jueves, 30 de diciembre de 2010

Para consolidar el modelo hay que profundizar los cambios

Envié le texto que sigue en respuesta al artículo "Consolidar y desarrollar el modelo", publicado por julio Godio en la revista "Debate" ( http://www.debate.com.ar/2010/12/23/3472.php)

Es interesante el abordaje que realiza Julio Godio a propósito de la consigna “profundizar” el modelo.
Creo sin embargo que no contribuye demasiado a esclarecer el tema cuando lo relaciona con debates que hoy no están planteados y que su texto no aborda con la profundidad que sería necesaria. En todo caso y para aventar prejuicios definamos un denominador común: no estamos buscando saldar la antinomia capitalismo / socialismo en este texto, tampoco saldar la validez o invalidez de las vías “chavista”, “cubana” u otros que hayan seguido otros pueblos hermanos para avanzar en equidad, soberanía y democracia, ni esperamos explicar por qué los ´70 tuvieron el final que tuvieron.

“Simplemente” nos planteamos cómo se puede avanzar mejor en el proceso de reparación popular, productiva y democrática iniciado por Néstor, continuado luego por Cristina y –en eso militamos- queremos refrendar en las elecciones del 2011 con su reelección.

Por supuesto que queremos consolidar lo realizado ¿Qué militante, simpatizante o amigo del proceso abierto en 2003 no querría consolidarlo? El problema es si para “consolidar y desarrollar” basta con seguir haciendo lo que se ha hecho hasta hoy o hay que encarar algunas nuevas respuestas para viejos problemas que aún no se pudieron abordar, para nuevos problemas surgidos estos años o simplemente para áreas a desarrollar para –insistimos_ garantizar el proceso de reparación popular, productiva y democrática.

También es cierto que resulta indispensable definir qué hay que profundizar. En el caso del texto de referencia, Godio nos dice será fundamental profundizar; por ejemplo, en el área de pobreza y exclusión social, que puede provocar nuevas puebladas inorgánicas. También será decisivo (como ha escrito Carlos Leyba en esta revista) cerrar el ciclo del “libre mercado” para lograr que el extraordinario crecimiento de la economía por vía de la soja no se licue como “financiación de la fuga del excedente económico”

Es decir, habría que volcar más recursos y mejor a 1- resolver el problema de la exclusión, 2-cerrar el ciclo del libre mercado y 3-continuar transfiriendo fondos desde la expansión sojera hacia las áreas de la economía que lo requieran e 4-impedir que se fugue el excedente económico.

Entonces, Godio nos propone (y no está mal), mantener y ampliar todos los frentes de conflicto que hoy afronta el gobierno. Porque son estas decisiones las que no nos acepta el poder económico mediático (aún muchos que se están enriqueciendo a dos manos) las que llenan los editoriales y artículos del 90% de la prensa, las que activaron el lockout contra la 125 y las que hoy Macri, Duhalde y compañía llaman a enfrentar (la primera) a sangre y fuego. Lo que enerva al statu quo es esto y no el carácter de CFK o la fogosidad de nuestras huestes juveniles y/o gremiales.

Así que si Godio tiene razón en los temas prioritarios (y la tiene pero creo que le faltan otros) lo que se puede augurar para el periodo 2011/15 es mayor confrontación con los sectores remisos a la inclusión y esa mayor confrontación sólo puede sostenerse con una ampliación del espacio social propio. Y, ya podemos decirlo: no hay frente que consolide si no existe en su base el reconocimiento de los valores e intereses de cada sector.Tambien es necesario, para que haya frente, que quien encarna a la mayoría y se encuentra en el vértice de la institucionallidad -el kirchnerismo- adopte en cada momento la iniciativa para realizar los objetivos compartidos.

Por lo tanto, para ampliar nuestro frente se deberá 5- operar una mayor redistribución del ingreso (por ejemplo: reducir la presión fiscal sobre los sectores medios implica aumentarla sobre el gran capital, contener la inflación, sobre todo en artículos de primera necesidad -que es lo que más pesa sobre los excluidos – implica confrontar con los formadores de precios, etc ).

Por otra parte, la dinámica que van tomando algunos sectores estratégicos, los perjuicios que ocasionan a la población (sobre todo, otra vez, a los excluidos) y la incidencia desestabilizadora que tienen por ej. los cortes de energía, el aumento y escasez de combustibles, la eterna depreciación del servicio ferroviario y del transporte de pasajeros en general, incorporan otro espacio de profundización a la lista de Godio: 6- qué hacer con las privatizadas, verdaderos agujeros negros de un sistema económico que, como Godio afirma, debería estar “asentado en el círculo virtuoso de producción, empleo y expansión del mercado interno.”

A ninguno de estos preceptos contribuyen hoy la mayoría de las privatizadas y no hay motivo para esperar que esto cambie en el futuro a menos que medie una acción –desde la presión y condicionamiento a la reestatización, para ser lo más amplios posible- que en todo caso y dada su magnitud estratégica y su incidencia social no podemos menos que considerar dentro de la profundización.

He omitido en esta última cita de Godio dos términos, ya que no creo que se puedan aplicar en la actualidad. Godio habla de nuevo sistema económico y desea que continúe asentado en (… )

No creo que estemos hoy ante un nuevo sistema económico sino en una transición en la que muchos pugnamos porque estos procedimientos, reglas y principios queden establecidos, se apliquen de manera casi automática y queden fijadas para los tiempos por venir, pero del otro lado mucho poder económico, mediático, político y hasta judicial pugna en contra, por trabar, deconstruir, desestabilizar, limar apoyo social, en fin desmoronar todo lo que acumulamos.

En ese aspecto lo de “continuar” es lo que hará el gobierno, los trabajadores y quienes militamos a la par, pero de ningún modo es aplicable a franjas empresarias que, como bien afirma la presidenta no generan mercado desde la oferta y –vale la pena agregar- enfrentan la mayor demanda aumentando los precios o provocando escasez en lugar aumentar la producción. Hagamos lo que hagamos para integrar a esas franjas al proceso virtuoso será una “profundización” y requerirá de una acción mancomunada del Estado y el pueblo organizado.

Y, en vista de la permanente presión de la derecha política y empresarial para revertir todos los cambios que vamos operando queda el tema de 7- Instalar en el terreno constitucional los cambios que refieran a nuestra soberanía, inclusión, etc.

Espero que coincidamos con Godio en que este proceso no puede, por su magnitud y por los intereses que afecta, asentarse en una noción liberal del consenso espontáneo de ideas. Me refiero a que sólo con el movimiento obrero unificado junto al gobierno y en sintonía con la militancia social y juvenil, es posible que alcancemos la unidad social suficiente como para imponerlo como un devenir inevitable del cual la mayoría de los sectores de la sociedad argentina nos veremos favorecidos.

El artículo de Godio en http://www.debate.com.ar/2010/12/23/3472.php

martes, 28 de diciembre de 2010

Cumpleaños de libertad en el día de los inocentes

Hoy cumplo 28 años de libertad.

El 28 de diciembre de 1982 a las 13:00 crucé la puerta de la cárcel de La Plata junto a unos 30 compañeros, incluidos ellos también en la lista del día de los inocentes.


Atrás quedaban unos mil detenidos que saldrían en sucesivas tandas. Y las vidas robadas a doce compañeros presos y quince familiares. Todos asesinados
.

La despedida final fue en una especie de salón aún dentro del área de seguridad, ya con ropa de calle de un tiempo en que nuestros cuerpos tenían carne. Alguno dice "era una joda del día de los inocentes". Otro se prende y agrega que ya vamos a los chanchos para completar la joda. Las risas van diluyendo la inquietud de la espera. El oficial a cargo, molesto por los abrazos, saludos y deseos que nos arrimábamos entre todos, nos grita: "o se callan o los vuelvo a sus pabellones y no salen". Seguimos en la misma, pero el yuga se la ganó: "Vos te quedás, nosotros nos vamos para siempre", fue el saludo al cruzar la última reja.


Como gusta recordarme mi hija, llevo más años de vida tras salir de La Plata que los que viví antes (23) de mi detención, la noche - madrugada entre el 18 y el 19 de setiembre de 1974. En medio, más de ocho años, el periplo Devoto- Rawson- Devoto- Resistencia- La Plata y un legajo de 200 folios -que recuperara y me entregara la Secretaría de Derechos Humanos de la Prov. de Bs. As. en el 2006

28 años de nuevas búsquedas, números, siete años de una segunda oportunidad. A pocas generaciones se les dio esta posibilidad de sobrevivir a la muerte e intentar de nuevo. Gracias a la resistencia de tantos, gracias a Néstor y Cristina también por eso.

Felicidades para todos, en particular para los y las que sobrevivimos en cárceles y campos de concentración.

Información sobre la represión en la U9, Cárcel de La Plata, http://www.pparg.org/pparg/carceles/buenos_aires/la_plata/carcel_u9/

martes, 21 de diciembre de 2010

lunes, 20 de diciembre de 2010

20 de diciembre de 2001


Este capítulo pertenece a una novela que escribí hace unos años y aún busca editor. Tres años después de los sucesos que relato comenzaba un proceso nuevo, cuyos logros valen por sí mismos. Pero nunca está de más recordar de dónde venimos.


