miércoles, 14 de junio de 2017

ERNESTINA HERRERA: FINALES DESEADOS


Rodeada por su familia, como mi abuela materna. 
Sobreviviendo a su tiempo en los relatos de hijos y nietos, como mi abuelo paterno, el de la carreta a Mendoza y el "mateo" en Luján. 
Recordada siempre, el corazón latiendo fuerte y una lágrima al borde de los ojos, como se nos sigue presentando Evita. 
Con llantos y festejos, una multitud que parecía no completarse nunca, con jóvenes y no tanto corriendo tras el féretro camino al aeroparque como si estirar el ultimo adiós lo mantuviera mas tiempo vivo entre nosotros. Como Néstor. 
Con una sonrisa aflorando a su recuerdo, multitudes allá lejos y el coraje siempre presente, como Chávez. 
Con la sensación de irse el padre de todos, lo más parecido a aquellos ancianos que reunían el pasado y el futuro para su comunidad. Sabio y amado, como Fidel. 
Como hubiera querido Joaquín Areta, recordado por lo que hizo por los suyos u olvidado, si no lo hubiera merecido. 
Sombra en los ojos de sus once hijos al recordarla, silenciosa, prolífica, toda ternura, también misterio, como esa abuela paterna que tardé años en saber que "era india" y llegó a Luján en uno de los viajes de mi abuelo. 
Bueno, capaz de dejarlo todo por una mujer, hasta su tierra, como me llegara en otros relatos mi abuelo materno. 
Sonriendo con un guiño, siempre al borde de la ocurrencia, anticipándola en la mirada, como uno supone que pudieron pensarla para sí mismos Fontanarrosa, Soriano. 
Dignos, con entereza, algo avergonzados por la perversión de sus asesinos, como Valle y sus compañeros en la espera. 
Desolado en la pérdida de lo más querido y a su pesar lúcidos, anticipando futuro aún en medio del dolor y la derrota, como Walsh, como Oesterheld. Como Miguel Hernández y Neruda. 
Como la luz y la alegría de una época, como Marito Ísola. Como la ingenuidad, en el cuerpo y en la inteligencia de Guillermo Barros. Como el tiempo mejor que inexorablemente llegará y que asomaba en la mirada de Manuel y Analía.
A todos nos llega la pregunta, siempre esquiva: ¿cómo será mi final? ¿cómo se extenderá ese momento por días, ánimos, gestos, recuerdos u olvidos cuando esta vida termine? ¿Cómo habrán de recordarme?
Con más o menos esperanzas un poco de tibieza sigue a esas preguntas cuando en el balance asoma algo que nos justifique, nos haga queribles, necesarios. Y el escozor de todo lo que habrá de quedar por hacer y no será.
Pero no todos llegamos de ese modo.
Digo, morir siendo Ernestina Herrera y saber que sólo con la muerte acabaría con su mentira, su esquivar denuncias y repudios, su silenciar el origen de hijos robados, su ignorar las miradas que aún cercanas esperan que su muerte le llegue, no vaya a ser que la lesa humanidad vuelva a ser considerada y los bienes malhabidos  puedan otra vez ser cuestionados, disputados, recuperados. Sentir, antes que la solidaridad del amigo, la preocupación del cómplice. Morir y dejar como herencia, junto a innumerables bienes, dos identidades falsas. ¿Cuántos dólares valen conocer tu origen? ¿Cuánto te valorás si no te importa?
Una vida degradada y la espera de una muerte igualmente degradada que al fin llega.
Hoy pasó. Murió la apropiadora de Papel Prensa y de dos personas anónimas a los que se permitió llamar "hijos", una beneficiaria de dictaduras y parásito de democracias. 
Nada que lamentar, más que el seguir viviendo un tiempo en que la humanidad conviva con esos modos de ser. 
Nada edificante: sólo un motivo más para construir otro tiempo en que las Ernestinas, los Videlas, los Blaquier, los Pinochet, los Franco sean un mal recuerdo.

jueves, 8 de junio de 2017

VENEZUELA ¿NUESTRO FUTURO POSIBLE?

