Tuve la fortuna y el honor de ser compañero de quien llamábamos -llamaban quienes compartían su militancia allá en Córdoba- "Valentín", el Flaco, dirigente de OCPO.
Hoy, lunes 25 de marzo, en la Facultad de Artes, Salón México, Universidad de Córdoba, se hará un homenaje a Rodolfo y otros compañeros secuestrados desparecidos por el terrorismo de Estado.
La foto no alcanza a mostrar el humor ácido y cálido a la vez que lo acompañaba, tampoco su amor por "la gordota" su compañera de vida y militancia, la madre de Luciano.
Sí hay algo que puede verse en la foto: al compartir un momento con Valentín, al escucharlo hablar y percibir su agudeza de análisis, su seguridad, propia de quien ponía el cuerpo al servicio de sus convicciones, uno creía que algo de Él, su rostro, su expresión, había permanecido casi en la infancia mientras el resto crecía hasta hacerse militante.
Hoy en la Plaza cientos miles recordamos a miles.
Me hubiera gustado ver a mi lado la sonrisa del flaco y sus ojos mirando a todas partes, como para no perderse nada de esa multitud en la que sobresalían los pibes de menos de 30, los hijos de la democracia. Hubiera gozado de ese testimonio vivo de que quienes vinieron después y quienes sobrevivimos estamos siendo capaces de pasar la bandera.
ES TIEMPO DE CONSTRUIR LO NUEVO En los mejores días, decíamos "Gracias Flaco y Cristina x hacer lo que dijeron que iban a hacer y parecerse tanto a lo que fuimos y somos". Intentamos un continente en que crecer con solidaridad, inclusión, diversidad, equidad y justicia. Hoy la situación es otra: Un gobierno dirigido realizar su "revolución" conservadora, saquear al pueblo, arrasar derechos y legalizar el nuevo estado de situación. AHORA ES TIEMPO DE IMPEDIRLO Y LO HAREMOS RESISTIENDO UNIDOS
domingo, 24 de marzo de 2013
jueves, 21 de marzo de 2013
Francisco, el Vaticano y nuestro terreno
Me lo envía un compañero siempre certero en sus análisis. Un verdadero curso de estrategia política en 60 líneas.
Hablando de
argentinidad al palo, hay que reconocer que la actividad humana más noble, la
política, tiene en Argentina una dimensión incomparable a prácticas afines en
cualquier parte del mundo.
Ni que hablar de
la capacidad del peronismo para entender en 10 segundos la nueva situación política
y darle una respuesta de poder.
Mientras la oposición boba se aprestaba a festejar la entronización de su jefe
espiritual como cabeza de la iglesia, ese gigante que parece invertebrado y
miope desarrolló la operación de absorción polítíca y simbólica más efectiva de
la cual tengamos memoria. Coronada por una puesta en escena de la presidenta Cristina Fernández digna de El
Padrino.
El problema en
varios de los escritos de que pudieron verse durante estos días es que parten
de una perspectiva contemplativa y prejuiciosa en el sentido estricto del término. Casi todas coinciden en ver la asunción de Francisco como un problema para nuestros pueblos.
Problemas teníamos
en los noventa cuando habíamos perdido la batalla ideológica y nos veíamos
obligados a jugar en la baldosa del liberalismo haciendo contorsionismo.
En verdad, que la iglesia católica haya elegido
como jefe a un cura peronista y guardián (1)
en un momento de consolidación de los proyectos nacionales y populares en Latinoamérica
no debe preocuparnos, es un desafío para la política. Pero es ese sector el que tiene que jugar hoy en nuestra baldosa simbólica, la que construimos del 2003
en adelante. Su opción -conservadora si se quiere- por los pobres, nos obliga a
profundizar nuestras políticas, no a retroceder.
La pelea contra
el duhaldismo la ganamos con más peronismo, con un peronismo del siglo xxi:
Trabajadores, jóvenes, excluidos de todo tipo, minorías sexuales, también burócratas
a la vieja y a la nueva usanza. Amplia
constelación de caniches blancos impolutos, dálmatas con algunas manchas y
también perros negros como nosotros.
Me cuesta creer
que un tipo que llega a ser papa, siendo peronista y guardián, pierda los pocos
años que le quedan de vida enredado en una pelea domestica junto a una oposición
berreta.
