viernes, 21 de octubre de 2011

El asesinato de Kadafi: El tigre no es de papel

DE CRIMENES Y CRIMINALES

El gobierno de los EEUU y sus aliados han concretado su primer gran objetivo en la Libia invadida: han asesinado a Kadaffi, su presidente y con ello eliminaron toda referencia del gobierno legal libio. Definitivamente Libia puede ser ahora presentado como un país “sin gobierno” y la OTAN como la alternativa necesaria para que el caos no se adueñe de su territorio.

En tanto, entre 60 y 70 mil libios resultaron muertos en estos meses de invasión. No sabemos cuál será el saldo final para un pueblo que antes de la invasión conformaba una sociedad sin desocupados, con menos analfabetos, menos mortalidad infantil, más universitarios, que el resto de los países de la región.

Muchos en su momento celebraron el ataque de la OTAN contra el “criminal Gadaffi o Kadaffi”. Al igual que muchos de ellos, no he vivido en Libia ni la he visitado, no conozco de ese país y su gobierno más que lo que la prensa mundial y algunos gobernantes de nuestra región dicen de uno y otro. Pero a diferencia de tanta gente bien intencionada y tan poco informada como yo, no espero milagros, como no los esperan Fidel, Evo, Chávez, de un país que declaró su independencia 136 años después que el nuestro, ni del gobierno que se dieron y mantuvieron por la forma que les fue posible.

Me queda claro que el presidente libio no era ya el de 1969, tampoco la situación internacional es similar a aquella. [i] Pero me bastan los indicadores de empleo, educación, salud, publicados por las Naciones Unidas [ii] para considerar que el gobierno libio resultaba, aún en sus recientes retrocesos, un mal ejemplo: invertía renta petroleras en Libia y su pueblo en lugar de cederlas por completo a las multinacionales y el gobierno estadounidense para que ambos las incluyan en el paquete de reservas que ya controlan en el mundo.

EL TIGRE Y EL PAPEL

Mucho se ha dicho y escrito sobre la debilidad de los EEUU, sus dificultades para continuar determinando el orden mundial, para evitar los efectos de la crisis mundial sobre su propia sociedad, etc., etc. La vieja afirmación de Mao, acerca de que los EEUU son “un tigre de papel”, parececobrar materialidad. Pero el imperialismo no es sólo el poder de uno o varios países, es un sistema de funcionamiento del mundo capitalista. Nadie es fuerte o débil sino en relación a la situación de sus antagonistas. La fuerza de unos es relativa a la de otros y si bien los EEUU parecen asentar su actual hegemonía y dominación sobre la más pobre batería de argumentos políticos, ideológicos, económicos que tuvieron en su historia, los pueblos del mundo vienen deteriorados por décadas de depredación y neoliberalismo.

Aún en América Latina, donde alcanzamos la conjunción de gobiernos populares más grande de la nuestra historia, nos vemos ceñidos a emplear todas nuestras fuerzas para recobrar derechos básicos, dignidad social, soberanía, identidad. Librada la batalla contra el ALCA, el antiimperialismo no pasa aún por ir a mayores confrontaciones directas, sino que hoy pasa por reparar nuestras sociedades, recomponer lazos de solidaridad, avanzar en memoria y justicia, convertir el reclamo popular en política de Estado, consolidar a un desarrollo regional integrado y soberano. Y no repetir el discurso imperialista ni hacernos cargo de los monstruos y novelas que crea para justificar sus acciones.

No estamos, por ahora, en la mira del imperio. Esa es nuestra ventaja más importante si sabemos usarla para consolidarnos lo más posible antes que, tras fortalecerse en una nueva posición, venga por nosotros y nuestros recursos.

Los EEUU, entonces, también viven la crisis, pero antes que de retroceso su política es ofensiva. Derivan, vía organismos internacionales, buena parte de los efectos de la crisis hacia los países periféricos “globalizados” y hacia la misma Unión Europea, cuyos gobiernos retroceden del discurso unificador del ayer al discurso salvaje de los bancos y su rescate.

En tanto, una suerte de coalición imperial avanza sangre y fuego por el control de las cuencas petrolíferas. Ayer Irak a cambio de no menos de un millón de muertos, hoy Libia, mañana quién sabe. Bush y Obama dieron claras y sucesivas señales de que sus objetivos prioritarios son Irán y Venezuela, países por ahora de difícil acceso para el avance depredador: Irán por su poderío militar, Venezuela por su entramado con la unidad latinoamericana. Pero en su lógica de hechos consumados, los “ataques preventivos”, nada puede descartarse.

¿Y el derecho internacional? Algún progresismo interpreta que este pasaje del gobierno de EEUU a los asesinatos lisos y llanos es un signo de su debilidad: los mostraría tal cual son. Bastas leer los titulares de los multimedios del mundo, los de nuestro país, para dejar de lado esas ilusiones: asesinato es presentado como “muerte”, invasión es “guerra civil”, los muertos son “en combate”, no por bombardeos, los mercenarios son “ejército rebelde”, quien murió resistiendo es un dictador. En su Corte, Moreno Ocampo tardó días en pedir la captura de Kadafi pero no va a pedir la de Obama aunque éste haya dado frente a la TV la orden de matar a Bin Laden.

Por años el imperio seguirá hablando y legislando incluso a través de voces que creen oponerse. Tenerlo en cuenta es parte de nuestra resistencia


[i] Decenas de países salían de su situación de colonias, Vietnam ocupaba la atención de EEUU, la URSS balanceaba, la impunidad no resultaba tan fácil.

[ii] El mismo organismo que sirvió de paraguas a los bloqueos de EEUU tantas veces y la invasión el asesinato en este año

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