En estos días se multiplican referencias  sobre la ofensiva violenta de la derecha en Venezuela y hay que reconocer que su repercusión es aún bastante limitada.
Dos solicitadas con firmas de diversos países han venido, sin embargo, a sacudir esta modorra. La primera, "Llamado urgente...." se publicó el 30 de mayo. La respuesta no se hizo esperar: "Con la revolución..."  se publicó unos días después. Ambas coinciden en una sola cuestión: son irreconciliables.
Vale la pena detenerse a pensar la situación en el país hermano, no sólo por solidaridad con un pueblo que suma al bloqueo y el acoso de los poderes imperiales la realidad de una escalada violenta en sus propias calles y contra sus propias instituciones democráticas. También porque Venezuela constituye un laboratorio para la derecha latinoamericana, en el que ensaya qué hacer ante aquellos gobiernos populares que no puede voltear por la vía electoral ni la jurídico/ parlamentaria. 
La oleada popular en la región que comenzara con el chavismo, va siendo neutralizada mediante con el retorno de gobiernos de derecha en algunos de nuestro países. Pero las vías por las que se produjo esta restauración conservadora parecen no prosperar en Venezuela , al menos hasta el momento. 
Cuando Macri y sus cachiches dicen "esto pudo ser Venezuela", " íbamos a ser Venezuela,", etc, no sólo están aprovechando los efectos de la campaña mundial de demonización sostenida desde medios, gobiernos y organismos internacionales y locales contra el chavismo, ese fantasma insoportable que el imperialismo y las corporaciones quieren borrar del mapa. 
Al referirse a un posible futuro venezolano para nuestro país y erigirse como aquellos que lo salvaron, Macri y los suyos denuncian haberse curado en salud de ese futuro y haber considerado qué hacer si las elecciones de 2015 hubieran tenido otro resultado. O si las próximas marcaran un camino de retorno para el proyecto popular. 
La salida violenta que cacarean a diario no es por supuesto la popular de los ´70 contra las dictaduras sudamericanas. Tampoco es la de ese tipo de dictaduras, sino la semiinsurreccional, mezcla de desabastecimiento, mercado negro, bandas lúmpenes y paramilitares haciendo lo más fácil, destruír sociabilidad mediante el hambre, la inseguridad y la agresión gratuita para que se justifique y acepte en una gran porción de la población una salida autoritaria. Una salida  promovida por el gran capital contra gobiernos que redistribuyen a favor del pueblo lo que las corporaciones consideran que les pertenece por su lugar en la sociedad, por supuesta estirpe y, sobre todo, por detentar la propiedad del capital.
En nuestro caso, considerando que las FFAA y de seguridad locales tiene un tinte y una realidad diferente a las de Venezuela, se pueden prever diferencias en esa salida. Alguna pista dan la compra de armas, las gestiones por bases de EEUU en nuestro país, el retorno de la discusión sobre el uso de las FF en seguridad interna, las operaciones de inteligencia y el espionaje político, el papel creciente y "desmanejado" que va teniendo la gendarmería. Todo sea por garantizar que al país lo manejen sus dueños, De adentro y de afuera. 
Sin considerar tiempos, conceptos y definiciones de la primer solicitada, francamente inaceptables,  es preciso puntualizar en ese texto y actitud un problema básico: frente a la confrontación entre un gobierno popular acosado y agredido y una oposición oligárquica armada no existe esa tercera posición que tratan de esbozar: o se aporta a derrotar el ensayo antipopular o se aportan argumentos para la continuidad de ese ensayo y un precedente para su uso contra los pueblos en otros países de la región.  
Un artículo reciente de Marco Teruggi, "El orsai intelectual ante Venezuela", da un panorama importante de cómo se juega esa salida de derecha en Venezuela y convoca a la vergüenza ajena en su análisis sobre la solicitada librepensadora y sus firmantes locales. 
Para quienes quieran informarse más sobre la primera solicitada que, supongo ingenuamente, publicaron los intelectuales en cuestión un día antes de una reunión de la OEA en que Almagro iba por la intervención en Venezuela, se ha marcado el enlace. En el mismo puede verse, además, la clara y digna respuesta de gente de la talla de Stella Caloni, Telma Luzzani, Michel Collon, Frei Betto, entre otras y otros.