Debemos reconocer
que en lo gestual varios compañeros rozaron la indignidad en el apuro, pero lo importante
es reconocer el impulso político que la iniciativa de Cristina le da a la
disputa del capital simbólico: no regalar al papa, mejor dicho chorearse un
papa, y si no da, por lo menos neutralizar, absorber el golpe. No regalar
nada.
A muchos les
aterra la figura de un papa casi humano, de un cuadro político taimado y con
capacidad de comunicación. Para ellos el Benedicto era el papa ideal, no había
que discutir nada, era la encarnación del mal, identidad perfecta entre forma y
contenido. La
impotencia política al extremo. Al extremo de tener que renunciar.
A muchos compañeros
los obnubila la figura de Karol Wotjila como combinación dialéctica perfecta y
efectiva entre forma y contenido. Un perverso en el frasco de un papa bueno,
casi humano. Tan
humano que logro horadar los cimientos del Stalinismo hasta hacerlo colapsar.
Pero las analogías
historicas sólo sirven para pensar la política del presente.
Ni Bergoglio es Karol
Wotjila
Ni Moyano es Letch
Walesa
Ni CFK es Jaruzelsky
o Breznev.
Tampoco sirve
en esta etapa histórica aquella máxima de Gramsci: "pesimismo de la
inteligencia, optimismo de la voluntad", Él la pensó para sostener y encuadrar a una
organización política cuando los estaban por liquidar en medio de la ofensiva
fascista.
Esta es otra
etapa histórica, por lo menos en Latinoamérica: al de “voluntad e inteligencia
para ir por más”.
Nadie está
pensando en retroceder, esperando los consejos de Francisco. CFK fue al Vaticano y le
dejó tarea: Malvinas, inclusión, memoria y verdad (la justicia es a cargo del Estado), paz.
Se puede complicar,?
Y sí, como siempre. Pero es la Politica
Y en este siglo
recuperamos la política al servicio de "cosas simples": como el “ser
todos los días un poquito mas felices”.
(1) Calificativo que se daba a los integrantes de Guardia de Hierro en los ´70
miércoles, 13 de marzo de 2013
Bergoglio papa, maquillaje y alineamiento imperial

Es un
momento en que algo de nuestra conciencia se resiste a lo fáctico, a todas las
evidencias y nos lleva a sorprendernos a la hora de conocer al elegido.
-
En un mundo que marcha al paso de los
dictados del poder financiero, con una Europa embarcada en la austeridad y la
restricción de derechos básicos, los EEUU ajustando cuentas en todo el mundo según su concepto de
seguridad mundial, esto es, petróleo, insumos y áreas estratégicas en control
directo o mediante personeros locales.
-
En una década en que la iglesia “víctima” de
hackers, quintacolumnistas y de la masividad
veloz de las redes sociales, transparentó sus peores lacras: especulación
financiera, encubrimiento a estupros múltiples en todos los continentes, el
renacer de la discriminación a culturas con otras convicciones e identidades
sexuales ídem, el colaboracionismo con dictaduras.
-
En un
mundo en que sólo los procesos latinoamericanos alumbran alguna esperanza para los
pueblos en el siglo que comienza.
-
Después que la última elección en el Vaticano
alumbrara un papa con pasado nazi: ¿Cómo sorprendernos que Jorge Bergoglio sea
designado papa?
Algo
desvía nuestra mirada objetiva una y otra vez y es la expectativa, latente,
oculta, inconciente, de que la iglesia “se aggiorne”, se sobreponga a sus
peores pecados, encare un paso decisivo hacia
la necesidad de trascendencia y hermandad humana que anima a muchos de sus
fieles, esos que mantienen la esperanza ante cada votación para irla perdiendo con la gestión que sobreviene.
Por
otra parte ¿es este un aggiormiento que se puede esperar de la curia vaticana?
Tomemos
los últimos 150 años. Después y antes de Juan XXIII ¿qué otra cosa hizo la conducción
de la iglesia que no sea consolidar lo establecido, abrir espacios de disputa
contra toda forma de cuestionamiento social y político, se trate del marxismo,
el tercermundismo, el mundo musulmán o –ayer y hoy- los populismos
latinoamericanos?
