domingo, 14 de mayo de 2017

LESA HUMANIDAD. DOS CERTEZAS



Va a pasarme. A mí, a los de mi tiempo, a los que vendrán. Pero también a Ellos. Un día habrá de suceder.
El último de los genocidas, tal vez alguno  no alcanzado por denuncias e investigaciones, un NN  del otro lado, del que nos llegaron sus crímenes pero no su nombre, su identidad. El último, conocido o desconocido, habrá de morir.

Deslizándose del inodoro al piso en una cárcel, en su casa, en su cueva. Tal vez en su cama, tal vez acariciando a su mascota, a un nieto, tal vez mirando a través de una ventana.

El último genocida que anduvo por estas tierras ya no estará entre los vivos. Será una foto, un recuerdo, un sentimiento que emerge a su nombre, al relato de sus acciones.

Ese día, oscuro, claro, brillante, frío o quizás espeso, como esos días de verano que uno camina con el aire húmedo cerrándose sobre el cuerpo, un día ese hombre o esa mujer, se irá de este mundo que los padeciera,  pero lo suyo no habrá terminado.

El horror seguirás emergiendo sordo, en los temores nocturnos de nuestros chicos, en esa inquietud que invade al adentrarse en la oscuridad, en relatos confusos, de aparecidos, de cuentos infantiles, de ese rumor que sigue, ya sin origen ni tiempo preciso de aquello que refiere. El horror seguirá en el dolor y la sorpresa, mi padre contándome trece años después, a propósito de la curiosidad de los porteños y del peligro, el bombardeo sobre Plaza de Mayo. Ruido y humo a través de una ventana de un décimo piso; ruido y humo ya en el vestíbulo del edificio, balas o esquirlas arrancando trozos de paredes y alguien que se refugió en su solidez, pero a de ratos se asoma como para confirmar lo que el olor a carne quemada y los alaridos no terminan de armarse en su mente. Y mi viejo mirando hacia otro lado mientras me habla, como si en sus ojos yo hubiera podido ver lo que él cuenta.

El horror seguirá en los libros de historia, las novelas, el lenguaje bélico, ese que ya no se nos despega, en las miradas preocupadas de los padres y los viejos. El horror seguirá en el hecho, hoy cotidiano, de alguien que ejerce su poder personal, individual sobre otra persona asesinándola, a veces también a sus hijos, a los suyos, con la excusa del amor no correspondido, de la bronca o sin excusa. Hechos cotidianos, la bala fácil, el golpe, la tortura, fáciles tras lo habitual del genocidio.  

El horror seguirá. Espero que no en los silencios de los libros de historia, espero que no en esa mirada que a veces rehuye en los padres y los viejos. Espero que tampoco en su repetición, ese volver de los humanos a aquello que ya hicieron y que, como todo lo demás, puede suceder porque ya se hizo. Y quedó. Más oculto para ser prevenido que para devenir en huevo de serpiente. Todo queda.  

La vergüenza. Y el dolor otra vez y el horror y la sorpresa y la imposibilidad de reconocerse en el mismo lugar, el mismo país, la misma sociedad, la misma especie que aquellos que aunque ya no están entre los vivos resurgen en esos crímenes que son su propia identidad.

Eso es la lesa humanidad: una herida a nuestra especie que ya no cierra. Son los genocidas que vinieron a ensuciar nuestra solidaridad, nuestra rebeldía, nuestra generosidad y voluntad, nuestros mejores hábitos, nuestra capacidad de amar, nuestra capacidad de odiar pero "hasta ahí", no más, nuestros sentimientos y recuerdos, todo ensombrecido por su cobardía y su criminalidad, débiles palabras para referir eso que no tiene nombre, que uno puede decir con palabras conocidas, tal es la imposibilidad de expulsarlo de nuestras vidas, tal es la fuerza que lo vuelve a nuestra mente cuando ya parecía enterrado en el pasado. Y avergüenza, confunde, causa espanto, cierra caminos que sólo pueden abrir los pueblos y su persistencia, que a veces pueden sancionar las instituciones que los pueblos se apropian por momentos, para que nos podamos defender cuando lo oscuro quiere volver bajo la forma de una falsa reparación de un olvido a corto plazo.