domingo, 28 de mayo de 2017

Macri y los medicamentos: MENGUELE ERA UN PRINCIPIANTE

En su artículo "Cuestión de vida o muerte", publicado hoy en Página 12, Horacio Verbitsky subtitula en mayúscula: "MACRI USA A 40 MILLONES DE ARGENTINOS COMO CONEJILLOS DE INDIAS".  A continuación agrega: "Bajo el atractivo ropaje de la modernización del Estado, con fantásticas promesas de inversiones y empleos de calidad, Macri aligeró controles para que las transnacionales farmacéuticas lancen nuevos medicamentos. Esto incluye experimentos con madres embarazadas y recién nacidos que podrían infectarse con HIV/ sida. Modernización sería agregar puestos de trabajo a la Anmat, que no tiene con qué controlar nada. Grave riesgo para la salud de la población."
El artículo, que es indispensable leer y releer, es exhaustivo, preciso y aporta abundante información sobre investigaciones, reducción de controles y peligros. 
Los ya laxos y limitados controles de nuestra Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) quedarían en los hechos limitados al uso del almanaque: 70 días hábiles sin aprobar un estudio = aprobación automática; o al no uso de la Constitución y las leyes que protegen tanto a chicos, como a personas con capacidades limitadas e incluso a la población en general.
Verbitsky cita a Juan Carlos Tealdi, Director del Comité y del Programa de Bioética del Hospital de Clínicas de la UBA, fundador y director por una década de la Escuela Latinoamericana de Bioética, autoridad mundial en la materia quien, refiréndose a los anuncios de Macri se pregunta: " ¿Cuántos miles de pacientes se sumarían de consumarse la fantasía anunciada? ¿Cuántos miles de riesgos para la vida, la integridad y la salud de esos pacientes se sumarían?”
De ahí el tílulo de este comentario: con toda su criminalidad a cuestas hay que decir que en comparación con algunas políticas de este gobierno MENGUELE ERA UN PRINCIPIANTE de estos verdaderos sucesores: 
1. La creocracia no se contenta con elegir grupos humanos y experimentar en campos de concentración, hace de todo el país un campo de experimentación de fármacos que no se pueden comprobar en sus lugares de origen por la legislación protectiva de los derechos de las personas. 
2. Tampoco lo hace, como justificaban los nazis, para probar tal o cual característica de la especie humana o de algún subgrupo discriminado(no me olvido: comunistas, judíos, gitanos, GTLTTB, personas con capacidades diferentes), simplemente hay dólares de por medio y no los que Macri dice que obtendermos (¿?) sino lo que irán a paraísos fiscales. 
3. No se detiene en discriminar a nadie: todos y todas podemos ser blanco de las pruebas. No hace falta ser argentino, tampoco no serlo. 
4. Hasta Hitler los hubiera considerado peligrosos.

domingo, 14 de mayo de 2017

LESA HUMANIDAD. DOS CERTEZAS



Va a pasarme. A mí, a los de mi tiempo, a los que vendrán. Pero también a Ellos. Un día habrá de suceder.
El último de los genocidas, tal vez alguno  no alcanzado por denuncias e investigaciones, un NN  del otro lado, del que nos llegaron sus crímenes pero no su nombre, su identidad. El último, conocido o desconocido, habrá de morir.

Deslizándose del inodoro al piso en una cárcel, en su casa, en su cueva. Tal vez en su cama, tal vez acariciando a su mascota, a un nieto, tal vez mirando a través de una ventana.

El último genocida que anduvo por estas tierras ya no estará entre los vivos. Será una foto, un recuerdo, un sentimiento que emerge a su nombre, al relato de sus acciones.

Ese día, oscuro, claro, brillante, frío o quizás espeso, como esos días de verano que uno camina con el aire húmedo cerrándose sobre el cuerpo, un día ese hombre o esa mujer, se irá de este mundo que los padeciera,  pero lo suyo no habrá terminado.

El horror seguirás emergiendo sordo, en los temores nocturnos de nuestros chicos, en esa inquietud que invade al adentrarse en la oscuridad, en relatos confusos, de aparecidos, de cuentos infantiles, de ese rumor que sigue, ya sin origen ni tiempo preciso de aquello que refiere. El horror seguirá en el dolor y la sorpresa, mi padre contándome trece años después, a propósito de la curiosidad de los porteños y del peligro, el bombardeo sobre Plaza de Mayo. Ruido y humo a través de una ventana de un décimo piso; ruido y humo ya en el vestíbulo del edificio, balas o esquirlas arrancando trozos de paredes y alguien que se refugió en su solidez, pero a de ratos se asoma como para confirmar lo que el olor a carne quemada y los alaridos no terminan de armarse en su mente. Y mi viejo mirando hacia otro lado mientras me habla, como si en sus ojos yo hubiera podido ver lo que él cuenta.