Entonces
¿cuál sería ese aggiornamiento que puede liderar el ex arzobispo de Buenos
Aires, probado consejero de la dictadura del proceso, redactor de listas de
curas “díscolos” hoy desaparecidos? ¿qué revisión podría encarar este responsable
principal de la ausencia de la iglesia a la hora de memoria verdad y justicia
que –salvo el poder judicial- asomó en el “-----nunca más” y se consolidó y aceleró con la bajada de los cuadros y el pedido de perdón en nombre del Estado que pronunciara Néstor Kirchner en la
ESMA?
Para despejar dudas vale la pena reparar en la frase con que se presenta a la grey en carácter de nuevo papa: "parece que los cardenales me vinieron a buscar al fin de mundo". Nada de tierra de paz, de promisión, de inclusión, de solidaridad o de convivencia entre diferentes. Nos presentó como si viera a la Argentina desde la Europa del coloniaje y el genocidio originario: "el fin del mundo".
En
un artículo publicado en el blog El Atrio , hace dos días, el 11 de marzo, José
Manuel Vidal, un considerado “vaticanista” en España, ya anunciaba el posible
papado de Bergoglio desde una mirada que puede darnos pistas al respecto:
“Capaz, inteligente, profundamente espiritual y hombre de una sólida
personalidad, no se arredraría a la hora de meter en cintura o de reformar en
profundidad a la Curia romana”. Vidal refuerza esta consideración citando al
cardenal Kasper, “la Iglesia necesita
transparencia y colegialidad. Hay que salir del cerco del centralismo romano”.
Y añade: “Cambiar la Curia es una prioridad”.
Hombre
que supo crecer a la sombre de Wojtila al igual que Ratzinger, el renunciante, Jorge
Bergoglio podría encarar con más estilo que su antecesor–con cambios de nombres,
pases a retiro, pedidos de disculpas y algunas reconvenciones- el maquillaje institucional
de la cúpula que la situación requiere, mientras orienta la acción central de
la iglesia a dos tareas complementarias:
-
Bendecir y dar letra a la ola de
conservadurismo que se extiende por el mundo occidental y cristiano, con
ramificaciones a otros lares.
-
Aportar a limar el ejemplo populista
americano que, con variantes que lo hacen más seductor aún, amenaza con extenderse
a pueblos de otras regiones.
Difíciles
tareas, aún para alguien que (recuerdo la risa de nuestro querido Chavez al
referirse a esta verdad de dogma) se considera representante de dios en la
tierra. Tan difícil como esperar que los excluidos del mundo se beneficien de
su gestión.
Pero vienen por nosotros
Pero vienen por nosotros
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sábado, 9 de marzo de 2013
Chávez y su pueblo: verdad popular, superstición y relativismo
1- La película es "Mama" (Así, "Mama" sin acento, concesión que le hago a mi hija, ver juntos una de terror, berreta y cursi como pocas). Desde la cola frente a la boletería veo - casi adivino, con mi presbicia en la distancia shopping- reparo a unos treinta metros en la pantalla de un plasma, en la que se recorta la silueta de Feinmann, filósofo pre-tesis11 .
Es TVR, pienso a la vez que le digo a Laura "¿qué boludez estará diciendo?". Lo digo, no sin algo de temor ya que el tipo dice cosas que, por imperio de varios malentendidos, alguna gente no avisada piensa que es lo que pensamos todos los K.
2- Cuando ya creo que voy a quedarme con la duda me llaman al celular. Es Claudio. Lo saludo, le digo qué estoy haciendo, dónde, con quien y él me dice "ah, yo también lo estoy viendo" y con eso confirma lo peor. "¿Qué dijo?", pregunto. "Le preguntaron cómo creía que iba a ser recordado Chávez en el futuro y José Pablo dijo que `los medios, sus opositores lo recordarán mal. Quienes están por la distribución de la riqueza, etc., muy bien. Pero, agregó Feinman, ´la verdad no existe. Es parte de una confrontación, de acuerdo a quién gane será cómo se lo recuerde´".