Eso es lesa humanidad: que algunos hagan eso que causa espanto ese que habrá de acompañarnos a todos los humanos mientras nuestra especie siga habitando este mundo. Los pueblos de nuestro continente diezmados, la cruzadas, el esclavismo, África condenada a la sangría permanente, Armenia, el Holocausto, los asesinados y enterrados en tumbas aún sin nombre ni reconocimiento en España, y Vietnam, Libia, Irak. Y otros pueblos que no tuvieron la posibilidad de que se sepa, pero alguna vez se sabrá y aunque no, igual habrá de pesarnos. Y lo que hicimos en Paraguay. Eso que hace que yo, aún no nacido cuando esa invasión, nunca soldado, nunca bajo mando de Mitre ni de la Triple Alianza, tenga que decir "hicimos" y sea verdad, ya que viví en tiempos que, lejos de terminar con la lesa humanidad, la multiplicaron de un modo que la oculta de tanto repetirla. Hasta hay premios Nobel de la paz entre aquellos que ordenaron genocidios

Eso es la lesa humanidad: Delitos cuyo castigo, siempre ínfimo en relación a lo que pena, habrán de revivir en los peores y los mejores momentos de toda la humanidad mientras la humanidad sea. Castigo que no viene a reparar lo irreparable sino a convalidar que la inmensa mayoría, los que no hacemos ESO nos protegemos para que no se repita, para que haya memoria, para que nuestras vidas y las de los que vendrán sean un poco mejores.

Dos certezas. Una: ningún genocidio se perdona, todo genocida debe pagar hasta el último segundo de su pena. Otra: sólo con memoria, verdad y justicia podemos seguir adelante aún con nuestros fantasmas. Lo demás es hacer una vida que sea tan valiosa que hasta pueda atenuar algo de lo perdido. Y una más, vivimos en el país y formamos parte de un pueblo donde ambas certezas son posibles.

miércoles, 3 de mayo de 2017

EL 2 x 1 = RE- REINDULTO

Sin filtro, sin metáforas ni medias palabras: "AHÍ ESTÁ MI PAPÁ", nos dice Horacio Pietragala
EL 2 X1 de Highton y los  dos cortesanos que muchos aprobaron con su voto a pesar de que Rosencranz y Rosatti habían aceptado ser nombrados ilegalmente por decreto, pone la justicia a liberar genocidas. 
Crímenes que no cesan (el secuestro de Estado seguido de desaparición, la sustracción de identidad lo son) ya no sólo se dan por terminados, ahora se les aplica el "2 x 1". 
"Ahí está mi papá" dice Horacio de cara a tantos compañeros confundidos en un osario sin más identificacion que un número y abre la puerta a qué digamos de cara a la Corte, Macri, Avruj, Lombardi, Lopérfido: "Ahí están los liberadores de genocidas, sus garantes, su cría"
Un osario, restos humanos, un despacho, cinco jueces. Cómo se estará degradando nuestra institucionalidad que el Pozo de Vargas parece albergar más dignidad, más vida, más humanidad que esta Corte Suprema de la vergüenza. 
En cada espacio la pelea por la hegemonía se reactiva y el país oligárquico, el de los genocidios vuelve con su impronta de impunidad.
Náusea, furia y enojo en un primer momento ante la noticia. Luego, seguir las palabras de Estela de Carlotto hoy, "nosotros no vamos a parar. Me enojo ahora pero me calmo y pienso qué es lo que vamos a hacer para desbaratar esto"
A moverse muchachos, menos encuestas, menos "todo es lo mismo". No era lo mismo ganar que perder, no es lo mismo seguir con los sectarismos que disputar. 
A moverse o las piedras nos van a hundir el techo del rancho

