viernes, 13 de mayo de 2011

Discurso de Cristina: conducción, militancia y estrategia (*)

Cristina Fernández dice en su discurso de José C. Paz lo que muchos estábamos esperando hace semanas y se levanta polvareda en todo el país político, gremial, social, en toda Argentina, bah. ¿Qué quiso decir?¿a quién atacó? ¿A quién defendió? ¿se presenta por un nuevo periodo? ¿no se presenta? ¿quién la presiona? ¿Quién la apoya? Todo en una suerte de festín para la corporación mediática,que por fin cree encontrar un puterío que no provenga de sus protegidos.
Entre tanta desmentida, aclaración y duda, creo que hay un punto principal para despejar: ¿Qué lugar le corresponde a cada uno en este proceso que vivimos?
Hugo Moyano, los gobernadores, intendentes, referentes y otros dirigentes tienen sus responsabilidades, su obligación de reportar a sus mandantes, sean estos los trabajadores sindicalizados, los ciudadanos del distrito, el compañero de una cooperativa.
Cristina Fernández es la presidente de la Nación y la jefa del movimiento.
Su papel en el Estado es ejecutar las políticas para las que, cree, ha sido elegida y su papel en el movimiento es conducir, ejercer la jefatura en función de su comprensión de las diferentes líneas de tensión, necesidades, etc. que perciba en la coyuntura y la etapa.
¿Está bien que sea asi? ¿Es correcta esta construcción piramidal? Yo diría que no está ni bien ni mal: simplemente ES así.No hay organismos de democracia directa ni es esta una situación que los posibilite, así que esa es su función. No es porque, como ayer cuestionaba por ej. María O Donnell, "se vuelve a la conducción unipersonal y las intepretaciones de sus mensajes" sino porque Néstor y Cristina se han ganado este el papel de conducción en función de acertar sistemáticamente en su propuesta y ser reconocidos en esta labor por el pueblo.
La decisión de quién conduce se inició, como tantas veces, de arriba hacia abajo. Pero es el pueblo quien la refrendó con su presencia y la sostiene. Y es la conducción conjunta que ejercieron Néstor y Cristina y la actual, que ejerce Cristina, la que hizo que el resto de nuestra dirigencia, la de nuestro movimiento, tenga la presencia que tiene. No al revés. El que no quedó incluido en el "que se vayan todos" que ayer recordaba Cristina, fue en parte porque descubrió a tiempo el profundo significado de reparación histórica, de restauración popular e inclusión que se abría con el kirchnrismo.
No desmerezco a nadie, pero sin las decisiones centrales que tomaron NK y CFK nadie sería hoy quien es. Incluyo en esta consideracióna los compañeros que para crecer a veces tuvieron que aceptar y a veces confrontar con sus propuestas, pero supieron hacerse su lugar sin debilitar la lucha central.
Entonces, digo que cada dirigente puede presionar sobre la realidad para que se realicen los objetivos, ncesidades y derechos de sus mandatarios, pero no intentar apretar a la conducción u operarla.
Las dificultades para encausar reclamos -en su mayoría justos-
hoy no devienen tanto de la postergación de algunos sectores sino de la debilidad de conducción de algunos dirigentes. Hablo de conducción en el sentido popular, no de apriete, ni manipulación, sino de interacción, de compromiso con los compañeros, de confianza de los compañeros en que se están defendiendo sus derechos. Cuando no le puedo decir a un compañero que el cargo no es el resultado de dos días de militancia o seis de facebook, o no le puedo decir a un compañero que el 40% o la vicepresidencia hoy no son todavía posibles, el problema no son los cumpas sino la relación que se construyó desde su dirigencia.
Hechas las salvedades, aclaro: el eje de toda la acción política hoy es alcanzar un triunfo contundente, indiscutible, arrasador de CFK. Con ese triunfo llegarán más gobernaciones, intendencias, legisladores de todo tipo, también espacios en instituciones intermedias. Con todo eso habrá más espacio para avanzar en medidas de fondo y todo lo que arrastra un triunfo electoral de magnitud.
Militar, conducir, ambas acciones se fundan en su inserción en el objetivo central que puede plantearse el pueblo en cada momento. Todo lo que en la lucha por intereses sectoriales aporte a este triunfo es válido, todo lo que torpedee la posibilidad de ese triunfo es, como mínimo un debilitamiento de fuerzas innecesario.
Es cierto que estos días preelectorales suelen ser ríspidos, pero cada dirigente se probará en su capacidad de convertirlos en días de unificación, de solidaridad y no días de romperle las pelotas a alguien que, además está lidiando con la muerte de su compañero de toda la vida y su sufrimiento y el de sus hijos sin poder tomarse el tiempo que necesita para hacerlo porque topdavía estamos faltos de recambios.
A cuatro años de una elección en que Cristina no puede presentarse como candidata o entendemos esto o estamos en el horno.
(*)Comentario al artículo Está faltando algo Publicado por Gerardo Fernández en http://tirandoalmedio.blogspot.com/2011/05/esta-faltando-algo.html?spref=tw

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