Son las dos de la tarde en Avenida de Mayo.
El tipo viene por la vereda. Traje, corbata, portafolios bajo el brazo. Joven, pero no tanto como para no ser un profesional, o un empleado, un vendedor, la imagen repetida y habitual del centro de Buenos Aires.
Se detiene a mirar no se sabe qué cosa y la expresión concentrada que traía, seria y algo distante, cambia, lentamente pero acelerando, hacia el asombro y la bronca, al igual que sus movimientos, cuando deja el portafolios en el suelo, se saca el saco y hasta lo dobla, antes de apoyarlo –con cuidado- sobre el mismo portafolios.
De su boca, que movía sin sonido, sale por fin un grito, camina unos pasos, agarra un trozo de baldosa de entre los restos de un arreglo sin terminar y lo arroja hacia los policías que indistintamente disparan con los lanzagases y escopetas sobre un grupo de jóvenes que siguen haciéndoles frente al grito de “que se vayan todos”.
Replegado al borde de la entrada a una galería, junto a pibes que toman resuello para volver a intentarlo, distraídos que fueron a hacer un trámite, rentistas que fueron otra vez a reclamar sus pesos a los bancos y hasta una piba con una bandeja en la que se entibian dos cafés, Marcos le grita al tipo que se ponga a cubierto. Pero el tipo evidentemente es de otra época: tira un par de baldosas más, agarra sus cosas y se va por la vereda. Otra oleada de piedras atrae la represión hacia otra esquina y el tipo se pierde de la vista de Marcos que ya no volverá a verlo nunca.
Por la mañana del 20, tras unas horas en que casi no durmieron, pendientes del noticiero y excitados como estaban, Marcos y Pato ven la imagen de las madres entrando a la Plaza con algunos jóvenes. Casi de inmediato se ve a la montada cargar sobre el grupo y golpear y gasear y tipos de civil agarran pibes y e intentan llevarlos a la rastra mientras la gente trata de retenerlos e impedir la golpiza.
El casi jolgorio de la noche da paso a la normalidad, pensaría Marcos, si no sintiera tanta bronca, la necesaria como para vestirse y salir en el auto hacia la Plaza. No piensa a qué va pero sí que hay que estar. Lo mismo les pasaría a miles de pibes que al ver esas imágenes marcharían como él, sin esperanza cierta, a dársela con la cana porque lo que está haciendo ya no se aguanta y hay que terminarlo. Como en los recitales, como en los partidos, porque si la historia fue escamoteada, los reflejos son más difíciles de suprimir en la gente. Y llegarán de a uno o en grupos a la 9 de julio, a Congreso, a Avenida de Mayo. Y sin conocerse ni necesitarlo, avanzarán y se replegarán durante todo el día, a impulso de sus ganas, los gases y las balas contra palos, piedras y fogatas, los rumores de muerte que irán confirmando sin por eso retirarse, hasta que la imagen de un ex presidente huyendo en helicóptero sea repetida hasta el cansancio en las vidrieras aún sanas y con televisores encendidos y los subtitulados aporten nombres y detalles de los asesinados y, ya llegada la noche, aquellos que no vayan a hospitales o comisarías a buscar a los suyos, se retiren a sus casas a buscar explicación, consuelo o compañía tras un día que no olvidarían ni ellos ni nadie. Pibes, mayoritariamente pibes, hijos de los tiempos del silencio y el miedo, hermanos de pibes Malvinas, algunos que tuvieron un profesor con memoria, otros que decodificaron conversaciones en voz baja de sus viejos y amigos, otros que encontraron algún libro, otros que se preguntaron sin tener respuestas pero siguieron buscando voces que de algún lado llegan y tienden un puente con un pasado que por algún motivo se negaba a dejar de latir en palabras ambiguas. Algunos eran militantes y muchos más sólo sentían que era hora de parar con la represión, pibes que entendieron lo de no más estado de sitio, pibes que iban por la dignidad que reconocían en las viejas, pibes empezando a caminar hacia delante y hacia veinticinco años atrás, pibes masacrados a lo largo de un día que terminó con casi treinta de ellos asesinados para confirmar una vez más que aquí la felicidad nos llega como un nacimiento: con dolor, bañada en sangre, entre el cansancio y la sensación de haberlo hecho, quizás, por única vez.
"Otra vez en la calle, nuestro pueblo se sacó de encima gobernantes que no lo merecen. Pero nuestro País de las Maravillas es un espejo negro: se ganó con sangre de amigos, de jóvenes y chicos que ya no verán nacimientos ni felicidad. Sin fuegos artificiales, su vida paga nuestra entrada con fecha cambiada -argentinos al fin- en el nuevo milenio. Y otra vez los moderados de nuestra cartelera terminan mandando a matar para que las cosas no se extremen. Lo que viene es tan oscuro como lo que dejamos. Pero la historia que recuperamos e hicimos en este par de días de diciembre hace que la esperanza vuelva a parecer posible."
Esto escribe Marcos, aún con la muerte y la esperanza en sus ojos, para aplacar el dolor y la bronca. Y el orgullo también, porque hace un rato hubo asamblea en la esquina del barrio y se prepara una marcha para mañana y en la asamblea repleta de vecinos Lucía, con sus 17 años, habló y opinó y decidió como si la hubieran parido para eso.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cuatro buenas películas argentinas, dos con final globalizado

"El hombre de al lado", dirigido por Mariano Cohn y Gastón Duprat, fue considerado el mejor film de la producción 2010 por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, que le otorgó el Premio Sur Tal la crónica de teleSUR

Vi esta película hace un mes. A la semana vi “Sin retorno”. Antes, “El secreto de sus ojos” y “Carancho”. Una me fue llevando a la otra, un poco porque esperaba buen cine, otro por el placer de ver actuar a Darín, Aráoz, o a esas tan diferentes como magníficas actrices y mujeres que son Martina Guzmán y Soledad Villamil.

No me relaciono con cine mucho más allá de los sentimientos y sensaciones que me llevo al ver una película. Algunas me dejan pensando y lleno de afectos contradictorios, como las cuatro mujeres en Las horas o Henry Fonda en Doce hombres en pugna. Me disparo al cielo con en El Gran Pez o La historia sin fin” y aunque sé que esas cosas nunca pasarán, están más cerca de realizarse en el mundo que soñaran el Soficci o Hugo del Carril que en el mundo de Lelouch Salgo encendido cuando se exalta la militancia sin llegar a la estampita, como el día que vi. por primera vez La Patagonia Rebelde. Había leído el libro de Bayer, pero un solo gesto del Facón Grande que interpretó Luppi me disparó una emoción y una admiración que no había alcanzado con la lectura. Así como el odio que quedó asociado para siempre a los cuatro dedos levantados por el Coronel Varela, compuesto por Alterio. La revancha de ver morir al agente inglés - Marlon Brando- en Queimada, a manos de esos indígenas que usaba y despreciaba. O, años antes, cuando Vi al mismo Brando, en Rata de Puerto, caer una y otra vez bajo los golpes de la patota para mostrar a sus compañeros del puerto cómo resistir.

Afectos. Enojo, por ejemplo. Conmigo mismo tras ver En tierra Hostil, esa ganadora del Oscar 2010, previsiblemente paranoica y anti-todo. película en la que una comida típica causa más extrañeza que una matanza.

El cine es diversión, también rescate de personajes e historias. A veces genuino, a veces con los ojos del vencedor o de quien cree serlo, como en La Historia Oficial. Hace unos días, en un artículo que publicó en Página 12, Nathanson criticaba esa película por minimizar la importancia de la presidencia de Frondizi (¿a cuál de todas sus traiciones se referiría?) y por antagonizar el papel de Evita y el de Perón en sus primeros gobiernos. Creo que a mí me dolió más que a él esa película: tanto símbolo y tanto sufrimiento usados al servicio de afirmar sustento para la teoría de los dos demonios. El relator es quien el fin trae la razón a un siglo atravesado por antinomias inexplicables.

Somos un pueblo con mucha historia realizada y mucha negada. A veces la necesidad de no perder algún hecho nos hizo aceptar versiones tibias, domesticadas, en las que jugaban de héroes los malos, o adquirían importancia personajes que no llegaron ni a extras. A veces se silenciaron epopeyas, como Pino Solanas en Sur. Recrea los ´70, pero a la hora de mostrar una lucha obrera presenta un conflicto ¡de 1959!: el del Lisandro de la Torre. Al parecer, Pino quería presentar un conflicto exclusivamente peronista. Como desde 1968 a 1973 esa no era el sello de los conflictos obreros, nuestro cineasta se va al pasado. Una técnica fotográfica impecable convierte en pasos de baile la invasión policial y la suelta de animales por parte de los obreros, todo con fondo de la Milonga del Tartamudo, por Zitarrosa. Coreografía y sonido silencian y desaparecen por omisión al Sitrac Sitram, Luz y Fuerza, el SMATA Córdoba, a los zafreros de Tucumán, los metalúrgicos de Villa Constitución, las Coordinadoras y Mesas de Gremios en Lucha, la JTP. Como si el retorno de Perón no hubiera dependido también de estas luchas. Como si el peronismo no fuera justamente esa capacidad de nuestro pueblo de recuperar conquistas y confluir una y otra vez desde sectores diversos en busca de mayor poder. Luego Pino también escamotea el peronismo, su historia de confluencias, cuando presenta y oculta a los ´70 de ese modo.