martes, 25 de abril de 2017

EL NIETO 122, Enriquito y la lobita

En conferencia de prensa, Estela de Carlotto informa con tanta emoción como prudencia, la restitución de identidad número 122.
Agrega que el nieto encontrado ha pedido paciencia de parte de sus familiares aún no conocidos: "el tiempo en que se haga pública su identidad lo va a determinar él”, cuando pueda “internalizar esta gran noticia” que “conmueve a todos".
El micrófono circula y llega a un familiar de quien aún no sabemos y quizá tampoco Él sabe, cuál será su nuevo nombre tras cuarenta años de convivir con un nombre impostado. Cuenta cómo la noticia volvió a reunir a la familia y concluye: "esta historia tuvo un final feliz: saber que hay algo de Enriquito dando vueltas en Córdoba".
"Enriquito", el hombre de cerca de cincuenta años habla de un primo ya mayor, un adulto, pero sonríe con esa ternura con que hablamos de un chico y dice "Enriquito".
Es lo que nos pasa. Cada vez que hablamos de alguien, compañero, amiga, hijo, hermana, madre, nieto, que fuera secuestrado por los perros del terrorismo de Estado, restituimos a nuestro mundo a aquel que era, con la edad que tenía en aquella época, con la que refrescan a cada momento los relatos familiares, las fotos borrosas, los rostros que año a año aparecen en cada reclamo sin que el paso del tiempo los alcance más allá de nuestra esperanza y nuestra desesperación.

Lacras del Terrorismo de Estado, hechos imposibles de integrar en nuestras vidas de otro modo que no sea alterando el curso de los años, la sucesión de las generaciones, padres que renacen a nuestras vidas por la recuperación de sus hijas e hijos, carne, calor de los cuerpos, voces y presencias que una foto no puede suplir.
Tanto dolor colectivo e individual explican que aún sin poder recuperar a Nélida y Enrique, aún cuando su hijo, su abuelo de 92 años y el resto de sus familiares no podrán aliviar un solo un segundo de estos cuarenta años de búsqueda, el hecho de recuperarlo y traer la verdad de su identidad a nuestro mundo tiene algo de felicidad. No de final ya que hay aún cuatrocientas identidades robadas por recuperar.
Enriquito, Enrique Bustamante, al igual que su compañera Nélida García Soler, madre del nieto 122 nacido en la ESMA, permanecen día a día sumidos en ese lugar sin tiempo que conserva nuestra memoria, tan jóvenes como el "lobito" y la "lobita" que fueran, cuando su militancia en Barracas fuera truncada por un secuestro de Estado. Tan jóvenes como se los ve en las fotos que presiden la conferencia de prensa, tan jóvenes como los veremos cuando su hijo, el por ahora nieto 122, nos muestre sus retratos y Él parezca el padre de quienes en realidad lo engendraron.
Marina Herrera Piñero, directora del Banco Nacional de Datos Genéticos, dirá unas horas después en reportaje con Víctor Hugo, que más de cien personas concurren por mes a la institución para dejar muestra genética.
Más de 1200 personas por año activan la búsqueda de identidad a 34 años del fin cronológico de la dictadura. Cada una de ellas ejecuta, seguramente con dificultad, con todo lo complejo que conlleva, un acto de resistencia y reparación que habla de una sociedad capaz de gestar salud en medio de las trazas del genocidio.
Una prima de Enrique fue a la Secretaría de Derechos Humanos en 2010 y de este modo se tuvo un primer registro de su secuestro.  Y la historia siguió.
Bienvenido NIETO 122, las vidas de todas y todos son hoy un poco más plenas, a pesar de todos los pesares.