El horror seguirá en los libros de historia, las novelas, el lenguaje bélico, ese que ya no se nos despega, en las miradas preocupadas de los padres y los viejos. El horror seguirá en el hecho, hoy cotidiano, de alguien que ejerce su poder personal, individual sobre otra persona asesinándola, a veces también a sus hijos, a los suyos, con la excusa del amor no correspondido, de la bronca o sin excusa. Hechos cotidianos, la bala fácil, el golpe, la tortura, fáciles tras lo habitual del genocidio.  

El horror seguirá. Espero que no en los silencios de los libros de historia, espero que no en esa mirada que a veces rehuye en los padres y los viejos. Espero que tampoco en su repetición, ese volver de los humanos a aquello que ya hicieron y que, como todo lo demás, puede suceder porque ya se hizo. Y quedó. Más oculto para ser prevenido que para devenir en huevo de serpiente. Todo queda.  

La vergüenza. Y el dolor otra vez y el horror y la sorpresa y la imposibilidad de reconocerse en el mismo lugar, el mismo país, la misma sociedad, la misma especie que aquellos que aunque ya no están entre los vivos resurgen en esos crímenes que son su propia identidad.

Eso es la lesa humanidad: una herida a nuestra especie que ya no cierra. Son los genocidas que vinieron a ensuciar nuestra solidaridad, nuestra rebeldía, nuestra generosidad y voluntad, nuestros mejores hábitos, nuestra capacidad de amar, nuestra capacidad de odiar pero "hasta ahí", no más, nuestros sentimientos y recuerdos, todo ensombrecido por su cobardía y su criminalidad, débiles palabras para referir eso que no tiene nombre, que uno puede decir con palabras conocidas, tal es la imposibilidad de expulsarlo de nuestras vidas, tal es la fuerza que lo vuelve a nuestra mente cuando ya parecía enterrado en el pasado. Y avergüenza, confunde, causa espanto, cierra caminos que sólo pueden abrir los pueblos y su persistencia, que a veces pueden sancionar las instituciones que los pueblos se apropian por momentos, para que nos podamos defender cuando lo oscuro quiere volver bajo la forma de una falsa reparación de un olvido a corto plazo.

Eso es lesa humanidad: que algunos hagan eso que causa espanto ese que habrá de acompañarnos a todos los humanos mientras nuestra especie siga habitando este mundo. Los pueblos de nuestro continente diezmados, la cruzadas, el esclavismo, África condenada a la sangría permanente, Armenia, el Holocausto, los asesinados y enterrados en tumbas aún sin nombre ni reconocimiento en España, y Vietnam, Libia, Irak. Y otros pueblos que no tuvieron la posibilidad de que se sepa, pero alguna vez se sabrá y aunque no, igual habrá de pesarnos. Y lo que hicimos en Paraguay. Eso que hace que yo, aún no nacido cuando esa invasión, nunca soldado, nunca bajo mando de Mitre ni de la Triple Alianza, tenga que decir "hicimos" y sea verdad, ya que viví en tiempos que, lejos de terminar con la lesa humanidad, la multiplicaron de un modo que la oculta de tanto repetirla. Hasta hay premios Nobel de la paz entre aquellos que ordenaron genocidios

Eso es la lesa humanidad: Delitos cuyo castigo, siempre ínfimo en relación a lo que pena, habrán de revivir en los peores y los mejores momentos de toda la humanidad mientras la humanidad sea. Castigo que no viene a reparar lo irreparable sino a convalidar que la inmensa mayoría, los que no hacemos ESO nos protegemos para que no se repita, para que haya memoria, para que nuestras vidas y las de los que vendrán sean un poco mejores.

