgo incontrastable pueden ser pasto de debate y opiniones diversas. Lo que no se puede ignorar al respecto es que no hay ni entre nuestras filas ni en ningún sector de la dirigencia política alguien con su protagonismo en las conquistas logradas hasta 2015, alguien que resuma en sí mismo los logros y adversidades de los '70, la resistencia al neoliberalismo, el renacer del peronismo, la construcción del gobierno popular.
De esta épica,  de la construcción colectiva, el reconocimiento social, la recreación de una identidad, del rescate de un cultura, de esto se nutren los liderazgos cuando una parte importante de la sociedad los convalida.
En los últimos tiempos ha sucedido también un afecto dispersivo entre algunos referentes. Intentos autocríticos que al buscar explicación para la derrota electoral, trazan escenarios imaginarios, sin referencias colectivas, donde la creación política quedaría librada a lo individual o a colectivos parciales sin importar cuál es su vinculo real con el pueblo, cuál es el reconocimiento que nuestra gente les dispensa. Algunos compañeros suponen que las urgencias del pueblo tienen que ver sólo con sus padecimientos, olvidando que venimos de doce años de gobierno popular y que en la conciencia de cada habitante de este país está presente esa referencia, ya sea que esté a favor o en contra. La militancia, los referentes, las estructuras están para más que para sufirir los padecimientos de nuestra gente, se espera que sean vehículo para volver a gobernar a la vez que para impedir que el gobierno actual siga accionando contra los intereses populares. Suponer que vamos a recuperar las conquistas avasalladas sin gobernar, sin recuperar la estructura del Estado es mera ciencia ficción condenada a no tener el acompañamiento de las mayorías.
Nada más cercano a los errores que nos llevaron a la derrota que desperdiciar el capital político que nos permitiera ganar el gobierno y transformar el país durante doce años.
Suponer que será posible volver sin Cristina sería tan descaminado como rehuir a las responsabilidades que cada sector y cada militante tiene en la construcción de ese camino. Son papeles diversos, pero así como el 24  de marzo puntualizó con quienes contamos para retomar la senda, el 13 de abril mostró en quién puede referenciarse ese proceso. Una militancia, estructuras y referentes que buscan encontrarse tras la derrota, una conducción que debe asimilarse al llano para recuperar lo mejor de cada sector y potenciarlo a la victoria. En el encuentro de ambos factores está la posibilidad de lograrla.
Hoy, 29 de abril camino el primero de mayo, podemos sumar un nuevo paso: avanzar hacia la recuperación del movimiento obrero .
El desafío será que nadie se sienta más importante que el conjunto.