Pero el cine también puede ayudarnos completar fragmentos, a alumbrar esos planos inalcanzables de nuestra historia, esa intersección del sentimiento, el mito y la memoria que termina de reunir los hechos populares en epopeya y nos condena a compartirla.

Eso es lo que me ocupa en las 4 películas citadas.

El Hombre del al lado me gustó mucho. Sus actuaciones, su trama, las sorpresas, el humor, los personajes que nos acerca.

Sin embargo, creo que su final es gratuito. Ese arquitecto que se fue degradando hasta lo deleznable en una lucha contra todos por puro prestigio, termina haciendo algo que no es propio de la mayoría de los argentinos. Una cosa es envidiar, discriminar, someter o imponer situaciones de superioridad, volver la cara a otro lado para no ver un pobre o un pibe que mendiga, insultar a quien es diferente y otra cosa muy distinta es dejar que muera desangrándose quien ha salvado a tu hija de un asalto a tu hogar y sus posibles consecuencias. Hay un abismo entre una y otra actitud: es necesario que se haya superado una barrera, la de usar la muerte de alguien, de alguien que ha dejado de ser un semejante, Se necesitan siglos de una cultura colonial, piratería, esclavismo, depredación, siglos de ir la guerra como vía de obtención de riqueza, para que esta conducta se “normalice” y masifique. En esa cultura que se va construyendo alrededor del beneficiarse de la muerte de otros es donde hay que buscar el origen de esos psicópatas que pueblan tanto las películas como las crónicas policiales de los EEUU, Inglaterra, etc.

Aquí, en cambio. los Roca, Varela, Massera, Videla, los horneros, las instituciones de seguridad en su largo entrenamiento de represión al pueblo, los genocidas y/o lúmpenes, minorías al fin, son quienes dieron ese paso en nuestro país. Nuestras gentes, nuestro pueblo, siempre quedaron del lado de las víctimas y hasta ahora no cruzan la línea de humanidad que les impide beneficiarse de una muerte. Nuestros sectores medios, parte de ellos, pueden haberse distraído de la existencia de campos de concentración, pero no cayeron en la delación masiva, ni en formas más activas de colaboración. El CDO, las bandas lopezreguistas, por fuera de los reclutados dentro de las fuerzas de seguridad, fueron sectas, sin alcanzar nunca la masividad de las SS, la SA, los camisas negras o pardas.

En El secreto de sus ojos, hay un logro superlativo al presentar, de forma creíble y nada afectada, ese entramado de lumpenaje, funcionarios venales y fuerzas represivas que caracterizó el aparato del genocidio: Justamente el otro logro es haber mostrado la dificultad del tipo común para enfrentar ese entramado. No se trata sólo de miedo, es que para el pinche de juzgado, borracho de boliche, abogado de cuarta, operario o mozo, no está planteada la posibilidad de torturar, matar, sobrepasar o equiparar la violencia que le propone el genocidio en marcha. En cambio, el héroe de esta historia es Sandoval, el personaje de Francella. Su heroísmo no consiste en matar 100 enemigos ni en rescatar a la doncella a fuerza de rebanar cabezas como querría Hollywood: Sandoval muere a manos de un comando parapolicial, en lugar de su amigo y compañero, al que salva guardando silencio. Ayudando al compañero, como quiere la leyenda que murió Cabral, como sabemos que fue asesinado Santillán. Guardando silencio, como los miles que callaron a tiempo salvando a decenas de miles

Pero esta película también tiene un final gratuito, estadounidense

Si en el caso de “El hombre…” rechazo el final desde una especulación que puede o no ser aceptado, el final del “El secreto…” es negado por los hechos, por la historia misma. En ocasión del Día de los Derechos Humanos, 2010 y la entrega del Premios del Bicentenario, que se produjo en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, en Casa de Gobierno, la presidente –CFK al referirse a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo dijo“.siempre las he admirado (…), no solamente por los años de lucha, por la valentía, por arriesgar sus vidas, por esa terquedad, esa perseverancia. En realidad, lo que siempre más admiración me causó de todas ustedes, fue que nunca intentaran recurrir a la violencia, pedir venganza o pedir una pena de muerte; al contrario…”. Eso es lo que hicieron familiares y amigos de los secuestrados y asesinados, lo que hicimos los sobrevivientes que estuvimos en condiciones de algo: reclamar, denunciar, perseverar en busca de la justicia. Y ese es el aporte que hizo al conjunto de la humanidad la resistencia al genocidio. Por eso somos reconocidos en el mundo. Por eso nuestras madres y abuelas han alcanzado la universalidad como símbolos.

Se me escapa el motivo por el que Campanella se desliza a través de una trama admirable sin apelar a este capital simbólico para encontrar un final a la medida de nuestra historia. Él, que tan bien resolvió estos temas en “Vientos de agua” (José Olaya, Interpretado por Alterio increpa, ya entrado en años, al entregador y asesino de toda su familia. En ese momento comprende que no hay venganza, ni siquiera el ver lo que las enfermedades hicieron con el cuerpo y el ánimo del asesino). En Sin retorno quienes buscan venganza, los personajes de Sbaraglia y de Luppi encuentran, a la hora de poder concretarla, que ya no hay retorno: nadie le devolverá lo que perdieron ).

En Argentina no hubo vengadores individuales, ni mucho menos quien se vengara mediante el secuestro, quien cruzara la línea para convertirse en el otro, el genocida. El interesante e impredecible Morales que compone Pablo Rago deja de ser creíble en el mismo momento en que se perfila como el secuestrador y luego se confirma como carcelero clandestino del asesino de su mujer.

Con nuestras épocas de avances y nuestras épocas de derrotas, con nuestros momentos de solidaridad y de individualismo, nos asentamos en una historia de realizaciones colectivas, rica en traspiés cada vez que fuimos empujados al sálvese quien puede.

Por eso creo que vale la pena analizar qué espejo nos proponen estas películas. Hoy por hoy, es una batalla que vamos ganando: ni el vengador individual ni el garca sangriento son mayoría en nuestro país.

Duhalde: el dolor de ya no ser

Con el reloj y el calendario al rojo, porque el tiempo corre y las elecciones de octubre amenzan dejarlo de a pie, Duhalde vocifera "confusión, desgobierno, desorden, caos, anarquía".
En su dolor de ya no ser, él confunde el momento que vivimos, confunde la etapa de desarrollo que atraviesa nuestro movimiento.
Magnetto pone todos sus medio de ampliación al servicio del ex casi todo siempre golpista. Los punteros del PRO y algunos matones aún no demasiado identificados hacen lo suyo. No les alcanza. Pero tenemos que estar atentos porque cada día que pasa los empuja más a lastimar al pueblo, no importa si después van a poder o no cargarle las culpas al gobierno.
Este tiempo se juega de ambos lados pero la iniciativa es nuestra: lo peor que puede pasarnos es que desde nuestras propias filas algún Insfrán, algunas situaciones locales, tomen el curso antipueblo que busca la derecha.
Duhalde no le habla a los empresarios que están haciendo negocios como nunca. La mayorìa de esos empresarios no quiere ruido, aunque l
es pongan piel de gallina los discursos de Cristina, nuestro apoyo y militancia, muchas de las acciones políticas del gobierno. Todavía bolsillo mata ideología en esos lares.
El discurso del miedo busca a los débiles, a la cuota del crédito de los que al fin alcanzaron algo: un electrodoméstico, un techo, un empleo seguro, una ilusión para sí o para sus hijos, tras décadas de no ver futuro. Pero él también les de miedo. Un poco de memoria lo encuentra siempre beneficiado por las crisis, fogoneándolas, sacando provecho del dolor y la miseria.
Nuestra hora de ir por más
Tenemos las dificultades del que crece y Duhalde nos supone débiles.
Ve que abrimos grietas en la vieja sociedad con el avance de la sociedad participativa que estamos construyendo y cree que nos vamos a derrumbar. Es su mundo el que se hunde y se ofrece para remolcarnos. Supone que nos vamos a fragmentar y dividir y apura el paso, caiga quien caiga. En todos los frentes y en cualquier lugar.
Si limpiamos los cuarteles de genocidas y golpistas va a los EEUU a buscar el apoyo que aquí le escasea. De paso se corre del centro de la escena justo cuando sus operaciones vuelven a sembrar la muerte entre los más desesperados, a la vez que alumbran focos de intolerancia en quienes hasta ayer formaban parte de ese contingente de los sin nada.
Es su oficio y vale la pena tomarlo en serio. Con Macri no lo están haciendo tan mal como suponen muchos compañeros. Ni uno ni otro quieren hacer una sociedad mejor sino ir para atrás. No son Fidel y el Che, son la derecha más activa. Confundir, asustar, empujar pobres contra pobres, matar: todo eso les sirve.
Nuestro trabajo, construr una sociedad inclusiva, cada día más participativa y democrática, sin represión, es el doble que el de ellos.
Pero somos mejores, somos más y la tenemos a Cristina.
Vamos por más.
Ah: los Qom deben tener justicia por sus compañeros asesinados y recuperar sus tierras YA.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Soldatti: Gente que no


"Hay gente mentirosa, hay gente policía, hay gente de mierda, y gente que no. Porque hay gente que te banca, gente que no, gente que te escucha, gente que no, hay gente que te invita a su casa a dormir, hay gente que te deja en la calle morir.. y vos.. quién sos??"
Gente que no, por Todos tus muertos y Los auténticos Decadentes


Foto de tapa

Gendarmes en primer plano, largo horizonte de baldío alterado por manchas en la que se reconocen los trozos de plástico, cartón, chapas . Refugio precario para las mil familias que la repulsa y la manipulación municipal empujaron al Parque Indoamericano.
Por vivienda y dignidad. Y ya las están pagando con cuatro muertos.
El viernes a la noche, al saber del último asesinato, crimen típico del Proceso, crimen de uniformados de civil, me ganó la desesperación. Hablar con compañeros, ver quién puede llegar “arriba” y decir que ya no da para más, que la gendarmería debía ir a resguardar a los acampantes y llevar ambulancias, carpas, agua, luz, gas. Porque la muerte y la enfermedad acechaban a esas familias desde comandos civiles, pero también por la exposición a la intemperie.
Se hizo: el Gobierno Nacional dispuso la gendarmería y prefectura. Y gente a censar. Un logro.