sábado, 15 de abril de 2017

Micaela García entre dos mundos

La esperanza sucumbió ante la  noticia. Micaela apareció asesinada –“sin vida” relativizan hasta el hartazgo los medios- y todo nos vuelve a instalar en estos días de penuria y bronca.
Pena porque ya no tendremos entre nosotros a Micaela y todo lo que Ella significa aún para quienes no la conocimos personalmente. Bronca porque su vida fue truncada, bronca también al ver que los medios se lanzan a encastrar, en el rasti de sociedad que vienen armando, el hecho de que una joven militante fue asesinada.
Y Gelblung y Maia Ferro.
En un reportaje Gelblung se refiere a Micaela García y algo se rompe en el ida y vuelta de las palabras, algo se fractura en el devenir de las cosas, algo falla. No cuaja, incluso en el terreno del discurso, que pueda producirse ese encuentro entre una joven que hacía de su vida la construcción de un mundo mejor y este personaje que fuera vocero de la dictadura genocida desde la dirección de la revista "Gente" y hoy juega de comunicador de los peores aspectos de nuestra sociedad.
Cuesta escribir el nombre de Micaela en un mismo texto en que se cita a Gelblung y sin embargo hay que adentrarse en ello: la perversión es una ruptura con la afectividad y las reglas del convivir humano, pero se vale de las trazas de nuestra afectividad y nuestro convivir para desarrollarse y avanzar sobre quien va a victimizar. Hay, en el camino que encara Gelblung, algo de material para entender cómo puede mofarse del crimen de Micaela otro personaje: Maia Ferro. Abogada, profesora, ex funcionaria de la Jefatura de Gabinete de Ministros y actual del Ministerio de Modernización.
En la superficie, Gelblung avanza hacia lo más oscuro del sentido común imperante y dice: Por un lado, está el degenerado de Wagner, y por otro, una chica que a las 5.20 de la madrugada sale sola del boliche”. Sin hacer una segunda lectura, queda claro que equipara el hecho inocente, de confianza en el prójimo por parte de Micaela, con el ataque y asesinato que habría perpetrado Wagner.
Si quedara alguna duda basta con detenerse en el remate de Gelblung: “Fueron mortales estas dos cosas.”
Cosas. Ya no se trataría de que alguien, Micaela, sentía tal inclusión en el mundo y tal pertenencia a su medio que se movía en ellos confiada, sin aprehensión.
Cosas. Tampoco se trata de alguien, Wagner, que según los antecedentes no puede vincularse más que haciendo del otro una víctima.
Cuando se reduce lo uno y lo otro a “cosas” ya se los puede juntar, equiparar. Lo de Micaela, su quehacer, en el discurso de Gelblung ya no resultaría loable, un ejemplo para miles de jóvenes, una esperanza para una sociedad que está siendo acorralada y comprimida hacia sus reacciones más primarias. Un cierto descuido, irresponsabilidad, hasta el poco criterio de realidad desplazan aquello y Micaela ya no sería una joven militante, sino “una chica” poco responsable. Lo de Wagner, en cambio se tornaría, gracias a la operación igualadora de Gelblung, en algo comprensible: se le brindó la oportunidad a “el degenerado” y la aprovechó.  Ahí estarían para graficarlo los dichos de Echecopar, otro de los voceros de este nuevo viejo tiempo en que quieren meternos: él habla de violaciones que se producen por provocación de niñas.
Y hay que superar la náusea, seguir adelante, ya que en esas pocas palabras, “a las 5.20 de la madrugada sale sola del boliche”, Gelblung despliega el modelo de sociedad hacia el que tratan de llevarnos hoy: una sociedad de la desconfianza, del temor, de la pérdida del otro como semejante y su sustitución por el otro peligroso, enemigo, alguien a quien evitar.
