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Atrás quedaban unos mil detenidos que saldrían en sucesivas tandas. Y las vidas robadas a doce compañeros presos y quince familiares. Todos asesinados.
La despedida final fue en una especie de salón aún dentro del área de seguridad, ya con ropa de calle de un tiempo en que nuestros cuerpos tenían carne. Alguno dice "era una joda del día de los inocentes". Otro se prende y agrega que ya vamos a los chanchos para completar la joda. Las risas van diluyendo la inquietud de la espera. El oficial a cargo, molesto por los abrazos, saludos y deseos que nos arrimábamos entre todos, nos grita: "o se callan o los vuelvo a sus pabellones y no salen". Seguimos en la misma, pero el yuga se la ganó: "Vos te quedás, nosotros nos vamos para siempre", fue el saludo al cruzar la última reja.28 años de nuevas búsquedas, números, siete años de una segunda oportunidad. A pocas generaciones se les dio esta posibilidad de sobrevivir a la muerte e intentar de nuevo. Gracias a la resistencia de tantos, gracias a Néstor y Cristina también por eso.
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