jueves, 24 de marzo de 2016

24 de marzo: CERCA DE LA MEMORIA, LEJOS DEL SUFRIMIENTO

Durante años, pero sobre todo estos últimos doce, probamos, nos probamos, incluimos a nuevas generaciones en la prueba de que podemos construir un país para todas y todos, que fuimos capaces de sobrevivir con nuestro bagaje de sueños y utopías y concretar muchos, que nuestros compañeros no cayeron en vano y que el prolongado sùfrimiento de nuestro pueblo no terminó de borrar su identidad ni sus pretensiones de vida.
Volvieron las mejores palabras y lo que quisieron sepultar recobró su vigencia. Nuestros muertos y desaparecidos salieron de las fotos para ser identidades, un espejo para nuestros hijos y nietos. ¿Qué  vida más lograda que aquella en que compartimos luchas, sueños e ideales con quienes engendramos?
El olvido, la mentira, la injusticia tuvieron que ceder paso al reclamo colectivo. Primero la anulación de las leyes de la impunidad, luego los juicios,  ver los campos de concentración devenidos en espacios de memoria, los pibes recuperados, los pañuelos como un símbolo que no retrocede, genocidas con la condena oficial y la del desprecio popular.
Cierto, nada es para siempre, vivimos en un mundo y un paÍs más desigual que los que merece nuestra gente. Las conquistas de un momento pueden ser las pérdidas del siguiente.
Sin embargo, desde el genocidio a hoy no sólo pasaron décadas, también quedaron valores que se incorporan al sentir y el vivir de las mayorías.
Veo que muchos amigos y compañeros se resienten al escuchar nuestras palabras en boca de gestores, beneficiarios y cómplices del genocidio. Que el presidente del país más criminal de la historia y del presente visite el Espacio para la Memoria, que otro presidente, el de la restauración neoliberal, se anoticie por primera vez de la conmemoración del 24 de marzo y ponga por primera vez sus pies en espacios de la memoria. Estas escenas pueden ser sentidas como afrentas, como una vejación.
Tal vez por mi optimismo, tal vez por lo he visto realizarse después de aquellos días en que parecía no haber más futuro, creo que los que padecen la afrenta son aquellos líderes de la impostura: hablan de lo que deploran, reivindican lo que rechazan. Los veo y escucho y siento que en este 24 se reafirma una línea de la que aún no pueden hacernos retroceder porque está en el alma de nuestro pueblo.
Nada es para siempre, pero cuando un valor, una conquista se anidan en el pueblo se necesitan muchas derrotas para se pierda. Los días más felices pueden volver si no nos equivocamos.

miércoles, 2 de marzo de 2016

ANDREW BLAQUE, LA SALUD MENTAL DEL PAÍS A CARGO DE UN PERVERSO

El audio de la reunión de Andrew Blake y su asistente con el personal que decide "discontinuar" de la Dirección Nacional de Salud Mental es todo un testimonio de época.
En un país en el que se produjo un genocidio hace cuatro décadas, se agregó una Guerra de Malvinas  que vino a proyectar en el tiempo la liquidación de nuevas generaciones, se le sumo un proceso de destrucción productiva y desempleo que derivó en la ruptura de los lazos sociales y familiares más básicos, el Director Nacional de Salud Mental considera que contar con 600 profesionales en su repartición es "un exceso de personal".
Esto implica al menos tres cuestiones:
- El funcionario cree que su Dirección no tiene que hacer nada respecto a estas referencias históricas, sociales y de deterioro de la salud mental colectiva e iindividual que motivaron la ampliación de la planta de esa dirección.
- Considera que su dirección tiene que dedicarse a tareas "superestructurales" y no a tareas "de infraestructura" como las de ir a barrios y provincias más afectadas por el Terrorismo de Estado y el desguace neoliberal. 

- Es y se muestra tan bruto como para reconocer de modo explícito que quiere de este modo convertir a su oficina en "superestructura", es decir un espacio burocrático sin más incidencia santaria que la de emitir informes, memorandums mientras sigue rastreando personal a echar y toma algunos borócratas propios para relleno. La contracara de esa poca profesionalidad es llamar "infraestructura" al trabajo en espacios sociales marginados. Por supuesto, decir las cosas claramente: "desguace" de la Dirección de Salud Mental, resonaría con el eco de otros desguaces y desgracias colectivas cuyos efectos aún estamos tratando de restañar.
- Comunica a los compañeros echados que inicialmente tenía otra perspectiva: trasladar a provincias y gobiernos locales las funciones que el personal realizaba, ¿cuando provincias y municipios están siendo ahogados por el gobinerno nacional? Con la misma bohonomía les dice que como eso no funcionó los rajan sin haber revisado sus expedientes ni controlado la actividad de cada uno.
- Por si faltaba algo que agrave lo que sucede, esta discusión se produce a seis años de vigencia de la Ley nacional de salud mental n° 26.657, instrumento por el cual un estado presente comenzaba a hacerse cargo de desmantelar el aparato manicomial y a responsabilizarse de los males que habían producido décadas de gestiones anteriores. Como otros funcionarios, Blake viene a destruir el marco legal del espacio institucional que toma a su cargo.
En estos tiempos de retorno del relativismo neoliberal, alguien podría decir que es lo esperable de un funcionario del PRO y que no hay por qué sorprenderse ni se comprendería por qué, los compañeros se resienten y mortifican por el trato que reciben, las actividades que se eliminan, las personas que dejan de recibir atención.
No es mi caso. 