En ese modelo la Patria ya no es el otro, sino la cápsula en la que tendríamos que ir ensimismándonos mientras fuerzas cada vez más numerosas y represivas se encargarían de protegernos, a la vez que se reapropian del espacio en que nos habíamos acostumbrado, ese que nos hace mejores, plenos: el espacio público. Y hay policías que rompen la autonomía en la Universidad de Jujuy, otros policías apalean y lanzan gas pimienta a maestros en una plaza, otros que atacan un comedor popular y provocan a una mujer la pérdida de su bebé en gestación, un gobierno compra y trae al país las más sofisticadas tanquetas y armas antipiquete, legisladores presentan proyectos de ley para crear y aumentar penas a quienes se unan para reclamar.
La frase de Gelblung, en sus pocas palabras, lo encierra todo: el supuesto peligro de la nocturnidad (ya lo decía Duhalde, el de Kostecky y Santillán), el de jóvenes haciendo su camino por su cuenta, el de un  entorno social que nos expropian a fuerza de demonizarlo, de acorralar a la población, de hacer la vida casi imposible. Nada más eficaz para esto que expropiarte el mundo en el que por fin te sentías incluido.
Habría que volver por un momento a Wagner o quienes pudieron ser sus cómplices.
Los femicidios parecen multiplicarse. A juzgar por las repetidas imágenes de inseguridad que pueblan la TV, uno podría suponer que cada día hay más hechos violentos en todo el país.
Hay profesionales que en tren de entender el origen de esta situación encuentran una explicación que parece razonable: si aumenta la pobreza, más personas son empujadas a delinquir, se crea un clima de violencia, se generalizan las conductas antisociales.
Parece razonable sí, pero se salta una cuestión: si ser pobre no implica, a pesar de los Gelblung, Echecopar y otros, estar más cerca de una mentalidad antisocial. ¿Por qué el aumento de la pobreza va a explicar esta situación? ¿Por qué de golpe más individuos acosados por sus monstruos interiores sobrepasan los límites que la sociedad les presenta y agreden, someten, vulneran y/o matan?
Porque algo está corriendo esos límites, algo o alguien está ampliando el espacio de lo permitido.  Mentiras pontificadas como verdades, estafas que se muestran y a la vez se desmienten, justicia amigable para poderosos e injusta para con los débiles, poderes que se usan en beneficio propio, el lobo al cuidado de las ovejas. Y todo se muestra, se exhibe. Es la maldad insolente de la que hablaba Discépolo.
El Estado, ese gran generalizador de normas y valores, lleva un año y medio desplazando el límite de lo inmoral hacia un terreno en que lo perverso deja de ser una ruptura con la convivencia y se constituye en una simple rareza.
No son los pobres ni los que resisten los que están pervirtiendo este país, son los que hacen del faltar a la palabra un quehacer cotidiano. Por eso estos voceros Gelblung, Echecopar, se expresan sin tapujos. Es el gobierno el que les está construyendo una realidad para que su discurso misógno, sucio, maledicente, se torne aceptable.
Dos sociedades aparecen en pugna también alrededor de este asesinato.
De un lado esta corriente de destrucción de valores que acompaña y consolida el despojo que van sufriendo nuestras mayorías populares.
De otro, lo que surge en las palabras del padre de Micaela al recordarla: “Micaela quería cambiar las condiciones para que no hubiera más necesidad de llevarle una taza de leche a los nenes. Ella buscaba que los nenes tuvieran la opción de elegir  su futuro” (…) Yo sé muy bien cuál es el país que Micaela quería y vamos a trabajar el doble para hacerlo realidad".
Dos modelos y ningún puente entre ambos. La distancia es la misma que existe entre nuestra Micaela y quienes se suben a su muerte para hacer de sus miserias el futuro de todos.