Dos certezas. Una: ningún genocidio se perdona, todo genocida debe pagar hasta el último segundo de su pena. Otra: sólo con memoria, verdad y justicia podemos seguir adelante aún con nuestros fantasmas. Lo demás es hacer una vida que sea tan valiosa que hasta pueda atenuar algo de lo perdido. Y una más, vivimos en el país y formamos parte de un pueblo donde ambas certezas son posibles.

miércoles, 3 de mayo de 2017

EL 2 x 1 = RE- REINDULTO

Sin filtro, sin metáforas ni medias palabras: "AHÍ ESTÁ MI PAPÁ", nos dice Horacio Pietragala
EL 2 X1 de Highton y los  dos cortesanos que muchos aprobaron con su voto a pesar de que Rosencranz y Rosatti habían aceptado ser nombrados ilegalmente por decreto, pone la justicia a liberar genocidas. 
Crímenes que no cesan (el secuestro de Estado seguido de desaparición, la sustracción de identidad lo son) ya no sólo se dan por terminados, ahora se les aplica el "2 x 1". 
"Ahí está mi papá" dice Horacio de cara a tantos compañeros confundidos en un osario sin más identificacion que un número y abre la puerta a qué digamos de cara a la Corte, Macri, Avruj, Lombardi, Lopérfido: "Ahí están los liberadores de genocidas, sus garantes, su cría"
Un osario, restos humanos, un despacho, cinco jueces. Cómo se estará degradando nuestra institucionalidad que el Pozo de Vargas parece albergar más dignidad, más vida, más humanidad que esta Corte Suprema de la vergüenza. 
En cada espacio la pelea por la hegemonía se reactiva y el país oligárquico, el de los genocidios vuelve con su impronta de impunidad.
Náusea, furia y enojo en un primer momento ante la noticia. Luego, seguir las palabras de Estela de Carlotto hoy, "nosotros no vamos a parar. Me enojo ahora pero me calmo y pienso qué es lo que vamos a hacer para desbaratar esto"
A moverse muchachos, menos encuestas, menos "todo es lo mismo". No era lo mismo ganar que perder, no es lo mismo seguir con los sectarismos que disputar. 
A moverse o las piedras nos van a hundir el techo del rancho

martes, 25 de abril de 2017

EL NIETO 122, Enriquito y la lobita

En conferencia de prensa, Estela de Carlotto informa con tanta emoción como prudencia, la restitución de identidad número 122.
Agrega que el nieto encontrado ha pedido paciencia de parte de sus familiares aún no conocidos: "el tiempo en que se haga pública su identidad lo va a determinar él”, cuando pueda “internalizar esta gran noticia” que “conmueve a todos".
El micrófono circula y llega a un familiar de quien aún no sabemos y quizá tampoco Él sabe, cuál será su nuevo nombre tras cuarenta años de convivir con un nombre impostado. Cuenta cómo la noticia volvió a reunir a la familia y concluye: "esta historia tuvo un final feliz: saber que hay algo de Enriquito dando vueltas en Córdoba".
"Enriquito", el hombre de cerca de cincuenta años habla de un primo ya mayor, un adulto, pero sonríe con esa ternura con que hablamos de un chico y dice "Enriquito".
Es lo que nos pasa. Cada vez que hablamos de alguien, compañero, amiga, hijo, hermana, madre, nieto, que fuera secuestrado por los perros del terrorismo de Estado, restituimos a nuestro mundo a aquel que era, con la edad que tenía en aquella época, con la que refrescan a cada momento los relatos familiares, las fotos borrosas, los rostros que año a año aparecen en cada reclamo sin que el paso del tiempo los alcance más allá de nuestra esperanza y nuestra desesperación.