Gente que no
Pero Macri, desde su refugio de mentira y xenofobia, también logró un objetivo. Hay que despejar la estupidez e ir al fondo de su estrategia. No son como nosotros, no tienen como horizonte el bienestar de las personas, sobre todo el de los pobres.
En el país vidriera de los derechos humanos, la no represión a la protesta social, la diversidad sexual, el pais de las 600 mil viviendas y más de mil escuelas construidas en 7 años, en su área más rica, nuestra capital, se ha instalado el paisaje de la militarización de la pobreza. Macri busca esta foto desde su asunción, desde sus amagos en la 31, la subejecuciòn de los presupuestos de vivienda, salud y educación, con los prontuarios de los sucesivos jefes de la Metropolitana, con la persecución a trapitos, cartoneros y todo cuentapropista que pueda arrebatar una migaja de la torta inmobiliaria, con los cierres de albergues, los desalojos con patota y palos.
El gobierno de la Ciudad de Bs. As no ha recuperado en 3 años un solo metro cuadrado de los apropiados en dictadura y democracia por corporaciones y clubes semiexclusivos en Puerto Madero, Palermo, costanera Sur. Son negocios, son sociedades posibles. Lo otro, la villa, es el peligro de dar residencia definitiva a quienes el macrismo quiere arrasar de la ciudad.
Ciudades sin indigentes. Ya se ensayó en París, por ej. Fracaso aparente, porque el modelo de los mercados multiplica indigencia y también porque hay labores urbanas que sólo hacen hambrientos. Triunfo del modelo, porque las presiones y represiones van sumando adhesión en otro grupo de pobres, el de aquellos que accedieron a la vivienda propia, que se saben débiles y rechazan a quienes le recuerdan su pasado. El remedo de comandos civiles que operaron en Soldatti no salió de Barrio Norte, Madero o Las Cañitas, sino de la misma y marginada Franja Sur de CABA.

Gente que no, gente que sí

A cuadras de Capital se erige Ejército de los Andes, barrio de monoblocs. Hay que pasar por José Ingenieros para llegar allí. Muchos de los 35000 vecinos que habitan el mal llamado Fuerte apache, compran sus alimentos, ropa, boletas del Quini, en los comercios de José Ingenieros. Camino a sus empleos pasan por el frente de casas humildes pero acogedoras, casas de gente trabajadora que accedió a la vivienda o el terreno en tiempos en que se podía.
La gente de Ingenieros no entra a Ejército de los Andes.
Viejos memoriosos cuentan que allá había un bañado, cazaban ranas, fabulaban selvas. Después vino el relleno, los edificios y la llegada de esa gente.
Si el fútbol, la JP y algún noviazgo hicieron alguna mezcla en los ´70, las crisis, la dictadura con sus razzias, las razzias post dictadura, la disgregación que trae el desempleo, todo concurrió a construir un muro invisible entre los vecinos de ambos barrios.
Nadie recuerda que la gente de los monoblocs los bautizó como Complejo Padre Carlos Mujica en el ´73, tras una de las erradicaciones de familias de la Villa 31. También se olvidó aquel hormiguero humano que salió desde los edificios y se fue compactando con familias de José Ingenieros, camino a Ezeiza, ese día que la gran llusiòn de los ´70 llegó a su cenit y comenzó a languidecer bañada en sangre.
Una mancha verde separa hoy los barrios y a sus gentes: el móvil de la gendarmería, los uniformados en la esquina, fusil FAL en mano, marcan el afuera y el adentro de la civilidad, ponen materialidad al abismo invisible.
El otro menemismo
Hay gendarmes en las villas, más bien al borde de las villas en Capital. n
Pero nada como el baldío, esa porción olvidada del Parque Indoamericano, sumada al cerco de uniformes, nada como esa imagen para excluir a estas familias de la civilidad, a metros de supuestos incluidos, de gentes que se apiñan en departamentos ínfimos y gastan su tiempo en buscar un empleo digno y olvidar los días en que también fueron villa.
Macri tiene su foto de campaña: es O “ESO” O “LA CIVILIDAD (NOSOTROS)”, el aluvión zoológico o la gente de "Caras".
Revive el retoño que dejó la dictadura y realimentara el menemismo: la extrañeza del indigente, esa que Germán Abdala llamara la lucha de pobres contra miserables.
Ahora Macri esperará nuestro fracaso, el fracaso del gobierno más reparador que tuvimos en la historia, para ofrecerse como el Zarcozi o Berlusconi de estos lares. No somos primer mundo, pero allá siguen generando exclusión y la exportan para consumidores particulares: los grandes propietarios, sectores medios más aferrados al electrodoméstico que a la convivencia, los famélicos en caída libre. Es el frente menemista que Macri sueña con reconstruir en el ¿temporario? fracaso de sus veleidades peronistas.

La vuelta a la frontera
Pienso en el barrio Ejército de los Andes. Lo que se gastó desde 1983 en rejas, policía, gendarmería, al fin cuánt ccstó esa foto y esa materialización de la exclusión.
Uno se pregunta cuánto menos hubiera costado una política activa de educación, cuántos matriceros, analistas de sistema, maestros mayores de obra, educadores, sociólogos, artistas, habrían germinado a la par de Tévez, cuántos como él serían ejemplo hoy entre sus pares, cuánto hubieran podido cambiaro la faz del barrio si esos fondos se hubieran empleado para la inclusión. Por eso, por lo mismo que ayer pedimos la gendarmería, digo hoy: tiene que irse cuanto antes a donde les corresponde estar: la gendarmería a las fronteras.
Porque no sólo necesitamos proteger la vida de estas 1000 familias, porque también queremos que vivan nuestro mismo país, hoy llamo al gobierno nacional a hacer lo imposible para que ya se defina el terreno y un programa inclusivo de construcción de viviendas. Están las madres, allí está la Tupác para enseñar cómo construir, con menos inversión que la que crea la burocracia, casas buenas, un entorno amigable, acordes a lo que necesita y se merece quien habita nuestro suelo.
Están las universidades y organizaciones sociales para trabajar en la inclusión desde la educación, la salud, la solidaridad, para que estas familias no vuelvan a dejar muertos en camino a conquistar lo que Macri les negó.
Y los Qom deben tener su tierra.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Policía contra hermanos originarios: MIL FLORES Y LA PRIMAVERA DE LOS QOM



Comparto artículo del amigo Carlos Girotti publicado en INFOBAE

MIL FLORES Y LA PRIMAVERA DE LOS QOM
Por Carlos Girotti (*)

En la lengua qom, Navogoh es el nombre de la primavera. Una lengua y un vocablo absolutamente desconocidos para la mayoría de los hablantes del castellano hasta que el gobierno formoseño decidió reprimir a sangre y fuego a los qom de la Comunidad Navogoh. Es paradojal que se hayan consumido siglos en ocultar e invisibilizar la existencia de los qom y de pronto, en el año del Bicentenario, el asesinato de dos hijos de ese pueblo los traiga a la superficie con la urgencia de las injusticias.

“Luego de años de golpear cientos de puertas de despachos y que la provincia nos provocara con la instalación de un Instituto Universitario en nuestro territorio, no nos quedó otra posibilidad que tomar una medida como la de cortar la ruta”-dice la Comunidad Navogoh en su blog http://comunidadlaprimavera.blogspot.com/.
Sí, los qom tienen su blog, son dueños de lo que dicen y escriben y son dueños de los rostros fotografiados que ilustran su medio informático de comunicación,pero no son dueños de sus vidas ni de sus tierras. Unas y otras le han sido arrebatadas; las primeras con la meticulosidad que se obtiene con centurias de atrocidades sistemáticas, las segundas con la prepotencia brutal del que domina y no repara en escrúpulos ni formalidades. Con la convicción de que el gobierno de Gildo Insfran no los escucharía, que las autoridades universitarias locales –chochas con el predio asignado- mirarían hacia el costado, que la familia de los Celia –usurpadores blancos de sus tierras- contaría con la protección policial, los qom decidieron hacer valer la única propiedad que les queda: ser dueños de su voluntad ancestral de pelear por lo que les corresponde.