Claro, ya lo dijo Nietzsche: "LA VERDAD ES UNA CONSTRUCCIÓN DE PODER". Pero si uno dice que es una construcción de poder no está diciendo que no existe: lo que estoy diciendo es que la verdad existe de esa manera: se manifiesta nuestra verdad -colectiva, ya que de eso se trata la verdad- cuando adquirimos el poder suficiente como para compartirla, conservarla y sostenerla.
3- Ahora bien, tenemos millones (no pongamos el número, faltan seis días de despedidas y no tenemos idea de cuántas mujeres y hombres más se van a movilizar por esas carreteras muchas veces tortuosas, a través de montañas, selvas y ríos ), millones que comparten horas de espera bajo un sol calcinante para -dicen los periodistas- pasar unos segundos frente al féretro que guarda los restos del Comandante, tenemos la concurrencia al funeral de mandatarios de todos los continentes, ideologías y alineamientos, unidos por la avidez por entender cómo se logra esa devoción, cómo nace una leyenda, cómo, por fin, lograr que su paso por el poder alcance aunque sea un poco de esa comunión entre el líder y su pueblo, tenemos a ese líder que sabiéndose en trance de muerte hizo todo lo necesario para reafirmar con el último triunfo todos los triunfos y reafirmó, al designar a Maduro para la próxima presidencia, que la verdad de su pueblo se expresa por sus decisiones, tenemos la actitud de la derecha, rabiosa hasta lo bizarro y la infamia al reconocer con sus exabruptos que no aspira a sustituir a Chávez en el corazón y las mentes del pueblo venezolano, sino que quiere mostrar los dientes, hacer saber a todos que está dispuesta a lo peor para impedir que esa marea se los lleve puestos sus estructuras, sus privilegios y su anacronismo. Tenemos no sólo soldados o suboficiales, siempre sospechosos de ser pueblo, también oficiales de baja y alta graduación, toda la fuerza armada -eso que supimos conocer como parte de los aparatos represivos del Estado y que no dejan de serlo, pero hoy involucradas con el destino de su pueblo, en esa virtualidad que genera la paridad actual de fuerzas- milicos, como siempre recuerda Hebe, recorriendo el mismo camino de sus compatriotas hasta la capilla ardiente para, como se vio en uno de ellos que pudo resumirlos a todos. uniforme impecable se detiene frente al féretro cuando ya parecía que seguía su camino, se agacha y susurra algo casi pegado a la madera lustrada, mientras la mano se apoya en el pecho, sobre el lado izquierdo, el gesto inmemorial del compromiso. Tenemos gobiernos populares en la región encabezados por estadistas de la talla de Cristina, Evo, Correa, Dilma.
Tenemos entonces, todo lo indica así, todo el poder que se puede reunir para el pueblo dentro del viejo sistema.
¿Qué más se precisa para tomar partido por una verdad como la que afirma el pueblo venezolano y confirman gentes del común, activistas y militantes de toda América y buena parte del mundo? ¿qué más se necesita para llevarla como bandera, más allá de todas la victorias, incluso hasta aquellos momentos en los que la derrota pone todo en duda?
En el triunfo y la derrota. Porque eso de que la verdad es una construcción de poder no sólo se refiere a cuando vamos ganando o sacamos un empate. No es una cuestión de éxito, rating, "trunfo". ¿Cuantos años de realización popular pudo tener el pueblo argentino en los casi 70 años que van desde 1945 hasta el presente? No llegan a veinte contra décadas de dictaduras, traiciones, democracias entregadas. Menos años, menos realizaciones, menos poder y sin embargo, cuando ya parece que esa cultura quedó reducida a cenizas, el peronismo, la gesta del pueblo por su reivindicación, resurgen desde profundidades que no podemos alcanzar en toda su dimensión. Pero están allí, existen porque fueron construidos por la acción del pueblo, permanecen. Cuando la oligarquías y sus voceros los niegan, no lo hacen ya en nombre de "otra verdad", "su verdad" en la que por supuesto algunos creen, sino que escamotean todo lo que se parezca a ello, motorizados por el temor a perder. Por eso, a pesar que en Telesur y medios amigos vimos esas columnas de chavistas casi infinitas, al momento de buscar en la web en los sitios más importantes no se encuentra una sola foto o se las encuentra recortadas,
4- Así que sí, Feinman: para quienes estamos dispuestos a sostenerla, la verdad del pueblo existe y se recrea. Existe veces en la oscuridad de la resistencia, de lo que se niega al olvido y la desaparición a pesar de todas la evidencias en contra, a veces en el esplendor de millones que peregrinan fuera de sus pueblos y labores para reafirmarla con sus cuerpos.