Hay algo que diferencia a los trabajadores que discuten y el funcionario y su asistente. 
Los compañeros saben que sus argumentos deben estar del lado de la salud mental, es decir, conformes a criterios de verdad, de responsabilidad social, de ejercicio profesional y por lo tanto no pueden ponerse del lado del cinismo. 
Al contrario, buscan argumentos, se amocionan, hasta las lágrimas alguno. En cambio Blake, un profesional de salud mental que hace de esto un trámite cuando su mayor o menor formación profesional debería indicarle que que está atentando contra la salud mental de quienes dialogan con él, contra la salud mental de quienes dejan de recibir la atención de estos profesionales, quien en ejercicio de esa Dirección hace esto es simplemente un perverso y no hay nada que lo excuse.

martes, 1 de marzo de 2016

CHUANISIN: LA ABUNDANCIA PERDIDA

 Viendo la maravillosa serie documental "ATLÁNTICO SUR en Canal Encuentro, me entero que los yamanas llamaban a la Isla de los Estados Chuanisin, "isla de la abundancia" . 
Si uno viera ese lugar con ojos de gente urbana de hoy, probablemente pensaría en otras cosas antes que en abundancia: desolación, paisaje desconocido, clima hostil, aislamiento. 
Muchas cosas cambiaron entre aquella cultura y la nuestra.  Dos, creo, son las principales. 
- Para una comunidad que solo buscaba lo que necesitaba para vivir y prosperar como tal, caza para abrigo y alimento, refugio natural, agua potable, algún vegetal, minerales para sus arrestos artísticos, esto que brindaba la isla era LA abundancia. 
En una cultura como la capitalista, en la que todo es ajeno, salvo para una minoria, unos nos matamos trabajando para acceder a lo que siempre parece poco, otros acumulan y explotan porque siendo propietarios de casi todo, también todo les parece poco. Quien explota, quien es explotado, ni uno ni otro puede sentir la abundancia más que en momentos fugaces. Nada más efímero que la satisfacción, la sensación de estar frente a la abundancia. Esa es una de las diferencias.
- La otra diferencia: ningún fenómeno natural, ningún artificio técnico, sacaron a aquellas comunidades de su convivencia con la abundancia. Fue el genocidio perpetrado por gentes empujadas al límite del mundo para sobrevivir, proveedores lejanos de aquellos que se apropiaron de todo en sus tierras de origen. Un poco fueron matanzas acometidas para convertir en desierto lo que no era desierto, apropiar de este modo aquello que ya pertenecía a pueblos que se exterminaba. Otro poco fue exterminio de los animales de que vivían los originarios: lobos de dos pelos, peces, ballenas, pingüinos. Lo que alimentaba a una familia entera por semanas eran dos pesos en el bolsillo de los que cazaban para las factorias de aceite o los comerciantes de pieles. 

La mayor parte de quienes poblamos la Argentina somos descendientes de gente de trabajo, originaria y europea. La gran mayoria. 
Pero todos convivimos con trazas de genocidios que reviven y merodean de época en epoca. A veces como angustia, fantasmas inexplicables, a veces como nuevas matanzas: la colonia, la triple infamia, la "campaña al desierto", la semana trágica, los fusilados de la Patagonia, el Proceso. 
Es entre tanto sufrimiento perpetrado y silenciado que se tejió esta barrera entre los contemporáneos y su posibilidad de ver en aquellas tierras más que pintoresquismo y disfrute estético. 
La abundancia ya no es ni siquiera una ilusion a nuestro alcance.