jueves, 10 de marzo de 2011

Fuegos ¿amigos? Verbitsky y una crítica impensada

En su articulo del domingo en Página 12, Batalla cultural, fuego amigo y candidaturas”, Horacio Verbitsky pinta un panorama idílico para la reelección de CFK y la adhesión popular a su candidatura. Pero nos alerta sobre inesperados males propios al referirse a dos hechos: la mención de una legisladora a una reforma constitucional prorreeleccionista y la carta de Horacio González a la Fundación El Libro en la cual se queja porque el Consejo Directivo eligió a Vargas Llosa para que sea su vocero en la apertura bis de la Feria del Libro 2011 (1). En las consideraciones de HV alumbran metáforas dignas de ser analizadas: “fuego amigo”, “tiro en el pie”

La primera nos invoca momentos placenteros: fogatas junto a la playa, la sugerencia siempre erótica de un “gracias por el fuego”.

Pero, como seguramente sabe Verbitsky, la frase fue acuñada en el mundo de la guerra. Es desde allí que “fuego amigo”, como tantos otros términos bélicos se trasladó a la política en tanto ésta se fue constituyendo en un modo privilegiado de lucha por espacios territoriales, políticos, religiosos, ideológicos. La frase viene de los tiempos de la guerra de trincheras y refiere a un bombardeo o fuego graneado contra tropas enemigas que sólo puede producirse a golpeando también a tropa propia que se encuentra en el mismo territorio agredido.

Va de suyo que quien decide un fuego amigo es siempre un puesto de mando, una conducción que tiene la suficiente autoridad como para dar semejante orden y para que esa orden sea cumplida por la artillería. Porque el blanco es tropa, compañeros de esa tropa de artillería. Tropa, nunca el pie propio, menos el pie de LA conducción.

No hubo fuego amigo en el discurso de CFK al inaugurar las sesiones del Congreso. Lejos de sacrificar gente propia, al hablar" de quien lanzara "eternidad- reelección- constituyente", dijo “gente que me quiere demasiado” y pasó a disparar contra un adversario y una forma perversa de hacer política: la difamación.

En otras formas de guerra lo de fuego amigo bien puede referir a los disparos de un soldado sobre un compañero en el calor de una ofensiva o en la confusión de una retirada. Muy lejos de la situación que vive el kirchnerismo. Quienes retroceden todos contra todos son más bien los del Grupo A, mientras que para los K el horizonte de victoria final no está tan inmediato como para tropezarse en el avance.

Una tercera posibilidad remite a esos momentos de crisis en los cuales amigo y enemigo se confunden y los disparos van más hacia el costado que hacia el frente. Pero en este caso no se trata de un fuego amigo, pues quienes disparan creen , equivocados o no, que disparan contra su enemigo. Otra vez el grupo A sirve de ejemplo, mientras que a los K debiera bastarnos la actitud reparadora de CFK para evitar cualquier forma canibalística: nadie nos sobra a la hora de sostener el proyecto, menos a la hora de contrarrestar el inmenso poder económico que se siente afectado por nuestros avances.

En otro plano está lo del tiro en el pie. Quien se dispara en el pie no lo hace como amigo ni de sí mismo. Lo hace por falta de combatividad o por impericia. Más bien boludez, diría Fontanarrosa al hablar de hechos cuya gravedad no se puede entibiar con eufemismos. Pues bien, nada de lo anterior parece aplicarse. A menos que el tiro en el pie refiera a la involuntaria confesión de debilidad y de falta de luces de la derecha interna que al no contar con nadie con esa altura en Argentina apela a un vocero de la internacional de derechas, vocero cuya principal acción política fue caer derrotado por Fujimori en las presidenciales peruanas.

Tampoco lo de fuego amigo se aplica a las repercusiones que esta decisión política tuvo en el ámbito intelectual e institucional argentino.

Si bien me resisto al uso de términos bélicos en lo que hace a la acción ciudadana, podemos coincidir que los intelectuales que se opusieron a que Vargas Llosa sea su vocero, se pronuncian desde un lugar nada equiparable al de conducción. Incluyo el caso de H González, cuyo cargo como Director de la Biblioteca Nacional para nada puede tomarse, mal que le pese a Caparrós,(2) como un lugar de poder. Otra vez es un gesto a imitar el de CFK quien deja que sea la propia voz de Horacio la que enmienda de modo intachable el tema.

Nada de fuegos ni tiros, simplemente la protesta de un grupo cada vez más numeroso de intelectuales contra editores morosos a la hora de retribuir su producción y proactivos a la hora de usarlos para construir un evento llamado “Feria del Libro, del autor al lector”, en el que el lector resulta capturado año a año por los multimedios, las líneas editoriales de las multinacionales del libro y –no podía ser de otro modo- la derecha local y mundial.

En síntesis, los problemas para el proyecto K vienen de los de siempre. Entre compañeros puede haber errores pero no se subsanan con lenguaje militar.

(1) La Feria, como en los últimos años se realizará en el predio Malhabido por De Narváez, en la declarada este año por UNESCO "Capital Mundial del Libro 2011": Buenos Aires

(2) http://www.theclinic.cl/2011/03/03/caparros-y-el-rechazo-a-vargas-llosa-en-la-ferio-del-libro-de-argentina/

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