La verdad acerca del futuro de Chavez está siendo construida de ese modo colectivo y es así: Chávez junto a Bolívar componen, en la convicción de millones de mujeres y hombres, no en un renglón de diario, una línea que une la liberación nacional con la liberación social (otras viejas verdades del pueblo que se niegan a fenecer) con la fuerza de sostenerse en doscientos años de épica popular y de reafirmarse en la marea de inclusión, integración y desarrollo que atraviesa toda América Latina.
5- "Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo", nos dijo Marx en su tesis 11 sobre Feuerbach. Dicho de otro modo, construimos las condiciones para cambiar el mundo o le dejamos le lugar a quienes conservan el statu quo. En términos de verdad, ninguna verdad es independiente de lo que cada quien hace para construirla. ..
José Pablo Feinmann vuelve a sincerarse: a la hora de comprometerse con aquella verdad del pueblo la reduce a una versión, con tanta sustancia como la del antipueblo. Vuelvo a la película y me digo que la imagen de la niñita grafica la situación de algunos intelectuales en la actualidad: la chiquita, en la superstición de creer que vida y muerte son lo mismo,, en lugar de quedarse con su hermana y padres que habrán de quererla, se va con el fantasma que le quita la vida.
Es TVR, pienso a la vez que le digo a Laura "¿qué boludez estará diciendo?". Lo digo, no sin algo de temor ya que el tipo dice cosas que, por imperio de varios malentendidos, alguna gente no avisada piensa que es lo que pensamos todos los K.
2- Cuando ya creo que voy a quedarme con la duda me llaman al celular. Es Claudio. Lo saludo, le digo qué estoy haciendo, dónde, con quien y él me dice "ah, yo también lo estoy viendo" y con eso confirma lo peor. "¿Qué dijo?", pregunto. "Le preguntaron cómo creía que iba a ser recordado Chávez en el futuro y José Pablo dijo que `los medios, sus opositores lo recordarán mal. Quienes están por la distribución de la riqueza, etc., muy bien. Pero, agregó Feinman, ´la verdad no existe. Es parte de una confrontación, de acuerdo a quién gane será cómo se lo recuerde´".
Claro, ya lo dijo Nietzsche: "LA VERDAD ES UNA CONSTRUCCIÓN DE PODER". Pero si uno dice que es una construcción de poder no está diciendo que no existe: lo que estoy diciendo es que la verdad existe de esa manera: se manifiesta nuestra verdad -colectiva, ya que de eso se trata la verdad- cuando adquirimos el poder suficiente como para compartirla, conservarla y sostenerla.
3- Ahora bien, tenemos millones (no pongamos el número, faltan seis días de despedidas y no tenemos idea de cuántas mujeres y hombres más se van a movilizar por esas carreteras muchas veces tortuosas, a través de montañas, selvas y ríos ), millones que comparten horas de espera bajo un sol calcinante para -dicen los periodistas- pasar unos segundos frente al féretro que guarda los restos del Comandante, tenemos la concurrencia al funeral de mandatarios de todos los continentes, ideologías y alineamientos, unidos por la avidez por entender cómo se logra esa devoción, cómo nace una leyenda, cómo, por fin, lograr que su paso por el poder alcance aunque sea un poco de esa comunión entre el líder y su pueblo, tenemos a ese líder que sabiéndose en trance de muerte hizo todo lo necesario para reafirmar con el último triunfo todos los triunfos y reafirmó, al designar a Maduro para la próxima presidencia, que la verdad de su pueblo se expresa por sus decisiones, tenemos la actitud de la derecha, rabiosa hasta lo bizarro y la infamia al reconocer con sus exabruptos que no aspira a sustituir a Chávez en el corazón y las mentes del pueblo venezolano, sino que quiere mostrar los dientes, hacer saber a todos que está dispuesta a lo peor para impedir que esa marea se los lleve puestos sus estructuras, sus privilegios y su anacronismo. Tenemos no sólo soldados o suboficiales, siempre sospechosos de ser pueblo, también oficiales de baja y alta graduación, toda la fuerza armada -eso que supimos conocer como parte de los aparatos represivos del Estado y que no dejan de serlo, pero hoy involucradas con el destino de su pueblo, en esa virtualidad que genera la paridad actual de fuerzas- milicos, como siempre recuerda Hebe, recorriendo el mismo camino de sus compatriotas hasta la capilla ardiente para, como se vio en uno de ellos que pudo resumirlos a todos. uniforme impecable se detiene frente al féretro cuando ya parecía que seguía su camino, se agacha y susurra algo casi pegado a la madera lustrada, mientras la mano se apoya en el pecho, sobre el lado izquierdo, el gesto inmemorial del compromiso. Tenemos gobiernos populares en la región encabezados por estadistas de la talla de Cristina, Evo, Correa, Dilma.