martes, 7 de marzo de 2017

PARO, CGT y MACRISMO: EL ÁRBOL Y EL BOSQUE

La medida de la concentración convocada por la CGT es la Capital y con ella decenas de ciudades de todo el país con el pueblo en la calle poniendo su impronta. Con alegría porque a pesar de todos los pesares que trajo el macrismo juntarse y vernos multitud siempre nos alegra.
Que no nos oculte el final del acto todo el esfuerzo, la construcción de identidad y la historia que se juntaron en esa multitud esperanzada. 

La confluencia de trabajadores, pymes, gente organizada y muchos, muchos de a pie que se sumaron desde su expectativa personal, desde su necesidad de participar de algo colectivo, todo habla de un bloque de hecho cuyo desarrollo y ampliación son necesarios para pasar del enojo con el macrismo a la derrota del gobierno neoliberal.
No hay que perder de vista la vinculación del acto de hoy  con la marcha y paro docente.  Porque si hay algo que puso al orden del día el paro en parte de la cúpula de la CGT fue la masividad que percibieron en la marcha del lunes, en el acatamiento al paro docente en todo el país de uno de los sectores laborales que más aportó al voto macrista.
Estas son nuestras principales fortalezas: el pueblo se va hartando del gobierno y sus políticas y al juntarse y concretar estos hechos colectivos multiplica hacia los menos movilizados un ánimo de protesta, una expectativa de confrontación posible.
El mismo reclamo, masivo, generalizado de "Poné la fecha..." sintetiza en parte esta situación. En parte digo y perderíamos lo mejor de la jornada de hoy si creyéramos que eso fue lo mejor.
Lo mejor, veo muchos mensajes exitistas, también sectarios, y eso obliga a repetirlo, es cómo va virando un ánimo social que muchos compañeros veían con desencanto hace apenas cuatro o cinco días. (Como decía sobre el pueblo el fantasma, en el Exilio de  de Gardel: "creía que estaban entregados, en realidad estaban aguantando"). Si cuenta con margen, el pueblo no se suicida, va buscando y construyendo por dónde ir hasta que el camino se hace masivo y ahí sí se juegan las grandes gestas.
Tuvimos la concentración, vemos que se masifica el reclamo, ahora viene el desafío de que ese ánimo encuentre una direccionalidad política.
No tiene sentido creer que ya existe. La convocatoria, tanto a  la sociedad como a las organizaciones sectoriales,
la hizo esta misma CGT que no puso fecha .
Que su cúpula haya recibido puteadas no quiere decir en pocos días vayamos a reemplazarla por dirigentes combativos ni que esa conducción sindical va a ser reemplazada por dirigencia política.
No va a ser así por dos motivos.
Uno, porque el lugar en que se le disputa, se gana o se pierde con la burocracia sindical es el ámbito de trabajo. Y en esa batalla venimos tan atrasados que ahí están siguen los burócratas para demostrarlo. Hay centrales y dirigentes genuinos, por cierto, pero ni son mayoría en las conducciones ni cuentan con el mayor poder de convocatoria. 

Segundo, porque por fuera de Cristina no hay en Argentina quien ni quienes puedan generar una convocatoria como la de hoy.
Esta es la situación y eso no significa ignorar ni dejar de sentir algún placer porque cientos de miles le hicieron saber a estos burócratas que se están hartando. Sencillamente significa que igual no dejamos de estar en el mismo barco mientras exista la correlación de fuerzas que hoy existe con el macrismo.
Porque la tarea principal de estos días no es, ni estamos en condiciones de concretarla, cambiar masivamente la dirigencia gremial.

Es un árbol, pero no el bosque.
La consigna con que cierra este día es PREPAREMOS EL PARO MÁS MASIVO Y CON EL MAYOR APOYO SOCIAL POSIBLE. Y esto, por más que nos pesen los dirigentes que no ponen fecha, si queremos que el paro salga tan pronto y consensuado como es necesario, habrá que hacerlo reclamando y comprometiendo a la dirigencia de la CGT. Esta o la que resulte de su balance de la concentración. 

No hay ingenuidad en esta reflexión: no  van a convocar al paro porque se volvieron revolucionarios, convocarán porque los laburantes se les van  yendo de las manos y sus cargos dependen de volver a canalizar el descontento.
Y MAÑANA, PARO DE MUJERES