Y la noticia está ahí. Cuatro meses de corte pacífico y parcial de la ruta 86, provocación y utilización de armas de fuego por los Celia, pasividad policial y luego balas de goma y de plomo con un saldo actual de dos qom asesinados. ¿Y los Celia? ¿Y el gobernador? Bien, gracias. Como Carlos Fuentealba en Neuquén, los disparos policiales en Formosa no sólo matan a honestos luchadores, también están dirigidos a una política de principios que el gobierno nacional ha convertido en una razón de Estado: la protesta social no se reprime. Es diferente a lo ocurrido con el asesinato de Mariano Ferreyra, por el papel ejecutor de la patota de la Unión Ferroviaria, pero Néstor Kirchner no se engañó con la diferencia porque, comprendió de entrada, las balas asesinas también estaban disparadas contra el gobierno nacional y su política de Estado.

Entonces, hay que sacar estos crímenes de la crónica policial. O mejor, no se pueden considerar como producto de una barbarie estamental. Los asesinatos a mansalva de luchadores populares son la respuesta directa y frontal de los partidarios del orden sepulcral, esa calcificación en los pliegues del Estado que expresa –sin tapujos- al núcleo de poder que quisiera volver a engrillar a la sociedad en el modelo de dominación que ha retrocedido tanto en Argentina como en Suramérica. También hay que impedir todo y cualquier intento de justificación en aras de la gobernabilidad, venga de donde viniere. Es comprensible que las derechas hayan intentado apañar a Sobisch y a sus esbirros policiales cuando el neuquino masacró al maestro Carlos Fuentealba porque, al fin y al cabo, está en su naturaleza; pero no se podría aceptar, bajo ningún punto de vista, que alguien osara justificar al gobernador Insfran. El oficialismo del formoseño es tan sospechoso como los argumentos utilizados para amparar la represión policial: ahora se dice que los qom atacaron a los uniformados con un arma reglamentaria que, vaya con el percance, se le habría caído a uno de ellos. La astucia perversa de “plantar” un arma para incriminar a las víctimas no resiste el mínimo análisis. Sin embargo ahí está y los qom fueron muertos, como no podía ser de otra manera, porque se lo merecían. Era lo que correspondía. El modelo del orden, del viejo orden, pero del orden en definitiva.
Bueno, no, no es así. La mayoría de esta sociedad se ha pronunciado hace poco y lo continúa haciendo, tal y como lo revelan diversas encuestas de opinión. Esta mayoría apoya la gestión de Cristina, la quiere volver a votar para la Presidencia de la Nación y, no conforme con ello, quiere avanzar aún más, quiere dejar atrás todo aquello que simbolice y exprese al opresivo orden neoliberal. Se trata de una voluntad manifiesta que todavía carece de un cauce orgánico que la potencie y la represente. En ciernes, hay aquí una matriz frentista de nuevo tipo porque su constitución supone tanto el protagonismo de los nuevos actores, como el desplazamiento de los partidarios del retroceso que, conviene subrayarlo, están en todos lados pero también dentro del oficialismo.

Entretanto, la constitución de un nuevo frente social y político no ocurre por decreto; es preciso abrevar en la acción instituyente de aquellos millones de personas que, al igual que los hermanos qom, le ponen el cuerpo a sus aspiraciones de libertad e igualdad. Si la Plaza de Mayo colmada para despedir a Néstor Kirchner fue una señal inequívoca de ello, la ofrenda de vida que los qom hicieron es una prueba irrefutable que, dolorosamente, viene a sumarse a la de Mariano Ferreyra. Son muertes que interpelan porque están enclavadas en movilizaciones que instituyen el curso a seguir. Pero los interpelados no son los asesinos ni sus mentores porque, preaciera probado, sus acciones criminales no alcanzan hoy para torcer el rumbo instituido por la movilización popular; lo interpelado es el contenido y las formas que ha de tener aquello que está en ciernes.

“Que florezcan mil flores”-dijo Kirchner en su cita de Mao, intuyendo quizás que la disputa política e ideológica en el interior de la coalición gobernante se haría en el contexto de una exigencia popular de avance y profundización democrática. Nunca habrá imaginado, sin embargo, que su propia muerte lanzaría esa exigencia a un plano en el que la presencia multitudinaria y otras muertes populares, reclamarían, como ahora mismo, respuestas sin dobleces.

Ya nadie le devolverá a la Navogoh de los qom las flores que le arrancaron en la ruta 86 pero, tal vez, quién dice, una mujer o un hombre qom, o varios de ellos, sean elegidos en 2011 por los formoseños como gobernadores, o intendentes, o diputados. Ese día, el pequeño país del retroceso histórico retrocederá aún más.-

(*)Sociólogo, Conicet. 24 de noviembre de 2010. ARTÍCULO PARA BAE

lunes, 22 de noviembre de 2010

El "quiebre emocional" y la poca humanidad de algunos medios

Publicado en: http://elnoticialista.blogspot.com/2010/11/el-llanto-de-cristina.html
La presidenta comienza a hablar en el Luna Park, de inmediato rememora su última visita al lugar, con Néstor. Su voz se altera, llora. Lagrimeo yo, al recordarlos juntos en aquel Encuentro de Juventud.
Ante la misma escena, varios periódicos y canales lanzan un concepto "quiebre emocional".
Pero ¿qué es un quiebre emocional? Una alteración profunda en la conducta de una persona, una disrupción no sólo respecto a las formas habituales de actuar de esta persona sino también en relación a la situación en que se produce. No sólo la respuesta emocional aparece como novedosa, impropia de la persona sino también de la situación en que dispara.
Ahora bien, Cristina llora al evocar la muerte imprevista de su pareja. Con todo el amor, camaradería y militancia en común que había entre ambos, ese llanto es la conducta esperable en Cristina y cualquier persona que pase por la misma circunstancia. En todo caso, que haya podido seguir su labor conductora es una muestra su fortaleza, de su capacidad poco común de sobreponerse a situaciones que otros tal vez no podríamos enfrentar.
Volviendo a la evocación de la pérdida de su ser querido, el llanto es lo más esperable, no sólo en la presidenta. Aún en gente de lo peor es esperable una manifestación similar.
Así que vale la pregunta: al hablar de quiebre ¿qué quieren decir los medios?
¿Que Cristina es incapaz de sobreponerse a la adversidad? Nada más lejos de la experiencia cotidiana de todo argentino.
¿Que es un monstruo psicopático incapaz de sentir? Idem.
Por último y dando un paso hacia otro segmento de la psicología. Tras un genocidio como el del Proceso, en el que la tortura se constituyó en forma cotidiana de trato estatal a ciudadanos, la palabra quiebre se invistió desgraciadamente de otra significación: refería a quien, a pesar de sus compromisos con sus compañeros, las personas de su frente de militancia, a pesar de su intención solidaria, terminó cediendo por el dolor y/o el temor y se desdijo de sus ideales o comprometió la seguridad de otros. Se quebró quien delataba a otros o quien abjuraba públicamente de sus ideales. Es un capítulo aún pendiente en la revisión de aquellos tiempos, pero desde aquella experiencia me permito afirmar que las situaciones de quiebre fueron una excepción en relación a la masa de personas torturadas hasta lo indecible por los genocidas.
También en este terreno la actitud de Néstor, firme hasta el final en su compromiso militante, la actitud de la presidenta, idéntica, nos eximen de avanzar por más.
Silvia Bleichmar, una colega cuya pérdida no me canso de lamentar, dijo refiriéndose a los enojos de Néstor: "Se enoja porque es neurótico, como todos nosotros, lo cual es una gran ventaja y una gran virtud frente a la perversión de los gobiernos anteriores. Por fin tenemos un neurótico y no un perverso al frente del país". Por fin, me permito concluir, tenemos una presidente humana, que llora por amor y añoranza, después de tantas décadas de odio, negociados e indiferencia.

Alfredo Zitarrosa - La Vuelta de Obligado - en vivo -



Feliz día para todos, con una dedicatoria impagable: Alfredo Zitarrosa "Que los parió a los gringos, junagransiete. Navegar tantos mares, venirse al cuete

miércoles, 3 de noviembre de 2010

KIRCHNERISMO: Algunas coordenadas para pensar en el futuro



La partida de Néstor nos deja en una doble carencia. La pérdida del compañero. La necesidad de ahondar en la comprensión del proceso abierto en el 2003 para sostenerlo y profundizarlo.

El suplemento Carta Abierta que publicara página 12 el domingo 31 de octubre aborda ambas cuestiones en nivel y compromiso que ayudan a la reflexión, aún en la disidencia parcial.

Probemos algo sencillo, tomemos esos textos y otros que se hayan producido desde posiciones afines y cambiemos las palabras accidente, imprevisto, suerte (o mala), inesperado, etc. por una única palabra: “peronismo”, Veamos el efecto de claridad que se produce con el cambio.

Con intención o no, los diferentes abordajes tienen un denominador común: intentan explicar el kircherismo en prescindencia de la cultura que le dio base y de la cual extrajo experiencia, sueños y –sobre todo- sustento social: el peronismo.