Tenemos entonces, todo lo indica así, todo el poder que se puede reunir para el pueblo dentro del viejo sistema.
¿Qué más se precisa para tomar partido por una verdad como la que afirma el pueblo venezolano y confirman gentes del común, activistas y militantes de toda América y buena parte del mundo? ¿qué más se necesita para llevarla como bandera, más allá de todas la victorias, incluso hasta aquellos momentos en los que la derrota pone todo en duda?
En el triunfo y la derrota. Porque eso de que la verdad es una construcción de poder no sólo se refiere a cuando vamos ganando o sacamos un empate. No es una cuestión de éxito, rating, "trunfo". ¿Cuantos años de realización popular pudo tener el pueblo argentino en los casi 70 años que van desde 1945 hasta el presente? No llegan a veinte contra décadas de dictaduras, traiciones, democracias entregadas. Menos años, menos realizaciones, menos poder y sin embargo, cuando ya parece que esa cultura quedó reducida a cenizas, el peronismo, la gesta del pueblo por su reivindicación, resurgen desde profundidades que no podemos alcanzar en toda su dimensión. Pero están allí, existen porque fueron construidos por la acción del pueblo, permanecen. Cuando la oligarquías y sus voceros los niegan, no lo hacen ya en nombre de "otra verdad", "su verdad" en la que por supuesto algunos creen, sino que escamotean todo lo que se parezca a ello, motorizados por el temor a perder. Por eso, a pesar que en Telesur y medios amigos vimos esas columnas de chavistas casi infinitas, al momento de buscar en la web en los sitios más importantes no se encuentra una sola foto o se las encuentra recortadas,
4- Así que sí, Feinman: para quienes estamos dispuestos a sostenerla, la verdad del pueblo existe y se recrea. Existe veces en la oscuridad de la resistencia, de lo que se niega al olvido y la desaparición a pesar de todas la evidencias en contra, a veces en el esplendor de millones que peregrinan fuera de sus pueblos y labores para reafirmarla con sus cuerpos.
La verdad acerca del futuro de Chavez está siendo construida de ese modo colectivo y es así: Chávez junto a Bolívar componen, en la convicción de millones de mujeres y hombres, no en un renglón de diario, una línea que une la liberación nacional con la liberación social (otras viejas verdades del pueblo que se niegan a fenecer) con la fuerza de sostenerse en doscientos años de épica popular y de reafirmarse en la marea de inclusión, integración y desarrollo que atraviesa toda América Latina.
5- "Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo", nos dijo Marx en su tesis 11 sobre Feuerbach. Dicho de otro modo, construimos las condiciones para cambiar el mundo o le dejamos le lugar a quienes conservan el statu quo. En términos de verdad, ninguna verdad es independiente de lo que cada quien hace para construirla. ..
José Pablo Feinmann vuelve a sincerarse: a la hora de comprometerse con aquella verdad del pueblo la reduce a una versión, con tanta sustancia como la del antipueblo. Vuelvo a la película y me digo que la imagen de la niñita grafica la situación de algunos intelectuales en la actualidad: la chiquita, en la superstición de creer que vida y muerte son lo mismo,, en lugar de quedarse con su hermana y padres que habrán de quererla, se va con el fantasma que le quita la vida.
