domingo, 7 de julio de 2013

CALLEJEROS: NI VICTIMAS NI INOCENTES

Toda la vida con Estela Carlotto  y aún más allá.
Pero es lamentable que Callejeros pretenda inocencia y  Fontanet rehuya la dignidad de bancar su responsabilidad con los suyos. 
No tiene sentido confundir actividad empresarial con amor al arte. 
El rock hace décadas que dejó de ser un intento de cambiar todo para ser asimilado a la vida cotidiana del capitalismo, de quienes lo bancan y quienes no. Quien hoy hace rock y está con las Madres o Abuelas, quien banca a Venezuela o el UNASUR, o a los estudiantes chilenos, quien ataca a la marea neliberal, lo hace porque está con su pueblo, sea músico  o no. 
La música, rock, reggae, folklore o tango es, además de una actividad artística, un negocio. Si se hace por guita es empresa y reclama responsabilidad de no dañar con el servicio que se presta. Como quien produce leche, maneja un colectivo o dirige un ferrocarril.
Cuanto más colectiva es la actividad, más está cediendo el usuario, quien paga, su seguridad a quien organiza. Pone su confianza, en este caso en la banda, y la banda tiene la obligación de corresponderlo. 

Y quien ocasiona daño y pudo preverlo es culpable, no importa la intención, buena o mala, que tuviera.
Quienes defienden a Callejeros dicen que Chabán se encargaba de todo. No es cierto: muy pocos músicos se dan el lujo de que un productor les ponga el local, que el mismo productor o sponsors les paguen por su cuenta, les haga la seguridad, venda entradas, etc. Cuanto menos cartel se tiene más responsabilidades corren por cuenta del artista. Si le ofrecen seguridad tiene que pagarla a la producción y si no contratarla él. Si cede la venta de entradas lo pueden "pasar" con la cantidad vendida, pero si vende por su cuenta es el grupo el responsable de verificar que no haya más o menos personas que las permitidas.
Callejeros alquilaba el local: debieron controlar salidas, aireación, condiciones, etc. todo el tiempo. El candado en la puerta de seguridad estaba a la vista. Ellos se encargaban de las entradas: se sobrevendieron y eso aumentó el riesgo al haber una sola salida. En el caso de las bengalas, al prenderse la primera había que levantar o hacerse cargo de poner en riesgo a todos. Se puso en riesgo a todos.
No cabe tampoco hablar de experiencia. Tenían decenas de recitales hechos, así que sabían qué hay que controlar y qué no. 

Yo fui a un recital de ellos, solidario, para una fundación que trabaja en vih. Se hizo en 3 momentos: uno en Parque Patricios, otro camino al Congreso, otro en el Congreso. Era al aire libre y el motivo del recital era convocante para gente que tiende a cuidarse. El escenario era un camión gigante que se desplazó de un lugar a otro. Eran solidarios.también irresponsables, hoy quieren ser impunes.
Procesión a Luján, 1996, voluntarios del prograna "El rock previene el sida"
Con Fundación R.E.D. cubrimos en "campo" durante décadas más de mil recitales distribuyendo preservativos y material de prevención de la infección por vih. En River no bajábamos de los cincuenta voluntarios, en Vélez, Boca o Huracán de los 40. en Obras 20. Llegábamos cinco horas antes para controlar las salidas,los posibles peligros, consultábamos a la seguridad de Rock & Pop, PopArt, Fenix, etc, pero controlábamos todo por nuestra cuenta porque a cada voluntario era nuestra responsabilidad y había que prevenir que no se dañe ni dañe a otros sin querer.  Eso es hacer seguridad en un recital, no ver si alguien no pagó. Controlábamos todo por una actividad sin fines de lucro ¿qué queda para quien hace la actividad por guita?

Se acepta que puedan invocar descuido o imprevisión y que eso atenúe la culpa. Hablo de la legal, no de la otra. 
La masacre también los afectó a ellos y sus familias, pero eso no los hace inocentes. 
Si al menos se hicieran cargo en lugar de victimizarse, uno podría contarlos como otros perjudicados por la tragedia. Mientras tanto las únicas víctimas fueron sus seguidores, sus familias, una sociedad que está volviendo a sentir a sus jóvenes como un tesoro.

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