Cierto es que Néstor y Cristina nos sorprendieron a todos, pero siete años son suficientes para abandonar la perplejidad y establecer las coordenadas que nos orienten al futuro.

En particular, creemos que es hora de abandonar dos errores aún no saldados en la consideración del kirchnerismo. Uno, la suposición de “juventud” que pesa sobre nuestra democracia. Dos, la suposición de independencia entre la experiencia kirchnerista y el peronismo.

1- Democracia joven no es poca democracia

Nacimos en 1810, aunque algunos de los nuestros, por caso, JP Feinmann, descreen de su papel fundante y revolucionario que, sin embargo, millones de argentinos confirmaron en el bicentenario.

Otras democracias se remontan al siglo XVII, otras son más nuevas que la nuestra. Pero no es la cronología sino la inclusión de mayorías en el ejercicio de la política el que define el nivel de una democracia, sobre todo el nivel de experiencia democrática del pueblo, a pesar, contra y justamente por el nivel de antidemocracia que le oponen los grupos de poder en cada momento..

En esa concepción, la experiencia peronista implica el arribo a uno de los puntos más altos de desarrollo de la democracia burguesa EN EL MUNDO.

Hablamos del Cabildo Abierto de 1951, en que millones debatieron, militaron y exigieron la candidatura de Evita, hablamos de la constitución del 49, de los derechos del trabajador. Hablamos de la proyección de esa cultura hacia le futuro, al ´73, hacia cada momento en que el pueblo retoma iniciativa.

Si en los cuarenta, cincuenta, medio de una América casi no sindicalizada prosperaron aquellas conquistas, ¿cómo sorprenderse del matrimonio igualitario, el juicio a los genocidas, la asignación universal, la tumba del ALCA, la irrupción de la UNASUR que trae el Kirchnerismo en la entrada al siglo XXI?

¿Cómo sorprendernos de ese nuevo Cabildo Abierto que protagonizamos desde el 27 al 29 de octubre de 2010? O ¿alguien piensa que fue un funeral?

Bastaba ver las caras de Santos y Piñera, pero incluso las de los más allegadas Evo, Lula, Chávez, Correa, Lugo, para percibir su sorpresa ante el desfile plebiscitario con que nos despedimos del diputado y compañero Néstor y con el que a Cristina le dimos –y recibimos de ella- todo el apoyo PARA CONTINUAR LA SENDA ABIERTA EL 25 DE MAYO DE 2003. Fuimos a pronunciarnos y Cristina habilitó ese espacio de pronunciamiento. Escuchó y se pronunció.

Para quienes vivimos el 1 de julio y conocimos el funeral de Evita, las diferencias con este funeral de octubre son tan claras como las que podemos encontrar entre el Cabildo Abierto del 51 y el 1 de mayo de 1974. En aquellos funerales anteriores nada estaba en discusión, todo era dolor y comprensión popular del retroceso que se abría, comenzaba un nuevo período de exclusión, de supresión de las conquistas políticas, sociales y económicas obtenidas. En ambos casos se imponía organizar la resistencia, aunque en el ´74 lo comprendimos bastante menos.

La semana pasada fuimos a la Casa Rosada, entramos al lugar en que se realiza la función institucional principal en el Estado Argentino y fuimos a encontrarnos con quien ejerce esa presidencia, que es nuestra mejor militante y compañera. Fuimos a acompañarla en la despedida de quien fuera el conductor de esta nueva fase del peronismo.

Y se lo dijimos a tres, cuatro metros de distancia, cajón por medio en un rito del que aún no tenemos acabada comprensión pero podemos afirmar que fue como sellar un compromiso para toda la vida. Con Néstor de por medio, en su última presencia física esperable, decenas de miles en directo y quienes se identificaron con nosotros a la distancia, sellamos un triple mutuo acuerdo con la compañera presidenta:

- Nos damos fuerza unos a otros.

- Cristina ejecuta y nosotros apoyamos su gestión en este tramo final de su mandato,

- Vamos todos por un nuevo mandato de Cristina en el 2011. Porque un rasgo esencial de esa experiencia popular que viene a renovar el kirchnerismo ha sido, es y será bregar por todos los medios para que nuestros sueños, reclamos y derechos se constituyan en políticas de Estado.

Es un sentido de democracia que trasciende el formalismo de la democracia representativa liberal. Porque hubo, hay y al parecer habrá peronismo, nacemos en un pueblo que lleva en su genética la convicción de que el Estado debe hacer aquello que lo incluya y beneficie, un pueblo que vive buscando los intersticios para incidir en la cosa pública.

Y es A esta cultura que viene a refrescar el kirchnerismo, incorporando horizontalidad, transparencia, transgresión, diversidad, unidad continental. Aire fresco siempre y cuando seavance por independencia económica, soberania política y justicia social. Principios de una cultura tan valiosa como capaz de ampliar sus pretensiones. Aire freso necesario para avanzar en inclusión, para que cada vez más argentinos puedan desarrollarse en libertad con ejecicio de soberanía.

En esta movida, desde el Salón de los patriotas hasta la Plaza, las calles y los trenes, ómnibus, subtes en que nos trasladamos y nos fuimos descubriendo en marcha hacia un mismo necesario lugar, fuimos a defender todo lo logrado hasta aquí, pero también a demostrar y demostrarnos que estamos en condiciones de sostener mejor y con más fuerza esas conquistas.

Ante la pérdida de Néstor, estos 3 días de encuentro nos han dado una experiencia como pueblo y como identidad popular, un sentido colectivo que aún nos faltaba. Viejos/as y –sobre todo- jóvenes, trabajadores/as, estudiantes, sectores medios, gente recién retornada a la vida laboral, blogueros y facebukianos, autoconvocados y orgánicos, solos y solas, en grupos, en columnas o en familias. Confluímos a la Plaza a compartir, discutir, llorar, esperar, adivinar cada gesto de Cristina por la pantalla y las tvs, verificar que éramos más y más y más y que nuestra adhesión, aguante, convicción se hacían colectivos, nos vinculaban, nos despegaban cada vez más del protocolar, individualista, frío y boludo modo de relación que reproducen los medios hegemónicos y que, lamentablemente, aún se resiste a quedar en el pasado que lo originara.

También fuimos a reafirmar o promover liderazgos, lineamientos, orientaciones. Los más K, los moderados, los K ultraperonistas y los no peronistas, los anarkoperonistas y los marxistoperonistas, los que no quieren hablar de gobierno y los que ya juegan candidaturas.

2- El kirchnerismo arraiga en la historia del peronismo

Otra vez resulta necesario reflexionar sobre el silenciamiento que aparece en la mayoría de los análisis de la última semana, establecer cuál es la relación peronismo- kirchnerismo. Una ausencia tan ruidosa en esos textos como ruidosa fue la presencia de la simbología peronista en las calles.

¿Cuál sería el problema de reconocer el carácter fundante que le cabe al peronismo en este proceso que vivimos? ¿Qué espantemos a los K no peronistas? Para nada. A diferencia de Europa, donde ninguna socialdemocracia actual, en plena ejecución de los planes del FMI, puede reverenciarse en Rosa Luxemburgo, Gramsci o el mayo francés, la cultura sobre la que emerge el kirchnerismo, la cultura peronista, fluye reafirmando las identidades y las luchas que constituyeron nuestro pueblo, desde las luchas de la independencia hasta hoy, pasando por el Cordobazo, la resistencia, el 45-55, el ´73.

Por supuesto que como setentista veo a Néstor y Cristina como compañeros setentistas. Pero así como sin Cabildo Abierto y resistencia no hubiéramos tenido “luche y vuelve”, sin aquello de “sigo con Perón y Evita porque nos devolvieron la dignidad” no se puede comprender qué pasó en el 2003: el pueblo se adelantó a las interpretaciones teóricas, vislumbró en la acción K trazas de su mejor historia, simplemente al reconocerlos como propios una gran parte del pueblo adoptò a Néstor y Cristina. Y hoy pone a Néstor junto a ^Perón y Evita y apoya a Cristina.

Pero entonces, la condena de Perón en el ´74, el lopezrreguismo, el menemismo, el sentido antipopular que tomara el peronismo en diferentes épocas: ¿habría que ignorarlo?

Para nada. En nuestro concepto, la democracia argentina no es un producto de las intenciones de los grupos de poder sino el fruto de sucesivas conquistas del pueblo. Cada vez que los grupos de poder encontraron la forma de arrasar esas conquistas lo hicieron, vía genocidio, golpes, la alvearización del radicalismo, la consolidación de sectores de derecha y/o liberales en el peronismo.

Al respecto, hay algo que también vino a demostrar el kirchnerismo: ni siquiera un proceso tan corrupto y destructivo como el menemismo pudo liquidar la impronta popular peronista.

Hoy, los enclaves antiK que existen en el justicialismo son tan anacrónicos como faltos de base social. Otros quisieran poder proyectarse por su cuenta pero perciben la intemperie fuera del kirchnerismo, así que suman.