domingo, 5 de marzo de 2017

DE ENFERMEDADES SERIAS Y DE ACCIÓN POLÍTICA

Esto es parte de un taller para profesionales de la salud. 
Sobre cómo comunicar un diagnóstico, COMO DECIRLE A UNA PERSONA QUE PADECE UNA ENFERMEDAD SERIA (no para el profesional, seria para la persona, cosa que tambièn hay que aprender y que las carreras de salud ignoran).
Se le dice a la persona que tiene un cáncer y la persona parece ignorarlo, se le repite con alguna aclaración y pasa lo mismo.
No va lo de repetir en voz alta o deletreando como si estuviéramos delante de alguien que "no entiende". No. Se conversa con esa persona, se trata de conocer más sus preferencias, sus gustos, intereses, afectos, preocupaciones. Y si pasado un rato de conversación lo del cáncer sigue ignorado, se concreta otra cita, previo asegurarse que uno tendrá forma de ubicar a esa persona de comunicarse con ella. ¿Por qué?
1- porque no se trata, a menos que estemos con alguien con una deficiencia mental grave, de que la persona "no entienda", se trata de que está buscando en su interior y tambièn en su vida recursos para bancarse semejante presente, para convivir con semejante noticia sobre su cuerpo, su futuro, su vida.
2- Porque los profesionales tambien somos personas (¡!) y tenemos que encontrar los recursos para sortear nuestros propios miedos y prejuicios de modo de que la próxima vez la persona se siente más acompañada, encuentre en nosotros más comprensión y capacidad para ir resolviendo en lo que se pueda su situación.
3- Porque el principal objetivo de un diagnóstico no es ni la felicidad intelectual de quien lo realiza ni el ampliar el conocimiento de la persona que nos consulta, sino iniciar un camino por medio del cual esta persona, su entorno y el equipo de salud procuran la mejor solución para su dolencia.
En política es similar.
La idea de que un proceso salvaje como el que vivimos está siendo ignorado por millones es tan soberbia como la del agente de salud que se cree iluminado.
El pueblo está buscando del modo que buscan los pueblos, viviendo, produciendo, haciendo más que diciendo, los recursos para sobrellevar el arrasamiento macrista.
Porque no se trata de que se viene una luvia o que no lloverá por dos semanas: se trata de cómo actuar con un gobierno que te está aplastando y a la vez conservar la democracia. Y a veces menos que eso ¿cómo salir de esto sin pelearse con compañeros de laburo o con familiares que son doblemente víctimas?: los joden y creen en el que los jode. Quienes suponemos que tenemos una mirada política tenemos que aprender a acompañar ese proceso, evitar repeticiones y exageraciones y sobre todos construir recursos. Si sirven, se harán carne en la vida del pueblo. 

Si no sirven y no nos damos cuentas seremos en verdad los que estamos en la ignorancia sobre qué hacer..

VOLVER: SERÁ LA CONVICCIÓN Y NO EL ESPANTO

Uno entiende.
La desesperación del artista que ve su sensibilidad sobrepasada por el arrasamiento macrista. Su necesidad de comunicarse, de denunciar.
La crisis de los jóvenes que, aunque escucharon de más veteranos, vieron películas y leyeron libros sobre otras, peores, derrotas, no pudieron prepararse para vivir esta derrota como otro paso, otro momento de la lucha, que nuevamente, tarde o temprano nos llevará a nuevas victorias.
La decepción de la familia que habiendo alcanzado mayor calidad de vida ve cómo la universidad vuelve a ser una utopía, el trabajo digno una ficción, la dignidad de mantener y prosperar como familia algo inalcanzable.
La desesperación de cualquiera. De uno mismo, ante el sufrimiento de millones.

Sin duda los artistas, todos los participantes del video "La Argentina detenida" pusieron y ponen otra vez el cuerpo y su saber para que esta situación cambie.
Pero los que sufren, sufrimos, somos decenas de millones. 
No se necesita aumentar la realidad ni forzarla. Es mas: Para los desocupados, los hambreados, los presos, sus familias y allegados, es tan acuciante esa realidad que cualquier representación que quiera hacerla más viva resulta bizarra. También para quien no la vive de forma directa, personal.
Esta Argentina no está detenida de ningún modo, Macri y los suyos la llevan aceleradamente hacia donde siempre la oligarquía quiso llevarla.
  Nuestro pueblo no necesita que se le agregue espanto para actuar, necesita esperanza, orientación sobre como salir de este purgatorio antes de que troque en infierno. Necesita dirigentes, para esto los convirtió en tales, que se pongan a la altura de lo que se disputa, que muestren con su coraje, claridad y templanza, que pueden ser gobierno apenas el pueblo lo decida, que vamos a ir más lejos en lo que vinimos haciendo en doce años, que las conquistas serán más seguras, que las dificultades serán sorteadas, que las divisiones se dejarán de lado ante el único desafío válido que hoy tenemos: Derrotar al macrismo para ser gobierno popular en 2019.
Nuestro pueblo no necesita hoy que le mostremos qué pasa, necesita que le probemos que estamos a la altura de encarar su esfuerzo hacia una nueva victoria, más segura y duradera, por la democracia, la inclusion, la soberanía y el desarrollo.