Lacras del Terrorismo de Estado, hechos imposibles de integrar en nuestras vidas de otro modo que no sea alterando el curso de los años, la sucesión de las generaciones, padres que renacen a nuestras vidas por la recuperación de sus hijas e hijos, carne, calor de los cuerpos, voces y presencias que una foto no puede suplir.
Tanto dolor colectivo e individual explican que aún sin poder recuperar a Nélida y Enrique, aún cuando su hijo, su abuelo de 92 años y el resto de sus familiares no podrán aliviar un solo un segundo de estos cuarenta años de búsqueda, el hecho de recuperarlo y traer la verdad de su identidad a nuestro mundo tiene algo de felicidad. No de final ya que hay aún cuatrocientas identidades robadas por recuperar.
Enriquito, Enrique Bustamante, al igual que su compañera Nélida García Soler, madre del nieto 122 nacido en la ESMA, permanecen día a día sumidos en ese lugar sin tiempo que conserva nuestra memoria, tan jóvenes como el "lobito" y la "lobita" que fueran, cuando su militancia en Barracas fuera truncada por un secuestro de Estado. Tan jóvenes como se los ve en las fotos que presiden la conferencia de prensa, tan jóvenes como los veremos cuando su hijo, el por ahora nieto 122, nos muestre sus retratos y Él parezca el padre de quienes en realidad lo engendraron.
Marina Herrera Piñero, directora del Banco Nacional de Datos Genéticos, dirá unas horas después en reportaje con Víctor Hugo, que más de cien personas concurren por mes a la institución para dejar muestra genética.
Más de 1200 personas por año activan la búsqueda de identidad a 34 años del fin cronológico de la dictadura. Cada una de ellas ejecuta, seguramente con dificultad, con todo lo complejo que conlleva, un acto de resistencia y reparación que habla de una sociedad capaz de gestar salud en medio de las trazas del genocidio.
Una prima de Enrique fue a la Secretaría de Derechos Humanos en 2010 y de este modo se tuvo un primer registro de su secuestro.  Y la historia siguió.
Bienvenido NIETO 122, las vidas de todas y todos son hoy un poco más plenas, a pesar de todos los pesares.