La derecha busca otras opciones, pero sin el recurso que le significara la vuelta de campana menemista de los ´90, tiene que hurgar en tradiciones y formas que la mayoría del pueblo siente ajenas. Cierto que aún hay una gran masa de argentinos influenciados por las operaciones mediáticas y rémoras de los ´90, pero en esta batalla ideológica hoy por hoy tenemos la de ganar por coherencia, realización e identidad.

- Los “aparatos”

Volviendo nuestros recursos, es necesario reconocer el papel central que jugaron la CGT y el PJ.

Porque la acción militante tuvo sus correlatos en estas estructuras que varios análisis ubican como problema cuando, en realidad, constituyen espacios institucionales indispensables para que el relato anterior funcione.

La movida callejera fue acompañada por movidas de aparato en sentido idéntico.

En primer lugar, el Consejo Directivo de la CGT reafirma el rumbo político, el “modelo” y la conducción de Cristina. Previamente había convocado a los trabajadores para ir a la Plaza y en varias columnas se observo participación de la Central.

Scioli, formal y provisorio reemplazante de Néstor anuncia, y ya hoy concreta, la reunión con los principales intendentes de la estratégica provincia de Bs. As. en la que todos reafirman la conducción y candidatura de Cristina. Todos los pronunciamientos tienen un denominador común: el pueblo ya se pronunció. El sentido plebiscitario que adquiriera el encuentro entre el pueblo, la presidente y la memoria de Néstor es reconocido, motoriza el pronunciamiento de estructuras seguramente viejas y poco actualizadas, a las que no se les puede negar un papel central en el surgimiento y acceso al gobierno del Kirchnerismo, el proceso de transformación del país que viene realizando y la continuidad a la que aspiramos..

Mientras escribo estas líneas me entero que mañana Cristina recibe a la conducción de la CGT en la Quinta de Olivos. Aporta en el mismo sentido.

Como aporta que Cristina encabece el PJ cuanto antes y nos orientemos de conjunto a la principal tarea de la hora: desde el grado de movilización alcanzado, con las fuerzas reales con que hasta ahora se sostiene el kirchnerismo, ampliar al máximo posible la base de sustentación para arribar a un nuevo triunfo, con Cristina a la cabeza en 2011.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cristina CONDUCE

1971-22- Se dice que Perón le dijo a Cafiero "encárguese de todo, pero con los jefes militares sólo hablo yo".
La estrategia estaba definida, presionar sin negociar, ya que la movilización popular ponía en retiada a la dictadura. Un solo punto de acuerdo posible: elecciones sin proscripciones, o como mínimo, con participación del peronismo.
Coordinar acciones para aislar a la dictadura y consolidar consensos partidarios, esa era la tarea tácticaasignada a Cafiero.

Pero el secretario se reunió con Lanusse y el dictador hizo pública la entrevista, en su intento por presentar un peronismo débil y obligado a ceder ante la dictadura. "Chau Cafiero" mientras vivió Perón.

2010- Hoy la que conductora es la presidenta, Cristina Fernández.

La estrategia también está definida: seguir adelante con el proceso de transformaciones iniciado en el 2003 y acelerado desde 2008. El pueblo ha respondido la semana pasada como nunca. El momento es hoy. Cristina lo dijo ayer en cinco palabras: "NO VAMOS A CAMBIAR AHORA"

Si convenimos en que Perón sabía algo de conducción, no cabe duda que hoy, si hay que hablar con algún jefe, tiene que hablar la compañera Cristina o quien CFK decida. Esto es así, se trate de Méndez, Grondona o el papa.

Digo

DILMA: Un triunfo de todos

Un fantasma recorre América..."

El "populismo del siglo XXI", esa mezcla tan nuestra de localismos, transgresión y convencida búsqueda de unidad, hoy duplica su presencia en nuestro continente con el triunfo de DILMA y la reafirmación de iniciativa que hicimos en las calles estos días para acompañar a Néstor y Cristina..
El nuevo triunfo del PT erige a Dilma como presidente país más poderoso de América Latina, país que se torna en uno de los más poderoso del mundo cuando pone en juego la unidad regional expresada en la UNASUR y el MERCOSUR. La comunión de esperanzas y objetivos,. la amistad y la necesidad hacen del triunfo de la compañera Dilma un tirunfo de todos..
En nuestro país el pueblo, sobre todo la juventud ha realizado una verdadera puesta en valor de las calles argentinas cuando salió a compañar a Cristina y Néstor Es el nacimiento de un nuevo mito, la consolidación de una identidad del siglo XXI para el movimiento que ha brindado los mejores días desde 1945.
Nos duele y seguirá doliendo por siempre la partida de Néstor, pero estamos viviendo junto a él, a su compañera de toda la vida y la militancia, el nacimiento de algo que aún no podemos precisar, pero se presiente maravilloso.
Vamos compañeros, que da trabajo pero estamos pariendo!!!!!!

sábado, 30 de octubre de 2010

ENCUENTRO CON NÉSTOR, CON CRISTINA, CON LA VIDA

"Si esto hacemos cuando estamos de duelo, lo que va a ser cuando podamos festejar". A las tres y media de la mañana, a seis cuadras y veinte minutos después de salir del Salón de los Patriotas Americanos a los gritos y con promesa de lo que seguro vamos a hacer, Mónica dice estas palabras y todo lo que pudimos decir después fue redundante
Comparto igual un par de ideas ya que lo del Flaco cuando estamos juntos se banca bastante, pero cuando me quedo solo...
La derecha -espero- va a tomar nota del ánimo y compromiso que vienen mostrando cientos de miles de compañeras y compañeros, pueblo de todas las edades y todas las zonas, hoy en las calles.
A los más lúcidos no se le escapa que apenas traten de hacerle una zancadilla a Cristina, si la presi zapatea llenamos la calle. El efecto 125 lo van a tener que archivar por mucho tiempo en donde mejor les cuadre.
Estuve el 1 de julio del 74. No vi el 26 de julio del ´52, pero filmaciones y relatos muestran que la tristeza, la desazón , la desesperanza embargaban al pueblo. Las dos veces se vislumbraba un futuro de postergación y derrota.
Hoy es otra cosa, vamos a despedir a Néstor con nuestras familias, nuestras banderas y cánticos, pero sobre todo con la polenta de saber que vamos a bancar a Cristina sin retroceder un paso.Raúl González Tuñón supo decir, al ver cómo el pueblo despedía a Gardel "El pueblo lo lloraba, y cuando el pueblo llora, que nadie diga nada, porque está todo dicho" .
Pero esta vez el pueblo hace algo más que llorar: grita, canta, se junta. se expresa en sus jóvenes como nunca, Esperemos que todos los poderes del país tomen nota de lo que está naciendo tras siete años de gestación y un duro parto.
Y está Cristina. Hace tiempo, cuando lo K era más confianza que certeza, otro Flaco amigo dijo, a propósito de Néstor, "es difícil decir si va bien alguien que se nos adelanta 5 km". En estos días Cristina estuvo al alcance de nuestros brazos para darnos ánimo. Ayer hizo detener el auto en medio del cortejo para ordenarle a la cana que no se le ocurra pegar. Con estas actitudes nos sigue marcando el camino. Ni se atrevan a detenernos tenemos todo por hacer y con qué hacerlo.
La dijeron por años las paredes "los años más felices de los argentinos fueron, son y serán peronistas". Para los incorregibles, hasta las despedidas son encuentros.

jueves, 28 de octubre de 2010

EL FLACO PASA LA BANDERA


Hoy ha muerto Néstor. El mejor de nosotros ha muerto

Evita murió cuando yo tenía dos años.
No lo supe entonces, pero en toda mi vida su muerte estuvo como algo íntimo, mío. Cada actitud que le conocí me traía lo injusto de perder a alguien tan valioso como para que me doliera su muerte sin haber estado nunca en su presencia
Recuerdo, a mis cinco años, estar en un pasillo jugando con mi hermano y mi abuela materna que entra y dice: “cayó por fin”. Esa noche hubo festejo en nuestra casa y mi viejo se fue con una vergüenza y un odio que le duraron más que el mes que tardó en volver. Esa vez no se habló de muerte, pero algo en el aire la anunciaba. Tampoco esa vez lo supe, pero se había abierto la puerta a los asesinatos de Valle, Cogorno, los compañeros de León Suárez y tantos otros.

Más tarde, cuando comencé a saber de estos asesinatos tal vez mi viejo pensó que ya podía compartirlo conmigo y me habló del día que estaba pintando con su amigo Rolando un departamento en la Avenida de Mayo y de golpe cayeron las bombas en la Plaza. “Y la gente escapaba, pero muchos se paraban y daban vuelta para ver qué pasaba y se quedaban ahí, olvidados de las balas”, me dijo. Después supe que vio lo que nunca me contó, quizás porque no podía soportar ese recuerdo, quizás porque en su ilusión de padre quería creer que yo nunca tendría que ver tantos chicos, mujeres, hombres, vueltos carne y sangre salpicada en las calles y paredes de la Plaza.

Recuerdo el vagón del Sarmiento ese 9 de octubre de 1967, cuando ya militaba en Filosofía y Letras, sin conocer mucho de la historia que ahora me pesa. Recuerdo, digo, que el titular de Crónica me hacía saber que habían matado todas mis ilusiones en un oscuro paraje de Bolivia. Pero el Che, tirado en la angarilla, los ojos abiertos muertos como todo su cuerpo, aparecía más vivo que sus asesinos y me devolvía con creces mis sueños a condición de poner el cuerpo como él lo puso.