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martes, 5 de marzo de 2013
Chávez, el líder irreemplazable, el amigo

Quisiera estar en "El 23", junto a Nicky y tantos amigos y compañeros, como en aquellas elecciones en Caracas, cuando la derecha creyó que daba una vuelta de hoja en la historia y en realidad no fueron más que el prólogo para una nuevo y definitivo avance del chavismo en su paìs y América toda.
Por un momento no quisiera creer nada de lo que nos traen los canales de tv, el dolor en los rostros de la gente en las calles de Venezuela, el rostro sombrío de Evo en un improvisado homenaje desde Bolivia. "Vivimos momentos difíciles" dice Evo, que no se deja ganar por la consigna fácil ante la pérdida del líder, el compañero, el amigo.
Hoy, yo quisiera vivir de nuevo aquel estadio mundialista en Mar del Plata, cuando tuve la suerte de estar casi a su lado en el palco oficial, en medio de los festejos por la derrota del ALCA. Aquella vez que Chávez nos convenció de que las tormentas se aventan soplando todos a la vez hacia el cielo. O al menos nos convenció de hacerlo, como jugando. Y salió del sol después de toda una mañana de lluvia. Aquella vez, la primera en toda la historia de los EEUU, que un presidente yanky fue con una imposición a una conferencia internacional y volvió derrotado. Gracias a Néstor, Gracias a Chávez, gracias a Lula, a la vez presidentes constitucionales y confabulados, subversivos frente a la cultura del amo y los sirvientes que los EEUU sostuvieron por casi dos siglos.
Este gran proceso que vivimos en América Latina aún descansa fundamentalmente en nuestros dirigentes, les pide su sangre y sus energías, compensan con su carne el retraso que nos impusieron las derrotas de los setenta, los miles de compañeros caídos, los genocidios, el desguace los estados, la entrega de recursos y soberanía que siguieron a aquellas dictaduras sangrientas.
La historia de América siempre nos ha cobrado la emancipación en las vidas de nuestros mejores mujeres y hombres o en su salud. En esta década de inclusión, desarrollo, soberanía e integración, volvió a suceder. Y duele.
La tarea de ampliar nuestra base popular y dar a luz una nueva generación de cuadros dirigentes es la tarea de la hora. No para reemplazar a Hugo y Néstor, nunca vamos a reemplazarlos.
Eso que "a los caídos no se los llora, se los reemplaza" es en todo caso para esos momentos efímeros, cuando se está en medio de una batalla sangrienta. En las luchas de todos los días, las gestas ora silenciosas ora multitudinarias que encaran nuestras comunidades, para construir a un dirigente se necesita una riqueza de espíritu, una calidad humana y una entrega y sabiduría que sólo pueden construirse en años de trabajo con el pueblo.
Más pueblo y más dirigentes para que esta gesta prospere, eso podemos proponernos para cumplir los sueños que nos animan hace siglos, los que vamos a concretar porque, como diría Tomás Borge "hacemos cosas grandes porque vamos sobre los hombros de gigantes".
Cristina suele decir que como nunca hoy, en América, los presidentes, los dirigentes se parecen a sus propios pueblos. Lloro a Chávez como a un amigo perdido, quizás porque como Néstor, al descuido te parecían más amigos de siempre que sesudos dirigentes.
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sábado, 2 de marzo de 2013
2003-2013,Pueblo y liderazgo:Cristina abre Sesiones Ordinarias 2013
Nuestra década ganada es dicha por la estadista, la presidenta, la compañera, quien hoy por hoy mejor expresa lo conquistado.
Se dice que líder es quien cuenta el mejor relato, aquel en que se reconoce la mayoría.
Pero somos argentinos, peronistas, setentistas, hijos de la patria del Che.
Quien habla, Cristina, es la primera a la hora de tomar decisiones, jugarse, bancar, poner el cuerpo. Acá la militancia no se entiende sin que la mano acompañe a la palabra. Acá el hecho colectivo realiza la idea, los sueños van tras la conquista.
Quinientos años de resistencia, doscientos de independencia, más de cien de lucha contra la explotación, casi sesenta de alumbrar nuestro movimiento, treinta de última gran gesta popular vienen a sintetizarse en este década.
Cristina dice soberanía, inclusión, desarrollo, memoria, verdad y justicia, y otra década por ganar se asoma a nuestro pueblo en el horizonte.
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