sábado, 15 de abril de 2017

Micaela García entre dos mundos

La esperanza sucumbió ante la  noticia. Micaela apareció asesinada –“sin vida” relativizan hasta el hartazgo los medios- y todo nos vuelve a instalar en estos días de penuria y bronca.
Pena porque ya no tendremos entre nosotros a Micaela y todo lo que Ella significa aún para quienes no la conocimos personalmente. Bronca porque su vida fue truncada, bronca también al ver que los medios se lanzan a encastrar, en el rasti de sociedad que vienen armando, el hecho de que una joven militante fue asesinada.
Y Gelblung y Maia Ferro.
En un reportaje Gelblung se refiere a Micaela García y algo se rompe en el ida y vuelta de las palabras, algo se fractura en el devenir de las cosas, algo falla. No cuaja, incluso en el terreno del discurso, que pueda producirse ese encuentro entre una joven que hacía de su vida la construcción de un mundo mejor y este personaje que fuera vocero de la dictadura genocida desde la dirección de la revista "Gente" y hoy juega de comunicador de los peores aspectos de nuestra sociedad.
Cuesta escribir el nombre de Micaela en un mismo texto en que se cita a Gelblung y sin embargo hay que adentrarse en ello: la perversión es una ruptura con la afectividad y las reglas del convivir humano, pero se vale de las trazas de nuestra afectividad y nuestro convivir para desarrollarse y avanzar sobre quien va a victimizar. Hay, en el camino que encara Gelblung, algo de material para entender cómo puede mofarse del crimen de Micaela otro personaje: Maia Ferro. Abogada, profesora, ex funcionaria de la Jefatura de Gabinete de Ministros y actual del Ministerio de Modernización.
En la superficie, Gelblung avanza hacia lo más oscuro del sentido común imperante y dice: Por un lado, está el degenerado de Wagner, y por otro, una chica que a las 5.20 de la madrugada sale sola del boliche”. Sin hacer una segunda lectura, queda claro que equipara el hecho inocente, de confianza en el prójimo por parte de Micaela, con el ataque y asesinato que habría perpetrado Wagner.
Si quedara alguna duda basta con detenerse en el remate de Gelblung: “Fueron mortales estas dos cosas.”
Cosas. Ya no se trataría de que alguien, Micaela, sentía tal inclusión en el mundo y tal pertenencia a su medio que se movía en ellos confiada, sin aprehensión.
Cosas. Tampoco se trata de alguien, Wagner, que según los antecedentes no puede vincularse más que haciendo del otro una víctima.
Cuando se reduce lo uno y lo otro a “cosas” ya se los puede juntar, equiparar. Lo de Micaela, su quehacer, en el discurso de Gelblung ya no resultaría loable, un ejemplo para miles de jóvenes, una esperanza para una sociedad que está siendo acorralada y comprimida hacia sus reacciones más primarias. Un cierto descuido, irresponsabilidad, hasta el poco criterio de realidad desplazan aquello y Micaela ya no sería una joven militante, sino “una chica” poco responsable. Lo de Wagner, en cambio se tornaría, gracias a la operación igualadora de Gelblung, en algo comprensible: se le brindó la oportunidad a “el degenerado” y la aprovechó.  Ahí estarían para graficarlo los dichos de Echecopar, otro de los voceros de este nuevo viejo tiempo en que quieren meternos: él habla de violaciones que se producen por provocación de niñas.
Y hay que superar la náusea, seguir adelante, ya que en esas pocas palabras, “a las 5.20 de la madrugada sale sola del boliche”, Gelblung despliega el modelo de sociedad hacia el que tratan de llevarnos hoy: una sociedad de la desconfianza, del temor, de la pérdida del otro como semejante y su sustitución por el otro peligroso, enemigo, alguien a quien evitar.
En ese modelo la Patria ya no es el otro, sino la cápsula en la que tendríamos que ir ensimismándonos mientras fuerzas cada vez más numerosas y represivas se encargarían de protegernos, a la vez que se reapropian del espacio en que nos habíamos acostumbrado, ese que nos hace mejores, plenos: el espacio público. Y hay policías que rompen la autonomía en la Universidad de Jujuy, otros policías apalean y lanzan gas pimienta a maestros en una plaza, otros que atacan un comedor popular y provocan a una mujer la pérdida de su bebé en gestación, un gobierno compra y trae al país las más sofisticadas tanquetas y armas antipiquete, legisladores presentan proyectos de ley para crear y aumentar penas a quienes se unan para reclamar.
La frase de Gelblung, en sus pocas palabras, lo encierra todo: el supuesto peligro de la nocturnidad (ya lo decía Duhalde, el de Kostecky y Santillán), el de jóvenes haciendo su camino por su cuenta, el de un  entorno social que nos expropian a fuerza de demonizarlo, de acorralar a la población, de hacer la vida casi imposible. Nada más eficaz para esto que expropiarte el mundo en el que por fin te sentías incluido.
Habría que volver por un momento a Wagner o quienes pudieron ser sus cómplices.
Los femicidios parecen multiplicarse. A juzgar por las repetidas imágenes de inseguridad que pueblan la TV, uno podría suponer que cada día hay más hechos violentos en todo el país.
Hay profesionales que en tren de entender el origen de esta situación encuentran una explicación que parece razonable: si aumenta la pobreza, más personas son empujadas a delinquir, se crea un clima de violencia, se generalizan las conductas antisociales.
Parece razonable sí, pero se salta una cuestión: si ser pobre no implica, a pesar de los Gelblung, Echecopar y otros, estar más cerca de una mentalidad antisocial. ¿Por qué el aumento de la pobreza va a explicar esta situación? ¿Por qué de golpe más individuos acosados por sus monstruos interiores sobrepasan los límites que la sociedad les presenta y agreden, someten, vulneran y/o matan?
Porque algo está corriendo esos límites, algo o alguien está ampliando el espacio de lo permitido.  Mentiras pontificadas como verdades, estafas que se muestran y a la vez se desmienten, justicia amigable para poderosos e injusta para con los débiles, poderes que se usan en beneficio propio, el lobo al cuidado de las ovejas. Y todo se muestra, se exhibe. Es la maldad insolente de la que hablaba Discépolo.
El Estado, ese gran generalizador de normas y valores, lleva un año y medio desplazando el límite de lo inmoral hacia un terreno en que lo perverso deja de ser una ruptura con la convivencia y se constituye en una simple rareza.
No son los pobres ni los que resisten los que están pervirtiendo este país, son los que hacen del faltar a la palabra un quehacer cotidiano. Por eso estos voceros Gelblung, Echecopar, se expresan sin tapujos. Es el gobierno el que les está construyendo una realidad para que su discurso misógno, sucio, maledicente, se torne aceptable.
Dos sociedades aparecen en pugna también alrededor de este asesinato.
De un lado esta corriente de destrucción de valores que acompaña y consolida el despojo que van sufriendo nuestras mayorías populares.
De otro, lo que surge en las palabras del padre de Micaela al recordarla: “Micaela quería cambiar las condiciones para que no hubiera más necesidad de llevarle una taza de leche a los nenes. Ella buscaba que los nenes tuvieran la opción de elegir  su futuro” (…) Yo sé muy bien cuál es el país que Micaela quería y vamos a trabajar el doble para hacerlo realidad".
Dos modelos y ningún puente entre ambos. La distancia es la misma que existe entre nuestra Micaela y quienes se suben a su muerte para hacer de sus miserias el futuro de todos.