Y las lecturas de aquel tiempo. Saber de la muerte de Tupac, la de Dorrego a manos de Lavalle, la cabeza del Chacho en la pica para felicidad de Sarmiento y los dueños de la tierra, ya lanzados a una vorágine que multiplicaría muertes en el genocidio originario, el de Paraguay, la semana trágica, los fusilados de la Patagonia. Todos asesinatos, de a uno, de a miles, muertes que, por esa cosa de estar en carne viva que te da la militancia, dolieron como si fueran mis contemporáneos, como si hubiera vivido en la costumbre de compartir sus voces y sus ansias y de golpe el silencio, la corrupción, la memoria que duele cuando nos trae a alguien que ya no está con nosotros. Y también San Martín muriendo en el culo del mundo, s0lo en Boulogne Sur Mer mientras acá el poder esperaba justamente esa muerte para hacerle los honores que le negó en vida. Y la de Rosas, a quien, como alguien dijo hoy, le debemos que nuestro país no sea un rosario en pedazos.

Recuerdo la última imagen de Rodolfo Ortega Peña vivo, su mirada entre sonriente e inquisidora y yo saliendo de la redacción de la revista “De Frente”. Un pibe parte de la oficina del diputado del pueblo a la tarde y a la noche se hace hombre frente a un cajón que no es Ortega ni es nadie. Como no eran nadie los cuerpos quietos, algunos quebrados, otros despedazados, otros simplemente muertos pero apoyados en un árbol, de costado en el pasto, sembrados en las cercanías del Puente 12, cuando la derecha decidió que la primavera camporista se terminaba. Y otros titulares de diario que me dijeron que Chejolán, dirigente villero que ya nadie recuerda, fue asesinado a metros de la casa de gobierno y Mujica asesinado días después al salir de su parroquia.

Y la cola interminable bajo la lluvia que, tras amenazar toda la noche, por fin se decidió a caer sobre los cientos de miles que esperábamos camino al Congreso aquel primero de julio. Otra vez nos esperaba un cajón en el lugar en que esperábamos encontrar, más que a Perón, un poco de esperanza, las ilusiones, el ardor de estar haciéndola y poder seguir.

Y el negro Honores, Manuel, Analía, el Chacho, Marito, Tito, la Perro, Valentín, el Fedayín, los veintidós de Margarita Belén, mis compañeros , mi familia, mi mundo arrasado en el proceso. Y los treinta mil que no entrarían en este texto. Y Néstor Perlonguer, que me alegraba con su ácido e ingenuo humor en los ´70, pero murió en Campinas, exiliado, antes que yo puediera verlo.

Y sigo, mes a mes, año a año, los días que he vivido. Y los que ya habían sucedido cuando nací, recuerdos de mis mayores que también me tocó sufrir y disfrutar porque mi pueblo tiene memoria, aunque a veces quieran arrasarla. Encuentro que cada día de la increíble gesta de mi pueblo estuvo y está signado por la muerte. Muerte y epopeya, eso somos.

Hoy ha muerto Néstor. El mejor de nosotros ha muerto y es antes que nada una injusticia. Siento que la bronca y la perplejidad se anteponen al dolor y a las lágrimas las postergan las preguntas.

En la Plaza, rodeado de pibes que no vivieron casi ninguna de las muertes que me invaden, veo en la TV al Flaco, aún vivo y presidente, que comenta a un periodista: “sólo me interesa que el día que me vaya la gente me dé las gracias”.

¿Cómo darle las gracias a quien lleva su entrega militante hasta el punto de morir? Recogiendo su bandera, nos dijo Evita.

La Plaza se llena de banderas y renueva la epopeya de vida de mi pueblo, siempre por encima y por delante de la muerte.

En la TV se recortan Néstor y Cristina. El guiño del Flaco lo revive, lo vuelve a nosotros para que nos plante una bandera: ABRACEN A CRISTINA, ACOMPAÑENLA HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El hijo de Perón


Mi amigo Sergio censa a un matrimonio de viejitos, la TV está encendida.
"Ha muerto el ex presidente Kirchner", anuncia una voz en off.
Sergio ve llorar a los viejos abrazados y llora con ellos.
"Es el hijo de Perón", repite el viejo
Más tarde la noticia circula y cada quien arma su frase ritual, su alivio.
Murió Nestor, el compañero, el mejor hijo de nuestro pueblo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Fue la derecha, Ahora busquemos ejecutores e instigadores

Mariano Ferreyra tenía 23 años y hasta hace algunas horas era un militante, alguien que elige compartir su vida con otros para hacer que algo mejore, para todos. Pero ya no podrá hacerlo, no podrá reclamar, ni siquiera gritar, respirar o huir del asesino que acaba de matarlo.

Veintitrés años, dos menos que mi hija. Me asusta y me entristece pensarlo.

Pero justamente porque me asusta y me llena de furia quiero tenerla clara, saber de qué se trata para hacer lo posible para que no se repita. ¿Cómo se enfrenta esto? Hay que buscar de dónde viene.

Ni “problema gremial”, ni lucha entre activistas, ni "interna gremial", ni "demostración de fuerza", ni "patota gremial", ni patota a secas. Es la derecha que, al no hacer pie, mata. Esta vez son los gordos, los socios, facilitadores y beneficiarios de las privatizaciones. Los gordos que, como buena parte de la derecha, ven que el tiempo se les va en servir cada vez menos para nada y ya no son importantes casi para nadie. Ni les sobra prensa, ni les llueve guita (más allá de su uso discrecional de los fondos de sus gremios o su participación en la privatizada). En muchos lugares son mala palabra, ya no garantizan controlar la CGT, ni “mover “ laburantes. Tampoco los acompaña la impunidad menemista ni hay un gobierno que vaya a tirarles un hueso a cambio de “paz social”. Al contrario: algunos ya ven la cárcel desde adentro, otros tuvieron que aggiornarse y hacerse cargo de muchos reclamos de sus afiliados para que el gobierno no los corra por izquierda y/o por temor a que sus bases empiecen a generar una nueva dirigencia, más emparentada con la tradición de lucha y conquistas de nuestro movimiento obrero, más afines al cabildo abierto del ´51, a la CGT de los Argentinos, a la Falda y Huerta Grande, Tosco y las coordinadoras de trabajadores, nada emparentados con Osinde, con López Rega, con la banelco.

Casa día se incorpora a la vida social, política, ciudadana, una porción de los millones que ellos ayudaron a marginar. Y cada inclusión aporta un poco a limitar el clientelismo, la desmovilización, el aislamiento, la desesperanza. Gracias a esto prosperaron los burócratas y hoy sienten que el clima cambia y pueden terminar como los dinosaurios. Así que actúan

Pedraza, jefe de la Unión Ferroviaria, que en su tiempo se pasó del “ala combativa de los 25” a la asociarse con el desguace de los ferrocarriles, el mismo Pedraza que hace un par de años denunció que le robaron un BMW flamante, se reunió en estos días con Duhalde. Sí, se reunió con el hombre asociado a Magnetto en esto de buscar la bala de plata de la derecha, el último recurso que les permita parar lo inexorable, impedir un nuevo periodo K que de producirse, vislumbran, profundizaría. Por ej. como dijo Duhalde, que “ a fin de año el país esté como en el 2002”

Hoy, “el Cronista”, medio de De Narváez, dio la noticia en la web. Al conocerse el asesinato, la sacó de circulación y luego la tergiversó para que Duhalde, ya ligado a lo de Kostecki y Santillán, no quede asociado a Ferreyra.

El tipo, los tipos, que mató/mataron a Mariano, está quizás menos amortizado ante estos cambios que Pedraza. Quizás sea más estúpido o quizás también a fuerza de hacer trabajos sucios se le haya hecho costumbre y suponga que esa es la forma de impedir que las cosas cambien. Una política que pasa por líder de la oposición se la pasó diciendo que a los Kirchner “la gente los quiere matar” ¿por qué no va él a hacer “su aporte”?

Su jefe ensaya la gran movida y se junta con otros gordos y Duhalde para ver cómo le complican de mil modos la vida al gobierno a ver si con esas complicaciones logran lo que Magnetto y el grupo A no pueden. El tipo / los tipos, en cambio, se sacan y matan. No porque Mariano con esta movida los fuera a voltear en el sindicato: simplemente porque están sintiendo que el piso se les abre a los pies y todo lo que los acerque al fin los saca, los repliega a la única razón de la derecha argentina: la imposición, la fuerza.

A cinco días de un acto multitudinario de la CGT, realizado sin un solo incidente, hoy la derecha ya tiene su muerto porque lo produjo y ahora va a querer usarlo.

Nos queda, a pueblo y gobierno, la gran tarea de aportar a que haya justicia, aplicada a todos los que asesinaron a Mariano. Porque Mariano se lo merece, el pueblo se lo merece, este gobierno -que demostró que se puede gobernar sin reprimir el reclamo- se lo merece. También, aunque parezca menor, porque todos nos merecemos que los asesinos no puedan usar su asesinato como ejemplo del “caos” K