viernes, 25 de abril de 2014

MAÑANITA OCIOSA

El día, viernes, último día laborable hasta después de la operación. Así que madrugo. 
A las 8.30 comienza la segunda jornada del curso de Actualización en APS a cargo de Mario Róvere que organizamos en Lanús,(*) tengo hora y media de viaje y hay que manejar despierto. Siempre odié madrugar, hoy no es la excepciòn.
Dejo el mate para hacerlo circular en el curso. Ducha, juntar todo, darle de comer a Rubí, salgo. 
Entro a la 205 y veo que a todos se nos ocurrió que salir un poco más temprano es mejor. Igual se avanza a buen ritmo así que puedo disfrutar del paisaje a pesar del zumbido que hace unos días viene haciendo la camioneta. (Le dije al mecánico cuando la llevé para que repare el embrague ¿Qué me contestó?) 
Está nublado, pero la Richieri tiene un entorno hermoso con o sin sol. Y el zumbido que me acompañó ya unos diez km de golpe cesa y deja lugar a un golpe en el piso- digamos un balazo, el choque con una mulita de acero o algo así- que me hace saltar del asiento, un ruido de fierros que ruedan y quedan atrás, y todo consiste en ver cómo voy saliendo a la banquina mientras la camioneta ahora suena como un violín, sólo el murmullo del motor que se altera un poco cuando toco el acelerador y nada sucede porque se quedó sin tracción. El impulso igual nos mantiene en movimiento. así que ya en el pasto nos detenemos unos cien metros más adelante. 
Llamo a la grúa mientras camino por la banquina hacia atrás, en busca de los fierros perdidos.(nada menos proustiano). Un señor con el capot del Renault levantado me dice sin levantar la cabeza "no vi nada en el camino". 
Mientras vuelvo a la camioneta, los del seguro me dicen que sus grúas no pueden entrar a la Richieri justo cuando veo la columna del S.O.S. a una cuadra, un poco antes del Río Matanza. Llamo, para mi sorpresa me atienden en el acto y me dicen que vienen por mí. Vuelvo hacia la camioneta mientras llamo a Rocío, instructora de Medicina General para avisarle que no llego al curso. "Llevo a la gente en el auto, todo bien", me tranquiliza. 
Un camión se detiene a unos metros "¿Se te rompió el cardan?" Sí. "Está unos docientos metros más atrás". Confirmo una vez más que mi vida es una sucesión de ocasiones para que alguien haga el bien en mi benficio. Le doy las gracias al camionero y vuelvo a recorrer la banquina hacia atrás, el del Renault está saliendo, sigo y veo un bulto negro en la autopista, coches y camiones que lo esquivan. Uno no lo logra y otra vez ruido de fierros que golpean el asfalto, pero ahora abajo de otro coche que salta y sigue casi sin alterar su marcha. 
Ahora la pregunta es ¿cómo recupero el cardan sin que me levanten por el aire? (¿por qué me acuerdo ahora del Mundial en Inglaterra, el tipo de la radio diciendo "duro ful de Albrecht al delantero inglés" y yo que veo la imagen de un tipo rubio, el cuerpo paralelo al piso pero a la altura de la cintura del tucumano que no encontró mejor forma de hacer justicia que levantarlo de un patadón. Sí, fue el día que nos afanaron el partido en Londres y Ratín le pisó la alfombra a la reina con los zapatos embarrados. La foto, lo vi al día siguiente, lo tomó al tucumano justo antes de saludar al inglés, pero mi imagen es el tipo en el aire ).
Cuando estoy cerca veo que el bulto negro (¡qué poco veo!) es en efecto el cardan de la Lan, noto que como por arte de magia ralea la masa de autos y puedo meterme en la autopista y ya salgo con el cardan lo suficientemente sano como para no necesitar comprar otro y lo suficientemente sucio como para dejarme las manos hechas un asco. Llego a la camioneta junto con una grúa que sigue unos metros más, baja a la banquina y retrocede hasta quedar a unos metros delante. Mientras coloca los ganchos llamo al mecánico para ver que esté en el taller. "Ah ¿era el cardan?" confirma para alguien que no soy yo mientras yo contesto que sí y corto para no disparar una discusión telefónica (no conozco nada más inútil).
Tenía que ir a la Región Sanitaria V despues del curso. Es en San Martín, lo descarto. 
Tenía que llevar una cama a casa de los Puig. Llamo para avisar que no puedo. También el ventiluz a casa de Laura. Ya llegamos a la estación de servicio, llamo después. 
Ya con la Lan sobre el piso reparo en un edificio en ruinas que está al lado. Partes quemadas, los vidrios rotos, basura, ruidos que luego confirmo los hacen unos trapito que paran allí. Lo veía cada vez que iba a Matanza por la noche, al bajar al Camino de Cintura, las luces rojas de un piringundín llamado "Shakira, parador hot". El esqueleto de resortes de un colchón quemado resalta en la pared del frente. Me digo que alguna vez escribiré algo sobre los cuerpos que hicieran crujir esos resortes en otro tiempo. Imagino nombres. Miro hacia adentro y veo un desnivel más alto, un caño que va desde el piso hasta el cielorraso. 
No hay forma de que todo eso me quite el hambre, así que voy hacia el bar.
Ah, no le avisé a Juan, Jefe de docencia, que no voy al curso. Mientras me sirven le digo al contestador "me tomo un café con leche y medialunas sin culpa ni apuro" y siento un alivio parecido a la felicidad. 
Lo demás, dejar el auto en el taller, ir al cajero en un auto imposible de narrar en su destrucción. Me lleva un hijo del mecánico porque el efectivo de mis bolsillos no alcanza para crucetas y rectificaciòn de cardan. Me deja en casa. Está saliendo el sol y hay tantas flores abiertas, tengo horas por delante sin necesidad de hacer nada.
Mate, leer los mails, ver facebook, gente amiga que se denuncia entre sí, encontrar que alguien me reta en respuesta a un mensaje que buscaba diálogo, cercanía. 
Hay masa en la heladera, me hago un pan. Pongo el agua para unos ravioles que guardo en el freezer.. 
El mate está sabroso, el sol ya pinta todo el parque de colores. 
Veo que mañana estará Fandermole en Canal 7 y me digo que tal vez tenga la camioneta y pueda ir. Encuentro a Liliana Herrero en youtube y escucho por diezmilésima vez la oración del remanso. Me hace tan feliz que necesito pasar un poco de esa felicidad. Escribo. 
Escucho en tanto en la TV a esta Mujer, Rosalina, que dice "tanta mujer maya que siente culpa porque mataron a sus hombres y no pudo impedirlo, tanta mujer con culpa porque la violaron y tampoco pudo impedirlo. Ahí están ahora los curanderos y la comunidad con su trabajo de sanación ". Rosalina ahora es diputada y escucho que en un encuentro originario (ellos le llaman indígena, es su derecho) Rosalina le solicita al Ministro de cultura que se designe el 21 de diciembre como el día del respeto a la espiritualidad de los pueblos indígenas. Me pregunto ¿cómo serán las mañanas y el sol en Guatemala?
En tanto leo algunas respuestas y veo que un malentendido se arregla un poco, no mucho pero algo.
En fin que el lunes me operan y hoy gané una mañana gracias al cardan. 
Vamos por los ravioles

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