jueves, 24 de noviembre de 2016

NO HAY LUGAR SIN CONTAMINAR NI SALIDA INDIVIDUAL

Con mis colegas deberíamos compartirlo con más claridad y persistencia. Genocidio, desempleo, falta de futuro, la perversión de los poderosos en todas sus variantes nos hicieron mal. No sólo como país, como sociedad, como grupos y familias. También de uno en uno. 
El miedo, la brutalidad para la que nadie se prepara, el acorralamiento promovieron individualismo y con ello egoísmo, negación,. Burbujas. 
Nada de eso se resuelve sólo en consultorios ni en los círculos más cercanos. Tampoco centrando la mirada en el espejo. Aquel conservó un recuerdo, aquella una esperanza, aquel otro supo resolver algo, aquella otra se equivocó pero se dio cuenta. Aquel otro no, pero lleva consigo una enseñanza de lo que no hacer. Todos arrastramos las mismas taras y cada uno tiene además algún recurso para ir saliendo adelante. De conjunto. No hay perfectos ni sanos totales, somos sobrevivientes de algo que vuelve a cobrar impulso en el mundo y aún no nos repusimos, a pesar de los años de bonanza. 
Cada puerta que se cierra, cada mirada que se esquiva se pierde algo. 
En tanto, proliferan escribas, lugares comunes, clichés que convocan al aislamiento como pócima mágica. "Mala onda", "relaciones tóxicas" y otros seudoconceptos vienen a trasladar al terreno de las relaciones cercanas aquello que "el concepto la grieta" promovió en las sociales y políticas. Con el mismo efecto: dividir lo que nos preserva, fortalecer a quien nos destruye, convencernos en fin de que no es que nos están meando sino que dejamos la ducha abierta. 
No va a ser fácil parar a esta ola mundial de sometimiento, empobrecimiento y destrucción de identidad que.vuelve con fuerza. Tampoco lo será preservar nuestras subjetividades.
No está claro como y cuánto podremos lograrlo. Si lo está que es con los ojos bien abiertos y con "el otro", el que no se beneficia de mis pérdidas y comparte mis pesares y esperanzas que podremos intentarlo. "El otro", el de las consignas. Pero tal como es, con sus mejores y peores. 
Y recordar lo que los gurús ocultan, cuando hay malestar, es por algo mucho más tóxico que lo que puede padecer ese "otro": es por Macri y los suyos

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